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UN LÍO (¿INCESTUOSO?) DE GOETHE

JOHANN WOLGANG GOETHE (FRANCFORT DEL MENO, 1749-WEIMAR,1832)

Lo confieso: experimento por Goethe la misma animadversión que Beethoven y prácticamente por los motivos motivos: su mundana hipocresía, su falso encanto y la especiada impostura de su obra.

Y sí, el asunto del Werther forma parte de la áspera antipatía que experimento por el autor alemán. Es cierto que ese mismo asunto, como traslación de la realidad a la literatura (del yo real al yo literario) y, después, de la literatura a la realidad, me fascina. Como sin duda sabrá el lector, la novela Las Penas del Joven Werther (Leipzig,1774) está basada en los desafortunados amoríos del joven Goethe con Charlotte Buff, que le dio calabazas.

En la novela Werther es también rechazado y se convierte en una a modo de amigo gay y pagafantas de la joven homenajeada y acaba por suicidarse. El éxito de la novela fue tal que, durante décadas, muchos jóvenes románticos se suicidaron por amor, entre ellos nuestro Larra, en 1837…pero Goethe vivió hasta los 83 años y tuvo otros muchos amoríos y romances, hasta se casó (y de eso hablaremos luego). Bien es cierto que, consciente del efecto de su novela, más tarde (en La Campaña de Francia y El Sitio de Maguncia, Leipzig 1822) se disculparía alegando que él solo había despertado el espíritu de una época. Que la mayor parte de los jóvenes alemanes del momento estaban ofuscados y frustrados y que de ahí surgieron muchos de los suicidios que ponían como excusa el amor y su novela…sea.

Tampoco ayudan en mi poca simpatía por él hechos absolutamente arbitrarios y subjetivos como que su cumpleaños, el 28 de agosto, sea también la fecha de la muerte de mi madre. Todo hay que confesarlo. La irracionalidad juega también un papel fundamental en nuestras filias y fobias. Y yo, que soy absolutamente racional, experimento sin querer remediarlo profundas y oscuras corrientes irracionales que escoran el barco de velas impolutas de mi cordura. Navego tempestades con el velamen desplegado y aparente indiferencia. Para mí el Cabo de Hornos nunca ofrecerá mayor peligro ni dificultad que el estanque del Retiro…soy así.

MI APARENTE CORDURA NAVEGANDO AGITADOS MARES DE IRRACIONALIDAD

Sin embargo, hay que decirlo, de haber coincidido, sé que nos hubiéramos llevado bien. El tipo era simpático, divertido, cortés, culto, juerguista y mujeriego…hubiéramos tenido mucho de lo que charlar y muchas ocasiones de pasarlo bien de alifara en alifara. Eso hace que mi antipatía se compense con mucho de complicidad y de simpatía póstuma…nunca he ocultado mi complejidad psicológica y no os puede extrañar ahora esta ambivalencia. Es por ello, por esa dualidad entre el desdén y la afinidad, que no logro deshacerme del todo de Goethe y su obra. Es por ello que quiero dedicarle esta pequeña entrada llena de maledicencia y chismes.

Hemos de situarnos en Winkel, localidad suiza del cantón de Zurich, el 26 de julio de 1806. Ese día, desesperada por haber sido abandonada por su amante, Georg Friederich Creuzer (que prefirió su cátedra en Heidelberg y su matrimonio a fugarse con ella a Alejandría), la joven poetisa Karoline Von Günderrode, se viste un elegante vestido rojo y se atraviesa el corazón con un estilete de plata cayendo en las aguas del Rin. Tenía 26 años.

Este suicidio impresionó especialmente a su amiga Bettina Brentano (1785-1859), hermana del poeta Clemens Brentano (1778-1842) que llegaría a casarse con el también poeta, Achim Von Arnim (1781-1831), entonces joven de 21 años.

