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MOVIMIENTO CONTRA LA INTOLERANCIA Y EL PELIGROSO IMPERIALISMO CHINO.

Dicen que las apariencias engañan, y es verdad.

Cuando un joven o un incauto poco informado se encuentra con una ONG que habla de inclusión, de igualitarismo y de luchar contra conceptos demonizados por el liberalismo anglosajón que sufrimos, como el fascismo o el racismo es lógico que se dejen engañar y manipular.

Pero es preciso ver más allá, levantar las faldas y arrancar los vestidos de las seductoras odaliscas para encontrarse con la realidad pútrida de sus cuerpos, propios de endriagos cuando se las priva de las sedas que las cubren. Eso mismo sucede con Movimiento Contra la Intolerancia, que se reviste de brillante demagogia “igualitaria” y “antifascista” para seguir desarrollando una labor maoísta que solo beneficia al imperialismo chino.

Si se investiga someramente a su fundador, Estaban Ibarra, se encontrará fácilmente que fue miembro del grupo terrorista FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), lo que no se encuentra tan fácilmente es el hecho de que este grupo terrorista era una facción maoísta escindida en los años sesenta del PCE (Partido Comunista de España) con financiación, dirección e ideología propia de Pequín, que en esa época buscaba auparse a la dirección del comunismo internacional en detrimento de Moscú para conseguir que su imperialismo suplantase al ruso en el dominio mundial.

La baza fundamental de la propaganda del maoísmo era, y sigue siendo, la difusión de un profundo racismo anti-blanco. Los rusos eran comunistas, pero eran blancos, y eso, a ojos de Mao, que era, además de un incompetente, un genocida, un violador y un racista, les desautorizaba para dirigir el comunismo. Para el maoísmo, la lucha de clases era, también y sobre todo, una lucha de razas. Una lucha de las razas menos civilizadas contra los blancos, y en especial, España, cuya presencia en Asia los chinos, por mucho que lo intentaron entre los siglos XVI y XIX, no pudieron eliminar (al cabo fueron los Estados Unidos quienes conquistaron Filipinas).

El maoísmo ha cursado siempre como una ideología del odio anti-blanco que se azuza en las diferentes razas demonizando a los europeos, creadores y gestores de la civilización, y tiene como último objetivo la destrucción y sometimiento de la raza blanca.

Quien observe atentamente la ideología y las acciones que difunde y ejecuta el Movimiento Contra la Intolerancia, por cierto, siempre con subvenciones públicas (ni siquiera precisa ser sostenido por el dinero chino porque el liberalismo hispano, imitador del anglosajón, le financia para mantener sus hipócritas estructuras de dominación impuestas desde el imperialismo yanqui-sionista), comprenderá rápidamente que sigue siendo una fuente de actividad maoísta, esto es: de odio anti-blanco y actividades anti-españolas (pues, entre otras cosas, con su retórica dificulta y hasta llega a impedir la integración de los hijos de inmigrantes en el contexto social español amenazando con llevar adelante un proceso de guetos e islas “culturales” al modo de las que están destruyendo Francia o Bélgica, país, por cierto, donde brujuleó el partido comunista impulsado por Pequín más fuerte de toda Europa y que ahora está pagando esas políticas envenenadas envueltas en buena voluntad y liberalismo y manejadas con intereses ocultos por belgas al servicio de China).

Hay que ser muy conscientes de todo esto. De momento no podemos actuar. Pero es preciso empezar a organizarse y, cuando llegue el momento, pasar factura a los traidores.

© Fernando Busto de la Vega.

PETARDEO FEROZ

A ver si lo he entendido bien. Un marica (perdón, homosexual) borracho tiene una bronca tabernaria con un travelo de tronío (perdón, transexual macizorro) en la fiesta posterior a los Premios Feroz en Zaragoza y eso se convierte en un mediático caso que ejemplifica el acoso sexual de los hombres hacia las mujeres en un remedo cañí del hipócrita y retorcido Me Too yanqui. Pues vale.

Durante décadas esas cosas sucedían todos los fines de semana en los callejones oscuros de los barrios chinos y bajos fondos de las ciudades. Ciertos ambientes son lo que son y no van a cambiar. La diferencia es que ahora se han normalizado y dignificado sin exigirles ningún cambio ni adaptación y se les ha permitido trasladarse a las grandes galas y egregios eventos sociales. Pero ya se sabe, aunque la mona se vista de seda…y luego está el fundamentalismo feminista, siempre a la que salta para regodearse en el victimismo totalitario le incumba o no lo sucedido. No hay más.

