SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL, PREMIO NOBEL DE MEDICINA EN 1906.
No podemos engañarnos, todos sabemos que hay libros que no escribiré ni interesantísimas investigaciones en las que no perderé el tiempo. Ello no significa en modo alguno que no señale el camino a aquellos que teniendo tiempo, medios y ganas para investigar anden a la búsqueda de temas de interés. En ese sentido, con varias décadas menos, me identifico con el George Dumézil de La Prostituta y los Señores de Colores cuando, ya con más de ochenta años y dándose cuenta de que no iba a tener tiempo de completar todas las investigaciones que tenía en cartera sobre la trifuncionalidad indoeuropea, las resumió en dicho libro para que sus discípulos directos e indirectos tuvieran una guía que seguir.
En estos días ando repasando la biografía de Juan Negrín más allá de su aspecto político y he dado con una interesantísima línea de tensión histórica y científica poco explorada que bien justificaría meses de huroneo historiográfico en archivos y bibliotecas: la influencia que Santiago Ramón y Cajal ejerció sobre la carrera científica de Negrín a través de la presidencia de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE). La influencia y la confrontación de ambas voluntades con predominio de la de Ramón y Cajal, en mejor posición social y de prestigio.
JUAN NEGRÍN, PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA (1937-1939)
La primera vez que Juan Negrín recurrió al patronazgo de Ramón y Cajal y la JAE fue en 1912 cuando acababa de doctorarse en Medicina en Leipzig con tan solo veinte años. Desde ese momento y hasta que en 1917 la propia JAE fundó y le puso al frente del Laboratorio de Fisiología General la férrea voluntad de Ramón y Cajal resultó determinante para dirigir la vida y carrera del futuro presidente del Gobierno republicano con un momento clave en 1916 cuando, regresado a España desde Alemania a causa de la I Guerra Mundial, Negrín solicitó a la JAE una beca para estudiar en Estados Unidos. Beca que le fue denegada por el propio Ramón y Cajal con el argumento de que primero debería transmitir en España los conocimientos adquiridos en Leipzig y ofreciéndole el puesto de director del Laboratorio de Fisiología General creado ad hoc para él en 1917.
Subsidiariamente, otra interacción interesante en la historia científica que debería estudiarse con más profundidad es la del propio Negrín y su discípulo Severo Ochoa.
De hecho, podría trazarse un puente de Nobel a Nobel (de Ramón y Cajal a Severo Ochoa) pasando por Juan Negrín como nexo común. Resultaría un libro ilustrativo e interesante.
Como sabemos, Severo Ochoa se distanció de su maestro Negrín cuando este decidió entrar en política en 1930 argumentando, en mi criterio con buen tino, que un científico debe dedicarse a la ciencia, no a la política. De hecho Negrín dilapidó su carrera científica y hasta su prestigio por su desafortunada incursión en la política. La ruptura total llegó en 1935 cuando Ochoa opositó a la cátedra de Fisiología de la universidad de Santiago de Compostela y Negrín votó en su contra para apoyar al candidato de su amigo Pi y Suñer, su propio hijo: Jaime Pi y Suñer.
El lance es interesante en varios aspectos, pero sobre todo porque muestra el nivel de compadreo, endogamia y amiguismo que ya entonces predominaba en la universidad española y lo poco fiables que los laureles académicos y las prelaciones escolares resultan a menudo. No diré mucho más al respecto.
SEVERO OCHOA, DISCÍPULO DE NEGRÍN Y PREMIO NOBEL DE MEDICINA EN 1959.
HORACIO ECHEVARRIETA, SOCIO DE JUAN MARCH, TRAIDOR A ESPAÑA, RESPONSABLE DE LA MUERTE DE MILES DE SOLDADOS ESPAÑOLES EN EL NORTE DE ÁFRICA Y MECENAS DE LOS JEFES Y DIPUTADOS DEL PSOE EN LOS AÑOS 20 Y 30 DEL SIGLO PASADO. UNO DE LOS PROTEGIDOS POR LAS LEYES DOCTRINALES DEL PSOE MAL LLAMADAS DE MEMORIA DEMOCRÁTICA, CUANDO SOLO LO SON DE MANIPULACIÓN HISTÓRICA.
