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LA ILEGITIMIDAD DE LA DINASTÍA ALAUÍ DE MARRUECOS

El ilegítimo tirano alauita Hasán II que en 1956 bombardeó a su propio pueblo con napalm y fósforo blanco para establecer su dictadura en el Rif y que en 1975 pretendió que España le entregara enjaulada a la población del Sáhara español para proceder a su exterminio. Le protegían los Estados Unidos, como siguen haciendo con sus herederos. Es una acto de defensa de los derechos humanos derrocar a esta dinastía que basa su poder en la represión salvaje y en la mentira de descender de Mahoma y ayudar a la población marroquí a librarse del yugo imperialista yanqui y conseguir una verdadera democracia.

En un contexto geopolítico en el que nuestros enemigos Marruecos, Israel y Estados Unidos utilizan mentiras para agredir a España y subvertir su integridad territorial y sus derechos históricos, conviene recordar verdades históricas y jurídicas que la maldad y la insidia de esos enemigos escamotean y tratan de hacer olvidar. Una de ellas, como explicamos aquí, es la persistente soberanía de España sobre el Magreb al menos desde la época romana (la provincia Tingitana estuvo siempre gobernada desde Mérida, desde la capital de las provincias Hispanas, siguió estándolo desde Toledo bajo los visigodos y desde Córdoba bajo los Omeyas. Gobernase quien gobernase en España, la Tingitana y otras partes del norte de África estuvieron bajo control hispano, desde siempre). Esta es una realidad histórica indiscutible.

Pero debemos centrarnos en aspectos más concretos.

A saber: Ceuta, que pertenecía al reino nazarí de Granada hasta que los benimerines la conquistaron en 1386, fue reconquistada por los portugueses en 1415 (más de 150 años antes de la rebelión de los alauitas en Tafilete). En 1578, como el resto de Portugal, pasó bajo el control de España y permaneció bajo el mismo después de la sublevación del duque de Braganza en 1640. Es, por lo tanto, una ciudad europea y española desde mucho antes de que existiera el ilegítimo y tiránico sultanato alauita.

Con Melilla sucede lo mismo. La ocupó en 1497 el duque de Medina Sidonia para España, más de un siglo antes de la insurrección de los alauitas en Tafilete, por lo tanto es una ciudad netamente europea y española desde antes de que existiera el ilegítimo sultanato alauita.

Los alauitas basan su supuesto derecho al trono en una mentira: sostienen, sin pruebas, que descienden de Mahoma, lo cual, evidentemente, es falso. Sustentan su supuesta soberanía en una mentira propagandística que sirvió únicamente para obtener popularidad entre las tribus magrebíes después de su indebida sublevación contra el legítimo sultanato saadí, que era la verdadera autoridad legítima del Magreb. Y aún así, hubieron de someter por la fuerza a todas las tribus árabes y bereberes de Marruecos después de derrocar a los saaditas y la desafección de estas contra los ilegítimos tiranos alauitas fue de tal calado y de tal duración que en 1956, cuando por presiones de los imperialismos yanqui y soviético, España y Francia abandonaron sus respectivos protectorados (construidos en gran medida para pacificar Marruecos dadas las constantes sublevaciones tribales contra los alauitas), el Marruecos independiente, en manos de los dichos alauitas, títeres de tales imperialismos emergentes, hubieron de someter el Rif, el antiguo protectorado español, sometiendo a la población civil (que deseaba cualquier cosa menos permanecer bajo control de la tiranía alauita) a bombardeos con napalm y fósforo blanco, es decir: mediante crímenes de guerra que nadie demandó al tirano Hasán II y sus generales, aunque conviene dejar aquí de manifiesto. Veinte años después, con la bendición de Estados Unidos e Israel, el mismo tirano, Hasán II, lanzó la Marcha Verde contra el Sáhara Español exigiendo de España que encerrase a los desafectos saharauis en un recinto con rejas en los barrios bajos de El Aaiún para poderlos someter a un premeditado genocidio. Afortunadamente, nuestros heroicos y humanitarios legionarios, se negaron a obedecer esa orden, abrieron la jaula y hasta les cedieron sus vehículos y sus armas a los saharauis para que huyeran al sur y al este y pudieran organizar su resistencia al exterminio marroquí. Conviene insistir aquí en que los Estados Unidos estuvieron detrás de esta maniobra, tanto del despojo de la legítima soberanía española, como del intento de genocidio de los saharauis, que siguen luchando por su supervivencia y su independencia.

