
Vivir para ver. Resulta que la sequía extrema azota a Cataluña y sus gobernantes independentistas apelan ahora a la solidaridad interregional. Ellos siguen empecinados en el supremacismo, la traición a España y el independentismo, pero exigen que el resto de los españoles les aprovisionen de agua. Que, por ejemplo, la industria y la agricultura aragonesas se priven de sus necesarias e imprescindibles cuotas de agua para regalárselas a una Cataluña atestada de robaperas, racistas e independentistas y que su industria y su agricultura, con cuyos réditos no quieren contribuir a la caja común, sigan enriqueciendo a la oligarquía caciquil independentista.
La respuesta a esas pretensiones está clara. Ni una gota de agua a Cataluña desde el resto de España hasta que los independentistas sean encarcelados y la oligarquía traidora que los sustenta erradicada. Ni una gota de agua hasta que en toda Cataluña no se hable más que español y en todas partes ondee la bandera de la unidad y la grandeza que, para los más iletrados, es esta:

Desde Zaragoza quiero recordar esta otra imagen: una respuesta multitudinaria en Aragón a la secular pretensión del catalanismo de desecar a Aragón en provecho propio. Por cierto, y es preciso recordarlo siempre, las barras de la bandera son las BARRAS DE ARAGÓN, que Cataluña ostenta por su pertenencia a la Corona de Aragón, no como posesión propia.

Acabo con la Marcha de los Reyes de Aragón recordando que debían coronarse en La Seo de Zaragoza para serlo. No en Barcelona. Y que de ello se deduce que, al producirse la unidad de Castilla y Aragón Cataluña participó de ella como dependencia aragonesa.
© Fernando Busto de la Vega, español y regnícola de Aragón.