Vamos a ser serios y claros: cuando la izquierda, y especialmente el PSOE, hablan de leyes de memoria democrática en realidad están usando un eufemismo para referirse a una maniobra de propaganda y adoctrinamiento político consistente en contar la historia del modo que más le conviene para seguir aspirando al poder, presentándose como el «Bien» en un esquema artificialmente maniqueo.
No es una estrategia nueva. Lo hicieron ya con la Comisión de Responsabilidades de 1931 en las cortes republicanas. Desde entonces, la verdad oficial, que no exacta ni neutral, es que Alfonso XIII y su favorito, el general Fernández Silvestre, fueron los culpables del desastre de Annual y de las muertes de miles de soldados españoles en el Rif en 1921, pero se oculta (y siguen siendo hechos desconocidos para muchos españoles) que un número mayor de soldados españoles murieron en el periodo de 1922 a 1923 por los manejos de los diputados del PSOE que apoyaban al gobierno liberal-demócrata de García Prieto que, por influencia de socialistas y demócratas, prohibió cualquier avance de las tropas españolas hacia Axdir, la capital de los rebeldes, e incluso defenderse, razón por la cual los soldados españoles morían de enfermedades en las trincheras y debían dejarse tirotear y bombardear por el enemigo sin capacidad de defensa.
¿Por qué sucedía esto? Porque Horacio Echevarrieta, socio de Juan March, tenía intereses económicos en la República del Rif y no le convenía que esta desapareciera, de modo que se empeñó en boicotear el avance español todo lo posible sin preocuparse de que ello constituyera alta traición y costara la vida de miles de soldados españoles, generalmente de clase obrera que estaban cumpliendo un servicio militar obligatorio del que los hijos del propio Echevarrieta se librarían pagando un cuota en efectivo. Echevarrieta era vasco y amigo de Indalecio Prieto y, a través de él, se convirtió en financiador del PSOE. En otras palabras: sufragando los gastos y lujos de los diputados y gerifaltes corruptos (ya entonces eran corruptos y traidores a España) socialistas los ponía a su servicio para obstaculizar el avance del Ejército en el norte de África garantizando su monopolio de venta de tabaco en la república del Rif y su oculto negocio de tráfico de armas a costa de miles de vidas de soldados españoles de clase obrera.
Este es el efecto de la Ley de Responsabilidades del Congreso de la II República de 1931. Conocemos, por ejemplo, los intereses accionariales del conde de Romanones en las minas del Rif, pero ni siquiera hemos oído hablar de Horacio Echevarrieta, un traidor responsable de la muerte de miles de españoles…pero afín al PSOE.
Con las leyes de Memoria Democrática sucede lo mismo. Nos venden una «verdad histórica» que solo es propaganda de parte, de los izquierdistas y especialmente del PSOE y los comunistas. La verdad, es otra cosa y no importa.
MUJERES ISRAELÍES SIRVIENDO EN EL EJÉRCITO DE SU PAÍS. NOTA INFORMATIVA A LAS FEMINSITAS DE IZQUIERDAS INCAPACES DE ACEPTAR EL HECHO DE QUE EN EL BANDO ÁRABE ESTO NO ES POSIBLE. SI QUERÉIS DEFENDER A LA MUJER, DEBÉIS APOYAR A ISRAEL, UN PAÍS MODERNO Y NO A LOS PALESTINOS, ANCLADOS EN LA EDAD MEDIA. PERO COMO VUESTRA CULTURA Y CONOCIMIENTO DEL MUNDO OS SITÚA AL NIVEL DE LOS SIMIOS, PASA LO QUE PASA…SOIS ESTÚPIDAS, SECTARIAS, INMUNDAS, RIDÍCULAS E INCAPACES DE DAROS CUENTA.
