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¿HABRÁ QUE MATAR YANKIS?

En tiempos como estos, con un Trump barajando intervenir en España, conviene recordar lo que le sucede a los tiranos que invaden España.

El tirano Trompetas, digo ese cerdo impresentable de Trump, lleva meses insultando y agrediendo a España. Ahora ha dado un paso más: ha repetido, con la asidua y despreciable complicidad de ese otro tirano tercermundista que debemos soportar al sur del Estrecho, el sátrapa alauí, la táctica de la Marcha Verde (que orquestó Kissinger) contra Ceuta. Ha sido un aviso que nuestro inane Gobierno parece estar pasando por alto. Pero que debemos tener muy en cuenta. Y también que Marruecos, con el apoyo de los Estados Unidos, es nuestro principal y más directo enemigo.

El cerdo impresentable de Trump, ese tirano Trompetas y Zanahorio, ha ido más allá: ha desconocido la indiscutible y legítima soberanía española sobre Ceuta y Melilla preparando el próximo paso: arrebatárnoslas (como nos arrebataron Cuba, Filipinas, Puerto Rico, Guam, las Marianas y el Sáhara y estuvieron a punto de hacer con Cartagena, La Coruña y Canarias). Además, anda diciendo que pretende defender a los ciudadanos estadounidenses de los males de la inmigración ilegal tanto dentro como fuera de las fronteras yanquis. Eso suena a intervencionismo militar.

¿Está preparando el cerdo zanahorio de Trump una intervención armada en España? Viendo cómo le ha ido en Irán…pero no cabe descartarlo.

No pasa nada. Todos nosotros llegamos tarde a la escabechina de franceses en 1808-1814, pero a lo mejor nos damos el gustazo de hacer otra similar con invasores yanquis. Yo ya estoy afilando la navaja…

Mi querido cerdo Dumnovaldo (esa es la forma española de Donald), quiero darte un consejo: ya sé que no eres demasiado avispado, que rondas el horizonte de sucesos de una senilidad ridícula y sin retorno, que eres un absoluto ignorante, un borderline de libro, pero te convendría tener presente lo que le sucedió a Napoleón al invadir España. Y él era mucho más inteligente y hábil que tú. Deberías recordar también que Hitler no tuvo los cojones de invadirnos porque sabía lo que le ocurriría. También que no habéis ganado ninguna guerra desde 1945. Ni en Corea, ni en Vietnam, ni en Somalia, ni en Iraq, ni en Afganistán, ni en Irán…Podéis destruir, pero no sois capaces de vencer.

Llegados a este punto, tú mismo.

Los españoles somos pacíficos, pero indomables. Si quieres un nuevo baño de sangre yanqui, invádenos de algún modo.

Por cierto, antes de terminar quiero recordar aquí la cobardía de los yanquis expulsados de la Legión Española en 1921 y por qué después no se permitió el alistamiento de ningún otro de la misma nación dadas sus evidentes deslealtad y cobardía, no tenían el valor suficiente para combatir con absoluto desprecio de la propia vida como los españoles, eran débiles y degenerados.

© Fernando Busto de la Vega.

EL PESIMISMO INSTRUMENTAL DEL 98

El Maine, la excusa que utilizaron los yanquis para emprender la guerra contra España en 1898, el momento perfecto para ellos. En 1899 iban a entrar en servicios nuevos barcos de guerra que les hubieran imposibilitado por completo la victoria. Actuaron como las hienas oportunistas y racistas que son. Nunca nuestros aliados, siempre (también hoy), nuestros enemigos.

Durante demasiado tiempo hemos dejado el relato de la historia y capacidades de España en manos de los enemigos exteriores e interiores de la misma (en este caso: liberales, federalistas, socialistas, anarquistas y demás ralea), pero ante la inminencia de vernos convertidos en un Estado fallido, conviene retomar las riendas de nuestro futuro para volver a ocupar el puesto que nos corresponde en el mundo y, para ello, hacer lo propio con la interpretación y explicación de nuestro pasado. No podemos seguir más tiempo creyendo en las milongas que nos vende la anti-España y es preciso, obligatorio, mirar con nuevos ojos, más objetivos, libres y optimistas, nuestro pasado, elaborar e imponer nuevas perspectivas que, con la verdad, destruyan los relatos pesimistas y derrotistas de los antiespañoles.

