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BULOS Y VERDADES

A liar business man and financial advisor

Yo sigo siendo un fan de Poncio Pilato cuando enfrentado a un reo que se posicionaba en posesión de «la verdad» le responde:

—¿Y qué es la verdad?

Y, desde luego, experimento la mayor prevención cuando alguien viene a explicarme, como si fuera estúpido, qué es verdad y qué mentira. Pienso entonces en Antonio Machado y aquel verso: tu verdad, no. La verdad.

En ese sentido, resulta evidente, estamos viviendo tiempos preocupantes, enfermos de totalitarismo a la búlgara.

El liberalismo primero y después la izquierda en todas sus variantes se han posesionado de la ortodoxia ideológica, política y social. Ellos eran el bien y marcaban los límites y el modo de ver el mundo. Evidentemente sus «verdades indiscutibles y naturales» solo eran una opinión, simple ideología que ahora hace aguas. Han perdido la legitimidad que se arrogaron y cada vez tienen más difícil mantener su monopolio sobre la supuesta verdad porque una cosa es predicar y otra dar trigo. El sistema liberalconservador-socialdemócrata se hunde. Más aún desde que el progresismo woke ha tomado las riendas de la ideología dominante. Cada vez las mentiras que sustentan el régimen vigente son más evidentes y convencen a menos gente, por lo tanto los gerifaltes y sus perros guardianes de la propaganda y la ortodoxia se ponen más y más nerviosos y comienzan campañas para intentar mantener su poder y su monopolio ideológico tratando de decirnos qué es verdad y qué un bulo. Curiosamente lo que constatan como verdad sirve siempre a sus intereses y lo que denuncian como bulo, los perjudica. Así es difícil que puedan seguir manteniendo el monopolio ideológico y propagandístico que pretenden.

Es cierto que la otra banda es deleznable e intelectualmente despreciable, que se basa en la catástrofe educativa e intelectual que el evangelismo radical ha causado en el mundo a través de los avivamientos evangélicos de corte romántico e histérico que alejaron las mentes especialmente de los estadounidenses de la realidad, la cordura y la sensatez hace más de un siglo. En realidad, si queremos avanzar, hemos de evitar caer tanto en los lazos de esa verdad alambicada del liberalconservadurismo-socialdemócrata-progre como de la insensata estulticia del trumpismo y sus símiles.

Sea como fuere, en España es preciso recordar la ingeniería que determinados partidos (especialmente el PSOE) aplicaron para la elaboración de supuestas verdades erigidas en dogmas irrebatibles.

Por ejemplo: después del desastre de Annual (1921) el PSOE pasó dos años (1922-1923) boicoteando los avances de España en el norte de África a través de sus tácticas de bloqueo en el parlamento. En aquellos años murieron más soldados españoles por causa de las tácticas obstruccionistas del PSOE y los llamados demócratas que en la retirada de Annual. Y el motivo era sencillo: el empresario Horacio Echevarrieta sufragaba espléndidamente a los diputados de ambas corrientes y estos trabajaban, con excusas sociales, para defender sus intereses. Echevarrieta era socio de Juan March y juntos se lucraban de monopolios en la llamada República del Rif alzada contra España. Por lo tanto, eran traidores a España y responsables de la muerte de miles de soldados españoles de reemplazo a los que sacrificaban en aras de su enriquecimiento.

La situación llegó a ser tan grave que el general Primo de Rivera, cuyo hermano había muerto heroicamente defendiendo la retirada de las tropas en Annual, hubo de dar un golpe de Estado y establecer una dictadura para poder acabar con el problema mediante el desembarco de Alhucemas en 1925.

Naturalmente, esta ignominia debía ser ocultada y en cuanto llegó al poder con la II República, en 1931, el PSOE se sacó de la manga una «comisión de responsabilidades» en las Cortes que impuso su relato viciado y mentiroso que todavía hoy es la explicación ortodoxa de la ocurrido atribuyendo toda la culpa a Alfonso XIII, a Romanones y al general Fernández Silvestre (un héroe a reivindicar, junto con el general Martínez Anido) y ocultando los crímenes de individuos como Indalecio Prieto, Largo Caballero y otros jefes y jefecillos del PSOE que durante el bienio de 1921-1923 estuvieron a sueldo de Echevarrieta y propiciando la muerte inútil de soldados españoles para el enriquecimiento de este traidor y su socio, Juan March, al que luego pasaron a criticar porque no financió al PSOE sino a Franco.

