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MORTADELO Y FILEMÓN EN CLAVE FALANGISTA

España es culturalmente hipócrita. Vive en la continua reinterpretación y olvido interesado de sus realidades para adaptarlas a las conveniencias políticas dominantes de cada periodo y, en general, la tendencia imperante consiste en implantar un sesgo ideológico que divide en bloques la realidad, la sociedad y el legado cultural y escamotear la continuidad histórica de la cultura popular española para adecuarla a los intereses del régimen actual y de la evolución totalitaria que algunos pretenden imprimirle. Por ese motivo artículos “eruditos” e “historicistas” como el presente son necesarios. Porque debemos eliminar el nocivo sectarismo, la manipulación cultural e histórica y establecer una perspectiva neutral y de unidad y futuro a nuestro legado cultural.

En la conmemoración del cuadragésimo aniversario de la aparición de Mortadelo y Filemón, allá por 1998, el propio Ibañez ofreció una explicación del supuesto origen de Mortadelo en la que se aseguraba que su nombre procedía de su forma al nacer. Al parecer una mortadela, recibió el apelativo. Se trataba de una explicación ramplona propia de la reinvención de un mito y su aggiornamento con intenciones de satisfacer la curiosidad infantil sin meterse en charcos innecesarios que nada aportarían a la popularidad del mismo ni a su comprensión dentro de un contexto ligero y sin pretensiones.

No obstante, aquí, y con la intención ya expuesta, vamos a poner en contexto los personajes y su dimensión social contextualizándolos en su momento de surgimiento y primera etapa entre 1958 y 1969.

En esa década, los antiguos participantes en la División Azul se encontraban en el auge de sus vidas y la relación entre Mortadelo y Filemón era una apelación directa a una situación vital que podían reconocer a la perfección, se trataba de un chiste generacional que, a la vez, retrataba a la perfección la pirámide social del momento y la naturaleza ideológica del régimen imperante entonces, así como la deriva personal de muchos de los que se adhirieron a él con entusiasmo en los primeros momentos y, por lo tanto, expresa a la perfección el camino silencioso e íntimamente personal de una generación que fue avanzando hacia la idea de reconciliación y de democracia desde la pérdida de ideales y que, a la postre, tendió una mano que la “otra España” no recogió sin resentimiento y sectarismo.

Los expedicionarios en la División Azul fueron relevándose de tal modo que los veteranos de combate aleccionaban a los novatos antes de regresar a España. En ese contexto, los novatos eran denominados “mortadelos” y estos se dirigían a los veteranos como “jefes” estableciéndose relaciones “profesionales” como las que mantienen los personajes del comic: un “jefe” engreído y desdeñoso, no especialmente competente, obligado a realizar misiones con la ayuda de un novato “mortadelo” voluntarioso, pero inexperto, que las ponía en peligro con su temperamento infantil, ajeno todavía a la mentalidad militar y la naturaleza cruel de una guerra que, como la propia existencia profesional de los personajes, carecía de sentido. No debemos olvidar que la División Azul significó para muchos de sus miembros una dura cura de realidad que les empujó a ese cruel escepticismo y pesimismo social que también muestra el comic. Por lo tanto, es importante apartar a Mortadelo y Filemón de una explicación simplista e ideológica e inscribirlos en una profunda interpretación vital, generacional y social. La grandeza del mito reside ahí: en su hondura, su conexión con la realidad social y su continua evolución y reinvención para adaptarse a la misma cargándose de estratos interpretativos.

El chiste de los jefes y “mortadelos” era netamente generacional y, obviamente, dejó de tener mordiente (aunque no cambiara al constituir la esencia de los personajes) con el tiempo y el cambio social que el mismo comic siguió a partir de 1969 con el ingreso de Mortadelo y Filemón en la TIA y su entrada en el mundo de la guerra fría, pero es bueno, en aras de recuperar una perspectiva neutral y positiva de nuestro legado cultural, recordar esa primera etapa y su origen social, generacional y político.

© Fernando Busto de la Vega.