Por mucho que el supremacismo racial árabe, tan enfangado en el integrismo islámico, lo proclame. Por mucho que el racismo antieuropeo maoísta lo diga, por mucho que la inteligencia del imperialismo ruso lo repita, por mucho que la izquierda internacional y especialmente la española, siempre a las órdenes directas de Moscú y Pequín, machaque la idea, hay que contradecir ese falso contexto victimista y proclamarlo alto y claro a los cuatro vientos: los palestinos no son un pueblo oprimido sino unos nazis derrotados.
Esa idílica solución de los dos Estados que ahora reclaman y a la que tratan de acogerse con desesperación, ya estaba prevista. Existía en 1948, cuando Israel alcanzó la independencia. ¿Quién la imposibilitó? Pues los propios árabes, los propios palestinos que, en un arrebato racista, supremacista, integrista islámico y con ansias de restablecer el predominio sunní en Oriente Medio, perdido con la derrota del imperio otomano en 1918, se lanzaron como hienas contra un Israel que ni siquiera existía aún.
Ya en 1936, y movidos por sus afinidades ideológicas y racistas con los nazis, promovieron huelgas contra el asentamiento de judíos en Palestina. En 1948, tan solo tres años después de acabada la pesadilla de los campos de exterminio, Egipto, Jordania, Siria, Líbano, Irak, Arabia Saudita, Yemen, el Ejército Santo Musulmán, el Ejército Árabe de Liberación y los Hermanos Musulmanes se lanzaron al exterminio de los judíos establecidos en Palestina y que todavía no habían tenido tiempo de proclamar la independencia de Israel. Todos ellos fueron derrotados. Después de aquello, lógicamente, la solución de los dos Estados quedó en el vertedero de la historia. Estaba demostrado que los árabes no quieren pactar, solo dominar; por lo tanto no queda otra que derrotarles, sojuzgarles y, si persisten en sus delirios racistas y religiosos, exterminarles para conquistar la paz del mundo.
En 1967 sucedió de nuevo: Egipto, Siria, Jordania, Irak, Arabia Saudita, Líbano y los palestinos pretendieron atacar y destruir Israel (porque seguían sin aceptar la solución de los dos Estados). Fueron derrotados por Israel en menos de una semana y no por casualidad. Israel, por cierto la única democracia de los países implicados, demostró más eficacia, más adelanto técnico y tecnológico, mayor cohesión y mayor viabilidad que todas las monarquías bananeras y emiratos con hechuras de repúblicas nacionalistas y supremacistas con las que tuvieron que enfrentarse.
Y en 1973 de nuevo Egipto, Siria, Arabia Saudita, Argelia, Cuba (sí, la Cuba castrista), Irak, Jordania, Kuwait, Libia, Marruecos, Sudán y Túnez lanzaron sus ejércitos contra Israel y fueron de nuevo aplastados por las mismas razones de siempre: la superioridad civilizatoria, técnica y moral de Israel.
De aquellos polvos, estos lodos y no debemos olvidar que todo lo que sucede en Gaza se debe al ataque de Hamás (es decir: los palestinos islamistas y supremacistas) contra Israel el 7 de octubre de 2023. Un ataque contra población civil en el que mujeres y niñas fueron salvajemente violadas (aparecieron cadáveres de niñas de ocho y diez años con la pelvis rota y completamente desgarradas por dentro) antes de ser asesinadas. No olvidemos esto.
Es más de lo mismo: el odio de los árabes racistas, supremacistas, incapaces de salir de su inmundicia moral, de su atraso secular, de su condición de nazis derrotados al servicio del imperialismo ruso y chino y enemigos irreconciliables de la civilización y el progreso.
LOS PALESTINOS NO SON UN PUEBLO OPRIMIDO SINO UNOS NAZIS SUPREMACISTAS E INTEGRISTAS DERROTADOS CUYA MERA EXISTENCIA REPRESENTA UN PELIGRO COMÚN PARA LA CIVILIZACIÓN.