Lo mismo ha sucedido con la llamada Ley de Memoria Histórica y las de género. Se ha impuesto la ortodoxia de un partido, de unos cuantos, sobre la realidad histórica y social. Y estos impresentables son los que pretenden decirnos qué debemos pensar, qué creer y qué no.

Gentuza a extinguir.

© Fernando Busto de la Vega.

VALENCIA: LOS QUE VAN Y LOS QUE VUELVEN

Vivo en Zaragoza, una ciudad del interior de España situada a poco más de trescientos kilómetros de Valencia. Desde aquí, y desde todo el reino de Aragón, están partiendo cada día, centenares de personas (policías locales y nacionales, bomberos, militares, todos ellos fuera de servicio, en sus días festivos o vacacionales, pero también estudiantes, cocineros, albañiles…de todas las profesiones, sexos, religiones y orígenes: hay rumanos, y marroquíes, y americanos de diez o doce países, naturalmente españoles de pura cepa…) salen hacia la catástrofe del reino hermano de Valencia para ayudar.

En ese contexto se está produciendo un fenómeno acaso poco difundido, pero a mi modo de ver altamente significativo: jóvenes que desmantelan las casas de sus padres y de otros familiares (se llevan mantas, toallas, ropa, productos de limpieza, comida…en actos espontáneos de solidaridad…), he visto furgonetas parar en un punto concreto, en una calle cualquiera, para recoger bolsas con objetos necesarios, que aportaban amigos, familiares…parar solo un instante, cargar y seguir camino. He visto furgonetas entrar en centros educativos y en empresas privadas donde se les aportaba el material que se podía detraer, e incluso más, para montar cocinas o comedores de campaña, o lo que se necesitase…todo ello como iniciativa privada de los ciudadanos. He visto gente con su tarjeta de crédito comprando desde productos de limpieza hasta maquinaria que de inmediato se embarcaban en las consabidas furgonetas camino de Valencia.

He visto hombres jóvenes y fuertes llorar porque sus circunstancias del momento no les permiten subirse a una de esas furgonetas e ir, nunca mejor dicho, al fango (el trabajo, los hijos, los padres enfermos, la salud en ocasiones…)

Y he observado algo en los que parten y en los que regresan que me ha llenado de admiración, respeto y fe en el ser humano, incluso en España (esta España plural donde el inmigrante puede ser extranjero, pero sus hijos, sin perder sus raíces acaban diciendo, en lo que a Zaragoza respecta, co y maño), una España que sus políticos de todas las tendencias al servicio de intereses espurios y extranjeros se empeñan en destruir.

Los que van, lo hacen por impulso natural, sin afectación ni presunción. Simplemente agarran lo que pueden de sus casas, de sus amigos, de sus cuentas corrientes, se coordinan con compañeros de trabajo, de pandilla, con familiares y salen de naja hacia la catástrofe, solo para ayudar.

Los que regresan no presumen. Tampoco reblan (palabra aragonesa que significa rendirse), solo se recuperan, retoman sus obligaciones y preparan el regreso.

¡Cuanta grandeza en la gente normal! ¡Cuanta esperanza para el futuro!…¡Que asquerosa miseria e incompetencia en los políticos! ¿Sigue quedando alguna duda de que debemos derribar el corrupto régimen de 1978 (va por ti, Unga-unga) y reconstruir desde los cimientos otro que permita la máxima expresión de un pueblo tan grande?

© Fernando Busto de la Vega.

SAQUEOS EN VALENCIA TRAS LA DANA

Algo ha cambiado en España. Hace apenas una década hubiera sido impensable que en un escenario de catástrofe y devastación como el que está sufriendo Valencia apareciesen saqueadores. Ahora los hay. Hay gente, especialmente jóvenes, que aprovechan la catástrofe para robar y saquear. No para apropiarse de bienes de primera necesidad que aseguren su supervivencia en un escenario dantesco y ante un panorama de saturación de los medios de rescate y auxilio, sino de objetos de lujo.

