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EL 15-M TUVO UN COLOR ESPECIAL

FOTOGRAFÍA DE LA ACAMPADA DEL 15-M EN ZARAGOZA EN 2011

Los ciudadanos, especialmente en España, tenemos la mala costumbre de olvidar pronto y hacernos pocas preguntas. Ese es el motivo por el que somos manejables e ignoramos por completo la realidad de nuestra historia y, subsidiariamente, de nuestro presente y futuro. Somos un timorato y estúpido rebaño de borregos mal gobernados, pero bien dirigidos.

Es por ello que el 15-M ya se ha olvidado y aceptamos sin crítica ni reflexión la versión que nos ofrecen. Esa en que el pueblo espontáneamente llenó las plazas de tiendas de campaña, baños portátiles, tendidos eléctricos, redes cibernéticas, servicios de orden y control…todo ello sin financiación, sin organización previa ni cabeza alguna. Movimiento popular en cuyo seno estuvieron determinados «revolucionarios» que luego cristalizaron el proyecto en un partido compuesto por comunistas a sueldo de intereses extranjeros y hábil mimetismo en nomenclatura y cartelería con la campaña de Obama.

Va siendo hora de que dejemos de creer en camelos (ni la Transición fue un logro del PSOE y otras opciones moderadas sino una imposición pilotada por la CIA que llevó aparejada como condición sine qua non la renuncia a nuestro programa nuclear, la pérdida del Sáhara y la entrega de SEAT a Volkswagen, ni el 15-M fue un movimiento espontáneo de la ciudadanía).

Sé de lo que hablo, yo estuve dentro de los movimientos que condujeron al 15-M desde unos siete u ocho meses antes de su estallido y siempre tuve la sensación de que todo el asunto estaba estrechamente tutelado desde bambalinas por cabezas pensantes bien organizadas y excelentemente financiadas en una operación de guerra de cuarta generación y los hechos me lo fueron confirmando. Permanecí a bordo hasta que feministas, comunistas e independentistas lograron infiltrarse y apropiárselo a mediados del verano de 2011, pero no por confianza en lo que se estaba cociendo, sino por el mero hecho de que en plena crisis cualquier movimiento era mejor que la inacción.

Resumiendo, para no hacerlo largo: cualquier análisis medianamente detallado del movimiento nos muestra que fue idéntico en su desarrollo e implementación a las «revoluciones de colores» en Europa oriental o la «primavera árabe» de Egipto y otros países desde Libia a Siria y sabemos que fue la CIA quien organizó e impulsó todos esos movimientos. En España sucedió lo mismo.

¿Qué buscaba la CIA organizando semejante quilombo en España? Sencillo: nos encontrábamos en plena crisis del 2008 con los bancos alemanes y estadounidenses ansiando saquear a los países del sur de Europa (recordemos que nos aplicaron el epíteto racista de PIGS) para evitar su quiebra. En otras palabras: salvar las pérdidas causadas por su corrupción e inoperancia saqueando los bolsillos y el futuro de los ciudadanos del sur de Europa (cosa que hicieron y que parece hemos olvidado ya en lugar de guardar el debido rencor y la consiguiente ambición de emanciparnos de ese yugo imperialista y colonial) y, para ello, necesitaban asegurarse un gobierno español dócil, colaboracionista y el de Zapatero parecía no ser el más indicado para cumplir ese papel, era preciso hacerle perder las elecciones. Y así sucedió: en diciembre de 2011, apenas siete meses después de estallado el 15-M, Zapatero ganó las elecciones y Rajoy, el PP, llegó al poder. Y con él la ola de privatizaciones, de desmantelamiento de la Educación y la Sanidad públicas que todavía persiste, singularmente en Madrid, y operaciones como la de Ana Botella, alcaldesa de Madrid y esposa del anterior presidente del Gobierno del PP, José María Aznar, traidor a España y al pueblo como es conspicuo y notorio, en la que vendió (en 2013) gran parte del parque de vivienda pública de la ciudad al fondo buitre Blackstone convirtiendo en objeto de especulación bienes públicos de interés y uso social. En otras palabras: estafando al ayuntamiento de Madrid y traicionando al pueblo en beneficio de los especuladores anglosajones. Este es solo un ejemplo, la lista de operaciones similares que se han llevado a cabo en España (y las que se llevarán si VOX, esas putitas de Trump y el imperialismo yanqui, llegan al poder) son infinitas desde entonces. Quizá un artículo futuro consista en enumerar las más llamativas.