Queda, por lo tanto, claro que los alauitas son una tiranía ilegítima y genocida a la que la justicia exige derrocar para el bien de la Humanidad y de los pueblos que mantiene sojuzgados en el Magreb. Lo que hemos visto recientemente en Ceuta, además de una amenaza de los genocidas alauitas y sus amos yanquis de reeditar la Marcha Verde, es un ejemplo de la desesperación del pueblo marroquí, sometido a la dictadura y la miseria por sus ilegítimos gobernantes que son una élite establecida ilegalmente en el poder a raíz de una ilegítima sublevación contra el poder legalmente constituido, el sultanato saadí.

En 1631, los alauitas se sublevaron en Tafilete esgrimiendo su falsa descendencia de Mahoma, conquistaron la capital en 1669 y desde entonces sus ilegítimos sultanes se dedicaron a someter por la fuerza a las tribus del Magreb. Para establecer la paz y defender a estas tribus del salvajismo represor de los alauitas España y Francia hubieron de imponer sus respectivos protectorados en 1906 y desde su retirada en 1956 los alauitas siguieron su represión genocida tanto en el Rif como en el Sáhara y otras zonas de su territorio manteniendo hasta el día de hoy en la miseria a los magrebíes sojuzgados.

Un régimen ilegítimo como el alauí no puede reclamar nada legítimamente, mucho menos la soberanía sobre ciudades que eran españolas mucho antes de que su régimen tiránico y genocida existiera. Da igual si lo apoyan nuestros enemigos yanquis o los sionistas de Tel Aviv, la verdad es la verdad y la soberanía de España sobre Ceuta y Melilla (que mantiene como reductos europeos, prósperos y democráticos frente a la dictadura cleptocrática y tercermundista alauita) debe ser defendida a toda costa. Es preciso comenzar acciones desestabilizadoras en Marruecos, atentar contra las figuras de la tiranía alauita, reforzar nuestro ejército, buscar aliados que garanticen nuestra soberanía (hola, China…) y nuestro predominio en el Estrecho (será preciso recuperar Gibraltar, claro) y establecer un nuevo régimen no sometido a intereses extranjeros que trabaje para la grandeza de España. Ha llegado el momento del combate y la grandeza.

© FERNANDO BUSTO DE LA VEGA.

MEMORIA DEMOCRÁTICA (CENSURA Y PROPAGANDA)

HORACIO ECHEVARRIETA, SOCIO DE JUAN MARCH, TRAIDOR A ESPAÑA, RESPONSABLE DE LA MUERTE DE MILES DE SOLDADOS ESPAÑOLES EN EL NORTE DE ÁFRICA Y MECENAS DE LOS JEFES Y DIPUTADOS DEL PSOE EN LOS AÑOS 20 Y 30 DEL SIGLO PASADO. UNO DE LOS PROTEGIDOS POR LAS LEYES DOCTRINALES DEL PSOE MAL LLAMADAS DE MEMORIA DEMOCRÁTICA, CUANDO SOLO LO SON DE MANIPULACIÓN HISTÓRICA.

Vamos a ser serios y claros: cuando la izquierda, y especialmente el PSOE, hablan de leyes de memoria democrática en realidad están usando un eufemismo para referirse a una maniobra de propaganda y adoctrinamiento político consistente en contar la historia del modo que más le conviene para seguir aspirando al poder, presentándose como el «Bien» en un esquema artificialmente maniqueo.