BETTINA BRENTANO, DESDE SU MATRIMONIO VON ARNIM, (1785-1859), AMANTE Y QUIZÁ HIJA DE GOETHE, FAN DE BEETHOVEN, HERMANA DEL POETA CLEMENS BRENTANO, NIETA DE LA NOVELISTA SOPHIE LA ROCHE Y ESPOSA DEL POETA ACHIM VON ARMIN. EL IMPACTO DEL SUICIDIO DE SU AMIGA, LA POETISA KAROLINE VON GÜNDERRODE, LA ARROJÓ EN BRAZOS DE GOETHE, 36 AÑOS MAYOR QUE ELLA.

Hasta ese instante Bettina Brentano era fan del poeta Friederich Glottlieb Kolpstock al que, sin embargo, toma inmediata aversión por considerarlo fúnebre. Huye, pues, a Franckfort del Meno, donde se hace amiga de la madre de Goethe y se entrega por completo a él. A través de su madre llega a conocerle y puede visitarle en Weimar allá por 1807 convirtiéndose en su amante. El lance tiene su lado escabroso porque Goethe fue amante de su madre, Maximiliana Von La Roche, hija de la escritora Sophie La Roche, y Bettina estaba firmemente convencida de ser hija del poeta, a pesar de lo cual (y de que él también tiene sus dudas) se encaman durante varios años.

En cualquier caso, la relación estaba llamada al desastre. No solo el escándalo en Weimar, que podía acabar con la privanza de Goethe en la corte que le permitía vivir con desahogo y lujo, y en el resto de Alemania que amenazaba con desacreditarle por completo, les separaba. No solo los 36 años de diferencia de edad…al cabo fueron los celos los que dinamitaron su apasionada relación. Los de Christiane Vulpius primero amante y desde 1806 esposa de Goethe y los de este por Beethoven. Pero, sobre todo, la incapacidad del viejo poeta para comprender y apreciar la música del joven genio al que Bettina empezó a venerar desde 1810. Del mismo modo que alguien criado en el rock o el pop es incapaz de apreciar el reguetón, alguien que se había educado con la música de Cimarrosa, Paisiello y, a lo sumo, Mozart, no era capaz de adaptarse a Beethoven y ahí radicó gran parte del desencuentro entre Goethe y Bettina.

Ahí, y en los celos de Goethe.

Desde que Bettina conoció a Beethoven en 1810 no dejó de insistir para que su amante le conociese también permitiéndole poner música a alguno de sus poemas u obras de teatro, cosa a la que el poeta se opuso siempre. Es más: aunque no pudo evitar que la fama y la música de Beethoven llegaran a Weimar y él mismo hubo de soportarlas en algún salón y aun en su propia casa, Goethe jamás citó al compositor de Bonn ni en su obra ni en sus cartas. Le detestaba tan profundamente por el arraigo que habían conseguido en el alma y el corazón de Bettina que adoptó frente a él una constante y persistente actitud de negación. Cierto es que coincidieron en 1812 en Teplitz (actual República Checa) cuando Bettina ya no contaba en la vida de Goethe, pero resultó que no simpatizaron. Beethoven, revolucionario y antisocial, no pudo soportar los buenos modales del poeta y su contemporización con la realeza (olvidaba el músico que Goethe era consejero secreto del duque de Sajonia-Weimar y no podía permitirse otra cosa) y viceversa. Además, los celos, si bien subterráneos y secretos, persistían.

El año anterior, en 1811, Bettina y Goethe habían roto estrepitosamente por intermedio de Christiane Vulpius. Sucedió que Bettina y Christiane se odiaban. Ambas habían rivalizado por el mismo hombre y la segunda, después de haber dilapidado su reputación por él, temió seriamente verse sustituida en el altar por la primera, veinte años más joven que ella. Por su parte, Bettina despreciaba a Christiane considerándola poco culta, nada espiritual y escasamente sofisticada.

EL POETA LUDWIG ACHIM VON ARNIM (1781-1831), ESPOSO DE BETTINA BRENTANO DESDE 1811.

