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LA GIRA DE RUFIÁN Y MARCELINO DOMINGO

ILUSTRO ESTA ENTRADA CON EL LOGO DEL PRRS QUE DEMUESTRA Y PROCLAMA SU CONDICIÓN DE VEHÍCULO POLÍTICO DE LA MASONERÍA ANTIESPAÑOLA.

La izquierda en todo el mundo, pero especialmente en España, hace mucho que dejó de ser creativa, de generar nuevas ideas y de proponer nuevas soluciones. Lleva décadas al pairo arrastrada por los alisios circulares del dogmatismo autorreferencial. Y, claro, cuando estás encerrado en un horizonte estrecho, manido y estéril nada puedes aportar que resulte relevante para la sociedad y para el futuro. Es más: repiten hasta los hechos históricos, en otras palabras: las estrategias. Estrategias que no funcionaron en el pasado (y me remito a una horquilla temporal entre 1914 y 1936) y que, desde luego, fracasarán en el presente y el futuro.

Anda estos días el independentista (y por lo tanto traidor a España) Gabriel Rufián postulándose para encabezar desde Cataluña y el independentismo una nueva fuerza política que unifique eso que los medios progres llaman «la izquierda a la izquierda del PSOE» para evitar definir una realidad evidente, se trata en realidad de la ultraizquierda. Del mismo modo que existe la ultraderecha, existe la ultraizquierda. Por muchos eufemismos que utilicen para tratar de mantener a flote sus posibilidades electorales blanqueándola y endulzándola.

Pero no nos dispersemos, volvamos a Rufián.

Como decíamos, pretende unificar todo ese espacio político bajo su tutela sin abandonar el independentismo ni las siglas de Esquerra Republicana de Cataluña y perpetuar todo el caudal disolvente y antiespañol de la izquierda desde el federalismo del siglo XIX al republicanismo masónico del XX pasando por el internacionalismo antiespañol de ese mismo siglo. Y nos presentan la maniobra como algo novedoso, ilusionante, nunca visto…lo de siempre: propaganda para ignorantes. Pero algunos recordamos la historia y antes de mentar a Marcelino Domingo, quiero recordar cuando Miguel Roca pretendió en 1983 unificar desde Barcelona y bajo la égida de CiU el centro derecha español a través de la fundación del Partido Reformista Democrático. ¿Resultado? En las elecciones de 1986 obtuvo menos de doscientos mil votos en toda España, ningún diputado y acabó disolviéndose ese mismo año. En otras palabras: fracasó estrepitosamente. Es un buen referente al que atender desde las ambiciones del señor Rufián.

Pero más allá de esta operación más o menos centro-derechista del pujolismo para exportar su mafia del 3 % al resto de España, el mimetismo de Rufián es con Marcelino Domingo, precisamente uno de los fundadores de Esquerra Republicana de Cataluña que luego intentó exportar el proyecto desde Barcelona, el catalanismo y el federalismo (no olvidemos que en 1873 el federalismo condujo a la Guerra Cantonal y que durante la misma los dirigentes del Cantón de Cartagena trataron de integrar el territorio que controlaban en los Estados Unidos como un estado yanqui llevándose con ellos la flota de guerra española anclada en el puerto), al resto de España a través de la fundación del Partido Republicano Radical Socialista.

Marcelino Domingo procedía del federalismo (esa corriente tan antiespañola y peligrosa del republicanismo masónico del siglo XIX) y se despeñó desde allí hacia el catalanismo y la colaboración con la CNT (no nos engañemos: en la práctica una rama del catalanismo y del independentismo y, en cualquier caso, una organización antiespañola) consiguiendo un escaño en 1914 por la Unión Federal Nacionalista Republicana que mantuvo bajo diversas siglas (Partit Republicá Catalá, Alianza de Izquierdas) hasta 1920 participando en el golpismo republicano, masónico y catalanista de 1917 (participó en la Asamblea de Parlamentarios que trató de suplantar en Barcelona al Parlamento español con participación de diputados federalistas, catalanistas y concejales catalanistas erigidos en representantes de no se sabe bien qué ni quienes, un a modo de Proces, los independentistas también se mueven en círculos) y en la huelga revolucionaria que lanzaron en su apoyo el PSOE y la UGT.

En 1929 fundó su proyecto para España desde Cataluña: el Partido Republicano Radical Socialista que en la práctica era un órgano de expresión de la masonería federalista que había causado la insurrección cantonal de 1873 como bien demuestra el simbolismo de su logo. Lanzó este proyecto desde el Partir Republicá Catalá desde el que también contribuyó en 1931 a la fundación de Esquerra Republicana de Cataluña, partido catalanista y también controlado por la masonería antiespañola como sigue demostrando el simbolismo de su logo.

