EL ORIGEN DE LA PAREJA DE LA GUARDIA CIVIL

La de la pareja de la Guardia Civil, capote y tricornio con el naranjero al hombro por los campos españoles, aunque arcaica, es una imagen icónica y arquetípica del «tipical spanish» y arraiga en lo más profundo del inconsciente colectivo. Por eso resulta curioso que nadie se haya preocupado de encontrar su origen, por cierto inesperado y anterior a la fundación de la Benemérita en 1844.

Es preciso, para encontrarlo, retrotraerse a la Primera Guerra Carlista, cuando el general Zumalacárregui, alzado en Navarra por Don Carlos, hubo de improvisar un ejército con elementos campesinos poco formados militarmente y mal armados, vestidos y uniformados. En esa tesitura las complejas evoluciones en campo abierto y las batallas campales quedaban por completo descartadas. Las unidades carlistas operaban en columnas cerradas al frente de las cuales avanzaban compañías distinguidas desplegadas en guerrilla. Era aquella, 1833-1840, una época en la que los fusiles todavía eran de avancarga y un solo tiro. Por lo tanto, las guerrillas debían desplegarse por parejas para que un tirador pudiera cubrir al otro mientras recargaba. Ese es el origen de las parejas en facción (es decir: facciosas, palabra que antes de tener un significado político lo tuvo operativo).

Estas mismas parejas eran desplegadas para la exploración, la escucha, la vigilancia y el control territorial dando origen a un sistema operativo que heredaría la Guardia Civil y mantendría al menos siglo y medio en uso dada su efectividad.

Me parece interesante poner por escrito esta curiosidad histórica.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS AGRICULTORES FRANCESES Y CÓMO FUNCIONAN EUROPA Y ESPAÑA.

QUÉ QUERÉIS QUE OS DIGA: ERA IMPRESCINDIBLE ILUSTRAR ESTA ENTRADA CON UN TRACTOR Y SU TRACTORISTA, PERO HE PENSADO QUE MEJOR QUE UN SUDOROSO Y FONDÓN AMOTINADO GABACHO…

Siempre lo decimos en estas páginas: en los detalles, ahí está la verdad. Olvida la demagogia, los discursos, las leyes…atente a la realidad, a los hechos, y encontrarás la verdad, especialmente si atiendes a los detalles.

En estos días, con las revueltas de los tractoristas gabachos y los cotidianos insultos de sus cabecillas contra España (va siendo preciso otro San Quintín, pero la decadencia y debilidad de nuestro régimen impide su llegada) hemos podido comprobar la verdadera naturaleza y funcionamiento de la Unión Europea y, ya de paso, de España como sociedad.

Veamos:

No sucede nada, absolutamente nada, y los lobistas e ideólogos siguen con su hoja de ruta elitista y antidemocrática, basada en ideas apriorísticas, ideologías no compatibles con la realidad inmediata e intereses de las grandes corporaciones no necesariamente europeas, hasta que los agricultores franceses, en su habitual línea sediciosa acreditada al menos desde La Fronda, se amotinan y comienzan a atacar intereses españoles en acciones de corso terrestre toleradas y hasta jaleadas por las autoridades francesas (mientras el gobierno español calla y transige). Los agricultores franceses son de lejos los más subvencionados y dopados por los fondos de la PAC. Abandonados a su suerte, al libre mercado, todo el sector habría desaparecido ya hace décadas. Son los mantenidos de Bruselas, y esta es una realidad indiscutible. Y, precisamente, como niños malcriados son los que más gritan, se sublevan y a los que más se les permite alborotar y amotinarse.

Bien: una vez protestan los asilvestrados trabucaires del agro gabacho, secundados por otros centroeuropeos del área carolingia (belgas, alemanes…) Bruselas, aterrorizada, cede. Les dan lo que quieren…(y lo que quieren nunca favorece a España, es más: la perjudica siempre) mientras el gobierno español sigue callado.

Y solo entonces, cuando ya las cosas son irreversibles en Bruselas, aparecen las asociaciones agrarias españolas y deciden movilizarse planteándole sus exigencias al ministro de Agricultura español…¿perdona?…Así nos va.

Por cierto: ¿Cuándo el Gobierno español va a desmentir las ofensas de Segolène Royal contra los productos hortícolas españoles? ¿Cuándo y quién la va a encausar y llevar a juicio por injurias? ¿Cuándo, quién y dónde vamos a devolver los desafueros de los amotinados agricultores gabachos contra productos españoles atacando o vetando los franceses?

Estamos muertos, es preciso resurgir y, para ello, ni el régimen actual ni los adocenados partidos políticos ni los sindicatos verticales de toda laya que padecemos nos sirven. Necesitamos una España nueva, regenerada y renacida.

© Fernando Busto de la Vega.