Hay bandas organizadas que están importando comportamientos delictivos de otros continentes. Que están convirtiendo España en un país peor, que están conduciéndolo a estándares tercermundistas (incluyendo en el Tercer Mundo a los Estados Unidos) y es preciso decirlo: existen culpables que deben pagar por esta transformación que estamos sufriendo.

Por supuesto, los culpables directos de los saqueos, pero, sobre todo, la casta política tanto de derechas como de izquierdas que han abandonado por completo sus deberes, la política a largo plazo y con un plan preconcebido, sus obligaciones como gestores y servidores públicos, que han traicionado al pueblo para dedicarse a la corrupción, a la implantación de ideas nocivas de ambos signos, que ponen por delante de la realidad y de la seguridad del pueblo sus intereses y sus ideologías, las que les imponen desde fuera, desde ámbitos y organismos internacionales a los que los españoles les importamos poco y , en general, desean vernos hundidos en la mierda.

España ha cambiado para mal en una década. Reaccionemos, busquemos a los culpables (nuestros políticos, activistas y empresarios) y castiguémoslos pronto y con dureza. Es preciso enderezar el rumbo, volver a vivir en un país en el que no hay saqueos cuando se producen catástrofes (y conocemos los saqueos a comercios, ¿llegaremos a conocer robos a ancianos en sus domicilios o violaciones?) …

Si no se actúa todo puede ir a peor. Todo irá a peor.

© Fernando Busto de la Vega.

EL ORO DE AMÉRICA

CATEDRAL DE CIUDAD DE MÉXICO, UN EJEMPLO DE EN QUE EMPLEAMOS EL ORO ESPAÑOL, PUES LAS TIERRAS DE AMÉRICA ERAN LEGALMENTE ESPAÑOLAS, EN AMÉRICA.

Todos esos cantamañanas de la América Hispana antes a sueldo del imperialismo anglosajón y ahora cada vez más siervos del maoísmo y del imperialismo chino que no dejan de expandir la falsa Leyenda Negra contra España como loros estúpidos, ignorantes y amaestrados y que no paran de clamar por el oro que supuestamente les debe España, me aburren y tienen mi más profundo desprecio, exactamente igual que las cucarachas. Pero, al igual que sucede con las cucarachas, por muy sucios, ínfimos y despreciables que resulten hay que combatirlos.

OTRO EJEMPLO: LA CATEDRAL DE LIMA

Hablemos, pues, del oro.

¿Qué se hizo con él? Construir ciudades monumentales, universidades, hospitales, acueductos y otras muchas obras públicas y edilicias en toda América, desde Alaska a Tierra del Fuego. Se utilizó también para mantener a los piratas ingleses, holandeses y franceses a raya asegurando la paz y prosperidad de los habitantes de la América española, también para sostener lejos de los campos y pueblos de los súbditos españoles (indiferentemente de su origen, raza o posición social) a las tribus hostiles y sin civilizar desde apaches y comanches a tehuelches y ranqueles que solo se convirtieron en verdaderas amenazas para las zonas agrarias, ganaderas y civilizadas a comienzos del siglo XIX, con la retirada de los españoles. Se utilizó ese oro para mantener abiertas las vías de comercio con Asia y Europa que tanto enriquecieron a los americanos hispanos financiando ejércitos y flotas que vencieron, con el ardor y la sangre de los españoles, en Europa, Asia, América, África y hasta Oceanía.

Se utilizó también para llevar la salud y la vida desde Europa a América como sucedió con la expedición Balmis, que sirvió para vacunar contra la viruela a los súbditos españoles de América desde Texas a Tierra del Fuego entre 1803 y 1806 logrando librarlos de una plaga que masacró a cientos de miles de europeos no españoles y habitantes de la América sajona…

¿He de seguir?

Lo dejaré aquí no sin recordar que AMÉRICA DEBE PEDIR PERDÓN A ESPAÑA POR SU TRAICIÓN Y DAR LAS GRACIAS POR LA CIVILIZACIÓN QUE LES LLEVAMOS. De nada.

© Fernando Busto de la Vega.

POR LA REUNIFICACIÓN DE ESPAÑA A AMBOS LADOS DEL ATLÁNTICO Y MÁS ALLÁ DEL PACÍFICO.

