ELECCIONES EN 2026…¿Y QUÉ?

Transparent ballot box on a pedestal surrounded by swirling ballots and dark storm clouds with lightning

Parece insoslayable que se convoquen elecciones en breve, este mismo año. Los escándalos que acechan al Gobierno y al partido principal que lo sustenta y los graves efectos de la inoperancia parlamentaria del mismo, que ha impedido cuadrar presupuestos durante años con desastrosas consecuencias como el deterioro de las carreteras y de las vías férreas (recordemos el trágico accidente de Adamuz) o el apagón generalizado del 2025 que no está lejos de volver a suceder, así lo imponen.

El problema no son las elecciones, es que no van a servir de nada porque el ilegítimo y obsolescente régimen de 1978 ha tocado fondo.

En efecto, ¿quién, en estas nuevas elecciones, puede representar la regeneración? El PSOE, desde luego, no. Sus socios, sean de la extrema izquierda (que con la imposición de sus dogmáticos prejuicios al servicio de imperialismos como el chino han destruido la sociedad española) o independentistas (que, por definición están en contra del auge y supervivencia de España), menos.

¿El PP? Obviamente, tampoco. El PP, como el PSOE, es un partido que claramente tiende a la institucionalización de la corrupción en cuanto llega al poder y, además, legislando siempre en contra del interés del pueblo y a favor de las oligarquías, a menudo extranjeras. Es un partido corrupto, antiespañol y colonial (en el sentido de que convierte a España en una colonia del capitalismo anglosajón y, por ende, a todos sus miembros, simpatizantes y votantes en traidores).

Tanto el PSOE como el PP deberían haber sido disueltos hace años por sus crímenes y su corrupción. Hubiera sido un paso saludable para permitir, dentro de sus ideologías, establecer nuevas estructuras político-electorales que permitiesen una regeneración imposible mientras las anquilosadas y pervertidas estructuras que ellos controlan persistan.

También deberían haber sido desmantelados, por pura lógica nacional e institucional, todos aquellos partidos antiespañoles e independentistas; sin embargo, siguen pudiendo presentarse a las elecciones, lo que siempre fue mala idea (véase la Historia de España) y acabará destruyendo la nación. En este campo, una buena y enérgica limpieza de elementos disonantes cada cierto tiempo siempre es una buena idea. En eso estoy con el general Espartero que decía que para que España funcionase era preciso bombardear Barcelona cada veinte años. Y con los reyes godos, que comenzaban invariablemente todos sus reinados haciendo una campaña contra los vascos insumisos en Cantabria (obsérvese: en Cantabria, no en Vasconia, es importante no dejarse arrastrar a la trampa de los nombres con intencionalidad política).

Así las cosas, ¿Qué nos queda? ¿Vox?

Vox es simplemente un instrumento del trumpismo y del libertarismo económico para controlar España y permitir que la nación se convierta en un cortijo donde los oligarcas yanquis puedan hacer y deshacer a su antojo. Vox, lo he explicado a menudo en estas páginas, mal que le pese a los partidos de extrema izquierda, no es ni tiene el más mínimo asomo de identidad fascista. Si Vox fuera fascista defendería el honor y la independencia de España y tendría una firme política social de la que carece. Ahora, los muy sinvergüenzas (los traidores carecen de vergüenza y de honor) andan intentando copiar en las formas y palabras los modelos de otros partidos europeos nacionalistas y decentes que, por ende, defienden políticas sociales bien definidas. Es la tontería esa de la «prioridad nacional», pero todos sabemos que la propuesta de posponer a los inmigrantes en los servicios sociales, la sanidad o la educación es solo el primer paso para privatizar estos servicios por completo y convertirlos en negocios de los que se lucren los grandes fondos buitres anglosajones, que son los amos a los que sirven. Son, por ello, gentuza indeseable de la peor ralea. Y muy peligrosa, porque mienten a sabiendas y hay cientos de miles de imbéciles que les creen y se fanatizan en defensa de unas ideas que nunca existieron y un proyecto político que, lejos de ser nacional, representa la destrucción y sumisión de España al imperialismo yanqui.

