ESPAÑA Y EL ORIGEN DEL FAR WEST

Los yanquis son especialistas en apropiarse de los éxitos y méritos ajenos y olvidar el pasado español de la mayor parte de sus tierras. También en crear géneros nacionalistas y artificiosos, con muy poca o ninguna relación con la realidad histórica como el western. Por ello es preciso, de vez en cuando, recordarles la verdad y recalcar la participación española en la conformación de sus grandes mitos, especialmente en el llamado «Lejano Oeste», que para nosotros era el «Lejano Norte» primitivamente en torno a Santa Fe (fundada por España en 1610 con el mismo nombre que el campamento desde el que los Reyes Católicos asediaron Granada en 1492) y Taos (fundada en 1615).

El factor determinante de lo que luego sería el mundo de las grandes llanuras y sus tribus dedicadas a la caza del bisonte, fue la introducción y expansión del caballo, que llevó a muchos pueblos (los siux, sin más lejos) previamente sedentarios y dedicados a una agricultura de simple supervivencia a lanzarse a las inabarcables llanuras para alcanzar una vida mejor como cazadores (lo que les permitía comer carne a menudo, alimento antes imposible o muy difícil de conseguir), aunque ello les arrastrase a una sempiterna guerra tribal a la que luego se sumaron los colonos yanquis dando origen a los enfrentamientos del siglo XIX.

Pero la expansión del caballo en las grandes llanuras se produjo gracias a la extensión hacia el norte de Nueva España, del virreinato español, a comienzos del siglo XVII.

En 1598 Juan de Oñate sometió a los indios Pueblo, que fueron ayudados en su defensa por grupos de apaches y navajos que robaron así sus primeros caballos.

Desde 1599 apaches y navajos, también algunos pueblo rebeldes, siguieron robando caballos y quedándose con parte y comerciando con el resto en el norte y en el este dando inicio a los cambios económicos, sociales y culturales que engendrarían a las posteriormente poderosas tribus de las grandes llanuras (siux, arapahoes, comanches…)

Desde 1670 una terrible sequía azotó Nuevo México llevando a la miseria a indígenas y colonos españoles (e indígenas del sur, aztecas, tlaxcaltecas…establecidos allí como aliados hispanizados). Esta sequía afectó también a los apaches que, viendo agostadas sus cosechas, intensificaron sus incursiones en territorio español. Ello hizo crecer el descontento y condujo a la revuelta de 1680 en la que los indios pueblo, ayudados por los navajos y los apaches, expulsaron a los españoles de Nuevo México.

Naturalmente, España no iba a rendirse tan fácilmente y continuó la guerra hasta poder reconquistar palmo a palmo el territorio en 1692. Durante estos doce años de guerra, los ataques y contraataques pusieron en manos de los apaches numerosísimas manadas de caballos que fueron a alimentar el mercado de las tribus establecidas en el norte, hasta los Grandes Lagos. Es a partir de este momento que las tribus de las grandes llanuras las ocupan por completo gracias a la posesión de numerosos de estos caballos.

De hecho, y como ejemplo, debemos decir que este es el momento etnogenético de los comanches.

Estos eran originariamente shoshones. Este pueblo, a causa de la llegada del caballo, se dividió en dos grandes grupos. El mayoritario, que seguiría en posesión del etnónimo, se dirigió hacia el norte para sumarse a la caza del bisonte. El minoritario (a quienes los apaches darían el nombre de comanches, que significaba enemigos) se dirigió hacia el sur para enriquecerse con el comercio de caballos, que conseguían mediante incursiones (en primer lugar contra apaches y navajos, más adelante contra españoles, lo que les convertiría en los grandes señores de Texas).

Ya en 1706 se tuvo noticia en Taos de los comanches y su agresiva expansión que fue empujando a los apaches hacia el sur hasta el punto de que en 1720 pidieron en Santa Fe a los españoles el poder asentarse en territorio español. Se les concedió y durante todo un siglo, salvo raras excepciones y partidas que eran más de bandidos que de luchadores étnicos, los apaches vivieron en paz y se fueron asentando (piénsese que, por ejemplo, el famosísimo Gerónimo de los guiris, era para los españoles Gerónimo Monteso Chagori, nacido y bautizado en la ciudad española ,novohispana, de Arizpe, es decir: un ciudadano con nombre y apellidos que solo después de la independencia mexicana se lanzó a la guerra). En efecto: los apaches solo volvieron a la guerra masiva en 1825, después de que la República Mexicana diera al traste con la labor civilizatoria de España.