ELOGIO DEL LIBERTINAJE (Y DEL HEROISMO CABALLERESCO)

Salvo por el hecho de que la fama negativa de los Borgia responde más bien a la xenofobia de los italianos contra una familia española que recogieron los protestantes para justificar su quebrantamiento del orden jurídico internacional (ruptura que les condujo entre otras cosas a naturalizar la piratería como acto comercial) y dejando aparte mi desdén por Orson Welles, a quien estoy lejos de considerar un genio (todo lo más un émulo tardío de las vanguardias europeas, especialmente alemanas) suscribo la frase que ilustra el vídeo de esta entrada (“En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas , pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo y el Renacimiento; en Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, paz y democracia y ¿cuál fue el resultado? El reloj de cuco”). El puritanismo y el dominio gris de los comerciantes que constituyen la base del parlamentarismo liberal capitalista (que, por mucho que insista, no es ni se parece a la democracia) bloquea la creatividad (imponiendo una censura omnipresente a diversos niveles) y conduce a la decadencia moral, cultural y artística.

Es preciso, si queremos sobrevivir, librarnos del liberalismo y todas sus mentiras (incluida la de la igualdad, que es la más nociva de todas. Guste o no hay pueblos que hicieron y expandieron la Civilización y otros que todavía hoy se niegan a aceptarla y parecen incapaces de asimilarla y deben, por lo tanto ser gobernados).

La moral calvinista del liberalismo capitalista, basada en el puritanismo bíblico y la codicia económica propia de los provincianos burgueses alemanes del XVI que se extendió con el protestantismo permitiendo el auge de clases desprovistas de educación, ayunas del sello glorioso de la caballerosidad medieval (no resulta extraño que los judíos fueran, a la postre, los grandes beneficiados del auge del protestantismo pues jamás se habían visto inmersos en la gloriosa tradición europea y helenística del héroe que devino en la figura del caballero, solo fueron especuladores y usureros y esa conculcación de los valores heroicos les vino como anillo al dedo para expandir sus negocios), es una forma de decadencia acentuada desde la Revolución Francesa y la caída del imperio español.

Y no debemos equivocarnos, la izquierda (incluyendo a progres y wokes) ha heredado ese germen de decadencia y la moral pacata del liberalismo, no olvidemos que Marx era un judío alemán crecido y educado en pleno Romanticismo, movimiento que significó la culminación de la mentalidad calvinista-protestante) y legó a sus émulos y seguidores toda esa moral decadente y puritana de la que todavía hacen gala los marxistas y afines. El anarquismo tiene la misma raíz, ergo la izquierda, incluso en su vertiente supuestamente más revolucionaria, cumple el mismo papel que el liberalismo capitalista: la degradación de la grandeza humana que conduce de cabeza a la decadencia social, moral y cultural.

Tenemos que cambiar de paradigma, retornar a la idea heroica y caballeresca, al paganismo que permite a cualquier ser humano alcanzar la condición de dios si demuestra la grandeza necesaria, al hombre que, manteniendo la ecuanimidad apolínea del nada en exceso, sabe que todo le está permitido y que las grandes acciones limpian por sí mismas las miasmas de los grandes placeres. Es preciso inaugurar la época salvaje de los héroes libertinos que nos conduzcan al nuevo nivel superior de civilización.

Sé que la mayor parte de vosotros no entenderá lo que estoy diciendo. Vivimos todavía entre tinieblas, pero yo confío en el Sol Invicto y en Cronos-Zurvan, la luz regresará en forma de relámpago justo antes del alba.

© Fernando Busto de la Vega.

CLAVES DE LA ESTRATEGIA FEMINISTA

Como todo totalitarismo sectario, el feminismo solo puede medrar manipulando y falseando la verdad, mintiendo e imponiendo sus mentiras mediante la demagogia y la fuerza (léase represión).

Teniendo en cuenta que el origen del feminismo se encuentra en un profundo complejo de inferioridad y en la médula misma de los desarreglos emocionales y hormonales de hembras con más instrucción que capacidad para gestionarla y con la soberbia propia de los vástagos de las clases altas (el feminismo lo inventaron anglosajonas ricas férreamente convencidas de su superioridad racial, moral y social, pero no especialmente inteligentes) no ha de extrañarnos que resulte repulsivo, retorcido y radicalmente histérico.

Pero ello no implica que no se rija por una estrategia firme y efectiva que se resume en los siguientes puntos:

1.- VICTIMIZARSE, proceso que les resulta natural desde el resentimiento causado por el complejo de inferioridad y los desarreglos mentales que se encuentran en la base de toda la ideología. El feminismo es, básicamente, una manifestación de la histeria de algunas hembras incapaces de madurar y asumir su papel en el mundo. Es una forma de perpetua infantilización de mujeres que rechazan las responsabilidades y frustraciones de la edad adulta.