Solo diré una cosa: cuando se pierden la vergüenza, la dignidad y las buenas costumbres llega la decadencia. Cuando se permite que la chusma invada los palacios quizá algunos lo consideren una revolución, pero, a la larga, todo acaba en dictadura y sangre, de unos o de otros. Lo dejó aquí.

© Fernando Busto de la Vega.

TIRAMISÚ Y MICROMARICONISMOS

Si atendemos al relato oficial impuesto desde el poder llegaremos a creer que la sociedad en la que vivimos es violenta, agresiva y salvaje y que este peligro siempre parte de los mismos, los hombres blancos heterosexuales, de un colectivo que, según parece, debe vivir encadenado y salir a la calle con bozal. Todo es agresión. Hay legiones de voceros y activistas que no hacen sino clasificar, inventar y publicitar listas de microagresiones a determinados constructos sociales cuyos supuestos miembros a menudo no se identifican como tales, dentro de una feroz campaña de control social totalitario de corte maoísta mucho más peligrosa e insidiosa de lo que pueda parecernos si no la analizamos con cierta atención. Todo son micromachismos, microrracismos, microhomofobias, microleches en vinagre.

En ocasiones, humorísticamente o no, la cosa llega a extremos kafkianos, por ejemplo: te encamas con una preciosa rubia de ojos azules y una rotunda negra de lomos color chocolate y esta última medio se enfada y te llama racista porque se la metes primero a la rusa. Invitas a cenar a otra y te llama machista si la dejas pasar primero por la puerta o le acercas la silla para que se siente y maleducado si no lo haces. Eres machista si le pagas la cena y rácano si no lo haces…y un cabrón, al que se puede insultar y arrojar objetos contundentes, cuando te hartas, te levantas de la mesa y te vas diciéndole que la aguante su abuela.

Como digo, en ese relato progre y dominante, y ferozmente maniqueo, la violencia siempre va en la misma dirección y hay toda una caterva de ofendiditos dispuestos a crucificar al señor blanco heterosexual por sus microherejías inventadas. ¿Qué sucedería si ese colectivo maldito invirtiera las tornas y comenzara a ofenderse también y a victimizarse? Podríamos hablar de la violencia institucional instalada en los medios represivos (policía, juzgados…) donde sistemáticamente se ignora la presunción de inocencia de los hombres, colectivo discriminado y perseguido por el feminazismo, de la ejercida por esa misma secta y el Mariconismo Internacional en los medios de comunicación, contra el mismo colectivo acosado, insultado y vilipendiado como lo fueron los judíos en la Alemania nazi…

Pero no quiero profundizar tanto. Hoy estoy de buen humor (en mi ciudad es puente de comer roscones para celebrar la festividad de San Valero y estoy a punto de batir un record en esa especialidad) y me limitaré a ofenderme un poco por un micromariconismo del que he sido víctima.

Salgo a comer con un amigo para celebrar la cercana publicación de mi próxima novela (El Incidente Lesmes) y regalarle algún ejemplar que el tipo, obstinadamente, se empeña en remunerarme. Llegan los postres, él se entrega al pacharán y yo, a pesar del exceso de roscones, me doy con denuedo al tiramisú. Pues bien: la camarera me trae mi tiramisú con dos cucharitas para que lo compartamos, sonríe y nos guiña el ojo llamándonos “parejita”…Ha supuesto que somos maricones y estamos liados, y le parece muy bien, es moderna y enrollada.

Por lo visto uno no puede salir a comer, ni a nada, con un amigote sin que el prejuicio gay que se está imponiendo en la sociedad haga presuponer que lo normal es que esos dos tipos sean pareja. Y a mí eso, como macho alfa de la especie, me molesta, me ofende y me encocora. No hay nada de malo en ser maricón, dicen, pero no deben mezclarse churras con merinas.

¡Que me ha ofendido el micromariconismo, vaya! …¡Con lo que me gusta el tiramisú y ya no voy a poder tomarlo en público, y menos en compañía de varones, para no sufrir la agresión del mundo feminista-progre-maricón en forma de micromariconismo!

En fin…El siglo XXI…Mao en la sombra y los putos wokes indocumentados cacareando…Así nos va.

© Fernando Busto de la Vega.