Pronto los comanches se convirtieron en el gran problema de España en la zona y fueron los españoles los primeros en aplastarlos como potencia.

En 1768 los españoles ya habían derrotado al primer Cuerno Verde, carismático jefe comanche, en Ojo Caliente. Su hijo, del mismo nombre, continuó sus incursiones con idéntico sentido providencialista y místico hasta que fue por completo aniquilado en el río San Carlos por el gobernador español Juan Bautista de Anza con tropas españolas, pueblo, ute y apaches en septiembre de 1779. Desde entonces los comanches prefirieron comerciar y, como los apaches, no se convirtieron en los dueños de las llanuras y en un peligro generalizado hasta que la República Mexicana expulsó a los españoles encontrándose de bruces con su propia incapacidad para mantener el orden como lo había hecho España. No deja de ser llamativo que España, con su centro político en Madrid y una inconmensurable variedad de frentes en todo el mundo pudiera mantener en paz a apaches y comanches y los mexicanos, orgullosamente independizados, la cagaran tan clamorosamente de inmediato (un datito a tener en cuenta, Sheinbaum…ignorante).

Por cierto que también fuimos los españoles los primeros en convertir la lucha contra los comanches y los indios en general en espectáculo dramático. Poco después de la derrota del segundo Cuerno Verde en el río San Carlos se escribió y representó en Nueva España una obra de teatro que conmemoraba y representaba el hecho titulada, precisamente, Los Comanches, cuyo autor desconocemos. De modo que ahí debemos situar el origen del género western, no en el cine yanqui, sino en el teatro novohispano.

Por cierto: Santa Fe y Taos debían ser regularmente aprovisionadas de carne y otros efectos, especialmente durante la ya citada sequía de 1670-1680 y, por supuesto, en el siglo XVIII, ese es el origen de las caravanas de ganado que luego tanto juego darían en las películas gringas. También los rodeos y la vida en ranchos (extensión de los cortijos andaluces) tiene su origen en la permanencia española en el norte de Nueva España (actual sur de Estados Unidos, México tampoco supo defender las extensas fronteras que les dejamos en el norte frente a los yanquis). Otro asunto del western originario de España.

Podría seguir, pero lo esencial queda dicho.

© Fernando Busto de la Vega.

EL VALOR DE LA DERROTA

Young man sitting on curb in urban alley looking distressed with head in hands

No soy en absoluto aficionado a esa nueva suerte de pancracio que resultan ser las artes marciales mixtas, pero debo confesar que me hubiera encantado ver a Ilia Topuria, con su bandera española y entrando en liza con Antonio Banderas cantando la Canción del Mariachi derrotando en las narices del racista Trump al gringo de turno. No ha podido ser, resignación.

Sin embargo, el asunto nos sirve para abordar una interesante reflexión: la del valor de la derrota.

Hasta ayer Ilia Topuria era un campeón invicto, hoy es un hombre sabio y mejor práctico de su actividad. La derrota es devastadora y nos hace envejecer (la vejez en muchos casos tiene más que ver con las experiencias que con la edad), pero nos enseña.

Un campeón (o un general ) invicto, por mucho brillo que expanda a su alrededor no es sino un proyecto a medio terminar. La derrota enseña más que la victoria continua. Sobre todo, que somos humanos y sometidos a nuestras propias insuficiencias. También que la soberbia del invicto es solo un aspecto ridículo de una adolescencia tardía. Nos guste o no, hemos nacido para ser derrotados y, a pesar de ello, seguir peleando. Esa es la verdadera naturaleza de la vida: sobrevivir a pesar de nuestras limitaciones, seguir luchando incluso cuando nos han apaleado y humillado. Saber que, llegado un punto, solo vamos hacia abajo. La culminación es siempre el inicio de la decadencia.

Pero el éxito del ser humano, en realidad de cualquier ser vivo, es sobrevivir a pesar de la decadencia. Persistir a pesar de las derrotas. Sobrevivir.

Es ahora, cuando ha dejado de ser invencible, que Ilia Topuria (y recurro a él como simple ejemplo extensible a todos nosotros) debe demostrar que es grande. No es lo mismo ser victorioso que grande. La victoria no demuestra nada, la grandeza nos constituye…si la poseemos y la sabemos implementar.

