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UNA ESTAMPA DE LA (DES)INTEGRACIÓN

ZEUS, JUNTO CON APOLO Y ATENEA LA BASE DE NUESTRA CIVILIZACIÓN QUE DEBEMOS DEFENDER.

El concepto de multiculturalidad, como toda la ideología progresista, esconde, bajo el aspecto de loables principios humanitarios, el ponzoñoso veneno del maoísmo (el racismo anti-blanco impulsado por los chinos al servicio de sus intereses imperialistas) que de un modo un otro utilizan no solo Pequín, sino también Moscú y las potencias del Golfo y Teherán para disgregar, debilitar y paralizar hasta su disolución a las naciones occidentales. Es así, discutirlo resulta absurdo y solo pueden hacerlo aquellos que se benefician económica e institucionalmente de dichas ideologías o los fanáticos estúpidos incapaces de ver la realidad.

Para ilustrar a donde nos conduce esa trampa ideológica pondré un solo ejemplo que me ha comentado una amiga testigo presencial de los hechos.

Un instituto de secundaria: se lleva a los alumnos a ver una obra de teatro de carácter mitológico. Estos, menores, necesitan una autorización de sus padres. Y aquí viene la fotografía social que nos explica a las cara la (des)integración futura, a no más de diez años vista.

¿Quiénes acuden a la función? Los alumnos de origen español y europeo, sin excepción.

¿Quiénes no lo hacen? Los alumnos hispanoamericanos incursos en sectas evangelistas (no debería, por cierto, poder entrar en España ningún hispanoamericano que haya renunciado al legado español para asumir el imperialismo anglosajón a través del evangelismo, esa conversión es ya de por sí un acto hostil y antiespañol) y los musulmanes.

No hace falta ser muy listo para comprender como la multiculturalidad echará a perder no solo la convivencia sino hasta el legado histórico de Europa que, se quiera o no, hunde sus raíces en el paganismo indoeuropeo. Y eso antes de una década. Y ya no existe una solución pacífica y sencilla. El horror futuro está servido por la ignorancia y la malignidad de los progres.

© Fernando Busto de la Vega.

CURIOSA COSA EL RAMADÁN

Yo interpreto y analizo el mundo desde lo que veo y vivo, desde mi propia experiencia. Naturalmente estoy atento a las ajenas y no dejo de hablar, escuchar, leer y estudiar por todos los medios posibles, pero a la postre la realidad cotidiana que suelo padecer más que disfrutar es el factor determinante en mi percepción del entorno en el que me muevo.

Y, en ocasiones, mejor dicho: con frecuencia, dicha realidad es compleja, ambigua y contradictoria llevando a conceptuar que esa, la complejidad contradictoria, es la verdadera naturaleza de la sociedad en la que vivimos y que cualquier aspiración a establecer teorías generales ordenadas y bien definidas es una gesta vana…quizá, incluso, innecesaria.

Hoy voy a explicar esta intuición, casi ya certeza, con un ejemplo un tanto pícaro, pero muy definitorio.

Tengo un par de jóvenes y hermosas amigas musulmanas (resulta más sencillo seducir y conquistar a las musulmanas en plural que en singular, puesto que la vigilancia «moral» y el cotilleo invasivo e inacabable relacionado con el «honor familiar» pone en serio peligro a cualquier chica díscola que no arrastre consigo a una o dos de sus mejores amigas con las que compartir el pecado bloqueando así la indeseada difusión de su «libertinaje») hartas de corretear y bailar desnudas por mi casa, saquearme la cerveza y acabarme el chorizo y el jamón que, sin embargo, se toman muy en serio el ramadán.

Desde que ha empezado andan por ahí con el pelo recogido (suelen llevar la melena al viento), ropas anchas (suelen ir ceñidas y, a menudo, en manga corta y enseñando el ombligo y hasta los riñones) y la mirada baja. Muy serias. Y han dejado de hablar conmigo. Como mucho me saludan de pasada sin descomponer su continente devoto. Podría decirse que ceden a la presión social de su comunidad y fingen para acreditar su virtud y no incurrir en anatema con los peligros físicos y morales que ello conlleva. Pero, no. No desmienten su actitud pública con su actitud privada. De hecho, han cortado todo contacto privado conmigo. Al menos hasta el Eid Al-Fitr…la fiesta del fin del ayuno, allá por el 8 de abril. Ya me lo habían avisado: son modernas, pero buenas musulmanas.

Interesante estampa de los tiempos que corren: confusos, contradictorios…quizá apasionantes.

© Fernando Busto de la Vega.

ESMERALDA Y SU CERDITO, UNA NUEVA NOVELA

Pues ahí vamos, por constancia y empeño que no quede.

Con los habituales problemas de promoción y distribución y en medio de un panorama literario siempre adverso, seguimos en la brecha. Esta primavera ofrezco al mundo una nueva novelita negra con su poco de humor y mala leche social y política.