Por lo tanto, reitero la pregunta del título. Elecciones en 2026…¿y qué? No van a arreglar nada. El verdadero problema es que el régimen ha periclitado y no podemos cambiarlo. Estamos condenados a seguir revolcándonos en nuestra propia mierda que cada vez será más abundante y apestosa mientras España se convierte en un Estado fallido.

Como en tiempos de Costa, necesitamos un «cirujano de hierro» y, por desgracia, no tenemos de donde sacarlo.

Es lo que hay.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS JUICIOS DE NUREMBERG FUERON ILEGALES

Ahora podemos (y debemos decirlo): los juicios de Núremberg fueron ilegales, un simple subterfugio del imperialismo yanqui (y su posicionamiento puritanamente hipócrita) ante el mundo. No puede juzgarse a nadie (legítimamente) con tribunales y leyes implementados después de los hechos a propósito para condenarlos. Y, si se hace, se está cometiendo un acto ilegal. Cuando las condenas implican penas de muerte después de una guerra deben interpretarse lisa y llanamente como crímenes de guerra.

Que nadie se equivoque, quien estas líneas escribe no siente simpatía alguna por los nazis y sus crímenes, simplemente pone de relieve un hecho evidente en defensa de la justicia y como medio de exponer la criminalidad constante del agresivo imperialismo yanqui.

Los (putos) gringos siempre juegan la baza de los leguleyos: se inventan un delito o señalan uno real que sus tribunales no tienen jurisdicción para juzgar y lo utilizan como excusa para imponer sus intereses. No se trata de justicia, sino de propaganda. No se trata de un acción civilizadora, sino de barbarie camuflada.

Desde los nazis ejecutados tras Núremberg han sido innumerables los dirigentes mundiales acusados por la «justicia» yanqui que justifica de ese modo simples actos ilegales, ilegítimos y vergonzosos de agresión imperialista.

Recordemos la ejecución ilegítima de Sadam Husein apresado en el transcurso de una guerra ilegal justificada con mentiras ante la ONU (y por la cual ninguno de sus responsables, ni siquiera el traidor Aznar) ha sido detenido ni condenado como criminal de guerra. Recordemos el secuestro de Maduro y su ilegal puesta a disposición de un tribunal de parte sin jurisdicción real para juzgarlo y que de hecho ha situado fuera de la ley (y la legitimidad) a toda la administración estadounidense comenzando por el presidente (más bien tirano) Trump e incluyendo a todos sus colaboradores hasta el último funcionario involucrado en enjuague tan sucio y despreciable.

De acuerdo, Sadam Husein y Maduro eran individuos repugnantes, dictadores corruptos…lo que se quiera, pero esa no es razón ni excusa para autorizar la acción extraterritorial del imperialismo yanqui y su venganza bajo excusas judiciales.

Ahora culpan a Raúl Castro de «asesinar ciudadanos estadounidenses» cuando en realidad ordenó derribar avionetas corsarias. Aeronaves financiadas y dirigidas por Washington en la habitual labor de piratería que esta capital acostumbra a llevar a cabo desde su misma fundación. Los Estados Unidos, como lo fueron Inglaterra, Holanda o la Francia hugonote, como en general lo han sido las naciones protestantes o musulmanas, son una nación de piratas, que ejercen la piratería y el filibusterismo como medio de combate. Todas las acciones impulsadas desde los Estados Unidos contra Cuba desde 1959 no son otra cosa que acciones de filibusterismo y corso ilegal. Cualquier defensa contra ellas es legítima y legal, incluso moralmente imperativa.

Probablemente no podremos impedir que el imperialismo yanqui consiga su objetivo de someter a Cuba, pero debemos gritar alto y claro que sus actos son ilegítimos y propios de piratas. Por lo tanto, constitutivos de delito. Quiero ver a Trump (y a Marco Rubio) ante el tribunal de La Haya. También a Bush y a José María Aznar.

¿Soy un soñador? No, solo creo en la justicia y sé quién es mi enemigo y reconocer el mal y la barbarie cuando se presentan ante mí.

© FERNANDO BUSTO DE LA VEGA.