2.- ESTABLECER UN DISCURSO MANIQUEO. Una de las manifestaciones de las enfermedades mentales es la creación de una interpretación distorsionada y retorcida de la realidad que puede constituirse en el cimiento doctrinal de una secta, como es el feminismo. Naturalmente, partiendo de la victimización causada por el complejo de inferioridad y demás desarreglos mentales, la consecuencia lógica es la distorsión de la realidad manifestada en la creación de un discurso maniqueo que se convierte en dogma irrebatible en el que las mujeres (princesitas agraviadas) siempre son las buenas y los hombres (simios apestosos y brutales) siempre son los malos. Por cierto, que esta forma de ver las cosas proviene directamente de la otra rama en la que militaron las primeras feministas durante décadas: las ligas de la decencia que dibujaban a los hombres como pecadores sumidos en el vicio que debían ser rescatados no por las mujeres normales sino por las puritanas que militaban a la vez en el prohibicionismo y el sufragismo. De hecho, lo hemos explicado ya en estas páginas, los grandes éxitos del feminismo fueron la imposición de la Ley Seca y la introducción de la censura en el cine, así como otras medidas puritanas y prohibicionistas que limitan igualmente la libertad de los hombres y de las mujeres.

3.- NEGAR SIEMPRE LA REALIDAD. Es lógico: cuando estableces un discurso dogmático disociado de la realidad, esta siempre, tercamente, acaba dejándote en evidencia. El único medio de evitarlo es el negacionismo y, como consecuencia de él la censura, la demagogia, la represión…

4.- FORMAR LOBBIES RUIDOSOS. La democracia, en el sistema liberal parlamentario, es una fantasía. Nada se resuelve en las urnas, todo en los despachos, entre bambalinas. Quien puede importunar o sobornar más y mejor a los gestores ocultos, obtiene sus propósitos, especialmente si acompaña sus manejos en las sombras de los despachos con demagogia y propaganda públicas.

5.-PARASITAR LOS ESTADOS Y UTILIZARLOS COMO MÁQUINAS DE REPLICACIÓN DEL DOGMA Y EL HISTERISMO INICIAL. En ese sentido todo político que se proclame feminista debe ser considerado un traidor a la patria y al pueblo, no digamos ya aquellos que abren las puertas de los ministerios y riegan con fondos públicos a los chiringuitos del lobby feminista, puesto que están participando conscientemente o no en la imposición de una dictadura.

6.- LA SIMPLE Y PURA REPRESIÓN ACOMPAÑADA DE PROPAGANDA INTENSA Y DEMAGÓGICA DESDE EL ESTADO PARASITADO. En suma: crear una dictadura de corte estalinista e ideología feminazi.

Ya estáis informados (ojo, e informadas) ahora es responsabilidad vuestra frenar esa dictadura y castigar con la máxima dureza a quienes la promueven y la están imponiendo.

© Fernando Busto de la Vega.

LA INCONGRUENCIA TURCA (Y EL PROBLEMA IRRESOLUBLE QUE ACARREA)

Cuando Mehmet II conquistó Constantinopla en 1453 asumió el título de Qayser-i-Rum, es decir: Emperador de Roma. Naturalmente, nadie, salvo sus súbditos, le reconoció como tal.

Desde el siglo XV los turcos están empeñados en ser aceptados como parte integrante de Europa e incorporados en la familia continental, pero eso es imposible. No se trata ya de su origen estepario y asiático (que comparten, por ejemplo, con los húngaros y los búlgaros) sino del hecho diferencial islámico.

El islam siempre fue una amenaza para Europa que se forjó combatiéndolo (desde la batalla de Guadalete hasta la guerra de los Balcanes pasando por la Reconquista y las Cruzadas). Además, el imperio romano, especialmente el oriental, se identificó con el cristianismo desde el siglo IV y no cabía una sucesión legítima en un monarca musulmán que, además, no mantenía lazos dinásticos con las casas europeas. Sin olvidar que el islam se dedicó a combatir al imperio bizantino desde su mismo origen en el siglo VI siendo la conquista de Constantinopla en el XV la culminación de esa ofensiva.

Así las cosas, el imperio otomano hubo de resignarse a ser la cabeza del mundo islámico y oriental, aunque sin renunciar nunca a su aspiración a ser admitido como parte de Europa.

