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LO DE PÉREZ-REVERTE EN SEVILLA

ILUSTRO ESTA ENTRADA CON UNA FOTOGRAFÍA DE JOSÉ CALVO SOTELO, ASESINADO POR MIEMBROS DE LA MOTORIZADA, BRIGADA ARMADA DEL PSOE DESTINADA ENTRE OTRAS LABORES AL PISTOLERISMO Y LA ESCOLTA DE INDALECIO PRIETO.

¿Sorpresa? Ninguna.

Ya desde la Comisión de Responsabilidades de las no tan legítimas cortes de 1931 y hasta las actuales leyes de «memoria histórica», la izquierda española, desde el PSOE hasta los comunistas y anarquistas tienen el designio de monopolizar un relato falso que les presenta como salvadores de España y la parte sana de la nación. Cuando pierden el monopolio de la exposición, simplemente se entregan al boicot y la violencia.

Además, siguen anclados en 1936 (lo que les descalifica clarísimamente como aportadores de soluciones para el siglo XXI) y de ahí creen derivar toda su legitimidad.

No se puede decir, aunque sea verdad, que el obstruccionismo parlamentario de socialistas y progresistas causó más muertes de soldados españoles en 1922-1923 que el desastre de Annual en 1921 y que el golpe de Primo de Rivera en 1923 fue necesario para terminar con dicha sangría que debe apuntarse en el debe de unos diputados del PSOE vendidos a los intereses de Horacio Echevarrieta y, por lo tanto, corruptos.

No se puede decir que el advenimiento de la II República fue en la práctica un golpe blando (precedido de intentos duros y fracasados como el del capitán Galán en 1930) y que la Ley de Defensa de la República excluyó de la misma a más de la mitad de la población española convirtiéndola en sujeto pasivo sin derechos políticos. Que cuando el PSOE perdió las elecciones por su incompetencia en 1933 se pasó al golpismo, que no otra cosa fue la revolución de 1934 y que después de ganar el Frente Popular las elecciones en febrero de 1936 comenzó una campaña arbitraria y genocida de detenciones y asesinatos (el más decisivo y caracterizado el de Calvo Sotelo) que hizo de todo inviable la convivencia democrática obligando a la insurrección militar.

No se puede decir que los que trajeron la república de 1936 eran antiespañoles (masones, independentistas y demás ralea) y que sus acciones llevaban indefectiblemente a la destrucción de España siendo necesario frenarlos y proceder a una limpieza a fondo. No se puede decir que ellos, los comunistas, los socialistas y los anarquistas, junto con los independentistas, comenzaron el terrorismo, las masacres y el golpismo en España y que a día de hoy no solo siguen siendo reos de aquellos delitos que nunca han admitido ni condenado sino que siguen representando el mismo peligro para España y su futuro (lo cual va imponiendo una nueva y efectiva limpieza).

No se puede decir que en España las políticas sociales, desde la vivienda a la seguridad social, procedieron en la práctica de la Falange y que las feministas más revolucionarias y efectivas fueron falangistas.

Y, si todas estas cosas se dicen o pretenden decirse, la reacción es siempre la misma: boicot, victimismo, cancelación, represión…

Lo dicho, ninguna sorpresa lo de Pérez-Reverte en Sevilla.

© Fernando Busto de la Vega.

BULOS Y VERDADES

A liar business man and financial advisor

Yo sigo siendo un fan de Poncio Pilato cuando enfrentado a un reo que se posicionaba en posesión de «la verdad» le responde:

—¿Y qué es la verdad?

Y, desde luego, experimento la mayor prevención cuando alguien viene a explicarme, como si fuera estúpido, qué es verdad y qué mentira. Pienso entonces en Antonio Machado y aquel verso: tu verdad, no. La verdad.

En ese sentido, resulta evidente, estamos viviendo tiempos preocupantes, enfermos de totalitarismo a la búlgara.