LA REGLA DE FARRAR Y LA RACIONALIDAD LIMITADA

En apicultura es conocida y aplicada la llamada Regla de Farrar según la cual el crecimiento y prosperidad de una colmena estimula la productividad individual de cada abeja en particular. En otras palabras: podemos aludir audazmente a un «estado de la opinión» dentro de la colmena y concluir que el optimismo general y el progreso inducen a una mayor implicación personal en el desarrollo comunal.

Sin salir (todavía) del ámbito de los insectos, podemos reparar en los presupuestos de la Inteligencia de Enjambres que pusieron en pie Gerardo Beni y Wang Jing y el concepto de estigmergia desarrollado en 1992 por Marco Dorigo no solo para aplicarlos en cuestiones matemáticas y relacionadas con la inteligencia artificial, sino llevadas, con las debidas precauciones, al estudio y comprensión de la sociedad humana relacionándolas con el concepto de «racionalidad limitada» puesto en vigor por el premio Nobel de Economía de 1978 (y, ojo: Premio Turing de la ACM en 1975 y a la Contribución Científica Distinguida de la Asociación Norteamericana de Psicología en 1969) Herbert Alexander Simon, que también fue miembro de la Association for Computing Machinery.

En otras palabras: el estudio de los insectos ha conducido a conceptuarnos como enjambres y ello repercute de manera directa en el diseño y desarrollo de la Inteligencia Artificial aplicada al control y la ingeniería social. La pregunta que me corroe es si nuestros nuevos amos (esos oligarcas tecnológicos ultraliberales y explotadores en colaboración con las estructuras de poder establecidas) tendrán en cuenta la Regla de Farrar para diseñar nuestro futuro.

Sea como fuere, hay que admitir que estos oligarcas tecnológicos de la anglosfera tienen las de perder. Son intelectualmente inferiores a sus rivales chinos. Y estos sí que tienden a una sociedad-enjambre, pero claramente solo entienden la aplicación de la Regla de Farrar para las élites del Aparato. Ergo: estamos jodidos. Nuestro futuro es el infierno. Salvo que lo paremos todo en seco ahora. Y no lo vamos a hacer, porque no somos enjambres, somos rebaños…y la estulticia del rebaño se define por la ignorancia programada y autoaceptada de sus individuos, así como por su cobardía.

Obviamente, las meditaciones esquematizadas en esta entrada podrían llevarnos muy lejos y, para llegar a sus últimas consecuencias, requerirían un libro mazacote, cercano a las mil páginas y nada sencillo de leer (menos aún de escribir y publicar), por lo tanto lo dejo aquí: en el apunte. Confío en la inteligencia y la curiosidad del lector para darle curso y llegar a conclusiones.

Un saludo.

© Fernando Busto de la Vega.

¿PRETENDE ESTADOS UNIDOS OCUPAR ANDALUCÍA?

La respuesta es sí. Directa o indirectamente, pero sí. Debemos recordar que nunca han sido aliados nuestros, sino enemigos (y amos, pero eso debe terminar).

La trifulca por el uso de las bases de Morón y Rota es mucho más que coyuntural, está en juego el control del estrecho de Gibraltar que España perdió en gran medida gracias a los Borbones en el tratado de Utrech (1713) y por el cual, como ha sido su destino histórico desde antes de la presencia de Roma en España (recordemos a los lusitanos que combatieron en la Tingitana en el siglo II a.d. C. para prevenir las incursiones moras), debe luchar a ultranza.

Pero los Estados Unidos también desean controlar ese estrecho (recordemos que desde su misma fundación y a pesar de su distancia geográfica desean hacerlo, ahí están el tratado con Marruecos de 1787, la guerra contra los piratas berberiscos de Trípoli en 1804 y la suma de corsarios yanquis que lo merodeaban e incluso atacaban puertos españoles desde finales del siglo XVIII a principios del XIX) y cometerán cualquier infamia o desafuero por conseguirlo. Más ahora con el desquiciado afán de agresividad imperialista decimonónica que les domina y no cesará con la caída (esperemos que pronta y sangrienta) del alucinado tirano Trump (a quien en estas páginas nos referimos como al Trompetas).