Va siendo hora de mirar a nuestro pasado reciente y a nuestro presente con ojos informados y maduros. Convendría que fuerais dejando de ser unos esclavos ciegos y comenzarais a convertiros en ciudadanos bien informados y entregados a la restauración de la soberanía nacional y popular y el engrandecimiento de España, que pasa por liberarse del yugo yanqui.

© Fernando Busto de la Vega.

EL DILEMA ELECTORAL

Es indudable que en España nos encontramos ya en pleno ciclo electoral, lo que no deja de suponer una encrucijada peligrosa sin opciones de futuro.

Dos son los grandes problemas que asolan a España, y que inutilizan el ilegítimo régimen de 1978 convirtiéndolo en una autopista hacia un estado fallido: la oligarquía cleptocrática dominante que no ha sido alterada desde 1975 y sí en cambio fortalecida y enriquecida por el régimen y la clase media inmovilista, inclinada a la especulación y la avaricia y de moral mimetizada con la oligarquía que, dada su mentalidad y en gran medida su edad, es un factor de anquilosamiento y decadencia y, en segundo lugar, la inadecuación ideológica y programática de los partidos a las necesidades de la nación y la sociedad.

El régimen de 1978 se construyó desde fuera de la nación en una inmundo colusión de intereses entre el imperialismo yanqui y los grupúsculos políticos atados a tradiciones de pensamiento ancladas en un pasado periclitado y lealtades a poderes externos. Ningún partido que pueda aspirar a representación parlamentaria representa los intereses de la sociedad ni trabajaba para el bien de la nación, todos, sin excepción, imponen maximalismos ideológicos sectarios y alejados de la realidad y sirven a quien les paga, que no suele ser un agente interno, sino externo. En otras palabras: ejercen la traición y distan de ser soluciones para nuestros problemas.

En la derecha tenemos a VOX, que solo es fascista en el relato anacrónico y enloquecido de la izquierda. En realidad es un grupúsculo ultraneoliberal al servicio de la política desestabilizadora de los Estados Unidos. En otras palabras: un nido de traidores a España y de politicuchos mercenarios al gusto de los que sustentaban dictaduras bananeras en la América hispana. En otras palabras: merecen cárcel y paredón por el mero hecho de pertenecer a dicho partido, según sea su grado de responsabilidad e implicación. Si fueran fascistas, como afirman los alucinados izquierdistas, tendrían un programa social (del que carecen) y dignidad patriótica (que no han conocido ni de lejos, como es lógico en mercenarios al servicio de la CIA).

Vox, por lo tanto, constituye un problema grave para el futuro no solo del régimen sino de la nación, cualquier solución de futuro pasa por su eliminación radical.

El PP (partido Popular) tampoco sirve a los intereses de España ni de su sociedad. Herederos de una democraciacristiana agostada por las intensas irradiaciones de la Escuela de Chicago y erigido en portavoz no solo de la oligarquía cleptocrática sino de la clase media inmovilista y especuladora que la sustenta, es parte del problema, del cáncer terminal que sufrimos, no de la solución. Además, arrinconado en su lucha por el supuesto centro político, por el relato de la izquierda en cuestiones de género y feminazismo ni siquiera será útil en el poder para erradicar tan nefastas manifestaciones del marxismo degenerado.

¿Y la izquierda? La izquierda tampoco nos sirve para salir adelante.