Un caso paradigmático es el del pesimismo del 98.

Ya sabéis: en 1898 con las clásicas mentiras propagandísticas y aprovechando un momento clave de deterioro de la Armada española (en 1897 o 1899 hubieran fracasado en su intento) los Estados Unidos, en su habitual expansionismo imperialista azuzado por la codicia y el racismo antiespañol (que sigue exhibiendo ese tipejo ridículo que tienen por presidente, el Trompetas), nos robaron las provincias ultramarinas de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam (por cierto, bajo la presidencia de un masón liberal que años antes se había negado a presentar en la Conferencia de Berlín las reclamaciones correspondientes a las exploraciones y posesiones de España en África y que nos hubieran proporcionado la posesión de prácticamente todo el África occidental desde Argelia y Marruecos hasta nuestra Guinea e incluso Gabón, lo que le hace muy sospechoso de conspirar contra la grandeza de España, como a todos los masones que, por el mero hecho de serlo, deben ser considerados enemigos y traidores).

Naturalmente, esta pérdida causó una gran conmoción en España y una sensación de pesimismo y fin de ciclo que federales, republicanos, socialistas y otras malas hierbas aprovecharon para retomar aliento después de que los desastres causados por la I República (1873-1874) los arrojasen a los vertederos de la Historia y la política. Aprovechando, usando y retorciendo este pesimismo, volvieron a medrar presentándose falsamente como el revulsivo necesario para acabar con esa España derrotada e instalar otra a su gusto, es decir: débil, desunida y sometida a ideologías e intereses extranjeros.

Pero la verdad es otra.

La España derrotada en 1898 y que, por culpa del repugnante Sagasta, no reclamó sus derechos en África en 1886, en 1906 estaba ya participando en la Conferencia de Algeciras para iniciar una nueva expansión africana (mucho más modesta de la que podría haberse conseguido en 1886), y restablecer nuestra posición. La España presuntamente sin pulso de los jeremiacos del 98 y que tanto difundieron como dogma los izquierdistas antiespañoles para ejercer su labor de zapa, apenas ocho años después de su derrota, estaba ya lanzándose a nuevas aventuras y conquistas. Eso no es un país derrotado y sin pulso, es un país dinámico, fuerte, con capacidad de supervivencia, resolución y perspectivas de futuro.

¿Cómo presentaron y siguen presentando los antiespañoles de la izquierda esta resiliencia (utilicemos la palabreja de moda de los progres) de España? Como intereses particulares de la oligarquía a la que enfrentaban al pueblo para poner palos en las ruedas de la recuperación de España. Así se las apañaron para fomentar disturbios como la Semana Trágica de Barcelona en 1909 y convencer al pueblo ignorante de que la grandeza de España no les beneficiaba y no era cosa de toda la nación. Es decir: desde el principio (y hasta hoy) socialistas, federalistas, progresistas, anarquistas e independentistas han jugado a evitar la grandeza de España, a fomentar el antiespañolismo en el pueblo y a servir a intereses extranjeros en contra de los intereses de España. Y lo han hecho, en gran medida, inventando relatos falsos sobre la Historia y las verdaderas capacidades de España. Eso, naturalmente, les volverá a llevar (no cabe otro remedio) a purgar sus culpas en los paredones y las cunetas en cuanto restablezcamos el orden en España. Ellos mismos se lo buscan.

Pero, para llegar a ese punto, es preciso cambiar las conciencias, destruir las mentiras que la anti-España ha impuesto sobre la España verdadera. Fomentar nuevas perspectivas que lleven al pueblo a conocer la verdad. Aquí lucharemos en esa trinchera.

Por cierto, y antes de terminar: hay que decir que España consiguió su pequeño nuevo imperio en África y que volvió a perderlo de nuevo por obra y gracia de nuestros enemigos: los Estados Unidos que, en 1975, organizaron la Marcha Verde para despojar a España de su provincia del Sáhara.