LA DENUNCIA DE ELISA MOULIAÁ

No seré yo quien defienda a Íñigo Errejón cuando lo considero un cáncer para la patria y un traidor y él mismo ha reconocido ser un cerdo desagradable y acomplejado con las mujeres. Pero la denuncia de Elisa Mouliaá contra él me parece digna de ser analizada porque pone de manifiesto ese histerismo revanchista, casi psicótico, infantil y ridículo que el feminismo ha inoculado en varias generaciones de hembras de la especie a las que han convertido en enfermas mentales de difícil recuperación.

Los hechos consignados en denuncia pública ante la policía son estos: la individua conoce a un diputado famoso en un sarao cultureta de la capital, se lo lleva a una fiesta en casa de una amiga accediendo explícitamente a las condiciones que él le impone, que incluyen estar siempre a su lado y acabar besándolo (lo que aquí y en toda tierra de garbanzos ha sido de toda la vida consentir y alentar, cuando no calentar) y una vez allí lo ignora poniéndose a bailar con otro (lo que después de haber accedido a sus condiciones es despreciarlo y darle celos por pura maldad o estupidez). El egregio diputado se encabrona, la agarra del brazo y se la lleva a una habitación contigua donde se magrean. Ella rehúsa consumar en tal alcoba ajena, él le exige abandonar la fiesta e ir a su domicilio para fornicar a sabor y ella accede.

Observemos bien los hechos: Elisa, que por otra parte no es una mujer pequeña ni físicamente desvalida, se deja agarrar del brazo y arrastrar sin oponer resistencia. Podría haber frenado la acción con una bofetada, plantándose y pidiendo ayuda en un salón lleno de gente que sin duda hubiera salido en su defensa (por cierto, ¿qué hacía su amigo allí presente sin defenderla?) …pero se deja arrastrar y, una vez a solas, ¡oh, cielos! se queda paralizada…(recomiendo a este respecto la lectura de algunos pasajes de la novela Jarrapellejos de Felipe Trigo bastante pertinentes). Con todo y ya con el miembro fuera y es de suponer en erección, cuando ella muestra su desdén el sátiro la deja ir…ella sale de la habitación tan solo un poco sobada y babeada y en lugar de irse a su casa, sigue bailando hasta que, cumplido el plazo acordado con el diputado, este la invita, bien que con malos modos, a acompañarlo a su casa y ella, que podía negarse, que, sintiéndose amenazada y encontrándose en una fiesta atestada de gente, podría pedir auxilio, accede y va…

Ya en el coche, cuando estaba yendo voluntariamente a casa del famoso diputado para pasar la noche con él (es de suponer que cohabitando y en ardiente coyunda, no para hacer punto o hablar de poesía romántica) recibe una llamada de su padre (al que había dejado de canguro mientras marchaba a vivir la noche) comunicándole que su hijo tiene fiebre y entonces cambia de planes, aunque de todos modos se deja llevar al domicilio del sátiro, famoso político, no lo olvidemos. El diputado, obnubilado por su deseo y, desde luego demostrando ser un zafio alejado de la caballerosidad, se enfada y pone pegas y trata de consumar su torpe deseo, pero, sin embargo, la actriz no es forzada a nada, puede abandonar al diputado y reintegrarse a sus funciones maternales. Hasta aquí los hechos. ¿Y el delito?

Elisa Mouliaá es una mujer adulta que en cualquier momento podía haber frenado los acontecimientos, y de hecho los frenó. ¿ Que Errejón es un mandril en celo sin sensibilidad ni empatía? Vale, no lo niego. Pero ella no es mucho mejor. Es la clásica pasivo-agresiva que cede a todo y luego se encabrona y convierte a su amante ocasional o de turno en una bestia negra al filtrar los hechos, cutres y desagradables, por el tamiz de la ideología supremacista, retorcida y victimista que le ha inculcado el feminazismo. La típica que avergonzándose de sí misma por su falta de dignidad y autorrespeto zanja sus miserias haciéndose la víctima y culpando al hombre de todos sus errores.

La denuncia de Elisa Mouliaá resulta interesante y esclarecedora porque nos demuestra el daño que el feminazismo está haciendo a la sociedad y hasta qué punto está pudriendo la mente, la madurez y la moral de las mujeres. Deberíamos tomar nota.

© Fernando Busto de la Vega.