LOS BOOMERS, MILENIALS, EQUIS, ZETAS Y LA GEOPOLÍTICA

La queja generacional es un clásico de aquellos que van encontrándose de bruces con la madurez, la realidad desnuda y la quiebra de los sueños e ilusiones que llevan aparejadas. Ahora son los integrantes de las nuevas generaciones que llegan a la vida adulta quienes caen en ese lugar común del ser humano y hasta publican libros culpando de sus desgracias a las generaciones anteriores, especialmente a esa que hemos dado en denominar boomers. Y, en parte, tienen razón, pero no deja de ser un análisis parcial, quejumbroso, sentimental y que aporta muy poco a la resolución de un futuro común para el conjunto de la sociedad.

Por eso aquí, siempre de forma somera y superficial, como corresponde al formato elegido, queremos llevar el análisis un poco más allá. Mirar entre bambalinas y señalar a los verdaderos culpables o, para mejor decir, las tramoyas y escenarios que nos han conducido al punto actual que solo podremos desentrañar con éxito si llegamos a comprender con precisión y más allá de las quejas generacionales y sentimentales. No podemos ser como niños que lloran porque les niegan un capricho, sino como adultos que buscan el modo racional de acercarse lo más posible a su consecución.

No cabe negar que los boomers disfrutan una situación social y económica privilegiada que, en conjunto, impide el ascenso en dichas áreas a quienes les siguen en edad. Tampoco puede negarse que en su gran mayoría aprovechan su beneficiosa situación para entregarse a la explotación y la especulación, lo que induce distorsiones y problemas en los proyectos de sus hijos y nietos. Pero lo que debemos tener en cuenta es que esta generación alcanzó su posición en virtud de dos agresivas estrategias imperialistas bien arraigadas en su momento: el crecimiento económico y la creación del estado del bienestar con bases ideológicas keynesianas para frenar la expansión del comunismo durante la Guerra Fría y, la estrategia de la tensión, implementada mediante polarización, inseguridad ciudadana y terrorismo de diverso signo para aterrorizar a una población que podía perder lo poco que había ganado en la etapa anterior y convertirla así en una generación conservadora y timorata.

Los demás, sufrimos las consecuencias del fin de la Guerra Fría y la sustitución del keynesianismo por el neoliberalismo salvaje de la Escuela de Chicago cuyos últimos y más salvajes coletazos, son las propuestas nihilistas de gente como Trump, Milei o los lameculos españoles del trumpismo (léase Vox y PP).

El problema que dificulta nuestras vidas no es generacional (aunque también), es imperialista. Sufrimos las estrategias sociales y políticas que Washington aplicó y aplica en Europa y la América hispana para sostener su posición hegemónica, su condición de imperio. Es ahí donde debemos incidir para liberarnos y encontrar un futuro viable.

Insurrección total frente al imperialismo gringo y cambios estructurales profundos, ese es el camino.

© FERNANDO BUSTO DE LA VEGA.