Hoy en día, Trump, el Trompetas, sigue buscando la ruina de España acechando a Ceuta, Melilla y las Canarias, seamos muy conscientes de quienes son nuestros verdaderos enemigos.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS JUICIOS DE NUREMBERG FUERON ILEGALES

Ahora podemos (y debemos decirlo): los juicios de Núremberg fueron ilegales, un simple subterfugio del imperialismo yanqui (y su posicionamiento puritanamente hipócrita) ante el mundo. No puede juzgarse a nadie (legítimamente) con tribunales y leyes implementados después de los hechos a propósito para condenarlos. Y, si se hace, se está cometiendo un acto ilegal. Cuando las condenas implican penas de muerte después de una guerra deben interpretarse lisa y llanamente como crímenes de guerra.

Que nadie se equivoque, quien estas líneas escribe no siente simpatía alguna por los nazis y sus crímenes, simplemente pone de relieve un hecho evidente en defensa de la justicia y como medio de exponer la criminalidad constante del agresivo imperialismo yanqui.

Los (putos) gringos siempre juegan la baza de los leguleyos: se inventan un delito o señalan uno real que sus tribunales no tienen jurisdicción para juzgar y lo utilizan como excusa para imponer sus intereses. No se trata de justicia, sino de propaganda. No se trata de un acción civilizadora, sino de barbarie camuflada.

Desde los nazis ejecutados tras Núremberg han sido innumerables los dirigentes mundiales acusados por la «justicia» yanqui que justifica de ese modo simples actos ilegales, ilegítimos y vergonzosos de agresión imperialista.

Recordemos la ejecución ilegítima de Sadam Husein apresado en el transcurso de una guerra ilegal justificada con mentiras ante la ONU (y por la cual ninguno de sus responsables, ni siquiera el traidor Aznar) ha sido detenido ni condenado como criminal de guerra. Recordemos el secuestro de Maduro y su ilegal puesta a disposición de un tribunal de parte sin jurisdicción real para juzgarlo y que de hecho ha situado fuera de la ley (y la legitimidad) a toda la administración estadounidense comenzando por el presidente (más bien tirano) Trump e incluyendo a todos sus colaboradores hasta el último funcionario involucrado en enjuague tan sucio y despreciable.

De acuerdo, Sadam Husein y Maduro eran individuos repugnantes, dictadores corruptos…lo que se quiera, pero esa no es razón ni excusa para autorizar la acción extraterritorial del imperialismo yanqui y su venganza bajo excusas judiciales.

Ahora culpan a Raúl Castro de «asesinar ciudadanos estadounidenses» cuando en realidad ordenó derribar avionetas corsarias. Aeronaves financiadas y dirigidas por Washington en la habitual labor de piratería que esta capital acostumbra a llevar a cabo desde su misma fundación. Los Estados Unidos, como lo fueron Inglaterra, Holanda o la Francia hugonote, como en general lo han sido las naciones protestantes o musulmanas, son una nación de piratas, que ejercen la piratería y el filibusterismo como medio de combate. Todas las acciones impulsadas desde los Estados Unidos contra Cuba desde 1959 no son otra cosa que acciones de filibusterismo y corso ilegal. Cualquier defensa contra ellas es legítima y legal, incluso moralmente imperativa.

Probablemente no podremos impedir que el imperialismo yanqui consiga su objetivo de someter a Cuba, pero debemos gritar alto y claro que sus actos son ilegítimos y propios de piratas. Por lo tanto, constitutivos de delito. Quiero ver a Trump (y a Marco Rubio) ante el tribunal de La Haya. También a Bush y a José María Aznar.

¿Soy un soñador? No, solo creo en la justicia y sé quién es mi enemigo y reconocer el mal y la barbarie cuando se presentan ante mí.

© FERNANDO BUSTO DE LA VEGA.

¿PRETENDE ESTADOS UNIDOS OCUPAR ANDALUCÍA?

La respuesta es sí. Directa o indirectamente, pero sí. Debemos recordar que nunca han sido aliados nuestros, sino enemigos (y amos, pero eso debe terminar).

La trifulca por el uso de las bases de Morón y Rota es mucho más que coyuntural, está en juego el control del estrecho de Gibraltar que España perdió en gran medida gracias a los Borbones en el tratado de Utrech (1713) y por el cual, como ha sido su destino histórico desde antes de la presencia de Roma en España (recordemos a los lusitanos que combatieron en la Tingitana en el siglo II a.d. C. para prevenir las incursiones moras), debe luchar a ultranza.