En parte, el fracaso en materializar dicha aspiración constituyó el germen de la decadencia y desaparición del imperio. La nueva república, con Ataturk a la cabeza, siguió intentándolo a través de una profunda reforma que incidió en el avance hacia la laicidad y la sustitución del alfabeto cúfico por el latino. No obstante, la disidencia de base persistía.

Más adelante, en los albores del siglo XXI, Turquía trató de ser admitida en la Unión Europea viéndose rechazada y acusando a dicha organización de ser, oh sorpresa, un “club cristiano”…y tenían razón: Europa nunca fue musulmana y si se convierte en tal (hay riesgo de ello por las estultas políticas migratorias liberal-progresistas) dejará de ser Europa. Por lo tanto, Turquía solo podría ser considerada parte de Europa si abandona el islam y acepta el cristianismo.

Eso no va a suceder, no puede suceder…los turcos abandonaron las estepas y se integraron en el mundo agrícola y urbano bajo la égida del califato abasida y bajo su legalidad, de modo que el islam sunnita constituye la columna vertebral de su identidad nacional y étnica y su realidad actual proviene de la evolución de ese universo político y jurídico, no del europeo.

¿La consecuencia? Turquía solo tiene dos salidas: el islamismo radical o la política panturquista orientada hacia Asia y hacia las minorías turcas de los Balcanes. En cualquiera de los dos casos, o si los combina, Turquía está llamada a continuar siendo un problema enquistado en el seno de Europa contra el que tarde o temprano habrá que combatir y, a ser posible, eliminar. La geopolítica es así. Cambian los regímenes, permanecen las realidades.

© Fernando Busto de la Vega.

NAVARRA Y EL NAZISMO VASCO

Desde que el carlismo vasconavarro se convirtió en una ideología basada en la supremacía racial (de los vascos, obviamente) y asumió, adelantándose a Hitler, la idea de Espacio Vital, es decir: la consecución de un territorio supuestamente histórico (que jamás estuvo políticamente unido y ni siquiera habló jamás el mismo dialecto, el moderno euskera es una construcción artificial y en muchas de las zonas “vascas” se hablaron tradicionalmente idiomas célticos y después el latín y el castellano) ha ambicionado someter Pamplona y su territorio a Vitoria (esto es: al capital expansivo de Bilbao y San Sebastián).

En estos tiempos que corren, con un Gobierno débil, contrario a la idea de unidad nacional y al patriotismo y dispuesto a mantenerse en el poder a costa, si es preciso, de desmantelar la Patria (que es lo que se esconde detrás del Estado) el nazismo vasco, con su idea de superioridad racial y lebensraum, está haciendo su agosto a través de diversas siglas y avanzando en su plan de “vasconizar” Navarra agitando la bandera falsa de una historia inventada (quiero recomendar aquí la lectura del libro EL LINAJE DE AITOR; INVENCIÓN DE LA TRADICIÓN VASCA, de Jon Juaristi en el que se explica clara y amenamente el modo en que los autores del Romanticismo se inventaron todo ese galimatías de leyendas que ahora nos venden como historia y genuina antropología vasca) que, inconcebiblemente, todo el mundo reconoce como cierta. Sin duda, el hecho de que discrepar de ese discurso impuesto pudiera costarte un tiro en la nuca de los pistoleros de ETA influyó mucho en esa credulidad, así como la absoluta inanidad intelectual de nuestros políticos “democráticos”.

Conviene, por lo tanto, recuperar la Historia real y puntualizarla aquí brevemente para combatir el nazismo vasco y sus leyendas propagandísticas que justifican su expansionismo y su racismo. Lo haremos a lo largo de una corta enunciación de principios básicos y evidentes.

1.- LO QUE ELLOS LLAMAN EUSKALHERRÍA, JAMÁS ESTUVO UNIDA Y NUNCA SE HABLÓ EN TODA ELLA EUSKERA. NUNCA EXISITIÓ, ES UN INVENTO, UNA EXCUSA PARA JUSTIFICAR EL LEBENSRAUM DEL NAZISMO VASCO.

2.- VIZCAYA, GUIPUZCOA Y ÁLAVA ESTUVIERON POBLADAS POR PUEBLOS CÉLTICOS, NO VASCOS, HASTA BIEN ENTRADO EL SIGLO VI, PRODUCIÉNDOSE EN ESTA ÉPOCA UNA INVASIÓN DE GASCONES PROCEDENTES DEL NORTE DE LOS PIRINEOS.

