
HORACIO ECHEVARRIETA, SOCIO DE JUAN MARCH, TRAIDOR A ESPAÑA, RESPONSABLE DE LA MUERTE DE MILES DE SOLDADOS ESPAÑOLES EN EL NORTE DE ÁFRICA Y MECENAS DE LOS JEFES Y DIPUTADOS DEL PSOE EN LOS AÑOS 20 Y 30 DEL SIGLO PASADO. UNO DE LOS PROTEGIDOS POR LAS LEYES DOCTRINALES DEL PSOE MAL LLAMADAS DE MEMORIA DEMOCRÁTICA, CUANDO SOLO LO SON DE MANIPULACIÓN HISTÓRICA.
Vamos a ser serios y claros: cuando la izquierda, y especialmente el PSOE, hablan de leyes de memoria democrática en realidad están usando un eufemismo para referirse a una maniobra de propaganda y adoctrinamiento político consistente en contar la historia del modo que más le conviene para seguir aspirando al poder, presentándose como el «Bien» en un esquema artificialmente maniqueo.
No es una estrategia nueva. Lo hicieron ya con la Comisión de Responsabilidades de 1931 en las cortes republicanas. Desde entonces, la verdad oficial, que no exacta ni neutral, es que Alfonso XIII y su favorito, el general Fernández Silvestre, fueron los culpables del desastre de Annual y de las muertes de miles de soldados españoles en el Rif en 1921, pero se oculta (y siguen siendo hechos desconocidos para muchos españoles) que un número mayor de soldados españoles murieron en el periodo de 1922 a 1923 por los manejos de los diputados del PSOE que apoyaban al gobierno liberal-demócrata de García Prieto que, por influencia de socialistas y demócratas, prohibió cualquier avance de las tropas españolas hacia Axdir, la capital de los rebeldes, e incluso defenderse, razón por la cual los soldados españoles morían de enfermedades en las trincheras y debían dejarse tirotear y bombardear por el enemigo sin capacidad de defensa.
¿Por qué sucedía esto? Porque Horacio Echevarrieta, socio de Juan March, tenía intereses económicos en la República del Rif y no le convenía que esta desapareciera, de modo que se empeñó en boicotear el avance español todo lo posible sin preocuparse de que ello constituyera alta traición y costara la vida de miles de soldados españoles, generalmente de clase obrera que estaban cumpliendo un servicio militar obligatorio del que los hijos del propio Echevarrieta se librarían pagando un cuota en efectivo. Echevarrieta era vasco y amigo de Indalecio Prieto y, a través de él, se convirtió en financiador del PSOE. En otras palabras: sufragando los gastos y lujos de los diputados y gerifaltes corruptos (ya entonces eran corruptos y traidores a España) socialistas los ponía a su servicio para obstaculizar el avance del Ejército en el norte de África garantizando su monopolio de venta de tabaco en la república del Rif y su oculto negocio de tráfico de armas a costa de miles de vidas de soldados españoles de clase obrera.
Este es el efecto de la Ley de Responsabilidades del Congreso de la II República de 1931. Conocemos, por ejemplo, los intereses accionariales del conde de Romanones en las minas del Rif, pero ni siquiera hemos oído hablar de Horacio Echevarrieta, un traidor responsable de la muerte de miles de españoles…pero afín al PSOE.
Con las leyes de Memoria Democrática sucede lo mismo. Nos venden una «verdad histórica» que solo es propaganda de parte, de los izquierdistas y especialmente del PSOE y los comunistas. La verdad, es otra cosa y no importa.
© Fernando Busto de la Vega.