Pero los Estados Unidos también desean controlar ese estrecho (recordemos que desde su misma fundación y a pesar de su distancia geográfica desean hacerlo, ahí están el tratado con Marruecos de 1787, la guerra contra los piratas berberiscos de Trípoli en 1804 y la suma de corsarios yanquis que lo merodeaban e incluso atacaban puertos españoles desde finales del siglo XVIII a principios del XIX) y cometerán cualquier infamia o desafuero por conseguirlo. Más ahora con el desquiciado afán de agresividad imperialista decimonónica que les domina y no cesará con la caída (esperemos que pronta y sangrienta) del alucinado tirano Trump (a quien en estas páginas nos referimos como al Trompetas).

Por supuesto, el escenario más plausible es el del control indirecto, ya sea con un Estado títere establecido en Madrid ( como lo fueron en gran medida el franquista desde 1959 y el de 1978 que todavía padecemos) o bien estimulando el expansionismo de nuestros seculares enemigos marroquíes que, no lo olvidemos, son fieles aliados de los Estados Unidos desde el siglo XVIII (en sus puertos se amparaban los corsarios yanquis que pirateaban en el estrecho de Gibraltar y asaltaban puertos españoles como Málaga) mientras los ingleses bloqueaban nuestras comunicaciones con América desde el hurtado puerto gibraltareño (vemos ahí la constante concatenación del odio antiespañol de musulmanes y protestantes bien adobado por los receptadores judíos). Recordemos, también, que en 1975 y bajo la dirección del despreciable Enrique Kissinger los Estados Unidos arrebataron a España su provincia sahariana para entregársela a Marruecos, que todavía la domina ilegal e ilegítimamente como dádiva del imperialismo yanqui.

Aunque existe otro escenario a tener en cuenta: la disolución de España con el estímulo de los partidos independentistas y antiespañoles que inconcebiblemente el corrupto e ilegítimo régimen de 1978 (establecido bajo la escuadra y el cartabón de los intereses yanquis y, por lo tanto, contrario a los del pueblo español) permite existir y hasta presentarse a las elecciones en lugar de fusilar sumariamente, como debería hacerse, a todos sus integrantes y simpatizantes (se me hablará de los derechos humanos…pero un español contrario a la unidad y grandeza de España no puede ser considerado un ser humano, es una aberración con los mismos derechos que una rata o una cucaracha, a las plagas se las extermina y debe hacerse así para la salud pública y el futuro de la patria).

En ese sentido, y habida cuenta tanto de las ambiciones marroquíes y yihadistas, de la falsa retórica de lo andalusí y de la intensa inmigración musulmana que estamos padeciendo, que se toleren iniciativas repugnantes, claramente antiespañolas, que atentan contra la unidad y la integridad de España y de su sagrado legado cultural amenazando, además, con fomentar nudos secesionistas en el sur, es una infamia y una muestra de los límites para el crecimiento y la unidad de España que representa el ilegítimo régimen de 1978 que debemos derribar a la mayor brevedad para restablecer el orden y la grandeza.

Se ha permitido la fundación de un llamado Partido Andalusí que cuestiona todo lo que España representa, en cuya formación, además de musulmanes (y por lo tanto antiespañoles) han participado esquejes pútridos de un despreciable federalista (y ya sabemos lo que significó el federalismo para España, por cierto: recordemos que en la Guerra Cantonal de 1873-1874 algunos de estos federalistas pretendieron adherir Cartagena a los Estados Unidos, llevan la traición y el antiespañolismo, así como la sumisión a los Estados Unidos en la sangre) como fue Blas Infante, justa y afortunadamente fusilado por sus crímenes antiespañoles en 1936 (camino que deberían seguir sus descendientes andalusistas). Esa es la España que padecemos bajo el régimen de 1978 y que debemos derribar lo antes posible para restablecer una verdadera democracia nacional que cimente el resurgir de España.

Los Estados Unidos, Marruecos y los enemigos interiores que se ha permitido alentar en nuestra asendereada patria, acechan. Actuemos.

© Fernando Busto de la Vega.

