VOTAR EN LAS QUIMBAMBAS

Man placing ballot in box labeled "URNA UCRANIA ELECTORAL"

Si no has nacido en un país, no has vivido ni vives en él y, seguramente, nunca vas a hacerlo; si el sentido de tu voto no va a afectar a tu vida cotidiana y habitas a diez mil kilómetros de distancia ¿tienes realmente derecho a votar a causa de un abuelo o bisabuelo que ni siquiera conociste? Y al hablar de un abuelo estamos evidenciando que tus padres tampoco viven ni vivieron en ese país en el que pretendes votar.

La idea de votar en España porque quizá un antepasado tuyo salió exiliado (o simplemente emigró) y se radicó en Argentina u otro país lejano es tan estúpida y surrealista como si yo exigiese votar en Ucrania porque tengo antepasados godos, en Italia porque los tengo romanos o en Grecia porque con toda seguridad tengo también antepasados griegos.

La participación política debe estar condicionada al hecho de comunidad de destino y pertenencia social. No es válido el voto de alguien que vive en el extranjero y no va a experimentar en carne propia las consecuencias del mismo ni de alguien que no forma parte de la comunidad afectada que se define por su origen étnico y su convivencia cotidiana. Imaginemos un autobús que se dirige hacia un precipicio y cuyo destino hay que decidir (se frena o no, se gira el volante o se sigue recto)… ¿Deberían tener voz y voto aquellos que no van a bordo de ese autobús? ¿Deberían afectar las opiniones e intereses externos a quienes viajan en él?

No hay mucho más que argumentar, queda claro que dar el voto a descendientes de españoles que ni viven ni han vivido ni vivirán en España es una soberana gilipollez. Y podríamos reírnos de la idea si no apuntara a pucherazo y traición. Los mismos que están comprometiendo la unidad y la continuidad histórica y territorial de España con sus pactos con los traidores independentistas y los enemigos de la satrapía alauita pretenden violentar la voluntad nacional creando censos ilegítimos (por ejemplo: regalando la nacionalidad española a personas que ni siquiera hablan español ni tienen una noción siquiera lejana de lo que significa ser español o europeo), y eso ya no da risa. Solo asco y miedo. Hay que reaccionar.

Algunos indocumentados o radicales totalitarios de la izquierda traerán a colación la mal llamada Ley de Memoria Democrática, pero eso solo es un instrumento de censura y reinterpretación partidista de la Historia de España para favorecer los intereses ilegítimos de una facción que siempre (desde la Ley de Responsabilidades de 1931) utilizó la mentira para alcanzar y mantener el poder en contra de la voluntad nacional. Y tarde o temprano habrá que pedir responsabilidades a los militantes de esas siglas por sus crímenes de Estado. Como digo: es preciso reaccionar. Hoy, mejor que mañana.

© Fernando Busto de la Vega.

1 comentario en “VOTAR EN LAS QUIMBAMBAS”

Deja una respuesta