EL ORIGEN DE LA PAREJA DE LA GUARDIA CIVIL

La de la pareja de la Guardia Civil, capote y tricornio con el naranjero al hombro por los campos españoles, aunque arcaica, es una imagen icónica y arquetípica del «tipical spanish» y arraiga en lo más profundo del inconsciente colectivo. Por eso resulta curioso que nadie se haya preocupado de encontrar su origen, por cierto inesperado y anterior a la fundación de la Benemérita en 1844.

Es preciso, para encontrarlo, retrotraerse a la Primera Guerra Carlista, cuando el general Zumalacárregui, alzado en Navarra por Don Carlos, hubo de improvisar un ejército con elementos campesinos poco formados militarmente y mal armados, vestidos y uniformados. En esa tesitura las complejas evoluciones en campo abierto y las batallas campales quedaban por completo descartadas. Las unidades carlistas operaban en columnas cerradas al frente de las cuales avanzaban compañías distinguidas desplegadas en guerrilla. Era aquella, 1833-1840, una época en la que los fusiles todavía eran de avancarga y un solo tiro. Por lo tanto, las guerrillas debían desplegarse por parejas para que un tirador pudiera cubrir al otro mientras recargaba. Ese es el origen de las parejas en facción (es decir: facciosas, palabra que antes de tener un significado político lo tuvo operativo).

Estas mismas parejas eran desplegadas para la exploración, la escucha, la vigilancia y el control territorial dando origen a un sistema operativo que heredaría la Guardia Civil y mantendría al menos siglo y medio en uso dada su efectividad.

Me parece interesante poner por escrito esta curiosidad histórica.

© Fernando Busto de la Vega.

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