Por supuesto, el escenario más plausible es el del control indirecto, ya sea con un Estado títere establecido en Madrid ( como lo fueron en gran medida el franquista desde 1959 y el de 1978 que todavía padecemos) o bien estimulando el expansionismo de nuestros seculares enemigos marroquíes que, no lo olvidemos, son fieles aliados de los Estados Unidos desde el siglo XVIII (en sus puertos se amparaban los corsarios yanquis que pirateaban en el estrecho de Gibraltar y asaltaban puertos españoles como Málaga) mientras los ingleses bloqueaban nuestras comunicaciones con América desde el hurtado puerto gibraltareño (vemos ahí la constante concatenación del odio antiespañol de musulmanes y protestantes bien adobado por los receptadores judíos). Recordemos, también, que en 1975 y bajo la dirección del despreciable Enrique Kissinger los Estados Unidos arrebataron a España su provincia sahariana para entregársela a Marruecos, que todavía la domina ilegal e ilegítimamente como dádiva del imperialismo yanqui.

Aunque existe otro escenario a tener en cuenta: la disolución de España con el estímulo de los partidos independentistas y antiespañoles que inconcebiblemente el corrupto e ilegítimo régimen de 1978 (establecido bajo la escuadra y el cartabón de los intereses yanquis y, por lo tanto, contrario a los del pueblo español) permite existir y hasta presentarse a las elecciones en lugar de fusilar sumariamente, como debería hacerse, a todos sus integrantes y simpatizantes (se me hablará de los derechos humanos…pero un español contrario a la unidad y grandeza de España no puede ser considerado un ser humano, es una aberración con los mismos derechos que una rata o una cucaracha, a las plagas se las extermina y debe hacerse así para la salud pública y el futuro de la patria).

En ese sentido, y habida cuenta tanto de las ambiciones marroquíes y yihadistas, de la falsa retórica de lo andalusí y de la intensa inmigración musulmana que estamos padeciendo, que se toleren iniciativas repugnantes, claramente antiespañolas, que atentan contra la unidad y la integridad de España y de su sagrado legado cultural amenazando, además, con fomentar nudos secesionistas en el sur, es una infamia y una muestra de los límites para el crecimiento y la unidad de España que representa el ilegítimo régimen de 1978 que debemos derribar a la mayor brevedad para restablecer el orden y la grandeza.

Se ha permitido la fundación de un llamado Partido Andalusí que cuestiona todo lo que España representa, en cuya formación, además de musulmanes (y por lo tanto antiespañoles) han participado esquejes pútridos de un despreciable federalista (y ya sabemos lo que significó el federalismo para España, por cierto: recordemos que en la Guerra Cantonal de 1873-1874 algunos de estos federalistas pretendieron adherir Cartagena a los Estados Unidos, llevan la traición y el antiespañolismo, así como la sumisión a los Estados Unidos en la sangre) como fue Blas Infante, justa y afortunadamente fusilado por sus crímenes antiespañoles en 1936 (camino que deberían seguir sus descendientes andalusistas). Esa es la España que padecemos bajo el régimen de 1978 y que debemos derribar lo antes posible para restablecer una verdadera democracia nacional que cimente el resurgir de España.

Los Estados Unidos, Marruecos y los enemigos interiores que se ha permitido alentar en nuestra asendereada patria, acechan. Actuemos.

© Fernando Busto de la Vega.

¡VIVA CUBA LIBRE!

Por supuesto que deseo ver una Cuba próspera, moderna y libre del comunismo, pero ello no puede ser en modo alguno sinónimo de una Cuba sometida a los Estados Unidos. Ni como país invadido ni como estado asociado al modo de Puerto Rico ni como un estado vasallo al modo del innoble modelo venezolano.

Me temo que Cuba va a verse abandonada por el mundo y acabará en el báratro repugnante de uno de esos tres modelos descritos y será, entonces, momento para iniciar la resistencia de la nación frente al imperialismo yanqui más allá del comunismo.

De hecho, solo dos opciones son moralmente aceptables para el futuro de Cuba (y, ya que estamos, de Puerto Rico y hasta Venezuela u otros países asediados por los yanquis) o la condición de repúblicas totalmente independientes y soberanas…o su regreso a España como comunidades autónomas. Todo lo demás, es miseria a combatir.

Naturalmente, en estas páginas estamos a favor de la REUNIFICACIÓN HISPÁNICA. Y dispuestos a combatir por ella.

© Fernando Busto de la Vega.