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ROLF EDEN, ACTIVISTA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN Y VISIONARIO A REIVINDICAR.

EL VISIONARIO ACTIVISTA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN ROLF EDEN EN ACTO DE SERVICIO.

Sucedió en octubre de 2007 y es un hecho poco conocido que, sin embargo, podría haber cambiado el mundo convirtiéndolo en un paraíso para los viejos y viejas jacarandosos, los feos y feas salidillos y los desesperados y desesperadas de todo jaez. Y, eso sí, en un infierno para los guapos, guapas y macizorros de ambos sexos. En cualquier caso en un hito contra la discriminación erótica y sexual que sufrimos los poco agraciados y con excesivo recorrido vital.

Hete aquí que un cantamañanas al que la prensa reputaba como playboy, que tenía siete hijos con siete mujeres diferentes, que presumía de haber seducido a más de 3000 hembras de la especie y disfrutaba de fama como empresario del ocio nocturno en Berlín, la belleza y notoriedad de algunas de sus novias y su mediocre carrera como autor, nuestro ensalzado visionario, Rolf Eden, salió una noche más de caza. Quería ligar y fijó su atención en una hermosa joven que se dejó querer.

En este punto quizá sería oportuno añadir un par de datos relevantes. Nuestro ensalzado visionario y venerado referente, Rolf Eden, había cumplido ya los 77 años y la chica, Katherina, tenía 19. Nuestro hombre era ambicioso, optimista y con buen gusto.

EL VISIONARIO ACTIVISTA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN Y FIGURA A REIVINDICAR ROLF EDEN EN ACTO DE SERVICIO Y MARCANDO TERRITORIO.

Katherina, como hemos dicho, se dejó querer. Acompañó al más que otoñal seductor a diversos locales nocturnos (donde pagó él, es de suponer: si, además, se hubiera hecho invitar sería ya un genio sin parangón) y luego, ya entrada la madrugada, le acompañó a su casa donde Herr Eden, era alemán y la historia sucedió en Berlín, la siguió invitando a champán y hasta tocó el piano y cantó para ella…llegado el momento crucial, y como no podía ser de otro modo, el galán le solicitó a la joven continuar la fiesta en el dormitorio y ella, muy respetuosamente, le respondió:

—Verá: es que es usted demasiado mayor para mí.

Ahí acabó la fiesta y comenzó el visionario activista contra la discriminación que, de haber triunfado en su empresa, hubiera cambiado el mundo para todos. Desde 2007 todo sería distinto y muchos y muchas inmensamente más felices a costa, eso sí, de la desesperación de otros y otras.

Por supuesto la ingrata «velina», hermosa y gorrona, fue despedida del apartamento del más que otoñal seductor que quedó dolido y terriblemente afectado por la desconsideración hacia sus sentimientos sufrida. Porque él se autopercibía como un robusto y atractivo empotrador y no concebía que la realidad, encarnada en cruel jovenzuela, contradijera dicha autopercepción. De modo que a la mañana siguiente, sin haber podido dormir, corrió a ver a sus abogados e incontinenti (espero que no incontinente, aunque a ciertas edades…) demandó a la muchacha por discriminación.

La demanda no prosperó. Jueces y prensa, demostrando muy poca sensibilidad, hicieron picadillo al visionario activista y convirtieron en chiste su acción legal.

Pero ¿y si hubiera habido un lobby de octogenarios salidos que hubiera armado el suficiente revuelo mediático, o si la sociedad no sufriera de edadismo y gerontofobia sin sentirse culpable por ello y la demanda hubiera salido adelante?

La joven Katherina se habría visto obligada por los jueces a satisfacer los libidinosos deseos del carcamal Rolf Eden y todos los viejos y feos del mundo de ambos sexos hubiéramos obtenido el derecho de demandar a los guapos y macizos, igualmente de ambos sexos, que nos atrajeran sometiéndolos a nuestros caprichos eróticos. La discriminación que los guapos y las guapas ejercen sobre los feos y medianillos y la que los jóvenes (y especialmente las jóvenes) ejercen contra los maduros y viejos habría terminado. Las calientapollas y los mojabragas habrían visto acabado su imperio y los pagafantas y quasimodos estudiarían colectivamente derecho.

Por desgracia (formo en las filas de los quasimodos) el edadismo y la gerontofobia de la sociedad alemana dio al traste con los esfuerzos del visionario activista contra la discriminación y esta permanece. Propongo reivindicar la figura de Rolf Eden, empecinarnos en nuestra autopercepción de bellos empotradores, asociarnos, erigirnos en moralmente superiores, coaccionar a la sociedad y a la prensa y formar asociaciones que busquen la subvención del Estado. Si lo han hecho las feministas y los maricas, los quasimodos podemos seguir esa misma senda.

Unión y activismo para combatir la discriminación de las jóvenes hermosas contra los tipos viejos y feos. Y la de los jóvenes apolíneos contra las tipas viejas y feas y cualquier variación posible del tema. Ese es el camino…preparaos esquivas, que estoy aprestando a mis abogados para una larga serie de demandas…

Con todo, para ilustrar mejor el asunto, y por si alguien tiene dudas, añado las fotos de algunas posibles demandadas.

Es broma, claro.

Y que sea preciso aclararlo dice ya mucho de la escasa inteligencia y poco sentido del humor de la época que vivimos.

UN RETRATO IDEALIZADO Y FAVORECEDOR DE QUIEN ESTO ESCRIBE.

© Fernando Busto de la Vega.