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EL AMOR ABUNDA EN TODAS LAS COSAS

En estas páginas se habla mucho de política y de otros asuntos menores, pero no debe confundirse el lector. Al Autor de estos renglones poco le importan (y cada vez menos) las pasiones del mundo. Si algún mensaje importante quiere transmitir es el del Amor (y de ahí que puedan encontrarse en este blog entradas sobre Hotei o que citan a Rumi, o a Jesús, o al Sol Invicto y los demás dioses salvadores así como a Juan de la Cruz, algunos maestros zen u otros místicos que hablan dicho idioma, el idioma que nos devolverá a casa, a nuestro verdadero hogar).

En esa misma línea quiero hoy traer a estas páginas la poesía de Hildegarda de Bingen, que hablaba un alemán dificultoso (debido a su temprana clausura) y un latín básicamente monástico, pero conocía a la perfección el idioma de los Cielos, del Dios Óptimo Máximo que ella entendía desde la secta cristiana, pero que es universal y accesible desde muchas otras (yo soy pagano y hablo, sin embargo, el mismo idioma que ella, que los seguidores del zen o que algunos sufíes). Por eso, independientemente de vuestro origen o elección, os invito a elevaros con estas músicas y meditar estas palabras.

Dice el poema de Hildegarda:

«Cáritas abundant in omnia, de imis excellentissima super sidera, atque amantissima in omnia, quia summo Regi osculum pacem dedit»

Esto es:

El amor abunda en todo lo existente, desde el humilde polvo hasta lo más alto más allá de las estrellas amándolo todo intensamente. Él le dio el beso de paz al Rey Supremo.

Nada más tengo que decir. Solo recordar a la diosa Diana-Anahita, el manantial puro de agua viva que riega el Elíseo y llega a los infiernos para la salvación de todos de la que nos habló en su momento Juan de la Cruz, cuyo poema os dejo en la versión de Rosalía.

© Fernando Busto de la Vega.

HISPANIDAD

En España la Hispanidad ha de ser una columna vertebral de la ideología social e institucional. Por supuesto, dirigida hacia el exterior, cosa que puede y debe hacerse (salvo, como es el caso, que suframos un régimen ilegítimo e intruso como el de 1978 y una sucesión de gobiernos básicamente antiespañoles) y que ya se hizo eficazmente en el pasado. Pero, sobre todo, esta militancia hispana, habida cuenta de la situación desesperada a la que nos está llevando el régimen ilegítimo de 1978 y sus gobiernos disolventes y antiespañoles, debe ser interna.

No pueden tolerarse por más tiempo, si pretendemos revertir la decadencia que padecemos y la destrucción que nos aguarda, movimientos separatistas que cuestionan la indiscutible unidad de la nación, movimientos antihispanistas como son todos los internacionalistas (desde los izquierdistas a los liberales y trumpistas), intelectuales y asociaciones que ponen en cuestión el legado español o movimientos políticos que a lo largo de la historia han demostrado ser caballos de Troya antiespañoles (republicanos, marxistas, anarquistas y demás ralea roja). Eso tiene que acabar.

Y no va a acabar dentro del régimen intruso y antiespañol de 1978. Necesitamos una nueva organización estatal que sea militantemente hispanista y de cariz acentuadamente social.

Yo ya veo una España Nueva. Pero tenemos que luchar por ella, por su instauración. Se acabó la moderación y el conformismo. Comienza la lucha.

© Fernando Busto de la Vega.

VA BIÉN (EL BLOG)

Quienes me conocen saben que no soy demasiado partidario del autobombo (y ese es mi talón de Aquiles a la hora de venderme y darme a conocer), pero también insisten en que debo informar a mis lectores de hechos satisfactorios que pueden considerarse éxitos y, por una vez en la vida, les haré caso.