TODOS AQUELLOS, ESPECIALMENTE DESDE LA IZQUIERDA, Y MÁS CONCRETAMENTE ESPAÑOLA, LOS DEFENDÉIS SOLO TENÉIS DOS CONDICIONES: LA DE TRAIDORES A ESPAÑA AL SERVICIO DE LOS IMPERIALISMOS CITADOS O ESTÚPIDOS IGNORANTES QUE MEJOR HARÍAIS EN APRENDER Y CALLAR.
MÁS MUJERES SOLDADOS ISRAELÍES, MODERNAS Y PROGRESISTAS, ENROLADAS EN EL EJÉRCITO DE SU PAÍS PARA LA DEFENSA DE LA CIVILIZACIÓN Y DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES EN TODO EL MUNDO, TAMBIÉN EN EUROPA.
POR CIERTO, ADALIDES LGTBI Y DEMÁS ZARANDAJAS ¿SABÉIS QUE OS ESPERARÍA EN EL MUNDO QUE PROPUGNAN LOS INTEGRISTAS MUSULMANES Y LOS SUPREMACISTAS ÁRABES? OS DEFIENDE ISRAEL, NO LOS MUSULMANES. TENÉIS LA MISMA PERCEPCIÓN Y CAPACIDAD QUE LAS FEMINISTAS, Y PRETENDÉIS ORGANIZAR EL MUNDO…¿VEIS CÓMO NECESITÁIS QUE EL HETEROPATRIARCADO OS ADMINISTRE Y OS DEFIENDA MIENTRAS OS TOLERA COMO ENFERMOS MENTALES?
TERRORISTAS PALESTINOS, SUPREMACISTAS RACIALES, INTEGRISTAS RELIGIOSOS, ENEMIGOS DE LA CIVILIZACIÓN A LOS QUE ESTÁN APLASTANDO LAS ADORABLES MUCHACHAS QUE HE MOSTRADO MÁS ARRIBA. ¿CÓMO PUEDE LA IZQUIERDA ESPAÑOLA ESTAR CON ESTOS Y NO CON AQUELLAS SALVO POR SU IGNORANCIA Y SU SUBORDINACIÓN, QUE ES TRAICIÓN A ESPAÑA Y A LA CIVILIZACIÓN, AL IMPERIALISMO RUSO Y CHINO? AVERGONZÁOS Y PEDID PERDÓN. ESPECIALMENTE VOSOTRAS, FEMINISTAS.
No voy a caer en el lazo de la efervescencia sentimental y visceral que en uno y otro bando domina hoy en ciertos ambientes de España. Sabida es mi opinión sobre el panorama partidista del país y remito a quien no la sepa a este artículo.
El arranque plebiscitario (con solo quince mil militantes dando gritos en la calle) y totalitario del PSOE y sus adláteres de vocación bolchevique y enjundia ruso-bolivariana, con ser graves, peligrosos e inaceptables, no me preocupan en este momento. Como tampoco quiero poner de manifiesto el cenagal impúdico de la derecha, derechona y derechita de este país.
El dato relevante, la verdad subyacente en que debemos fijarnos y que quiero resaltar ante el lector es otra mucho más inquietante y de mayor importancia: la edad de los manifestantes.
El régimen agonizante y decadente de 1978 que todavía sufrimos y sus columnas vertebrales partidistas se asientan en una generación muy concreta como puede comprobarse en las imágenes de los manifestantes ante Ferraz. Los que se drogaban (¿recuerdan aquella mítica frase del petulante y deleznable Tierno Galván: «el que no esté colocado que se coloque?»)
y se entregaban al hedonismo, el egoísmo posmoderno, la vacuidad ultraliberal y el desmadre posfranquista en plena cultura del pelotazo, el ascenso social de la pequeña burguesía (a costa de una parte de la clase obrera machacada por las reconversiones de los ochenta y con el lubricante de los fondos europeos) sin conciencia social ni política y la sustitución del izquierdismo por el progresismo allá por los tiempos de la Movida.