El valor de la derrota es, filosófica y humanamente, impagable. Rezad por ella cuando os creáis los mejores. Y dejad de serlo para ser, simplemente, grandes.

© Fernando Busto de la Vega.

AHORA COMPRENDEMOS MEJOR LAS LEYES DE ZAPATERO

Anda la izquierda española apesadumbrada y desorientada a raíz de las imputaciones contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) al que consideran un «faro moral» por mor de las leyes disolventes y perjudiciales que impuso y han conducido a España a la decadencia en menos de dos décadas. Recordemos que este fue el tipo que defendió la «alianza de civilizaciones», las leyes de ideología de género, el impulso del feminismo radical y fanático (no lo hay de otro tipo), de matrimonio llamado paritario, de exaltación de la homosexualidad, de normalización de la inmigración y regalo de la nacionalidad española a gentes que ni siquiera saben hablar español…en fin: todo aquello que (junto con el auge, nunca hay que olvidarlo ni dejar de señalar a quienes lo impulsan, también traidores a España, aunque de distinto signo, del evangelismo) está conduciendo a España a la destrucción.

Para la izquierda y los llamados «progresistas» todas esas aberraciones morales convertidas en leyes representan un «avance». Pero la realidad es que están destruyendo a España y deben ser revertidas a la mayor brevedad para recuperar el pulso social y las posibilidades de conquistar un futuro nacional de carácter popular. Con esas leyes en vigor nada nos salva de acabar convertidos en un Estado fallido, rumbo que llevamos y que nos acerca cada vez más al precipicio.

Ahora sabemos que Zapatero era corrupto, que andaba en sospechosos y vergonzantes tratos con el bolivarianismo venezolano (y cualquier español que acepte el bolivarianismo, el indigenismo o cualquier otra encarnación de la Leyenda Negra y del maoísmo, caballo de Troya del imperialismo chino, solo puede ser considerado un traidor y despreciado como tal) y los intereses geoestratégicos de China. Es decir: que era y es un instrumento en manos de nuestros enemigos.

Ello nos ayuda a comprender mejor sus perjudiciales e inaceptables leyes. No se concibieron como un avance moral ni una demanda social ni para cambiar la nación, sino para debilitarla al servicio de nuestros enemigos. Zapatero que, no lo olvidemos, fue capaz (junto con Rajoy) de cambiar la constitución española para satisfacer a los buitres alemanes y americanos obligando a pagar la estafa a la que nos sometieron los bancos de dichos países (y de otros como Inglaterra) por encima de las necesidades presupuestarias para atender el Estado del Bienestar español, es decir: los intereses de la Nación…Zapatero, decíamos, las impuso con la finalidad que están consiguiendo: conducir a la decadencia a España y convertirla en un Estado fallido.

Si, como parece, próximamente en sede judicial se confirma la corrupción de ZP y su enriquecimiento al servicio de intereses extranjeros (venezolanos, chinos…) no solo deberá juzgársele como traidor a España y enemigo del pueblo (cuando se restablezca el orden y esto sea posible) sino también conceptuar todas sus leyes como instrumento de la destrucción de España y, por ende, revertirlas y castigar con dureza a cuantos las defendieron, defienden y apoyan. Esa gente no es progresista o izquierdista, es antiespañola, por convencimiento o simple estulticia, pero deben en cualquier caso ser apartados de la vida pública y castigados de inmediato en función de sus culpas.

Es necesario restablecer el orden en España. Hoy, no mañana. Y, para ello, necesitamos derribar el ilegítimo régimen de 1978 y establecer uno nacional, revolucionario y temporalmente autoritario. Ese es nuestro camino de salvación, el único.

© Fernando Busto de la Vega.

LA PAYASADA DE LEÓN XIV EN ESPAÑA

Una cosa es predicar y otra dar trigo, dice el refrán español, y esta inapelable realidad es aplicable a las payasadas que el papa León XIV ha venido a predicar a España, especialmente en relación con la invasión de migrantes africanos que estamos sufriendo.