La cosa es que precisamente a comienzos de este mes de octubre de 2026 este blog que estás leyendo ha alcanzado, y superado amplísimamente, el número anual de visitas y lectores de toda su historia. Estamos todavía en octubre y ya he recibido muchas más visitas que los años anteriores en diciembre. El acumulado en este periodo de actividad, desde que dimos los primeros pasos en febrero de 2022 (si no recuerdo mal) también resulta satisfactorio.

Solo queda, por lo tanto, una sola cosa: dar las gracias a quienes han hecho (y hacen ) esto posible. A vosotros, los lectores y visitantes. Gracias. Seguimos.

NOTA.- Dadas las circunstancias el Autor sube a la red una fotografía suya mirando con reflexiva superioridad al destino. Además de feo (lo que resulta evidente) está afectado de una cierta y solapada egolatría muy común en individuos de su calaña literaria.

© Fernando Busto de la Vega.

YO ME QUEDARÉ EN MI CASA (ALQUILADA)

No cabe la menor duda de que es indispensable, para la salvación de España, poner coto a la colonización, siempre nociva, de los fondos buitre y de los especuladores inmobiliarios, cambiar de raíz el modelo económico obsoleto, cleptocrático y extractivo que padecemos en nuestro país y erradicar sin contemplaciones el capitalismo liberal de origen anglosajón y protestante que tanto ha contribuido a la decadencia de la nación. Esta es mi más íntima convicción y parecería que, haciendo honor a la más estricta coherencia ideológica, debería salir de inmediato a la calle para sumarme a la movilización que estamos viendo estos días. Pero no lo haré. Ni siquiera en defensa lisa, llana y cruda de mis intereses más inmediatos como alquilado.

¿Por qué?

Porque esos mismos que ahora gritan en las calles en defensa de cambios en el mercado inmobiliario hace exactamente un mes (escribo el 2 de octubre recordando las innobles contramanifestaciones del 2 de septiembre) se dedicaban a insultar a los patriotas que nos manifestábamos a cientos de miles en defensa de Ceuta y la integridad territorial de España.

Porque al salir ahora a las calles a gritar por los derechos de los inquilinos no hacen otra cosa que tratar de tapar el peligro que corre Ceuta y sé que no les importaría ver desmembrada a la nación y venderían nuestra independencia y nuestra continuidad histórica por la simple posibilidad de alcanzar el poder e imponer sus maximalismos tiránicos (y por lo tanto son enemigos de España y del pueblo y deben ser combatidos).

Porque en sus concentraciones se ondea la tricolor republicana (no olvidemos que el morado de la misma alude a las sectas masónicas, siempre enemigas de España y responsables de la pérdida de nuestro imperio) y se reclama su legado, siempre innoble, sangriento, desestabilizador, antiespañol y conducente a la decadencia social, moral, cultural, política y espiritual de la nación y se abuchea la rojigualda, símbolo de unidad, permanencia y grandeza futura del Estado.

Porque jamás me uniré a demagogos que se autodenominan en femenino y aprovechan el apoyo de los gobiernos moralmente deleznables de la izquierda para sembrar en los institutos públicos dementes programas de ideología sexual y de género que arrastran a los adolescentes a problemas mentales y personales de gran calado contribuyendo a la destrucción de nuestro capital futuro y, en el mismo sentido, nunca caminaré con quienes apoyan estúpidamente el reemplazo genético y cultural en lugar de defender a ultranza nuestro legado en todos los campos de batalla que pudieran presentarse y menos aún apoyaré a quienes consideran que la civilización europea ( y española) tienen el mismo valor que las subculturas atrasadas de otros lugares del mundo.

Porque, y lo digo alto y claro, por alguna razón difícil de comprender en las manifestaciones y movilizaciones de la izquierda solo hay individuas feas e histéricas (al menos en las de la derecha puede uno conocer chicas con clase, buena educación y no mal físico, lo que no es razón huera ni de poco peso para lanzarse a una revolución, cualquiera que esta sea) que revuelven el estómago y deprimen el ánimo.

Y, finalmente, porque hay que tener mucho cuidado con las compañías y las celadas.