En el transcurso de su viaje de novios (Bettina había cedido a las conveniencias sociales casándose con el poeta Achim Von Armin, solo cuatro años mayor que ella y amigo de su hermano Clemens Brentano, sin por ello abandonar a Goethe ni dejar de adorar a Beethoven, el 11 de marzo de 1811) la joven pasó por Weimar para encontrarse con su amante y se permitió el lujo de ridiculizar los gustos pictóricos de Christiane en una galería de arte, estando ella presente. La bronca fue monumental y Goethe no tomó partido. Mantuvo un prudente silencio. Bettina se marchó triste de Weimar y, aunque durante más de una década siguió escribiéndole al viejo poeta, este jamás le respondió. Con todo, al año siguiente, la casualidad le reunió con Beethoven en Teplitz y no hubo química. El músico de Bonn también se dedicó a escribirle una larga sucesión de cartas a Goethe que este jamás respondió, ni siquiera cuando en 1827, encontrándose en la ruina y a las puertas de la muerte, Beethoven le suplicó por algún tipo de ayuda. Su odio era eterno e indomable. El amable Goethe era también rencoroso y cruel.

Este es el resumen de los amoríos de Goethe con la joven Bettina Von Armin, acaso su hija, frustrados por la injerencia de otro joven genio: Beethoven y los celos de un ama de casa fondona, poco inteligente, pero dispuesta a reclamar su lugar: Christiane Goethe (nacida Vulpius).

Me gusta recalcar lo de la posibilidad del incesto no por morbo (no solamente por morbo) sino por lo que tiene de tropo literario-artístico. Estoy pensando, por ejemplo, en los diarios de Anais Nin, en los que confesaba haberse convertido en amante de su padre tras su reencuentro después de veinte años sin verse, y teniendo ella treinta…extremo que niega su hermano, menos literato. Y, también, en la película Cosí Come Sei, protagonizada en 1978 por Marcelo Mastroianni y Nastasja Kinski y que también juega con esa posibilidad o fantasía…

NASTASSJA KINSKI EN COSÍ COME SEI (1978)

PONGO LA FOTOGRAFÍA DE ARRIBA POR NO ESCANDALIZAR A LOS PURETAS DE HOGAÑO CON ESTE GIF DE LA MISMA PELÍCULA. POR ESE MISMO MOTIVO TAMPOCO DIRÉ QUE EN ESA ÉPOCA NASTASSJA TENÍA 17 AÑOS.

Lo cierto es que iba a continuar esta entrada hablando de como ese tropo literario, esa fantasía más o menos libertina del romance con una adolescente o joven hija de una amante pasada y que acaso podría ser nuestra hija, obra a menudo en la vida ordinaria no literaria con una realidad mucho más perturbadora de la que los entes biempensantes pueden llegar a dar por válida, pero lo cierto es que la entrada ha alcanzado ya respetables dimensiones y mis lectores aman las cortas (hablo de entradas, de artículos…de lo otro me consta que no).

© Fernando Busto de la Vega.

HELADOS

No cometeré la aberración de asegurar que los helados son una religión, pero sí aseveraré que se tratan de una práctica supersticiosa. Un sucedáneo de alimento y de placer que pasa por auténtico, del mismo modo que las falsas religiones son un sucedáneo de misticismo que nos venden como genuino.

En este momento, amigos, estoy despertando de las predicaciones de los falsos profetas del helado de chufa (de horchata lo llaman ellos) por la única vía religiosa posible para encontrar la verdad: la revelación mística. En otras palabras: después de tomarme uno de estos helados.

Cierto, la diablesa rubia, pianista y valenciana que aprovechando el puente (¿existe este puente en Austria? No sé, pero ella está aquí, ha venido a ver a su familia en Valencia) ha regresado de Viena para introducirme en esta nueva secta levantina es lo suficientemente seductora como para conducirme al error, pero no tanto como para hacerme persistir en él…

Ahora, sin poder evitarlo, la contemplo desde el mismo prisma que a otros falsos profetas del helado, como aquella ex-novia que se empeñó en hacerme probar el helado de pitufo (de tan llamativo como sospechoso e insípido color azul eléctrico) o aquel primo (literal) que en Gijón pretendió inútilmente iniciarme en los misterios del helado de fabada.

Naturalmente, lograré perdonarla…pero difícilmente olvidaré. Y eso que ahora mismo voy a tomarme otro de esos dichosos helados de chufa valenciana…soy contradictorio, lo sé.