No es una estrategia nueva. Lo hicieron ya con la Comisión de Responsabilidades de 1931 en las cortes republicanas. Desde entonces, la verdad oficial, que no exacta ni neutral, es que Alfonso XIII y su favorito, el general Fernández Silvestre, fueron los culpables del desastre de Annual y de las muertes de miles de soldados españoles en el Rif en 1921, pero se oculta (y siguen siendo hechos desconocidos para muchos españoles) que un número mayor de soldados españoles murieron en el periodo de 1922 a 1923 por los manejos de los diputados del PSOE que apoyaban al gobierno liberal-demócrata de García Prieto que, por influencia de socialistas y demócratas, prohibió cualquier avance de las tropas españolas hacia Axdir, la capital de los rebeldes, e incluso defenderse, razón por la cual los soldados españoles morían de enfermedades en las trincheras y debían dejarse tirotear y bombardear por el enemigo sin capacidad de defensa.

¿Por qué sucedía esto? Porque Horacio Echevarrieta, socio de Juan March, tenía intereses económicos en la República del Rif y no le convenía que esta desapareciera, de modo que se empeñó en boicotear el avance español todo lo posible sin preocuparse de que ello constituyera alta traición y costara la vida de miles de soldados españoles, generalmente de clase obrera que estaban cumpliendo un servicio militar obligatorio del que los hijos del propio Echevarrieta se librarían pagando un cuota en efectivo. Echevarrieta era vasco y amigo de Indalecio Prieto y, a través de él, se convirtió en financiador del PSOE. En otras palabras: sufragando los gastos y lujos de los diputados y gerifaltes corruptos (ya entonces eran corruptos y traidores a España) socialistas los ponía a su servicio para obstaculizar el avance del Ejército en el norte de África garantizando su monopolio de venta de tabaco en la república del Rif y su oculto negocio de tráfico de armas a costa de miles de vidas de soldados españoles de clase obrera.

Este es el efecto de la Ley de Responsabilidades del Congreso de la II República de 1931. Conocemos, por ejemplo, los intereses accionariales del conde de Romanones en las minas del Rif, pero ni siquiera hemos oído hablar de Horacio Echevarrieta, un traidor responsable de la muerte de miles de españoles…pero afín al PSOE.

Con las leyes de Memoria Democrática sucede lo mismo. Nos venden una «verdad histórica» que solo es propaganda de parte, de los izquierdistas y especialmente del PSOE y los comunistas. La verdad, es otra cosa y no importa.

© Fernando Busto de la Vega.

EL SALARIO DE LOS JÓVENES

Por regla general todas las noticias que nos transmiten nuestros medios de comunicación vienen hábilmente sesgadas para generar fragmentación y alejar cualquier horizonte de unidad social.

Ando ahora leyendo que los salarios de los jóvenes (como siempre, por otra parte) son más bajos que los de aquellos pertenecientes a generaciones de mayor edad. Se nos presenta el asunto, en todos los periódicos, radios y televisiones, como algo dramático e injusto que debe remediarse. Bien.

En primer lugar, sabemos que a nadie le importa y que nadie lo remediará. Ni partidos políticos, ni sindicatos ni mucho menos las empresas periodísticas que se benefician como el resto de ese estado de cosas. Encontramos aquí un primer rasgo notorio y constante de nuestros medios de comunicación y, por extensión, de la sociedad en la que vivimos: la hipocresía siempre bien aderezada de sensacionalismo.

Se trata de poner el grito en el cielo sobre puntos concretos dejando en la penumbra el entramado general.

Se trata, además, de fomentar, disfrazando la acción de preocupación y solidaridad, los miedos de diversos colectivos y de atizar la sensación de angustia e injusticia que padecen para establecer la discusión en términos antagónicos: los buenos contra los malos, los jóvenes contra los viejos, los rojos contra los fachas…

En el fondo, aunque nos parezca inocente, es una estrategia maquiavélica para favorecer a la oligarquía corrupta y cleptocrática de siempre.