Lo que está sucediendo en España con este Sindicato de Inquilinas y todos sus satélites del submundo rojo-aberchale, antiespañol e independentista, es similar a cuando un grupo de adolescentes malintencionados, tratan de convencer a la guapa de la clase para que salga con ellos poniéndose la piel de cordero y ofreciéndole planes aparentemente deseables, pero con la intención de drogarla, bajarle las bragas y sodomizarla en comandita en cualquier edificio abandonado.

Hay que saber quien nos invita a salir y si nos conviene aceptar o no.

En este caso, no nos conviene. El problema inmediato, urgente, sigue siendo la amenaza de nuestros enemigos (entre quienes se cuentan, en el frente interior, estos alborotadores de los que hablamos) sobre la integridad y continuidad de España.

NOTA (4 de octubre de 2026).- No cabía esperar otra cosa: sobre esta entrada está actuando la censura del SEO y de la promoción, eso deja muy claro, de nuevo, la falta de libertad que experimentamos los patriotas y al servicio de qué intereses e ideología están las empresas tecnológicas. No resulta ninguna sorpresa, pero es bueno recordarlo, aun sabiendo lo limitado de nuestra voz en este ecosistema adverso.

© Fernando Busto de la Vega.

NOTKER BALBULUS, UN INNOVADOR MUSICAL DEL SIGLO IX

Vivimos tiempos de ignorancia y oscuridad, razón por la cual el común de los mortales ha olvidado a grandes figuras de nuestra historia y nuestra cultura, personajes que fueron determinantes y significativos en la evolución de esta Europa nuestra ahora amenazada de nuevo por la barbarie y, lo que resulta todavía más triste y preocupante, nadie tiene el más mínimo interés en recordarlos o aprender sobre ellos. Sé, de hecho, que este es uno de esos artículos que nadie leerá, pero no me rindo. Uno de mis empeños es ilustrar al ciudadano común, de cultura media, sobre momentos históricos y culturales y personajes señeros que desconoce y, a pesar del generalizado desinterés y la sospechosa enemistad del algoritmo (hay mucho que hablar sobre el sesgo ideológico y proyanqui de los algoritmos) no cesaré en mi lucha.

Por lo tanto, hoy escribiré sobre Notker el Tartamudo, que eso significa su apodo de Balbulus.

Fue un monje del monasterio de San Galo, en Suiza, que, además de escribir una crónica histórica sobre Carlomagno que todavía hoy, junto con la de Eginardo, es la mayor fuente de información sobre las Francias occidental y oriental en el siglo IX, revolucionó la música culta de su tiempo (la eclesiástica) sumándose a la corriente de introducción de tropos en la misma e inventando, o al menos dando carta de naturaleza y popularidad en Alemania e Italia, a la secuencia.

Sabemos poco de Notker (o Notquero, si quisiéramos españolizar su nombre), pero lo suficiente para asegurar que debemos su genialidad y sus enormes aportaciones a la cultura europea a una tremenda desgracia infantil o juvenil. Algo horrible, no sabemos qué (¿una enfermedad? ¿un acto de violencia?) le provocó un severo trauma físico y mental que le inhabilitó para la vida seglar conduciéndolo a la monástica.

Notker nació en torno al año 840 (en tiempos de Luis II el Germánico) en el actual territorio suizo, que entonces era todavía parte de la Francia Oriental (futura Alemania), en el seno de una acaudalada familia que poseía tierras en Turgovia, junto al lago Constanza, al lado mismo de la importantísima abadía de San Galo (fundada en 612 por un monje irlandés de ese nombre, compañero de San Columbano y en la cual funcionaba una importante escuela monástica, equiparable en cierto modo a las universidades modernas, para entendernos, desde los tiempos de Pipino el Breve), y, por lo tanto, parecía destinado desde la cuna a convertirse en un señor secular dedicado a la política y la guerra, pero, como sabemos, algo sucedió. En su infancia o primera adolescencia Notker sufrió la pérdida de sus dientes y el trauma le produjo una pronunciada tartamudez. Esto le incapacitó para la vida secular y le llevó a buscar refugio en la cercana abadía de San Galo donde fue formado en la ya citada escuela monástica hasta convertirse en un erudito.

