¿QUIÉN PIERDE EN UNA FUSIÓN BANCARIA?

La desvergüenza de los plutócratas es proverbial y obscena. Muestra sin ambages ni celajes su paupérrima condición moral, su exclusiva dedicación al lucro sin freno alguno y a justificar sus desafueros con toda clase de trucos, estafas y mentiras.

Estos días en España estamos asistiendo al colmo de los colmos. En el transcurso de una opa entre dos grandes bancos (que algunos quieren llamar fusión) el atacante ha lanzado una insistente campaña publicitaria para convencer a los accionistas del atacado para que se dejen sodomizar por el ímpetu avaricioso de los directivos del primero. Su argumento es sencillo: con la «fusión» todos ganan. Uniendo fuerzas serán más grandes, más poderosos…aunque mandarán los del banco atacante.

No deja de ser remarcable la desfachatez del banco atacante que deja de lado en su publicidad a sus clientes y usuarios (y demuestra así el respeto y la estima que les tiene, lógica dejadez en un escenario tendente al monopolio y que en cualquier caso es ya un oligopolio poco regulado y nada contenido por el Estado) para centrarse en los accionistas del rival.

También es de notar esa retórica del «todos ganamos» (aunque mandaremos nosotros, como es natural). Retórica notable y falsa. No todos ganan en una operación semejante. ¿Quién pierde? Pues, para empezar, los empleados. Ya sabemos que a toda fusión bancaria o empresarial sucede una riada de despidos. Mucha gente va a quedarse en la calle. Para seguir: los clientes. A toda fusión sigue un reajuste no solo de plantilla sino también de ubicaciones. En conclusión, habrá menos oficinas, menos cajeros, peor servicio (esto está implícito en la idea de fusión). Además, toda fusión es un paso hacia el oligopolio y finalmente hacia el monopolio y ello lleva consigo un creciente desprecio al cliente cuyas opciones electivas se van reduciendo hasta convertirle en sujeto inerme a merced de la depredación de las grandes corporaciones.

Así que digámoslo con claridad: con estas fusiones algunos ganan (unos más que otros) y casi todos perdemos.

Digámoslo también alto y fuerte: un mundo en que los banqueros tienen las manos libres y marcan las reglas de juego es un mundo mal organizado, inmoral, despreciable e injusto. Los usureros y especuladores han de ser contenidos, vigilados, eliminados incluso. Da igual la ideología…un régimen manejado por los banqueros, los especuladores y los explotadores es siempre inmoral y, por lo tanto, ilegítimo. Eso sucede con los regímenes liberal-capitalistas, urge, pues, derrocarlos y restablecer el orden.

© Fernando Busto de la Vega.

Deja un comentario