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AMÉRICA Y LOS VIKINGOS

El racismo germánico no puede soportar la supremacía civilizatoria de España y lleva, por lo tanto, siglos inventando mentiras, expandiendo la Leyenda Negra y tratando de borrar de la Historia las enormes aportaciones de España al mundo.

Esto sucede también con el descubrimiento de América que, con toda la pompa y fanfarria posible tratan de arrebatar a España para entregárselo a los vikingos, pueblo convenientemente ario. Usan para ello el controvertido yacimiento de L´Anse aux Meadows que, aun resultando cierto y no políticamente malinterpretado, no vendría a significar otra cosa que el resultado fracasado de una navegación a ciegas sin ningún valor cultural. Una simple deriva en nada comparable a la preparación científica que significó el viaje de Colón.

No obstante, para atajar las ínfulas racistas y propagandísticas de los que ensalzan a Leif Erikson como «descubridor» de América en detrimento de nuestro Cristóbal Colón, bastan solo un par de preguntas: ¿ cuanta gente habla danés, noruego o sueco en América como idioma natal? ¿ Cuanta habla español?…Poco hay más que decir.

En cuanto a las insidias vertidas contra la acción española en América basta preguntar: ¿en qué parte queda más población indígena y mestiza, en la española o en la anglosajona? ¿ Quienes fundaron los primeros hospitales y universidades en América?

España transmitió la civilización a América por mucho que los anglosajones y los traidores de las naciones hispánicas intenten negarlo. España llevó a cabo una misión divina, quien la combate abraza el mal y se enfrenta al bien.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO Y LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS (JUNIO DE 1967)

No voy a entrar en asuntos políticos ni a incidir en lo evidente (lo cerquísima que nos encontramos de una tercera guerra mundial), prefiero centrarme en materias culturales e históricas.

En estos momentos en los que el Estado de Israel se ve obligado, una vez más, a defenderse frente al radicalismo islámico y la xenofobia árabe, en los que ha comenzado una nueva guerra, me viene a la memoria una operación especial que tuvo lugar durante la guerra de los Seis Días en 1967 y que todavía hoy tiene consecuencias culturales y científicas de amplio rango. Se trata de una operación poco conocida que me limitaré a resumir.

Entre 1947 y 1956 se encontraron, primero en cuevas sitas en la localidad cisjordana de Qumrán, después en otra docena de los alrededores, hasta 972 manuscritos religiosos judíos en casi perfecto estado de conservación. Los famosos Manuscritos del Mar Muerto.

En ese momento Samaría, la actual Cisjordania, se encontraba bajo control del Reino de Jordania, uno de esos Estados artificiales que el imperialismo inglés puso bajo dominio de la dinastía hachemí de La Meca para asegurar, entre otras cosas, el predominio de los Sauditas en Arabia, y todos aquellos manuscritos acabaron en el Museo Rockefeller establecido en Jerusalén Este, es decir: bajo control árabe, lo que se tradujo en el hecho beligerante y contrario a los usos académicos y científicos de impedir que los expertos israelíes pudieran estudiarlos debidamente.

Cuando en junio de 1967 Egipto, Jordania, Siria, Líbano, Irak y Arabia Saudí pretendieron aniquilar al Estado de Israel siendo vergonzosamente derrotados en apenas seis días de combate, algunos de los historiadores israelíes, implicados como la mayor parte de la sociedad en la defensa política y militar de su país y situados en puestos de responsabilidad estratégica aprovecharon para incluir una operación especial de rango cultural en las operaciones de defensa y contrataque.

Una de las prioridades de Israel era recuperar la ciudad vieja de Jerusalén y con ella todo el alfoz de Jerusalén Este y se aprovechó al ataque árabe para hacerlo.

El general Mordechai Gur penetró con la 55 Brigada Paracaidista del Ejército de Israel por la Puerta de los Leones en la Ciudad Vieja de Jerusalén y ocupó tras tres días de combates todo el territorio ambicionado por Israel en aquella zona. Entre sus misiones se contaba la de ocupar el Museo Rockefeller y hacerse con los manuscritos del Mar Muerto sin que sufrieran ningún daño para trasladarlos al Museo de Israel fundado en 1965.

De este modo Israel, en el transcurso de una guerra territorial por la supervivencia se las apañó también para recuperar parte de su patrimonio cultural hasta entonces en manos de sus enemigos.

La guerra presenta siempre oportunidades para los audaces. El valor, la previsión y la fortuna suelen caminar de la mano.

© Fernando Busto de la Vega.

OVNIS, FINANCIACIÓN Y CONTROL SOCIAL

Los OVNIS son útiles, llevan siéndolo desde los años cuarenta. Y lo interesante del fenómeno es su versatilidad. El mismo cuento puede aplicarse con utilidad a diferentes estrategias encaminadas todas, eso sí, al mismo fin: el control social.