Hay que explicarle al papa, y a quienes comulgan (siendo católicos o progres) con sus posiciones, que un país, un continente, no es una ONG, no es una maquinaria destinada a sacrificar el presente y el futuro de sus nacionales para satisfacer las desordenadas ambiciones de naturales de otras regiones, sino un instrumento para el mantenimiento de la prosperidad y el progreso de esos nacionales (que son, junto a sus antepasados, quienes con su esfuerzo, trabajo, estudio y predisposición la han instalado en la vanguardia económica, social y cultural del mundo) así como la defensa y expansión de la Civilización, papel que España, como sabemos, cumplió sobradamente en el pasado y está destinada a cumplir en el futuro.

Ello es incompatible con arruinarse aceptando pasivamente la invasión de elementos culturalmente inferiores que en la mayoría de los casos (puedo afirmarlo por mi experiencia profesional diaria) ni saben leer ni escribir y mucho menos manejar la nueva tecnología ni adaptarse a las costumbres europeas ni desean aprender ni adaptarse. Antes al contrario, importan a Europa las suyas hasta el punto de corroer los barrios en los que se hacinan y cuyos bancos se atestan de negros tumbados o repantigados descalzos y con las barrigas al aire, vagueando durante todo el día y toda la noche y de moros gritando y acosando mujeres en todas las esquinas (donde muchos de ellos se dedican a trapichear) …¿Le parece al lector bienintencionado una descripción racista y xenófoba? Eso es porque no ha sufrido esta invasión. Le recomiendo, si tiene ocasión, que se pasee por el barrio de las Delicias de Zaragoza o el del Gancho de la misma ciudad y luego opine. Si no puede trasladarse a Zaragoza, no importa: España y Europa están llenos de barrios semejantes, degradados hasta el extremo por la inmigración africana y americana.

¿Es de recibo que alguien, cualquier figurón internacional, cualquier ideología estúpida, nos obligue a soportar esto? ¿A aceptar unos procesos inasimilables que nos convierten, paso a paso, en países del tercer mundo? La inmigración depaupera la sociedad europea y ese es un hecho incontrovertible. Seguir en la misma línea que hemos seguido hasta ahora y que defiende el papa, solo tiene un final: la destrucción de Europa y su conversión en un territorio arrasado, alejado del progreso, la riqueza y la civilización, en un continente fallido hundido en la miseria, la ignorancia y el islam.

Es preciso recordarle a ese payaso vestido de blanco que llaman León XIV y tuvo la humorada de viajar a Canarias para defender políticas tan desastrosas, que los migrantes africanos son en su mayor parte musulmanes y lo primero que hacen, en cuanto llegan a España, es organizar una mezquita. No una iglesia ni un centro de estudios de cultura europea: una mezquita, mientras que los americanos, aparte de introducir las bandas de delincuentes hasta hace un par de décadas por completo desconocidas en Europa, suelen apiñarse en otra de las sectas que amenaza a la civilización: las iglesias evangélicas.

De modo que la inmigración, además de delincuencia, pobreza e involución, inunda España de dos de las más peligrosas sectas que amenazan a la Civilización en el mundo: el islam y el evangelismo. Ya solo por eso debería controlarse con microscopio quién entra en España y como se comporta. Porque las actuales políticas son disolventes y destructivas y solo pueden ser impulsadas por memos absolutos o traidores. Da lo mismo, ambas categorías deben ser apartadas del poder a la mayor brevedad y castigadas duramente por sus crímenes. El papa-payaso es un propagandista de estas políticas y, por ende, cómplice de estos crímenes.

Es preciso explicarle también a León XIV que España es una tierra repoblada. Según avanzó la Reconquista, nuestra gloriosa y costosa liberación del yugo musulmán, proceso secular que salvó a Europa y la convirtió en lo que es hoy, fueron repoblándose las tierras que los moros abandonaban. Y se hizo con método y unas líneas políticas muy claras. En primer lugar, se elegía repobladores que mejoraran la raza. No cualquiera podía instalarse en las tierras liberadas de la frontera. Por regla general se trataba de gentes del norte de la península sin mezclas perjudiciales (Roma, con su legado genético unido al de celtas e íberos, y los visigodos eran la materia de la repoblación a la que se unían, gentes procedentes del norte de los Pirineos). Y esto fue así desde las primeras repoblaciones en el siglo VIII hasta el siglo XVIII cuando siglos después de acabada la Reconquista se decidió repoblar Sierra Morena y se hizo con alemanes católicos. Porque esta es la segunda parte de la ecuación: España se construyó con la dirección genética adecuada y la estructura ideológica precisa. En ese sentido, la Inquisición (tan denostada por los anglosajones y germanos protestantes porque les impidió eficazmente mangonear en España) no fue un instrumento de atraso, sino de defensa de la unidad cultural y moral que llevó a España a convertirse en la Nueva Roma llevando la Civilización no solo a América, sino al orbe entero.