Mirando las fotografías de la concentración ante Ferraz, y dejo aquí algunas, vemos con absoluta nitidez que el PSOE es básicamente el partido de dicha generación-tapón que ha comprometido, con su egoísmo e irresponsabilidad, el futuro del país y del pueblo.
Pueden gritar mucho (aunque sean pocos), pero les queda poco. Son viejos. Y eso es lo malo: gritan para seguir ordeñando la burra a su favor y cabalgándola tan ciegamente como siempre.
Su tiempo, en realidad, ya ha pasado. Pero habrá que empujarles para que se vayan y poder diseñar un nuevo futuro. Esa es la esencia de la verdadera revolución pendiente en este país. Es generacional, no ideológica.
Pues eso. Un país de viejos que no han hecho otra cosa, bajo el PSOE y el PP, que prosperar a costa de los fondos europeos, sin innovar ni cambiar un ápice del obsoleto sistema económico español (seguimos en el turismo, la especulación y el ladrillo), y de sus hijos y nietos, cuyo futuro han hipotecado. Son una generación nociva y fracasada y todavía se creen el ombligo del mundo.
PD.- Un dato histórico curioso: el 1 de octubre de 1975 Franco reunió un millón de personas en la Plaza de Oriente de Madrid en una manifestación de apoyo similar a la que ha organizado el PSOE en Ferraz. Tres años después, el 99% de los que asistieron a aquella manifestación eran «demócratas de toda la vida» y no quedaba nada del régimen franquista. El PSOE ha reunido 15000 manifestantes y no cuenta con el Ejército. Ahí lo dejo.
INTRODUCCIÓN HISTÓRICA (NECESARIA, AUNQUE PRESCINDIBLE)
Desatendemos el periodo transcurrido entre los siglos V y IX de nuestra era y con ello perdemos la oportunidad de comprender adecuadamente nuestra historia continental y, a la vez, nos perdemos peripecias vitales apasionantes y a menudo trágicas de hombres y mujeres (ahora que está tan de moda buscar hasta debajo de las piedras mujeres que en su mayor parte resultan anodinas, irrelevantes y mediocres, pero que la propaganda feminista, siempre anclada en los métodos leninistas y en la profunda ignorancia y escasa cultura de sus fautoras tratan de colarnos como indispensables) que, sin embargo, todavía hoy tienen la capacidad de conmovernos, interesarnos y asombrarnos. En esta entrada hablaremos de una de esas mujeres desconocida por la mayoría del público y cuya historia nos removerá hasta los cimientos más íntimos de las entrañas: Romilda de Friul.
Para entender el devenir vital de Romilda hemos de comprender siquiera mínimamente el momento político en el que vivió. Nació a finales del siglo VI, para entonces los bizantinos habían derrotado a Teya, el último rey ostrogodo, en la batalla del Monte Lactarius, al sur de de Nápoles, allá por 553 y aplastado al último rebelde de esa etnia, Widin, en 562 cerca de Verona y controlaban toda Italia, aunque con un ejército escaso y agotado después de dos décadas de guerra continuada.
Paralelamente, y aprovechando que las guerras en Italia y los problemas en la frontera persa tenían casi desbordados a los emperadores de Oriente, desde 476 únicos del mundo romano, los ávaros, un pueblo compuesto por una oligarquía de origen tungús que huía de los chinos tras la destrucción de los yuan-yuan (o rourán) y a la que se adhirieron en su largo viaje hacia Europa innumerables restos de noblezas de origen escita, alano, huno, proto-húngaro, proto-búlgaro, eslavo y hasta germánico, se establecían en la llanura de Panonia donde, con la ayuda de los longobardos, aniquilaron al reino de los Gépidos, pueblo de origen germánico que representaba la paz y la estabilidad en el área desde la destrucción del imperio de Atila un siglo y medio antes.
El asentamiento de los ávaros en Panonia conllevó toda una política de alianzas, invasiones y movimientos de pueblos que condujo no solo a la destrucción de los gépidos, sino a la consolidación de una dinastía, la de los Agilolfingios, sobre los bávaros y la invasión de Italia por parte de los longobardos.