En los tiempos de la Guerra Fría el fenómeno OVNI sirvió para fomentar un clima de miedo y desconfianza, así como de credulidad, que, por un lado, estimulaba la susceptibilidad del electorado y, por otro, camuflaba pruebas de vuelo y balísticas.

En la época de la Estrategia de la Tensión (desde finales de los sesenta hasta mediados de los ochenta) ejercieron un papel de evasión y canalización de la atención ciudadana. Para quienes no lo sepan explicaremos que la Estrategia de la Tensión fue una táctica de los Estados Unidos y sus satélites para reconducir la sociedad hacia un modelo más autoritario y conformista. En los años de la posguerra se había jugado a contener las ansias sociales de la clase obrera occidental con el desarrollismo, pero el imperialismo soviético y sus medios de agitprop encontraron grietas para desestabilizar gravemente el bando occidental a través de la contracultura, el pacifismo alentado por la KGB a raíz de la guerra del Vietnam, el ecologismo, el movimiento antinuclear…

Las bases ideológicas, sociales y políticas del bando occidental empezaron a socavarse muy deprisa y la CIA contraatacó con la Estrategia de la Tensión: comenzó una angustiosa, sangrienta y feroz campaña de terrorismo de Estado amparado en operaciones de bandera falsa, que abarcaron desde las Brigadas Rojas en Italia y la Baader-Meinhof en Alemania, hasta el GRAPO y la ETA en España, sin otra intención que amedrentar a la sociedad e inducirla a aceptar leyes más represivas, a alejarse de ideas marxistas que se desprestigiaban mediante la sangre y, por ende, a aceptar un cambio de las políticas económicas desde el keynesianismo al neoliberalismo salvaje impulsado por Milton Friedman y la Escuela Económica de Chicago. Así las cosas, los triunfos electorales de Margaret Thatcher en Inglaterra en 1979 y Ronald Reagan en Estados Unidos en 1981 fueron consecuencias lógicas de esta estrategia.

Naturalmente, la Estrategia de la Tensión engendró una terrible angustia en la población y fue preciso habilitar canales para disminuir la tensión y compensar el miedo, la bajada del nivel de vida y demás consecuencias negativas de aquella táctica. Llegó así la liberación sexual, el auge del erotismo, la autorización de la pornografía (incluida la infantil hasta 1979), la extensión del consumo de drogas…y la intensidad de avistamientos OVNI aireados por la prensa sensacionalista y el cine que culminó en películas propagandísticas como Encuentros En La Tercera Fase (1977) o ET (1982).

Ahora estamos asistiendo a una nueva reedición del fenómeno OVNI, y esta vez de modo espectacular: con comparecencias ante el Senado de los Estados Unidos, filtraciones del Pentágono y todo un montaje mediático para dar credibilidad y seriedad al asunto…obviamente, la finalidad última es el deseo de dotar de mayores medios a la industria militar estadounidense que necesita siempre enemigos nuevos y peligrosos para mantener engrasada la maquinaria y seguir produciendo y obteniendo beneficios económicos disparatados. Debemos preguntarnos, no obstante, que otro objetivo político de control social van a asociar a este primordial de rebañar la chocolatera estatal. Algún nuevo supositorio totalitario nos preparan, id preparando la vaselina…

© Fernando Busto de la Vega.

LO QUE NOS ENSEÑA EL INCENDIO DE LAS MACRODISCOTECAS DE MURCIA

A raíz de la tragedia sucedida en Murcia, en las discotecas del polígono de Las Atalayas, numerosos ayuntamientos y comunidades autónomas del resto de España se han puesto en movimiento. Han comenzado campañas intensas de inspección y andan sobreactuando para curarse en salud.

Y el dato en sí mismo es revelador.

Si una administración pública debe ponerse las pilas para activar sus sistemas de inspección y control con motivo del escándalo mediático provocado por una tragedia causada por la mala praxis, la inacción ¿la corrupción? y ¿la prevaricación? de otra administración pública nos está indicando bien a las claras que hasta ese momento estaba haciendo dejación de funciones e incurriendo, casi con toda seguridad, en los mismos errores que el ayuntamiento y la comunidad autónoma de Murcia.

En otras palabras: nos gobiernan incompetentes, irresponsables y muy probablemente corruptos y el problema no solo anida en el nivel político, existen muchos funcionarios de alto rango en España y a nivel municipal y autonómico que deben ser inspeccionados, auditados y seguramente (aunque la ley, los privilegios y los usos tradicionales no lo permiten) depurados por su incompetencia, su falta de celo y sus actitudes prevaricadoras y contrarias al pueblo y la nación.

