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EL INDIVIDUO CONTRA LA ESPECIE (EL CAUDILLAJE COMO BASE DE LA CIVILIZACIÓN)

El individuo no importa. En las grandes estrategias de la Naturaleza el sujeto individual es irrelevante, se busca la supervivencia de la especie. Y eso, bien mirado, sitúa al individuo, a cualquier individuo, en una condición desesperada. También a aquellos de la especie a la que pertenecemos.

Así las cosas, en cuanto individuos nos vemos constreñidos a los condicionamientos estratégicos de nuestra especie y a pesar de ellos hemos de sobrevivir y prosperar, labrarnos un destino.

Mal que nos pese somos comida, incluso para otros individuos de nuestra propia especie que, quizá, en nuestro caso, no busquen consumir directamente las proteínas que representamos, aunque sí utilizarnos como fuente de recursos para apropiarse de otras igualmente deseables.

Tal es nuestra verdadera condición que no solemos tener en cuenta. Somos nosotros sobreviviendo a pesar de los designios impersonales trazados por la estrategia de supervivencia de nuestra especie (que nos coaccionan internamente para reproducirnos, por ejemplo) y, para colmo, de nuestra sociedad. Hay especies que, como las hormigas o las abejas, se ven más determinadas y constreñidas por ambos factores, el natural y el social, pero nosotros no escapamos a ese determinismo ni a ese constreñimiento doble.

A mi parecer, cualquier planteamiento filosófico sobre el ser humano ha de partir de esa certeza: nuestra condición irrelevante en cuanto individuos y nuestro sometimiento involuntario a la estrategia de la especie y de la sociedad en la que nacemos. A partir de ahí la búsqueda fundamental del individuo no es tanto la felicidad cuanto la supervivencia y la libertad personal, el afianzamiento del yo frente a lo colectivo. El individuo frente (y a pesar) de la especie y la sociedad. Incluso frente a sus propios genes, su propio destino predeterminado por ellos y por la situación familiar, política y social que le concierne.

Lo cual, por cierto, no es una llamada al egoísmo y el individualismo. La unión hace la fuerza y el camino último de la liberación personal, especialmente en los individuos superiores, conduce al liderazgo y a la creación de realidades nuevas que ayuden a la liberación colectiva, esa es la base de la civilización, que nunca fue democrática sino caudillista. Los mejores, los héroes (con todo lo que tiene de hercúleo el concepto dentro de la concepción pagana), hacen el mundo (y vienen a quebrar realidades ya ajadas que crearon otros anteriormente) y los demás les sustentan para mejorar su propia condición.

Prometeo y Hércules son el camino.

NOTA.- Para abundar en lo aquí expresado, si te interesa, sería bueno que leyeses también ESTE artículo del 19 de marzo de 2023.

© Fernando Busto de la Vega.

FIDEL CASTRO Y LAS VACAS

Dice un viejo refrán popular español que lo que se hereda no se compra y, después de todo, Fidel Castro no dejaba de ser un gallego trasplantado a Cuba.

Su padre, como es sabido, perteneció al ejército español que combatió en 1895-1898 contra los traidores mambises sublevados y sus aliados estadounidenses. Tras ser repatriado con el resto de las tropas tras la derrota de 1898 (que los Estados Unidos no hubieran conseguido sin la hostilidad de Francia, Inglaterra y Holanda contra la flota española en el Caribe, a la que negaron puntos de carga de carbón), regresó a la isla en 1899 dejándose contratar por la United Fruit Company, la punta de la lanza del imperialismo yanqui en el Caribe que había desembarcado en Cuba en cuanto España hubo de retirarse. Como buen inmigrante gallego se las apañó para enriquecerse rápidamente y contraer un matrimonio ventajoso del que se derivaron cuatro hijos, entre ellos Fidel y Raúl.

Los azares políticos y geoestratégicos llevaron a los hermanos Castro por los derroteros conocidos del panamericanismo primero, el nacionalismo cubano después y el comunismo a la postre; pero, en la práctica, todo su devenir vital, más allá de la ideología y las modas del momento, puede explicarse y circunscribirse al legado genético español.