LA AGRESIÓN SEXUAL A CAYETANA GUILLÉN CUERVO EN SU INFANCIA Y SU CONTEXTO POLÍTICO Y CULTURAL

Cada época tiene sus particularidades y sus manías. Hoy en día parece ser que todo el mundo, especialmente si es mujer, ha sufrido algún tipo de agresión sexual en la infancia. Y, curiosamente, se deciden a victimizarse y contarlo cuando tienen algo que promocionar y vender. Como ha sucedido recientemente con Cayetana Guillén Cuervo.

Yo no voy a dudar, entre otras cosas porque es dogma de fe creer a pie juntillas estos testimonios, pero sí me parece adecuado poner en contexto (como curiosidad cultural y antropológica) esta moda.

Allá por los setenta del siglo XX todo era diferente. La liberación sexual llegó a la adolescencia y a la infancia y, obviamente, se cometieron excesos. Cada vez que le explico a interlocutores de generaciones recientes, incluyendo gente que pasa de los cuarenta, que en aquella época la pornografía infantil llegó a ser legal en muchos países y que hasta existió un subgénero erótico en el cine protagonizado por adolescentes me miran incrédulos.

Ese estado de cosas, naturalmente, no gustaba a los fanáticos puritanos religiosos de los Estados Unidos que, derrotados por la legalización de la pornografía en 1969 y la exhibición de Garganta Profunda (contra la que luchó incluso el presidente Nixon) en 1973, comenzaron su cruzada, su Revolución Conservadora, en 1977 precisamente amparándose en uno de los pocos argumentos sensacionalistas que les quedaban: la protección de la infancia. (y, de paso, amargándole la vida a algunas adolescentes del momento como Brooke Shields).

Esa cruzada fue, como todas las que emprenden los estadounidenses, amarillista, sensacionalista, histérica, dictatorial, mendaz, apoyada por instituciones privadas que son órganos sectarios que pasan por organismos académicos serios, e inquisitorial (exactamente igual, porque se construyen con los mismos mimbres, que la marea woke y el feminismo).

La cosa se llevó tan lejos que apareció una caterva de psicólogas (siempre suelen ser psicólogas, mujeres: feministas, histéricas y puritanas) que afirmaban que todos los estadounidenses, especialmente las de sexo femenino, entonces el sexo no se había convertido todavía en una opinión política, seguía siendo un hecho biológico, habían sufrido abusos sexuales en su infancia llegando a sembrar recuerdos falsos en las mentes de sus pacientes que se dedicaron a denunciar en masa a sus padres y familiares acusándolos de hechos que jamás habían sucedido. El fenómeno alcanzó cotas de epidemia a mediados de los ochenta y hubo de ser reconducido. Con el tiempo se esfumó y se ha hecho lo posible para que sea olvidado, pero existió y sigue ahí.

La parte buena de denunciar agresiones sexuales en la infancia, siempre sin concretar demasiado, es que, sobre todo si eres mujer, te sitúas en la cresta de la ola, en la corriente principal y más radical del feminismo que postula la condición de agresor y violador de todo hombre por el mero hecho de serlo (una de las violencias que sufre el hombre por el mero hecho de serlo, por cierto) y ello te abre muchas puertas, subvenciones, representaciones, teatros, televisiones…no es de extrañar: te conviertes en una pieza activa de la propaganda feminazi. Además, la declarante adquiere estatus de víctima y, a la vez, de heroína popular. Pasa del anonimato a recibir beneficios y atención. Y puede, de este modo, vender sus productos y conseguir ventajas económicas, profesionales y sociales.

¿Digo que no hay que castigar las agresiones sexuales a menores? No, digo que hay que ser conscientes de que nos encontramos ante una moda sensacionalista que sirve a intereses propagandísticos, políticos y comerciales determinados y viene a ahondar en la marea misándrica institucional que estamos sufriendo. La violencia y la propaganda contra el hombre por el mero hecho de serlo.

© Fernando Busto de la Vega.

AVISTAMIENTO DE UN PÁJARO IMPOSIBLE

PETROICA DE CHATHAM, AVE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN QUE VIVE EN NUEVA ZELANDA

Entre las muchas inquietudes de mi juventud que luego no se tradujeron en estudios reglados ni en actividades formales, si bien permanecieron como aficiones y actividades marginales, se cuenta la zoología.

Aunque la Historia y la Literatura absorben gran parte de mi interés y esfuerzo actual, el estudio de la fauna y su interpretación en mi entorno habitual sigue constituyendo una parte importante de mis paseos.