3.- NAVARRA FUE NÚCLEO DE LOS PRIMITIVOS VASCONES QUE, EN CUALQUIER CASO, SE ROMANIZARON MUY TEMPRANO COLABORANDO CON ROMA Y LOGRANDO ASÍ EXPANDIRSE BAJO LA REPÚBLICA (ROMANA) HASTA EL EBRO, ALCANZANDO ALAGÓN, PERO ADOPTANDO EL LATÍN COMO LENGUA. EL ÉXITO DE LOS VASCONES CONSISTIÓ EN CONVERTIRSE EN ROMANOS.

4.-EL VOCABLO “ARABA”, QUE LOS NAZIS VASCOS UTILIZAN PARA REFERIRSE A ÁLAVA, ES DE ORIGEN CELTA, COMO ES CELTA EL NOMBRE DE INFINIDAD DE RÍOS DE ESA ZONA COMO EL NERVIÓN. EL VOCABLO NAVARRA, ES DE ORIGEN ÁRABE Y SURGE DURANTE EL AUGE DE LOS BANU QASI, ROMANO-GODOS ISLAMIZADOS QUE EXTENDIERON SU INFLUENCIA HASTA PAMPLONA SIENDO SUSTITUIDOS POR SUS PRIMOS, LA DINASTÍA JIMENA.

5.- HASTA EL SIGLO XIV VIZCAYA PERTENECIÓ A NAVARRA (Y NO AL REVÉS) Y DESDE EL SIGLO XIV HASTA LA DIVISIÓN LIBERAL EN PROVINCIAS, ALLÁ POR 1834, PERTENECIÓ A CASTILLA. VIZCAYA, FORMÓ TRADICIONALMENTE PARTE DE CASTILLA.

6.- EL PRIMER SEÑOR DE GUIPUZCOA FUE EL ARAGONÉS GARCÍA AZNAREZ, VINCULADO AL MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA Y VASALLO DE LOS REYES DE NAVARRA, MÁS TARDE GUIPUZCOA PASÓ A PERTENECER A CASTILLA EN EL SIGLO XI Y, TRAS UNA PEQUEÑA ETAPA NAVARRA, ACABÓ SIENDO PARTE DE CASTILLA DESDE EL SIGLO XIII HASTA LA ANTECITADA DIVISIÓN PROVINCIAL EN 1834. GUIPUZCOA, INSISTO, FUE PARTE INTEGRANTE DE CASTILLA DURANTE MÁS DE 600 AÑOS.

7.-ÁLAVA FORMÓ PARTE DEL NÚCLEO ORIGINAL DEL CONDADO DE CASTILLA EN EL SIGLO IX Y YA PREVIAMENTE FORMABA PARTE DEL REINO DE ASTURIAS Y LEÓN. EN EL SIGLO XII PASARÁ BREVEMENTE A NAVARRA, PERO DESDE EL XIII, COMO GUIPUZCOA Y VIZCAYA SERÁ PARTE INTEGRANTE DE CASTILLA.

8.- LOS TERRITORIOS DEL NORTE DE LOS PIRINEOS PASARON DE LOS ROMANOS A LOS GODOS Y DE ESTOS A LOS FRANCOS, VINCULÁNDOSE MÁS TARDE A ARAGÓN Y NAVARRA PASANDO DESPUÉS A LOS PLANTAGENET Y, CON ELLOS, A INGLATERRA. MÁS TARDE SE DESGAJARON EN DIFERENTES SEÑORÍOS FEUDALES QUE NUNCA TUVIERON NINGUNA VINCULACIÓN CON LOS DEL SUR, SALVO AQUELLOS QUE PERMANECIERON BAJO LA ÉGIDA NAVARRA.

9.- PARA TERMINAR, UNA APRECIACIÓN JURÍDICA: NAVARRA FUE SIEMPRE UN REINO, VIZCAYA, GUIPUZCOA Y ÁLAVA SOLO SEÑORÍOS (CASTELLANOS, ADEMÁS) DE MODO QUE, EN CASO DE INCORPORACIÓN, SERÍAN LOS SEÑORÍOS LOS QUE DEBERÍAN INTEGRARSE EN NAVARRA Y SER GOBERNADOS DESDE PAMPLONA (ALGUNOS PREFERIRÍAN ESTELLA, ME DA LA SENSACIÓN) Y NO DESDE VITORIA, BILBAO Y SAN SEBASTIÁN.

© Fernando busto de la Vega.