Ambas dinastías, la que se acababa de imponer sobre los bávaros y la de los longobardos eran escasamente prestigiosas. En comparación con la alcurnia de los Baltos o los Amalos godos o los Merovingios francos, no eran nadie, simples advenedizos.
Con todo, muy conscientes del seísmo político al que estaban asistiendo, los Merovingios trataron de captar para su órbita a los bávaros y los longobardos ofreciéndoles ventajosos matrimonios y alianzas que estos, ensoberbecidos por el poderoso apoyo ávaro, rechazaron. A la postre los bávaros acabarían siendo vasallos de los francos y los longobardos sometidos por ellos, pero a finales del siglo VI y comienzo del VII todo eso parecía lejano.
Los bávaros no existían antes del siglo VI, se conformaron con las migraciones de la gente procedente de la actual república checa que se fueron extendiendo hacia el sur y el oeste para dejar espacio a los nuevos amos ávaros ocupando las tierras baldías que habían dejado las migraciones y las guerras en la antigua frontera imperial del Danubio. Estos inmigrantes, restos a su vez de las migraciones y guerras de los últimos doscientos años, tenían un origen heterogéneo (germanos, sármatas, alanos, romanos, hunos…) que se homogeneizó y germanizó bajo el dominio de los Agilolfingios.
Los longobardos, por su parte, eran una antigua escisión de la confederación vándala que mantuvo su identidad, si bien no siempre su independencia, bajo la presión de pueblos más poderosos como los hunos o los sajones, por ello carecían de una dinastía persistente y afamada y sus reyes establecían efímeras líneas que no alcanzaban renombre ni estabilidad.
En ese escenario, con los ávaros asentando sus posiciones en Panonia y fortificando sus flancos con la invasión de Italia por sus aliados longobardos (568) y el establecimiento del ducado de Baviera por los Agilolfingios, nació Romilda, hija del duque Garibaldo I de Baviera que había logrado contraer matrimonio con Waldrada, viuda del merovingio Teodebaldo I de Austrasia, hija del rey longobardo Waco que, a su vez, la había tenido con Ostrogoda, una princesa gépida que descendía al mismo tiempo de los Amalos y de Atila, lo que elevaba su prestigio a las más altas cotas de la realeza confiriendo a los longobardos y a los bávaros un estatus superior dentro del mundo nobiliario y real de la Europa del siglo VI.
Romilda, en virtud de las alianzas dinásticas del momento, contrajo matrimonio con el duque longobardo Gisulfo II de Friul, sobrino-nieto del rey Alboino, el que dirigió la invasión de Italia (568) y del drama de cuya esposa, Rosamunda, otra princesa gépida escribiremos en breve.
AHORA VIENE EL DRAMA DE ROMILDA
¿Qué podía ir mal? Romilda, hija de un oscuro duque bávaro, pero descendiente por vía de su abuela de Teodorico el Grande y Atila, lo que la convertía en una princesa de primera división, contrajo matrimonio con el sobrino-nieto del rey longobardo que había conducido a su pueblo desde la mediocridad de Eslovaquia, en la frontera de los gépidos, a la grandeza de Italia, y que, a su vez, era duque hereditario no solo de un conglomerado de clanes sino también de un territorio en la frontera con los aliados ávaros: Friul.
¿Qué podía ir mal? Pues, a la vista de los acontecimientos: todo.
En 601 los bizantinos habían logrado recuperar su iniciativa en los Balcanes y habían aplastado al Kan de los ávaros, Bayán, en una batalla cerca del Tisza donde murieron él y cuatro de sus hijos. Lo único que salvó a los ávaros fue el motín de las tropas bizantinas en 602, descontentas por tener que pasar el invierno al norte del Danubio. El emperador Mauricio fue asesinado y tomó el trono el centurión Focas, que, al dictado de sus compañeros de armas, abandonó el campo de batalla regresando al sur del Danubio y permitiendo la supervivencia de los ávaros.