El liberalismo primero y después la izquierda en todas sus variantes se han posesionado de la ortodoxia ideológica, política y social. Ellos eran el bien y marcaban los límites y el modo de ver el mundo. Evidentemente sus «verdades indiscutibles y naturales» solo eran una opinión, simple ideología que ahora hace aguas. Han perdido la legitimidad que se arrogaron y cada vez tienen más difícil mantener su monopolio sobre la supuesta verdad porque una cosa es predicar y otra dar trigo. El sistema liberalconservador-socialdemócrata se hunde. Más aún desde que el progresismo woke ha tomado las riendas de la ideología dominante. Cada vez las mentiras que sustentan el régimen vigente son más evidentes y convencen a menos gente, por lo tanto los gerifaltes y sus perros guardianes de la propaganda y la ortodoxia se ponen más y más nerviosos y comienzan campañas para intentar mantener su poder y su monopolio ideológico tratando de decirnos qué es verdad y qué un bulo. Curiosamente lo que constatan como verdad sirve siempre a sus intereses y lo que denuncian como bulo, los perjudica. Así es difícil que puedan seguir manteniendo el monopolio ideológico y propagandístico que pretenden.

Es cierto que la otra banda es deleznable e intelectualmente despreciable, que se basa en la catástrofe educativa e intelectual que el evangelismo radical ha causado en el mundo a través de los avivamientos evangélicos de corte romántico e histérico que alejaron las mentes especialmente de los estadounidenses de la realidad, la cordura y la sensatez hace más de un siglo. En realidad, si queremos avanzar, hemos de evitar caer tanto en los lazos de esa verdad alambicada del liberalconservadurismo-socialdemócrata-progre como de la insensata estulticia del trumpismo y sus símiles.

Sea como fuere, en España es preciso recordar la ingeniería que determinados partidos (especialmente el PSOE) aplicaron para la elaboración de supuestas verdades erigidas en dogmas irrebatibles.

Por ejemplo: después del desastre de Annual (1921) el PSOE pasó dos años (1922-1923) boicoteando los avances de España en el norte de África a través de sus tácticas de bloqueo en el parlamento. En aquellos años murieron más soldados españoles por causa de las tácticas obstruccionistas del PSOE y los llamados demócratas que en la retirada de Annual. Y el motivo era sencillo: el empresario Horacio Echevarrieta sufragaba espléndidamente a los diputados de ambas corrientes y estos trabajaban, con excusas sociales, para defender sus intereses. Echevarrieta era socio de Juan March y juntos se lucraban de monopolios en la llamada República del Rif alzada contra España. Por lo tanto, eran traidores a España y responsables de la muerte de miles de soldados españoles de reemplazo a los que sacrificaban en aras de su enriquecimiento.

La situación llegó a ser tan grave que el general Primo de Rivera, cuyo hermano había muerto heroicamente defendiendo la retirada de las tropas en Annual, hubo de dar un golpe de Estado y establecer una dictadura para poder acabar con el problema mediante el desembarco de Alhucemas en 1925.

Naturalmente, esta ignominia debía ser ocultada y en cuanto llegó al poder con la II República, en 1931, el PSOE se sacó de la manga una «comisión de responsabilidades» en las Cortes que impuso su relato viciado y mentiroso que todavía hoy es la explicación ortodoxa de la ocurrido atribuyendo toda la culpa a Alfonso XIII, a Romanones y al general Fernández Silvestre (un héroe a reivindicar, junto con el general Martínez Anido) y ocultando los crímenes de individuos como Indalecio Prieto, Largo Caballero y otros jefes y jefecillos del PSOE que durante el bienio de 1921-1923 estuvieron a sueldo de Echevarrieta y propiciando la muerte inútil de soldados españoles para el enriquecimiento de este traidor y su socio, Juan March, al que luego pasaron a criticar porque no financió al PSOE sino a Franco.

Lo mismo ha sucedido con la llamada Ley de Memoria Histórica y las de género. Se ha impuesto la ortodoxia de un partido, de unos cuantos, sobre la realidad histórica y social. Y estos impresentables son los que pretenden decirnos qué debemos pensar, qué creer y qué no.

Gentuza a extinguir.

© Fernando Busto de la Vega.