Analicemos la realidad completa en este punto llamativo de los salarios de los jóvenes (y de su precariedad). En efecto, se trata de una maniobra especulativa y explotadora del capital que busca ampliar los beneficios de los oligarcas del régimen haciendo descender el nivel de vida general del proletariado y la clase media generando un escenario de crisis (laboral, de vivienda, de todo tipo) que abarate los costos y amplíe los beneficios. Ahora bien, la maniobra no se dirige solo contra los jóvenes. Cada uno de esos jóvenes asalariados que ocupan un puesto de trabajo a menor precio ha desplazado de ese puesto a alguien de una generación anterior con un salario mayor en virtud de sus años de servicio irremisiblemente arrojado al paro y, casi con completa seguridad, de muy larga duración o ya definitivo porque nadie va a contratar a alguien de cincuenta años si alguien de veinticinco hace su trabajo más barato.

En otros tiempos, y todavía hoy, los inmigrantes eran el factor clave en este proceso de abaratamiento de costes y de explotación laboral, ahora lo son también los jóvenes.

Presentarnos el problema desde una perspectiva sesgada y sensacionalista, con su altisonante envoltorio de hipocresía, es tan solo un medio de ocultar una realidad completa que perjudica por igual a unos y a otros. Nos encontramos con el viejo «divide y vencerás» que la oligarquía que padecemos juega hábilmente contra la masa social en un acto antipatriótico de parasitismo crónico.

Decirlo, por desgracia, no sirve para nada. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y , en nuestra casa, los hay a calderadas.

En resumen: estamos jodidos y es por culpa de los innumerables memos que pueblan nuestra geografía, corderitos que se dejan llevar al matadero mientras se enfrentan a otros corderitos conducidos al mismo lugar.

© Fernando Busto de la Vega.

LA FABLA ES UN CHIRINGUITO Y UN INVENTO

FERNANDO I DE ARAGÓN, DE LA CASA DE TRASTÁMARA. DESDE ÉL LA GRANDEZA DE ARAGÓN FUE ADAPTARSE A LA LENGUA COMÚN DE LA GRANDEZA ESPAÑOLA, EL CASTELLANO.

Soy aragonés. Nacido en Zaragoza. Y afirmo con absoluta firmeza que la llamada fabla es un chiringuito inventado del que quieren vivir unos cuantos sinvergüenzas contrarios a la unidad de España.

No niego que en las zonas remotas y atrasadas del Pirineo queden reductos dialectales a extinguir por la misma naturaleza del idioma como medio de comunicación. El idioma es una necesidad elemental y, por lógica, los idiomas grandes acaban imponiéndose a los dialectos cuya supervivencia es innecesaria.

Cuando es preciso, como sucedió en las provincias vascas y en Cataluña, y sucede en Aragón, enseñar un idioma que nadie hablaba, es que no nos referimos a un idioma sino a un invento político con finalidades precisas: la desunión, la destrucción de España. El afianzamiento de oligarquías locales a costa de los caudales públicos. En otras palabras: traición y corrupción, males ambos que deben ser desgajados del cuerpo social y político con la máxima energía y diligencia.

Hoy he tenido que avergonzarme al ver como un indocumentado de esos que se llaman de izquierdas y se hacen las víctimas para beneficiarse del pesebre público ha dado un triste espectáculo en el Congreso hablando en una lengua inventada (lo que hay en el Pirineo solo son dialectos residuales y lo que se llama fabla aragonesa es tan solo una «reconstrucción» académica con fines políticos separatistas) y diciendo representar a Aragón.

Una de las grandezas históricas de Aragón fue asimilar pronto la lengua común, el castellano, para contribuir a la unidad y grandeza de España. Los defensores de la supuesta fabla atentan directamente contra esa grandeza, contra la historia, la cultura y deben ser tachados de corruptos y traidores. Lo digo alto y claro. No solo no representan a Aragón, deben ser castigados con la máxima celeridad por antiespañoles y antiaragoneses.

Añadiré, además, que aquellos de regiones periféricas y atrasadas como la vasca, la catalana o la gallega que no se adaptaron a tiempo a la lengua común de la grandeza española, lejos de estar orgullosos deberían sentirse avergonzados por su ignorancia y su atraso. Tiempo llegará de restablecer el orden. Por desgracia antes España deberá cumplir su preprogramado destino de Estado fallido. Luego nos despacharemos a gusto.

© Fernando Busto de la Vega.