En ese ámbito cualquier observación interesante me entusiasma y me lleva a comentarla si bien, en general, mis interlocutores se limitan a encogerse de hombros con indiferencia. A nadie le entusiasma que, como sucedía hace algunos años, hubiera un martín pescador anidando y zambulléndose justo bajo las torres del Pilar o que un cernícalo primilla anidase en la cúpula del Edificio Pignatelli, o que en ciertos tramos del Canal Imperial ya inmersos en la ciudad de Zaragoza se detectasen deyecciones de nutria, lo que demostraba su subrepticia presencia…

Incluso hubo, y esto lo comento casi a guisa de venganza porque luego las investigaciones serias de ornitólogos vinieron a darme la razón, quien se me rio en la cara cuando le aseguré, a finales del siglo pasado, que había contemplado con estos ojitos que se han de comer la tierra y unos buenos prismáticos ejemplares de gaviota de Delaware en la playa de San Lorenzo en Gijón, en su extremo oriental, donde desemboca el Piles.

EJEMPLAR DE GAVIOTA DE DELAWARE, OBSÉRVESE SU PARTICULAR ANILLO NEGRO EN EL PICO.

Pues bien, hoy, domingo 28 de enero de 2024, paseando entre la niebla por el parque Grande de Zaragoza, he avistado (y desgraciadamente no he podido fotografiar) un ejemplar melánico de petirrojo que no se encuentra entre la fauna local. De hecho, titulo esta entrada como el avistamiento de un «pájaro imposible» porque hasta donde alcanza mi parco conocimiento (y agradeceré cualquier información seria que me desengañe) la única especie identificable con esta descripción es la de Petroica Traversi, la petroica de las chatham, un ave paseriforme cuya fotografía encabeza este artículo y cuyo área de dispersión se reduce a un minúsculo archipiélago en Nueva Zelanda, las islas Chatham. Se trata de un ave en peligro de extinción y cuya única manera de llegar hasta Zaragoza, en España, es alguna forma de contrabando. Sea como fuere, atestiguo haberla encontrado en el dicho parque Grande saliendo de entre la niebla matutina y me aplico desde este mismo instante a intentar localizarla de nuevo y fotografiarla.

Comprendo que este pequeño lance y la exigua aventura a la que da lugar no le interesará a nadie, pero para mí es un hecho lo suficientemente relevante como para inscribirlo en estas páginas.

Y seguiré informando, si hay de qué.

© Fernando Busto de la Vega.

IGUALDAD Y DERECHOS

En una democracia, en realidad en cualquier organización política, los derechos son fruto de las obligaciones asumidas por el ciudadano. No existen por sí mismos según tratan de hacernos creer algunos demagogos iletrados generalmente adscritos a las opciones progresistas y de izquierdas y con el fin último de erosionar el poder de occidente en aras de imperialismos externos como el chino o el ruso.

En ese sentido la igualdad no es en sí misma un concepto válido. Son iguales los que asumen idénticos deberes y se ven beneficiados por idénticos derechos. Pretender los derechos sin asumir los deberes es inmoral, ilegal, despreciable y, si alguien lo consigue, conduce a la decadencia del Estado y la sociedad.

Desgraciadamente tal desmán viene ocurriendo desde hace más de un siglo. Pensemos, por ejemplo, en el voto femenino. Los hombres de la era del sufragio universal masculino adquirían su derecho a voto por sus funciones militares: cumplían el servicio militar e iban a ser mutilados y muertos por la patria cuando había una guerra. Las sufragistas, en cambio, pretendían y obtuvieron el voto sin asumir las obligaciones militares. Tan solo pontificando, creando disturbios callejeros y retorciendo argumentos para salirse con la suya. El resultado de aquello fue una insaciable sed de privilegios (obtener un derecho que otros obtienen por la asunción de sus obligaciones sin contrapartida es un privilegio) y una constante renuncia a las obligaciones propias del ciudadano (no, está claro, de la ciudadana). Ahora no solo quieren un acceso más sencillo a empleos para los que no están capacitadas, y sueldos iguales con menos trabajo y más beneficios (toda esa serie de permisos y exenciones que exigen por el mero hecho de ser mujeres) sino que, además, desertan de su más elemental función social y natural: la maternidad.

En resumen: hemos de devolver los conceptos de Igualdad y Derechos a su verdadero límite político: un ciudadano adquiere derechos en virtud de las obligaciones que asume, y estas obligaciones no se quedan en los impuestos. El primer paso es un servicio militar universal y obligatorio del que las mujeres no puedan escapar y en el que se les exija lo mismo que a los varones. Un servicio militar evaluable y que acredite los derechos a disfrutar por el futuro ciudadano.

La era de la demagogia, si queremos sobrevivir en el mundo hostil en el que ya nos encontramos, debe acabar.

Restablezcamos la autoridad y la exigencia. Dinamitemos y machaquemos a los demagogos a sueldo de los imperios enemigos.

© Fernando Busto de la vega.