Archivo de la etiqueta: contrataciones después de los cincuenta años

LOS TRILEROS DE LA JUBILACIÓN

En ocasiones es muy poco lo que se debe decir para expresar críticamente la realidad. En el caso de la edad de jubilación sucede así.

Resulta que otro aquelarre de empresarios ha lanzado recientemente un nuevo globo sonda sobre dicho asunto reclamando que se retrase hasta los setenta y dos años con la excusa de que la esperanza de vida del ciudadano medio ha crecido y la endeble sostenibilidad del sistema de pensiones.

Ni siquiera es preciso entrar a valorar el miserable talante moral de quienes argumentan con el aumento de la esperanza de vida para alargar el periodo laboral de los ciudadanos o abundar en lo demagógico de la propuesta.

Resulta todo mucho más sencillo. Ahora nos jubilamos pasados los sesenta y cinco y quieren alargárnoslo hasta los setenta y dos. ¿Importa algo si después de los cincuenta ya nadie nos contrata?

Ese es el verdadero drama del ciudadano: el sistema capitalista de amiguetes que padecemos nos explota antes de los treinta y nos desecha después de los cincuenta. Por el camino nos recorta el paro, nos encarece los alquileres y el acceso a la vivienda en propiedad y al final nos coloca la meta de la jubilación entre década y media y dos décadas más allá de la edad en la que sus fautores están dispuestos a contratarnos.

Naturalmente, aparecerá el que nos diga que a los cincuenta ya todo el mundo que ha sabido gestionar su vida tiene un trabajo fijo…pura propaganda, todos sabemos que las cosas no son tan sencillas y que el mismo sistema aboga por la temporalidad para evitarse gastos asociados a la antigüedad del trabajador…

El sistema económico que padecemos es una pura estafa que nos arrastra a la imposibilidad de vivir, de prosperar y lastra el futuro de la nación (ahí tenemos la baja tasa de natalidad por la imposibilidad manifiesta de tener hijos que las condiciones laborales y sociales imponen al ciudadano). Al capital le da igual, le basta con sustituir al ciudadano por inmigrantes…el capital es contrario al pueblo y la nación, debe, por lo tanto, ser aniquilado.

El parlamentarismo liberal capitalista es enemigo de España y del pueblo y, si queremos sobrevivir como sociedad y como nación, es preciso quebrarlo en el transcurso de una verdadera revolución social, cultural y nacional.

Especuladores, explotadores y traidores al servicio de intereses extranjeros (fondos de inversión, bancos, etc.) deben pagar sus crímenes.

He dicho.

© Fernando Busto de la Vega.