UN POCO DE HUMOR RENACENTISTA (SI HABRÁ EN ESTE BALDRÉS)

El puritanismo protestante y evangelista nos está ganando la partida con todo su cortejo de histeria y falta de humor. Esto me aburre y me enfada. Es más: se opone frontalmente a mi forma de ser ( y de pensar y escribir, que es lo fundamental) meridional y romana (y no olvidemos que la civilización es cosa de mediterráneos y levantinos, los germanos fueron siempre, y siguen siendo, bárbaros despreciables que solo encuentran redención cuando se integran y acatan el legado de Grecia y Roma).

De modo que como necesidad moral, cultural y cuasi fisiológica quiero compartir con mis lectores algo de humor salaz y gorrino (con mucha desvergüenza y libertad) del renacimiento español (tan importante o más que el italiano, aunque esta parte también suelan negárnosla los exégetas de la Historia y la Cultura, habitualmente rehenes del sesgo antiespañol emanado de la Contrarreforma y todavía persistente) evocando una festiva composición de Juan del Encina que aparece en el Cancionero de Palacio, recopilación de los “hits” que se cantaban e interpretaban en la corte de los Reyes Católicos allá por el descubrimiento de América, la conquista de Granada y los primeros años del siglo XVI.

La canción, denominémosla así para mejor comprensión, se titula Si Habrá En Este Baldrés y cuenta que tres mozas se afanaban por masturbar a un tipo afortunado que, a pesar de sus respetables dimensiones fálicas, no ofrecía materia suficiente para tantas manos de modo que una de las chicas acabó teniendo que buscarse otra pija, otro carajo para despellejarlo…romántico y triste a un tiempo.

Y, ya de paso, recomiendo estas otras joyas eróticas del medievo español y un repaso a la Lozana Andaluza.

© Fernando Busto de la Vega.

ARITMÉTICA MÉDICA

La hipocresía tanto de los sindicatos como de los organismos públicos en España es inmensa, delictiva e inmoral. Por eso, la aritmética médica que vamos a denunciar en esta entrada tiene mucho de gramática parda (y desvergüenza absoluta).

Los médicos, sobrepasados, dicen, por sus obligaciones en el ámbito público donde son funcionarios asentados, se han puesto en huelga para conseguir atender a un cupo limitado y preestablecido de pacientes a los que atender diariamente. Su argumentación se basa en la mejora del servicio que dicen pretender dar a dichos pacientes. Pero ellos y los sindicatos que los representan saben que ni el Ministerio de Sanidad ni las consejerías autonómicas del mismo ramo van a contratar más médicos para hacer frente al exceso de pacientes, por lo tanto el cupo establecido, lejos de mejorar la atención médica de los mismos, sirve solo para aumentar las listas de espera, empeorar la eficacia de la sanidad pública y estimular el negocio privado en el que los mismos médicos, por las tardes, pueden hacer el mismo trabajo que por las mañanas en el servicio público consiguiendo mayores beneficios al tiempo que los ya establecidos bloquean el acceso al mundo laboral de los jóvenes asegurándose así un medio profesional sin competencias indeseadas.

Luego, esos mismos médicos y sus sindicatos hablan de defender el sistema público de salud y de favorecer el acceso a la profesión de los jóvenes a los que ellos mismos excluyen forzándolos a emigrar una vez que han adquirido una excelente formación en las universidades públicas del país.

La aritmética parda de los médicos y de sus sindicatos, así como la de los organismos públicos, resulta, por lo tanto, milagrosa, puesto que en ella dos más dos jamás sumarán cuatro y la cuadratura del círculo se intenta a martillazos.

En otras palabras: el corrupto y estamental gremio de los médicos establecidos, que han conseguido seguridad laboral como funcionarios, abusan del sistema para beneficiarse de la sanidad privada y los corruptos políticos españoles, untados por los lobbies de la medicina privada, les permiten salirse con la suya mientras la sanidad pública se adelgaza y agoniza en beneficio de la instauración del negocio privado al modo estadounidense en España.

Más adelante, cuando destruyamos el régimen corrupto de 1978, restablezcamos el orden y exijamos responsabilidades y castigos, nos llamarán tiranos y dictadores. Pasa siempre, los inmorales y los delincuentes nunca van faltos de retórica ni de justificaciones y disculpas. Pero dos más dos siempre deben ser cuatro, o algo falla. Y, si falla, es estafa.

© Fernando Busto de la Vega.