El PRRS acabó saltando por los aires en 1934 por el enfrentamiento de las diferentes logias en su seno y en ERC acabaría siendo apartado mientras este partido se decantaba rápidamente hacia el golpismo y el escuadrismo bajo la dirección de los terroristas y golpistas Francisco Maciá y Luis Companys, y aliándose con Manual Azaña para fundar en 1934 su nuevo proyecto para España desde Barcelona (el propio Azaña se instaló en la ciudad condal durante gran parte de ese año mientras ERC y sus milicias de pistoleros proclamaban ilegalmente el Estado Catalán dentro de una inexistente República Federal Española) que se llamó Izquierda Republicana y se integró en el Frente Popular en 1936.

Estos bandazos políticos permitieron que Domingo volviera a ser diputado en 1931-1933 y en 1936 y ocupara varias carteras ministeriales. Pero el PRRS pasó de tener 54 diputados en 1931 a solamente uno, en 1933. Mientras que Izquierda Republicana (que, por cierto, en Cataluña asumió el nombre de Partit Republicá d´Esquerra) ni uniéndose a Unión Republicana e integrándose en el Frente Popular alcanzó más allá de los 87 diputados disolviéndose en el exilio allá por 1954.

Lo dicho: el amigo Rufián pretende seguir los pasos de Marcelino Domingo y el resultado está cantado. La ideología de fondo también la conocemos y sabemos que hemos de librarnos de ella si pretendemos que España prospere y avance con nueva potencia y propuestas de futuro en el siglo XXI.

Rufián quizá mantenga algún tiempo más su acta de diputado y no descarto que alcance eventualmente alguna cartera ministerial, pero eso no le libra de ser ya, en este mismo instante, un deshecho de la Historia.

© Fernando Busto de la Vega.

LLUVIA, SOL Y GUERRA EN SEBASTOPOL

  • 1-LOS BENEFICIADOS
  • 2-LA OTRA CARA DE LA MONEDA
  • 3-LAS CONSECUENCIAS

1.-LOS BENEFICIADOS

Lluvia, sol y guerra en Sebastopol. Este efímero refrán describía , con cierto optimismo, a mediados del siglo XIX los condicionantes estratégicos que definían una época de bonanza para el agro castellano. Estaba en curso la Guerra de Crimea, circunstancia que bloqueaba las exportaciones de trigo de Ucrania y abría grandes oportunidades de negocio para los productores españoles, que afianzaron su posición económica y política en aquellos años.

2.-LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Desgraciadamente, no todo resulta tan sencillo en la Historia y en la Política. Dentro de España hubo descontentos con la euforia de los productores de grano del interior quienes impusieron políticas librecambistas en Madrid para favorecer sus ventas en el extranjero. No se trataba de políticas descabelladas o basadas en el privilegio. Por el contrario, resultaban muy beneficiosas para la balanza de pagos nacional, necesitada, además, de rápidas y abundantes entradas de efectivo después del desastre económico ocasionado por las guerras que se venían padeciendo desde comienzos del siglo y de la pérdida de gran parte de las provincias españolas de ultramar.

Ahora bien, las oligarquías periféricas, los fabricantes textiles catalanes y los productores metalúrgicos vascos, se veían perjudicados. Sus producciones no podían competir ni en precio ni en calidad, ni siquiera en cantidad, con las inglesas y una política librecambista les damnificaba, razón por la cual pugnaban por el proteccionismo. Era una pugna perdida, el conjunto de España se beneficiaba en ese momento de las políticas librecambistas y la imposición del proteccionismo hubiera supuesto un suicidio económico. Por ese motivo, las oligarquías periféricas sufrieron reiteradas derrotas en las Cortes y apenas contaron con algún gobierno que les escuchara, lo que dio inicio a las consabidas críticas contra el «centralismo».

3.- LAS CONSECUENCIAS

De esos egoísmos perjudicados por el bien común y las consiguientes críticas al «centralismo» madrileño se alimentaron fantasías regionalistas que derivaron artificialmente (y a causa de la debilidad de los regímenes liberales y la condición social y no nacional de las dictaduras, incluida la de Franco, más preocupada por proteger a los oligarcas frente al pueblo, aunque se tratase de individuos vinculados a los artificiales nacionalismos periféricos, que de asentar España como nación integrada) en los nacionalismos y hasta independentismos que contemplamos hoy en algunas de nuestras provincias peninsulares. Fue así, y por la vía bastarda de la codicia de algunos industriales inmorales más dispuestos a proteger sus bolsillos que a participar en el auge de España mejorando a base de sacrificio patrio e inversiones su competitividad frente a Inglaterra, como una guerra en Ucrania marcó la historia de España a mediados del siglo XIX y sigue afectándonos hoy en día. Me parece adecuado hacer esta reflexión historicista en momentos como los actuales. Nada más.

© Fernando Busto de la Vega