El PSOE (Partido Socialista Obrero Español) ha sido siempre un partido antiespañol en su misma esencia. Un partido con un comportamiento puramente partidista. Fue republicano hasta 1934 porque la monarquía no le permitía prosperar (en 1922-1923 apoyó los intereses espurios de su patrón, el industrial Horacio Echevarrieta, causando más muertes en la guerra de Marruecos que el desastre de Annual y, para eludir el bulto en 1931 dirigió una comisión parlamentaria para cargarle la culpa del desastre a Alfonso XIII oscureciendo su nefasto papel obstruccionista en el periodo citado, jugada que emulan en nuestros días con la Ley de Memoria Histórica, que consiste principalmente en establecer la censura y un relato dogmático que les beneficie a ellos permitiéndoles erigirse en el centro político del régimen de 1978 y adalides de la democracia. Todo ello no obstó para que la UGT colaborara con la dictadura de Primo de Rivera mientras su otra mano, el PSOE, cabildeaba con los republicanos).

Cuando perdieron las elecciones de 1933 abandonaron su republicanismo para pasarse al golpismo (revolución de Asturias, 1934) y más tarde, en 1936, se inscribieron en el Frente Popular al servicio de los intereses de Stalin.

En 1974 una nueva hornada de militantes, descabalgó a los procedentes de la república (Rodolfo Llopis) siendo financiados por la CIA a través de la Fundación Frederick Ebert del SPD alemán, lo que se tradujo en los ochenta en la reflotación de la empresa automovilística pública SEAT con dinero del erario público español y su privatización en favor de Volkswagen. Así como la asunción de los principios del imperialismo yanqui (atlantismo incluido) y su conversión en un partido estabilizador del régimen que a Washington le interesaba en España, el de 1978 (débil por el autonomismo, desprovisto de bomba atómica y sometido a intereses ajenos a través de la OTAN).

EL PSOE no ha dejado nunca, desde 1974, de estar en sintonía con las fluctuaciones ideológicas de la izquierda estadounidense. No ha tenido discurso propio ni plan de país más allá de su condición de partido al servicio de los intereses yanquis. Fue así, mediante su seguidismo de las alas más o menos izquierdistas del Partido Demócrata de los Estados Unidos, como implantó en España ideologías wokes procedentes del puritanismo protestante anglosajón y totalmente contrarias a los intereses y tradiciones españolas como el feminismo o la ideología de género, que proceden de un liberalismo masónico irracionalista y perjudican (por ejemplo, afectando a la demografía y la desestructuración familiar) el futuro de la nación. En esto son, por lo tanto, tan traidores a los intereses de España y del pueblo como VOX y del mismo modo acreedores a una eliminación radical si pretendemos cimentar un futuro para España.

En cuanto a PODEMOS, SUMAR y demás ralea, hay dos cosas que decir: la primera es que no son, aunque lo pretendan, herederos del 15-M. Este movimiento no fue en modo alguno un movimiento de izquierdas, sino colonizado por la izquierda. Yo, que participé en la primera manifestación en Zaragoza que desembocó en la plaza del Pilar donde los comunistas tenían un tenderete electoral fui testigo de su desconcierto (tenía amigos entre ellos que se sorprendieron incluso de la manifestación, de la que permanecían ajenos). Esto fue en mayo y solo a partir de julio empezó a sentirse el entrismo de comunistas y separatistas en el movimiento, que pervirtieron, desactivaron (su entrada significó la estampida de la mayor parte de sus participantes, hubo un momento crucial en la acampada de Madrid cuando las feministas radicales, a las que nadie hacía caso empezaron a insinuar, sin pruebas ni acciones judiciales, que sufrían agresiones sexuales) y patrimonializaron indebidamente un movimiento que englobó a amplias capas de la sociedad y cuyo origen y motivación está lejos de ser aclarada y presenta, por cierto, muchas afinidades con las revoluciones de colores del Este, lo que hace sospechar que estuviera teledirigido por potencias ajenas, especialmente yanquis.