Amenaza la pianista rubia, por otro lado, con untarse su apreciable anatomía con el ungüento pecaminoso del blanco helado de horchata y ello me devuelve a la religión y el misterio con su aterradora aparición de Belcebú…

Recordemos que Belcebú es el Señor de las Moscas (en directa competencia con San Narciso) y traeré a colación cierto episodio en que otra preciosa indocumentada quiso poner de relieve su hermosa anatomía untándose de miel…naturalmente atrajo a las moscas y otros insectos y librarla de ellos costó un triunfo. Incluso después de tres intensas duchas calientes le revoloteaban alrededor con exaltada lubricidad mientras intentábamos cenar en una terraza…le conté entonces que aquel, el de cubrir jovencitas desnudas de miel y dejar que las devoraran los insectos, era uno de los crueles métodos de tortura y asesinato que utilizaba la condesa Erzsebet Bathory para su disfrute personal.

ERZSEBET BATHORY, INTERPRETADA POR PALOMA PICASSO, HIJA DE PABLO RUIZ-PICASSO Y LA ESCRITORA FRANÇOISE GILOT, EN LA PELÍCULA CUENTOS INMORALES (1973) ELIGIENDO ENTRE HERMOSAS JOVENCITAS A QUIENES CONTRIBUIRÍAN CON SU SANGRE A SU BAÑO REJUVENECEDOR.

No le sirvió de alivio a la pobre, que vivió atormentada varios días por enjambres de insectos a pesar de sus muchos baños de inmersión (nunca en sangre, pero sí en otros compuestos poco santos para tratar de evitar su dulce olor) y, además, no encontró ningún placer en que la hiciera ver la película arriba citada (Cuentos Inmorales, 1973), donde, por cierto, no se unta a ninguna jovencita encuerada de miel.

Mi pianista lo tiene, en todo caso, peor: hoy se celebra la Lieja-Bastoña-Lieja y existe la posibilidad de que Pogacar conquiste el Tríptico de las Ardenas como solo los grandes pueden. Ni untada de chocolate y contoneándose lasciva rodeada de moscas logrará mi joven y hermosa rubia distraerme de la carrera…los hombres, cuando llegamos a ciertas edades y las competiciones deportivas son lo suficientemente apasionantes…ya se sabe.

© Fernando Busto de la Vega.

LA LENGUA DEL DALAI LAMA

No ha pasado nada porque el Dalai Lama ha pedido perdón y ya sabemos que en este mundo regido por las normas de la hipocresía protestante anglosajona con pedir perdón basta para anular las consecuencias, intenciones y catadura moral de nuestros actos. Es aquello que también intentó el Emérito de: «lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a pasar»….curiosamente solo se pide perdón cuando te han pillado, de modo que el asunto del arrepentimiento…

Pero no quiero ir por ahí. La reflexión que me ocupa es otra.

Supongo que el lector ya sabrá de lo que hablo: ese desagradable incidente en el que el Dalai Lama pretendió hacer lengüecitas, digámoslo así, con un niño. ¡Y en una ceremonia pública!

Bien…no seré yo el que se escandalice. Solo quiero poner de manifiesto un hecho palpable: cuando un niño se acerca a un monje o sacerdote de cualquier religión vigente existen muchas posibilidades de que le pidan que chupe algo…o que se agache y mire al sagrario…

Es este un aspecto mistérico del ámbito espiritual sobre el que, creo, deberíamos meditar profundamente…en la posición del loto, con los ojos abiertos y los labios muy apretados.

En fin…yo seguiré reflexionando profundamente sobra las lenguas y su utilidad espiritual…no molesten.

© Fernando Busto de la Vega.

ALGUNOS TRÍOS

La noche y el alcohol son propicios para las confesiones y los cotilleos (salvo si sales con mi amigo F.V., insigne jurista que al tercer whisky con Fanta naranja te arrima entre muecas agresivas unos monólogos sobre códigos y jurisprudencia que hacen ameno al Aranzadi) y, lo confieso, últimamente estoy saliendo bastante, quizá demasiado, y eso hace que, como buen escritor mayoritariamente abstemio, vaya acumulando interesantes confidencias y anécdotas acaso utilizables en ulteriores novelas y relatos. No obstante, quiero compartir aquí algunas sobre tríos que me han hecho en el último mes y medio y que sé os gustarán, sois golosos.