La profunda limpieza que necesita España debe extenderse también a los funcionarios incompetentes y corruptos. Es así. Nos lo está diciendo el súbito celo por hacer bien las cosas después de los incendios de Murcia.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS OJOS, LAS FLORES Y LA REPRODUCCIÓN DE LAS MOSCAS

Soy darwinista, considero la evolución una certeza incontestable en lo tocante al diseño vital y a la creación de ecosistemas y especies. No obstante, la reflexión atenta nos indica una realidad incómoda que la ciencia está lejos de querer abordar. Hay que decirlo: la ciencia está ralentizándose, dejando de ser una vanguardia intelectual e investigadora para quedarse en una burocracia dogmática exclusivamente al servicio del poder y del capital, empieza a dejar de ser útil para explicar el mundo y buscar la verdad lo que representa un claro signo de la decadencia occidental. Pero no entremos en eso, ocupémonos del asunto principal de esta entrada.

Decíamos que la evolución darwinista es una explicación aceptable de la biosfera si bien existen pequeñas grietas aquí y allá que ponen en duda algunos de sus extremos (por ejemplo la lentitud de los cambios evolutivos, el calentamiento global nos está aportando casos objetivos de cambios y evoluciones rápidas, la misma civilización humana presenta desafíos y oportunidades para diversas especies que se han adaptado a la vida urbana en muy pocas generaciones), sin embargo, la evolución darwinista no puede explicarlo todo por sí misma.

Pensemos en los ojos. Los nuestros y los del resto de especies. Ciertamente podemos seguir su evolución paso a paso desde la primera célula fotosensible hasta el órgano más sofisticado, pero ello no responde a la incógnita básica y radical de todo el asunto. Para que aparezca una célula fotosensible y primitiva en un organismo cualquiera en cierto momento de su evolución debe existir el conocimiento de la existencia de la luz y de la diferencia entre la luz y la oscuridad. En otras palabras: una inteligencia superior a los individuos de la especie que guíe esta en la dirección adecuada.

Muchas veces se habla de instinto para explicar sin decir nada las instrucciones que los especímenes de las diferentes especies llevan inscritas en los genes para comportarse, sin aprendizaje previo, del modo en que los individuos de esa especie deben hacerlo. Pero el problema viene a ser el mismo: ¿Quién o qué decide qué se inscribe y qué no en los genes de la siguiente generación?¿El azar?…Podríamos aceptarlo, si no hubiera otros indicios de una fuerza inteligente y ordenadora detrás de la evolución de las especies.

Pensemos ahora en las flores.

Los expertos nos explican que las flores son una adaptación de las plantas para mejorar sus posibilidades reproductivas. Estas desarrollan unos órganos reproductores llamativos que esconden, además, una recompensa alimenticia para los insectos que, de este modo, alimentándose de flor en flor, fecundan a las diferentes plantas. Es así, no cabe duda. Pero volvemos al problema que plantean los ojos. Para llegar a esa conclusión es necesario un análisis, un conocimiento superior al de los propios individuos de la especie. Una inteligencia que entienda las necesidades propias de la especie vegetal y de los insectos engendrando una estrategia que ponga a estos al servicio de la propia reproducción otorgándoles un beneficio. Si alguien cree que ese tipo de estrategias complejas surgen del método de ensayo-error-rectificación…cierto que dicho método interviene a posteriori, pero el punto inicial, la creación de la flor como concepto, requiere planificación y entendimiento, necesita una intervención consciente. Es así.

Acabaremos esta entrada con un detalle de la reproducción de determinadas especies de moscas que siempre me ha dejado atónito y fascinado.

Sabemos que la vida media de una mosca es corta, acaso una semana, y siempre sometida al hecho de encontrarse en la base de la cadena trófica y ser alimento para muchos, lo que puede acortar significativamente la existencia de los individuos. Por lo tanto su estrategia reproductiva consiste en engendrar miles de individuos que se reproduzcan a su vez con la mayor celeridad. Ello, naturalmente, incrementa exponencialmente las posibilidades de incesto que entre las moscas no es un asunto moral sino práctico. Todos conocemos las tristes consecuencias de la endogamia. ¿Cómo lo resuelven las moscas? Sencillo: los órganos reproductivos de las hembras son capaces de reconocer la huella genética del esperma de los hermanos con los que se han apareado y desecharlo. Así de simple, así de pasmoso y de complejo…¿Volvemos a explicar este procedimiento por el azar?

Cierto: soy darwinista, como corresponde a un occidental de mi tiempo y formación, pero sé que la ciencia ni explica ni pretende explicar todo el espectro de la realidad. Necesitamos otras herramientas.

Ahí lo dejo.

© Fernando Busto de la Vega.