TRUMP Y LA OTAN

De que el tirano Trump es imbécil ya no queda ninguna duda. De que sus actuaciones espasmódicas guiadas por la avaricia y la soberbia (pecados capitales del imperialismo yanqui) están abismando a los Estados Unidos en la decadencia, tampoco.

Su estulticia e ignorancia supina (es lo que en español castizo se denomina un gilipollas y un tonto a las tres) que no son exclusivas en su persona, sino un mal generalizado en los oligarcas yanquis que presumen de despreciar y desconocer la historia, le lleva a malinterpretar la propia estrategia de su nación. Cuando dice que la Unión Europea se instituyó para fastidiar a los Estados Unidos, olvida que la impulsaron desde Washington para conseguir un mercado extenso y sin fronteras interiores para sus productos y para especular. Cuando se queja de la OTAN, olvida que fue un instrumento de los gringos para protegerse en Europa occidental de la Unión Soviética.

Insiste, el memo, en que va a retirarse de la OTAN sin percatarse del hecho de que, solo, sin sus aliados, Estados Unidos es incapaz de derrotar a Irán (como fue incapaz de derrotar a Vietnam, a Corea del Norte, Afganistán y, si lo miramos bien, a Iraq). Todos ellos países tercermundistas y débiles enfrentados a una superpotencia. ¿Cuál será el lugar en el mundo de los Estados Unidos si prescinden de la OTAN?

Claro que permanecer en la OTAN significa respetar a los aliados, consultarles y tener en cuenta sus opiniones y ceñirse a unas reglas, a la legislación internacional. Y es aquí donde el tirano Trump encuentra el problema. No quiere aliados, sino súbditos, no quiere reglas, sino imponer sus caprichos e intereses. ¿El resultado? El próximo e irremediable declive de unos Estados Unidos aislados y sin aliados de envergadura.

En cuanto a Europa, olvida el tipo que las alianzas vienen y van y que el enemigo de ayer puede ser el socio de mañana. ¿Nos abandonan los Estados Unidos? Perfecto ¿Qué nos impide aliarnos con Rusia o con China? En el presente el único impedimento para ese giro de alianzas son los innumerables políticos, jerarcas y altos funcionarios de la Unión Europea que de un modo u otro permanecen a sueldo de los Estados Unidos. Pero se les puede (y ojo: debe) purgar. El otro impedimento es la OTAN, si esta se desmantela y regresamos a la Unión Europea Occidental con la adición de Canadá, su doctrina y objetivos dejarán de tener vigencia y el cambio de alianzas será no solo posible, sino necesario.

Para terminar quiero hacer un pequeño inciso sobre España. Andan por ahí algunos yanquis muy radicales (y bastante ignorantes) clamando por llevarse las bases de España…¿Y…? ¿Cuál es el problema? No somos un país tercermundista que necesite mendigar la presencia de los Estados Unidos en su territorio para sobrevivir, sino un Estado del primer mundo y autosuficiente. Cierto que la economía local de Rota y Morón se verían puntualmente afectadas por la pérdida de ingresos que la marcha de los americanos significaría, pero hemos tenido otras bases (Zaragoza, Torrejón…) de las que se fueron sin que ello hubiera generado hecatombe ninguna. Al contrario: esa marcha contribuyó a mejorar la vida de las ciudades y a disminuir la delincuencia (desde asesinos en serie a violadores, pasando por camorristas de toda índole, la soldadesca yanqui solo aporta suciedad y problemas a las ciudades en las que cae).

¿Qué se llevan esas bases a Marruecos? ¿Y qué? Sabemos que Estados Unidos siempre favoreció a Marruecos porque en el fondo es una potencia enemiga de España. Desde que se establecieron en Tánger en 1787 aprovecharon la circunstancia para usar el país como base de corsarios gringos contra España y para estimular una piratería berberisca antiespañola que ellos mismos combatieron en Trípoli cuando se dirigía contra otras naciones. Podía, a partir de ahí, hacer una larga enumeración de agravios, pero baste decir que los Estados Unidos arrebataron el Sáhara Español a España para entregárselo a Marruecos. No son nuestros aliados, sino nuestros enemigos ancestrales. Si se van de España, eso que salimos ganando. Caerán las caretas, seremos más libres para construir nuestro futuro.

OTAN, no. Bases fuera.

© Fernando Busto de la Vega.