Esa debe seguir siendo, en el siglo XXI, la política rectora de nuestro desempeño como nación: una defensa cerrada de nuestro legado genético y cultural que excluye por definición el asentamiento de negros, moros y otras razas secundarias en nuestra tierra sagrada. Otra cosa es avanzar hacia el tercermundismo y la destrucción. Convertir a Europa en una África 2.0 en plena y desastrosa involución.

Por otro lado, ante un panorama en el que se le está regalando la nacionalidad española a gente que ni siquiera es capaz de hablar correctamente el español, a menudo ni de balbucear un par de palabras, habría que recordar a los traidores que nos gobiernan que español se es, por constitución inmemorial, por derecho de sangre. Todo lo demás, aunque se haya legislado en las ilegítimas cortes del ilegítimo régimen de 1978, es traición, es contrafuero. Y deberá pagarse.

Lo dejo aquí.

Clown in bishop attire with colorful robe and mitre holding a staff at seaside
UN PAPA-PAYASO

© Fernando Busto de la Vega.

REFLEXIONES CRUELES (¿PERO CIERTAS?)

Ancient Greek people looking up at a glowing divine figure in the sky

Nada como la vida cotidiana para poner al borde del abismo al filósofo.

Escucho una noticia terrible, trágica, desastrosa incluso: dos hombres sin hogar, dos vagabundos (de los que no deberían existir en ningún país, pero están siempre presentes en todos ellos, incluidos los más avanzados y ricos, cosa que debe inducir también a reflexión) se han enfrentado en las cales de Madrid. De los gritos han pasado a los golpes y las navajas y uno de ellos ha asesinado al otro.

Terrible, como decíamos.

Y, sin embargo, al escuchar una noticia tan luctuosa, tan conmovedora, tan desoladora, quien estas páginas escribe ha hecho una reflexión cruel e inmediata: bien mirado, ambos vagabundos han tenido suerte. El muerto porque ya no sufrirá más. Se acabaron el hambre, el desamparo, la humillación, la deshumanización…en fin: todo lo que representa estar en la calle (en muchos casos, hay que recordarlo, no por demérito del excluido social sino por la inhumanidad y la falta de oportunidades de una sociedad capitalista esencialmente inmoral, injusta y con rasgos colectivos de psicopatía, recordemos a este respecto la letra del tango: «la indiferencia del mundo, que es sordo y es mudo…»). El asesino por una razón similar: ya no dormirá en la calle expuesto a que le quemen vivo unos niñatos pijos o a ser mordido por ratas, desde ahora al menos comerá tres veces al día, podrá ducharse y dormirá bajo techo. Bien mirado, su acto es una siniestra promoción social.

Comprendo que esta reflexión es dura, es cruel, es, lo admito, casi inhumana. Pero, por desgracia, no deja de ser cierta y, como decía al principio, no deja de poner al filósofo a la más descarnada intemperie y cara a cara con lo abisal de la existencia.

Hoy no pensaré mucho en ello porque es viernes y me voy a cenar con dos chicas encantadoras (a las que tengo que citar porque leen el blog y les gusta figurar: Aura y Luna). Mañana no madrugaré y quizá una cierta resaca me ponga fuera de combate. Pero la serenidad llegará…y entonces tendré mucho en lo que pensar sobre la realidad de la existencia y lo que podemos entender como suerte y presunta providencia divina.

Y esta es otra: ¿Puede la Divinidad ser misericordiosa siendo cruel? El teólogo también se encuentra con un cenagal al hilo de esta noticia y las preguntas que implica.

Three people smiling and eating pasta and pizza at a wooden table in a warm restaurant
Lo dicho: el mundo, que es sordo y es mudo… La hipocresía del escritor que mira un instante la desgracia ajena, filosofa un rato para hacerse el guay y luego sigue con su vida cómoda y disipada. No escribo, ni esto ni nada, con la intención de parecer mejor de lo que soy, sino de exponer la crueldad y la indiferencia de la realidad. También la mía.

© Fernando Busto de la Vega.