Ignoro cómo aparecen este tipo de conversaciones y confesiones en medio de la madrugada, pero acabo llevándomelas a casa y acumulándolas a guisa de material literario. Naturalmente, sólo me interesan aquellos lances que desbordan la aburrida anécdota sexual y alcanzan la condición de historia episódica que podría añadirse a una novela para enriquecerla o servir independientemente como cuento o excusa de tal. Sin embargo, sin demasiada elaboración y a modo de celebración de la primavera y excusa para pasar un rato humanamente ameno con cierto consumo, quizá, de líquidos espirituosos, quiero consignar algunas de estas situaciones confidenciales en trance de material literario en estas páginas.

TRÍO 1

Me lo contó el vértice femenino del mismo, ahora ya divorciada y sin contacto con ninguno de los dos individuos que lo protagonizaron con ella.

Resulta que el matrimonio ya no le iba del todo bien. La chica, a sus treinta y pocos, con casi una década de anillo a cuestas, se aburría con su marido y no pudo evitar algunos escarceos fuera del matrimonio. En el gimnasio conoció a cierto tipo mazado y ciclado que la obnubiló y, fascinada con su físico, procedió de dos modos distintos: por un lado se hizo amante del tipo y por otro indujo a su marido a iniciarse en los secretos de la musculación para tener en casa un sucedáneo adecuado para sus fantasías.

Pasado un tiempo, y como, si bien su marido se musculaba, la relación continuaba haciendo aguas y ella aburriéndose en todas partes, también en la cama, decidió proponer el trío y ambos individuos aceptaron, se reunieron en una habitación de hotel para llevar a cabo la fantasía en terreno neutral y empezaron a tontear, beber y bailar en albornoz después de ducharse por separado. Al cabo los albornoces cayeron revelándoles en su esplendorosa desnudez y los abrazos y los besos prometieron un desenlace apasionado…hasta que ambos tipos repararon en la musculatura del otro y comenzaron a comentar sus ejercicios, sus dietas, a hacer poses y retarse a series de flexiones y dominadas.

Al cabo, la chica acabó en cueros, viendo la televisión en la cama hasta dormirse mientras sus dos amantes seguían sudorosos y testosterónicos compitiendo en la alfombra para ver quien alcanzaba mayor número de sentadillas.

Las cosas no siempre terminan como uno esperaba.

TRÍO 2

Otro matrimonio. Ignoro como llegaron a la idea del trío porque mi confidente es el tercero en discordia. En cualquier caso, está claro que hay gente que se deja arrastrar y no está preparada para modernidades de ese tipo.

El asunto es que, al principio, todo fue bien. El marido y el tercero, que eran incluso amigos, se compaginaron adecuadamente y la mujer supo cumplir con su papel de gozne y centro de las atenciones…hasta que las cosas fueron a más.

Cuando la temperatura incendió la habitación y el sudor empezó a mezclarse sin recato con otros fluidos el marido comenzó una defensa al hombre. Allí donde el tercero buscaba hueco aparecía el marido desplazándolo a menudo incluso con codazos, empujones y patadas, cosa que fue enfureciéndoles a ambos mientras la mujer trataba por todos los medios de suavizar las tensiones y reconducir aquello hacia su finalidad primera…No lo consiguió. En uno de aquellos forcejeos, a menudo en posturas complicadas, el tercero le propinó un pollazo con su sedimento de líquido seminal incontrolado en la cara al marido, este se indignó y la cosa acabó en pelea salvaje.

La mujer, espantada, hubo de llamar a la policía que intervino para separar a los enfurecidos machos que salieron detenidos del nidito de amor.

TRÍO 3

Tres chicas, universitarias, experimentando, se meten en la ducha…resultado: tres piernas y dos brazos rotos tras resbalón colectivo, ningún orgasmo…y el tenerse que hacer rescatar a gritos y en cueros.