La segunda, es que su ideología mezcla tres componentes nefastos y absolutamente destructivos del futuro español: por un lado, han heredado el antiespañolismo del liberalismo radical y republicano compuesto e impulsado por masones del siglo XIX. En la medida en la que siguen reclamando como propio el legado de la II República, son herederos de esos masones antiespañoles que siguiendo ideologías liberales anglosajonas contribuyeron desde comienzos del siglo XIX a la destrucción de España y la conversión de sus pedazos en colonias de los ingleses y los yanquis. Precisamente de esa vinculación a la masonería liberal proviene el segundo componente nefasto para el futuro de España de su ideología: el wokismo, más exacerbado todavía que en el PSOE e igualmente destructivo. Finalmente, la impregnación marxista y muy a menudo maoísta, junto con los flujos de financiación de enemigos de España, desde el bolivarianismo al imperialismo ruso o chino, los convierte en agentes del enemigo y acreedores de fin similar a los activistas de VOX.

En cuanto a los «nacionalistas», separatistas y federalistas varios ¿Qué decir? Ellos mismos se definen como enemigos de la continuidad de España y, puesto que, en primer lugar toda su argumentación es falsa, procedente de ensoñaciones decimonónicas del romanticismo masónico y la avaricia insolidaria de sus respectivas oligarquías regionales, y en segundo ya conocemos en América el destino de las repúblicas escindidas de la unión española (convertirse en colonias de ingleses y yanquis, ahora de China y por momentos de Rusia, ahí está Cuba) queda claro que no son opciones viables ni ventajosas ni siquiera para los ciudadanos habitantes de esas regiones, hay que combatirlas, por lo tanto, con la misma saña que a Vox o las izquierdas.

Y así están las cosas en la encrucijada electoral de 2026. España se va por el sumidero y el régimen de 1978 no ofrece solución alguna que nos permita seguir adelante, antes al contrario, convierte a España en un régimen fallido. Necesitamos una revolución (política y social, claro), pero sobre todo moral e ideológica. Ya vamos tarde. Diría, incluso, que estamos muertos.

© Fernando Busto de la Vega.

PANORAMA POLÍTICO PARA EL 23 DE JULIO (ELECCIONES GENERALES, RECUERDEN)

Las campañas electorales son, ante todo, impostura y algarabía, un a modo de venta de coches de segunda mano en la que los gritos y los insultos entre vendedores pugnan por distraer a los compradores de la escasa calidad de los vehículos ofertados. En otras palabras: una simple estafa llevada a cabo por trileros sin honor ni vergüenza entre los que se elige por falta de mejores oportunidades. En la práctica una situación muy similar a la del capítulo de los Simpsons en el que Kang y Kodos se presentan a las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

Así las cosas, conviene recordar la naturaleza exacta del arco electoral al que nos enfrentamos y la absoluta falta de representatividad, honorabilidad, utilidad nacional y social y eficacia real al servicio del futuro nacional de las fuerzas que se presentan a las elecciones del régimen (que no son las de la nación, puesto que ninguna fuerza política pretende representar al pueblo sino a intereses coloniales extranjeros). Repasemos.

Nuestra vida política está estructurada en partidos de férrea disciplina (se votan siglas, no personas) que, en esencia, presentan esta disposición ideológica y de acción política:

A)—NÚCLEO CONSTITUCIONALISTA: en 1948, tras la derrota del Eje y el inicio de la Guerra Fría, Estados Unidos, que dominaba Europa, y había convertido al sector occidental en una colonia, impuso un sistema político de estabilidad y sometimiento a sus designios que se basaba en la alternancia política de tres corrientes «moderadas» que, en la práctica, se limitaban a aplicar las líneas generales de las políticas que marcaban los amos imperialistas: socialdemócratas, liberales y democristianos. Esa es la alternancia básica en toda Europa (con inclusiones posteriores como los Verdes). Esa Gran Coalición de facto es simple imposición dogmática. Trasladan a los diferentes países lo que marcan los Estados Unidos bien sea directamente, bien mediante instituciones interpuestas (con la ONU a la cabeza). En España se adoptó como alternativa política al franquismo en el llamado Contubernio de Múnich en 1962 y la integran básicamente el PP y el PSOE (si bien nacionalistas catalanes y vascos se adhirieron también a ella en aquel aquelarre de sumisión al imperialismo yanqui).