Esmeralda, hija del marqués de Casimba, único aristócrata negro de España debido a cierta irregularidad dinástica de una antepasada a finales del XIX, es una chica joven, guapa, concienciada socialmente, simpática y con un pasado un tanto oscuro y sucio gracias a la influencia de una antigua novia de su padre y famosa aristócrata y «socialité» metida en todas las fosas sépticas de la alta sociedad: desde el tráfico de drogas o las misas negras y la corrupción de menores hasta colaboraciones con los servicios secretos y las mafias, Azahar Wiegand, nieta de los condes de Avilés de Coy e hija de un nazi refugiado en España durante el franquismo.

En apariencia Esmeralda Lafita Pérez-Gordon no tiene problemas…pero se los busca. No solo mantiene una relación sadomasoquista con su «Cerdito», el ministro del Interior de un gobierno conservador, sino que, además, las graba provocando que este, Ángel Pinillos, universalmente apodado el Acelga Pocha, y corrupto hasta la médula, además de miembro de una sociedad secreta, Los Volcánicos, se ponga nervioso y envíe a un grupo de policías corruptos a recuperar y destruir las imágenes. Estos asaltan el pequeño yate donde Esmeralda pasa unos días con su amante aparentemente nórdica en aguas de Ibiza y ella logra escapar a nado y desnuda hasta la playa. A partir de ahí comienza una intensa aventura que no acaba cuando los detectives Juan Sherlock (descendiente del general Sherlock, que defendió Melilla en 1774) y Al Parcero (de origen español, pero nacido en Nueva York) logran desmantelar los manejos del ministro derrotando y llegando a un acuerdo con sus enviados. Es justo en ese momento cuando el servicio secreto interviene para forzar a Esmeralda y los detectives a seguir en contacto con el ministro para investigar a la organización o secta de Los Volcánicos.

Una novela que es una excusa como otra cualquiera para entretenerse y pasar el rato.

Espero que os guste. Y, de lo contrario, prometo hacerlo mejor la próxima vez.

Incluyo el índice con el nombre de los capítulos:

PRIMERA PARTE: PELIGROS DE LA PROMISCUIDAD

Capítulo 1.- UN FIN DE SEMANA PORNOBOLLO Y LETAL.

Capítulo 2.- ESPERANDO A LA CABALLERÍA EN ES CAVALLET, SIN ROPA NI DINERO.

Capítulo 3.- A TRAVÉS DE IBIZA, PERSECUCIÓN EN LA MADRUGADA.

SEGUNDA PARTE: INTERMEDIO EN 05.

Capítulo 1.- EN CASA, UNA FAMILIA MAL AVENIDA.

Capítulo 2.- LA AGENCIA DE DETECTIVES SHERLOCK Y PARCERO ENTRA EN JUEGO.

Capítulo 3.- HUYENDO DEL CERDITO.

Capítulo 4.- ACOSADOS EN LA MADRUGADA, ES PRECISO RECURRIR A LOS CRALLISES.

Capítulo 5.- ¿JAQUE MATE AL CERDITO?

Capítulo 6.- EL SERVICIO SECRETO TIENE ALGO QUE DECIR (Y ENVÍA AL AGENTE MANOLÍN).

TERCERA PARTE: EL PUÑETERO ASUNTO DE LOS VOLCÁNICOS.

Capítulo 1.- TEJIENDO UNA RED INVISIBLE.

Capítulo 2.- ESMERALDA Y SU CERDITO VUELVEN A JUGAR, CON GUARDAESPALDAS Y MUCHO PÚBLICO.

Capítulo 3.- EL SERVICIO SECRETO NO COMPRENDE NADA Y ESMERALDA BUSCA INSPIRACIÓN EN EL MUSEO DEL PRADO.

Capítulo 4.-LA FUNDACIÓN FORJA, NUEVO EDÉN, EL BEATO CIRIACO Y UN TÍO JESUÍTA Y EXORCISTA.

Capítulo 5.- ASALTO A SAN FRUTOS PAJARERO, CON NOCTURNIDAD Y EN DESCAMPADO.

Capítulo 6.- MUCHAS FRACASAN EN LA EMPRESA POR NO TENER PREPARACIÓN.

Capítulo 7.- EL CERDITO LE HACE UNA PROPOSICIÓN Y VARIAS CONFIDENCIAS A ESMERALDA.

Capítulo 8.- LA LLEGADA DE SAN MARTÍN Y EL EQUÍPO AMÉRICA ROSA.

Capítulo 9.- AZAHAR WIEGAND HACKEADA Y CHANTAJEADA, EL EXCEPTICISMO DE PAQUITO EL NEGRO.

Capítulo 10.- ORDO MILITIA CHRISTI SOMOSAQUENSIS.

Capítulo 11.- OPERACIÓN BLESSING.

© Fernando Busto de la Vega.