TRÍO 4

Tipo que convence a dos chicas hetero y sufre un gatillazo. Acaba lloriqueando en una esquina mientras ellas, en cueros y en la cama, cotillean vestidos en el móvil sin hacerle caso.

TRÍO 5

Otro tipo que se lleva al catre a una adolescente y a su mejor amiga, mayores de 16 años, todo legal aunque escandalice a algunos…resulta que ambas son vírgenes y se lo confiesan cuando ya no queda más remedio. No añadiré nada más al lance.

TRÍO 6

Otro trío lésbico de jovencitas, de nuevo universitarias. In media res las pilla la abuela de una de ellas…y se pone tontorrona: fuga en masa.

Cosas de la primavera y del placer. Glorifiquemos a Afrodita y Eros.

Y a título informativo, algunos consejos antes de un trío.

© Fernando Busto de la Vega.

EL ATAQUE DE LOS SUPERCERDOS MEGAINTELIGENTES

Mira tú que…

Diré, en primer lugar, que para escribir esta entrada me he preparado, a modo de refuerzo psicológico (estoy muy afectado) un buen bocadillo a base de jamón de Teruel. Y añadiré que de todas las hecatombes que amenazan con aniquilar la civilización acabo de descubrir la peor: los supercerdos megainteligentes de Canadá que rondan la frontera de los Estados Unidos y parecen dispuestos a invadir este país arrasándolo y llegando a instalarse en una Nueva York postapocalíptica.

La película promete ser buena y su argumento, extraído de la realidad, no puede ser mejor.

Hete aquí que los granjeros de Canadá estaban descontentos con el tamaño de sus cerdos, los querían de más volumen y peso para sacarles mayor rendimiento económico (cosas del capitalismo descerebrado y de la codicia elevada a dogma sagrado que padecemos) y empezaron a mezclarlos con jabalíes de tal modo que consiguieron una nueva subespecie porcina de gran capacidad cárnica (es decir: enorme) y gran adaptación al clima así como una inteligencia que supera con creces la del cerdo estabulado y destinado a morir joven y sin experiencia.

Como siempre pasa en estos casos, y nunca se explica debidamente, estos supercerdos de nueva creación, acaso por su enorme inteligencia, lograron escapar de las granjas y retornar a la vida salvaje de sus antepasados silvestres. Mientras esto sucedía en diversas explotaciones, lo que exigiría una profunda investigación, nadie pensó en perseguirlos creyendo que el invierno les aniquilaría. Pero mira por donde, aprendieron a hacer iglús o, lo que viene a ser lo mismo, cuevas en la nieve que forran de hierba para protegerse y aislarse del frío, y llegaron a reproducirse. Ahora su población está disparada, es incontrolable y, como son listos, en lugar de hozar por los montes, asaltan los campos por las noches, arrasándolos. Por lo visto, los granjeros canadienses no están capacitados, o eso dicen, para combatirlos en horarios nocturnos y estos bichos se han adaptado, como sus antepasados jabalíes, a moverse de noche. Un horror.

Durante más de tres décadas, mientras estuvieron en Canadá sin mirar al sur, a nadie parecieron importarles las andanzas de estos supercerdos megainteligentes, solo ahora que amenazan con extenderse por los Estados Unidos se desata el histerismo. Ya sabemos que los Estados Unidos son un país histérico…lo que no acabo de comprender y tener claro es si los yanquis temen a los supercerdos como agentes apocalípticos o como inmigrantes ilegales. En este último caso dicho temor estaría excusado y sería puramente racista. Lo inteligente sería regularizarlos y permitirles desarrollar sus vidas como ya lo hicieron algunas estrellas del espectáculo como Porky Pig o Miss Piggy con quien aquello de joder la marrana alcanzó un nuevo significado en las intimas fantasías de muchos adolescentes y niños de la época.

Así que nada, quedo a la expectativa, nervioso, intentando saber si los supercerdos megainteligentes que amenazan Estados Unidos son una especie de invasión zombi porcina o una causa social que defender. Que alguien me lo explique.

Mientras tanto, ¡qué bocata!

© Fernando Busto de la Vega.