Ello no obstante, la dinastía ávara había quedado muy debilitada y había clanes, entre ellos el Dulo, de origen onogur (huno, por lo tanto) que daría origen al pueblo búlgaro, que aspiraban al trono. Esto obligó al nuevo Kan, Bayán II, a mostrarse enérgico y restablecer el poder de su dinastía mediante la represión y en ese contexto, pero en circunstancias mal conocidas, aunque sin duda Gisulfo II andaba negociando con los Dulo o con otros conspiradores, acabó invadiendo el ducado de Friul en 610.
Gisulfo II murió en batalla y Cividale, la capital de su ducado, quedó cercada por los ávaros y defendida por Romilda, la princesa viuda, que decidió jugar la baza de su linaje. Ya sabemos que descendía de Teodorico el Grande y de Atila, además de toda la dinastía de Arderico, reyes gépidos, lo cual la convertía en un apetitoso trofeo que, como ya había sucedido con su madre Waldrada, bastaba para legitimar y dar prestigio a toda una dinastía advenediza y en problemas aunque fuera de origen tungús o yuan-yuan. Bien es cierto que los kanes ávaros decían pertenecer al clan Ashina, el más prestigioso y noble de toda la estepa, pero los Dulo no les iban a la zaga en nobleza y entroncar, estando asentados en los Balcanes y los Cárpatos, con aquellas tres prestigiosas ramas de la realeza no les vendría nada mal. Por lo tanto, Romilda, a cambio de ver respetada la vida de los hijos que había tenido con Gisulfo II y la ciudad que entregaba, ofreció a Bayán II matrimonio.
El kan ávaro aceptó el trato. Cividale se entregó con la promesa de no ser saqueada y Romilda contrajo matrimonio con él.
Desgraciadamente, los cronistas de estos acontecimientos son de origen longobardo, monjes de monasterios italianos, y no nos cuentan toda la historia. Omiten, desde luego, cualquier dato que pudiera ir en detrimento de la princesa Romilda y avalar los actos del khan Bayán II, pero hay puntos oscuros y que inducen a la sospecha en todo el relato que nos ha llegado.
En primer lugar, Romilda no debía confiar mucho en su nuevo esposo y tampoco debía ser muy sincera en su entrega cuando, antes de abrir las puertas de Cividale y proceder al casamiento, hizo que todos sus hijos huyeran poniéndose a salvo.
En segundo, algo muy grave que los monjes omiten, debió suceder para que las cosas adquirieran el rumbo que llevaron.
En efecto, Bayán II se casó con Romilda y el matrimonio se celebró con la pompa y alegría preceptivas. Sin embargo, a la mañana siguiente del himeneo el kan entregó a su nueva esposa a doce de sus rudos guerreros para que la sometieran a una salvaje violación en grupo mientras hacía saquear Cividale.
Concluida la prolongada y brutal violación de Romilda, totalmente inédita en una princesa de su rango, fue arrastrada desnuda y empalada. Mientras padecía su suplicio, elevada sobre un grueso palo que se abría paso por sus entrañas a través del recto, Bayán II se le acercó para decirle que era aquello lo que se merecía. Insisto: nuestros cronistas, italianos y bajo dominio longobardo, nos ocultan el motivo de la furia del ávaro a quien nos presentan como un psicópata demoniaco…y es cierto: sus actos no pueden despertar en absoluto nuestra simpatía ni cabe justificarlos, pero sí deberíamos explicarlos y en ese campo no es descartable que Romilda tratase de despacharle con veneno (ya veremos al hablar de Rosamunda que no se trataba de un procedimiento tan extraño e Ildico sigue bajo sospecha).
Pero, en cualquier caso, ese fue el truculento drama de Romilda.
Sus hijos, Taso y Caco, mantuvieron la revuelta contra los ávaros y llegaron a expulsarles de Italia ocupando parte del Tirol, pero acabaron aplastados por los bizantinos en la ciudad de Oderzo allá por el 617. Pero esto es ya otra historia.