INSOMNIO Y LITERATURA

Cuantos me conocen saben de sobra lo poco que duermo. Apenas dos o tres horas al día. Saben también cuanto beneficio le he sacado a lo largo de mi vida a esta particularidad fisiológica que se remonta acaso hasta mi primera adolescencia si no antes. Gran parte de cuanto sé lo he aprendido en esas largas vigilias, leyendo o paseando las noches y las madrugadas…no siempre urbanas. Montes y bosques también ofrecen enseñanzas profundas en la inquietante inmensidad de las tinieblas. Mi naturaleza noctívaga no solo me ha constituido, también me ha formado y me ha conformado como un ser creativo. Prácticamente cuanto he escrito o compuesto lo he hecho en horas que otros hubieran dedicado a dormir.

Pero, en ocasiones, las musas que visitan al escritor en la madrugada adquieren la condición de calientapollas inconstantes y efímeras. Así me ha sucedido hoy, esta madrugada. De pronto, interrumpiendo mis lecturas a eso de las tres de la madrugada (sí, era sábado, pero estaba en casa y solo a esa hora), un rayo ha hendido mi mente con el inicio de una novela que no escribiré. No obstante lo he transcrito al papel…resultaba intrigante, inquietante y un tanto inconexo. La novela a la que diera lugar sería siniestra, misteriosa y hasta filosóficamente seductora. Pero no me apetece acometerla, tampoco desperdiciar ese primer párrafo, de modo que, para romper el largo silencio de las últimas semanas, lo ofreceré en estas páginas a quienes quieran leerlo. También a quienes quieran continuar la inacabada novela, con una sola condición: que adviertan a sus lectores de las circunstancias y autoría de este primer párrafo, que dice así: « Háblale a la nada y algo te escuchará. Señala en la oscuridad y aparecerá una sombra, difusa al principio, luego cada vez más espesa y real. Pronuncia un nombre y bautizarás una realidad. Sonríele al abismo y este te devolverá la sonrisa. Ama y serás amado…quizá no por los dioses, quizá con un amor que te helará la sangre y por algún ser dispuesto a devorar tu alma…»

Y ahí queda este esbozo de novela para quien lo quiera y con las condiciones establecidas.

© Fernando Busto de la Vega.

UNA PELÍCULA INJUSTAMENTE OLVIDADA: QUERIDÍSIMOS VERDUGOS (BASILIO MARTÍN PATINO, 1973)

LOS TRES VERDUGOS, NO LO OLVIDEMOS: HONORABLES FUNCIONARIOS, ACTIVOS EN EL TARDOFRANQUISMO EN UNA DE LAS CHARLAS QUE COMPARTEN ANTE LA CÁMARA DE BASILIO MARTÍN PATINO.

Nada, absolutamente nada, supera a la realidad pura y dura, al encuentro con los personajes fautores de la cotidianidad, con las personas en su propia circunstancia. Y ni siquiera son necesarias alharacas estilísticas ni admoniciones maximalistas. Basta poner una cámara neutral (si es que una cámara puede serlo, en la narración sea esta oral, escrita o audiovisual sucede lo que con las partículas subatómicas: la observación implica siempre modificación y sesgo) delante del individuo y dejarle hablar, expresarse. Lo demás sale por sí solo. En la vida corriente el equivalente es comer o tomarse un café con alguien. Un buen escritor conoce bien el proceso y sabe utilizarlo.

Pues bien, Basilio Martín Patino (1930-2017) hace poco más en la película documental que quiero recomendar hoy desde estas páginas. Logra, a base de dinero, como alguno de los participantes reconoce en el metraje, reunir a los tres verdugos activos durante el tardofranquismo y hacerles hablar entre ellos delante de la cámara. Nada produce mayor impresión, nada expresa mejor su nivel moral, su mismidad, su anodina y al tiempo terrible condición. Paralelamente (y no sé si aquí entra la manipulación política y el amarillismo melodramático) se intercalan entrevistas a familiares de ajusticiados y a los de un condenado a muerte. Basta con eso.

La película se rodó clandestinamente (más por afán peliculero del director y ansias de figurar en el imaginario heroico de la siempre hiperventilada y camandulera mítica libertaria que por necesidad: nadie se oponía a su rodaje, simplemente no se hubiera podido estrenar) allá por 1973.

Se estrenó en abril de 1977, en plena Transición, y cosechó apenas 250 000 espectadores pasando en gran medida desapercibida. Más tarde, en los ochenta y quizá en los noventa, se emitió alguna vez por televisión en horarios de madrugada. Poco más.

Sin embargo, es una película, un documental, absolutamente imprescindible. Un documento vivo de la realidad que pretende narrar, sin manierismos, sin afectaciones moralistas, sin la deriva histérica, mixtificadora y populista de los actuales documentales dirigidos por niñatos (más bien niñatas) sin experiencia vital ni formación cultural adecuada.

Una reliquia de cuando hasta los anarquistas como Basilio Martín Patino eran señores inteligentes, con clase y cultura. Flor de otras épocas y silencioso escarnio de la actual.

Hay que verla.

© Fernando Busto de la Vega.