B)— DERECHA VOCINGLERA: Los medios controlados por la oligarquía, es decir el poder establecido: nos la venden como «extrema derecha» y la «izquierda» domesticada trata de que los veamos como fascistas cuando no son sino ultraliberales con prejuicios racistas, clasistas y religiosos. En conjunto vienen a imponer en España el ideario trumpista surgido de la realidad social y política estadounidense que poco tiene que ver con la española. Ideología que se mueve y medra con dinero y directrices yanquis, especialmente al servicio de los anglosajones protestantes radicalizados por su pérdida de poder e influencia en relación con otras etnias en los Estados Unidos. Hablamos de VOX, que vocifera y hace aspavientos envolviéndose en la enseña nacional, pero sirve a los bárbaros rubicundos y antiespañoles de Washington y son, por lo tanto, notorios traidores a España.

C)—ULTRAIZQUIERDA SIN CONCIENCIA DE CLASE: Entre estos hay comunistas camuflados que todavía no han aceptado el fracaso estructural e histórico de su ideología, agentes de dictaduras tercermundistas (Venezuela, Cuba, Marruecos, Irán, China…) y flipados de todo pelaje, pero, sobre todo, son portavoces de la ideología woke surgida en las elitistas universidades privadas estadounidenses que se tienen por «izquierdistas» y en absoluto están relacionadas con la realidad social, cultural, histórica o política de España dedicándose a olvidar y sepultar la lucha de clases y la defensa de los intereses comunes del pueblo para defender los de minorías residuales enmascarando así su nula intención social y socialista. Ya sabemos: PODEMOS, SUMAR, MÁS PAÍS, etc.

D)—SEPARATISTAS DE TODA LAYA: Estos son los caciques de siempre que, en el centro se encuadran en PSOE, PP y otros partidos regionalistas, pero en la periferia encubren su condición con el nacionalismo antiespañol y en el supremacismo racista (véase catalanistas y vasquistas), pero no por ello dejan de ser caciques y hacer políticas caciquiles. Se les tolera en el régimen de 1978,y hasta se les da alas, por intereses imperialistas de los Estados Unidos que, de este modo, debilitan a España y la ponen al borde de la ruptura impidiéndole fortalecerse y alcanzar su lugar en el mundo que, desde luego, no está bajo la bota yanqui. Además, algunos de ellos, siempre vendidos al mejor postor, aceptan convertirse en títeres de Rusia y China, por ejemplo los independentistas catalanes y, en su momento, también el conglomerado que ahora va de guay y moderno con las siglas de BILDU y no solo son herederos del terrorismo y del supremacismo nazi del nacionalismo vasco, sino de las maniobras de la URRS contra España a través de la demagogia anticolonialista cuando luchaba por arrebatarnos el Sáhara y las Canarias.

En resumen esa es la estructura partidista de nuestro país, nuestros Kang y Kodos particulares. Ninguno de ellos nos conduce al futuro, sino a la debacle y la disolución, ninguno representa realmente al ciudadano sino que son franquicias al servicio del colonialismo extranjero que pugna por convertirnos en un Estado fallido adscrito al Tercer Mundo, sea desde Washington, desde Moscú, desde Pekín o Caracas-La Habana. Votar es mantener el statu quo que nos conduce a la destrucción. Es preciso derribar el régimen para conquistar un futuro esperanzador y la libertad. Hoy mejor que mañana.

Desgraciadamente, estáis domesticados y marcháis como ovejas dóciles e ignorantes hacia el matadero.

En fin: dale que va, allá en el horno nos iremos a encontrar.

© Fernando Busto de la Vega.