Dispuso allí de maestros de gran talento, algunos discípulos del mismísimo Alcuino de York, uno de los activos más importantes del renacimiento carolingio, y dedicó años junto con otros condiscípulos que alcanzarían también la fama y el debido reconocimiento (Tuotilo, Ratpert, nombres que no os dirán nada, pero de los que seguramente nos ocuparemos en un futuro) a formarse intelectualmente en la severa disciplina benedictina que imperaba en la abadía de San Galo. Con el tiempo alcanzaría en ella altos puestos (entre otros, el de bibliotecario en 890) y se convertiría en apreciado consejero del emperador Carlos III el Gordo (reputado por inepto en todo el ámbito carolingio, pero al cabo su soberano) que llegó a hacerle el enorme honor de visitarle en su propia abadía en diciembre del año 883.

No obstante, como el propio Notker dejó escrito, su formación, especialmente la musical, no dejaba de traerle problemas. Como monje, una de sus ocupaciones era cantar varias veces al día los oficios divinos y eso, a mediados del siglo IX, no resultaba sencillo. El canto llano, que llamamos gregoriano, llevaba al menos dos siglos sufriendo una evolución de lo neumático a lo melismático, en pocas palabras: acumulando notas y más notas sobre sílabas únicas y esto convertía el canto, en una época en que las melodías se confiaban casi absolutamente a la memoria, en algo complejísimo y difícil de recordar. El instinto melódico ya no servía para cantar adecuadamente, y esto le resultaba extraordinariamente engorroso a Notker, que se desesperaba.

Por supuesto, había muchos otros monjes en su situación a lo largo y ancho de la Europa carolingia y algunos, especialmente en el noroeste de la Francia Occidental, venían reaccionando al exceso melismático con métodos asertivos de origen mnenotécnicos que evolucionaron rápidamente hacia la creación poética, llenando los huecos de las largas fluctuaciones de notas sobre una sola sílaba con palabras que aliviaran la sucesión de gorgoritos inútiles. Es decir: mediante la técnica del tropo (o de los tropos, puesto que al menos hay tres tipos de ellos que no vamos a detallar aquí).

Muchos monjes de la Francia Oriental, que debieron huir de sus monasterios cuando los destruyeron los vikingos, buscaron seguridad y refugio tierra adentro, donde suponían que estos ataques no llegarían, se refugiaron en numerosos monasterios de Alemania y, por supuesto, también en San Galo llevando consigo esta nueva técnica (y moda) de los tropos, que entusiasmó a Notker quien la adoptó de inmediato para poder, por fin, memorizar los inacabables melismas que debía ejecutar en el coro.

Pero la cosa no quedó ahí. Para entonces ya era un erudito reconocido y disfrutaba del suficiente prestigio como para que las autoridades monásticas y episcopales le permitieran innovar y para que sus innovaciones se extendieran de abadía en abadía por toda Alemania e Italia, fue así como, experimentando, pasó de los tropos a la secuencia generando toda una nueva corriente en el canto llano que afectó al modo en que se rezaba, se cantaba y hasta se componía poesía (incluso popular, aunque esta no ha llegado hasta nosotros) en toda Europa. De hecho, llegó incluso a modificar la estructura de la misa.

Murió hacia el año 912, ya en los estertores de la dinastía Carolingia y en los albores de la Otoniana, una nueva época que él mismo había contribuido a crear. En la Iglesia Católica ha alcanzado tan solo el grado de beato, pero en la Ortodoxa Griega se le considera oficialmente un santo.

Espero que este pequeño resumen os anime a preocuparos más detalladamente por esta señera figura de nuestra cultura.

© Fernando Busto de la Vega.