¿Quién si no un español de pura cepa es capaz de desembarcar en una isla con media docena de seguidores supervivientes en medio de una acción fracasada, conquistarla y quedársela de manera vitalicia y hasta dinástica?

Tiempos hubo en que Fidel Castro y el generalísimo Franco, también un dictador gallego vitalicio, se entendieron y colaboraron por encima de ideologías y conveniencias geoestratégicas como buenos paisanos, uno en casa, el otro en la emigración. Eso duró, al menos, hasta que la CIA (esa cortarrollos) intervino asaltando en un claro acto de piratería el buque mercante español Sierra de Aránzazu que viajaba entre Santander y La Habana haciendo caso omiso, como otros muchos mercantes españoles, al embargo impuesto a Cuba por los Estados Unidos. Hubo muertos y heridos españoles, Franco consiguió indemnizaciones yanquis para ellos y sus familias y Castro reflotar el buque semihundido y devolverlo a España, concretamente al puerto de Las Palmas de Gran Canaria. Compartieron también a Eduardo Barreiros, el empresario de la automoción, otro gallego exitoso.

En fin, que a pesar de su barba, su uniforme revolucionario y su demagogia marxista-leninista Fidel Castro era un emigrante (y conquistador, quizá el último conquistador español en América, aunque todo se andará) exitoso que, en gran medida, seguía mirando a Vigo desde La Habana, lo cual tuvo algunas consecuencias cómicas e inesperadas.

Sabido es que, al menos hasta mediados del siglo XX, la gran ambición de todo indiano del noroeste español, incluyo también a los asturianos, era hacerse con un nutrido hato vacuno y dispersarlo por amplias tierras recién adquiridas en su comarca y las colindantes. Fidel Castro jamás regresó a Galicia, era un hijo de la diáspora al que le iba mejor en la tierra de adopción de su padre que en su España original, pero siguió manteniendo gran parte de la mentalidad del emigrante gallego que fue su padre. Mi tío Humberto, que lo conoció allá por la crisis de los misiles y que siempre hablaba maravillas de él, asturiano trasplantado en la infancia a la Unión Soviética, mantenía en gran medida también esa mentalidad (y eso que era hijo de un minero, nieto de un marqués, nacido en Oviedo y crecido en Rusia) y eso ayudó mucho a que se llevaran bien, se entendían. Del mismo modo que Franco y Castro lo hacían. La cultura ancestral y los genes unen más que lo que separan la ideología y las apariencias.

A lo que íbamos: como buen gallego, Fidel Castro estaba obsesionado con la riqueza que representa el ganado vacuno e inasequible al desaliento y sin parar mientes en que el clima tropical de Cuba no es el las montañas gallegas vivió todo su largo mandato empeñado en desarrollar la industria ganadera y lechera en su isla. Fracasó. Pero no deja de resultar interesante, como punto de arranque de un análisis psicológico, político e histórico esa perduración de lo ancestral en el líder, en cualquier líder por muy revolucionario que sea.

La realidad, y por lo tanto la Historia, arraigan en lo insondable, en lo ancestral, en lo eterno, en lo genético…es bueno tenerlo en cuenta para comprender el presente y predecir el futuro. Para analizar debidamente el mundo.

© Fernando Busto de la Vega.

AMÉRICA Y LOS VIKINGOS

El racismo germánico no puede soportar la supremacía civilizatoria de España y lleva, por lo tanto, siglos inventando mentiras, expandiendo la Leyenda Negra y tratando de borrar de la Historia las enormes aportaciones de España al mundo.

Esto sucede también con el descubrimiento de América que, con toda la pompa y fanfarria posible tratan de arrebatar a España para entregárselo a los vikingos, pueblo convenientemente ario. Usan para ello el controvertido yacimiento de L´Anse aux Meadows que, aun resultando cierto y no políticamente malinterpretado, no vendría a significar otra cosa que el resultado fracasado de una navegación a ciegas sin ningún valor cultural. Una simple deriva en nada comparable a la preparación científica que significó el viaje de Colón.

No obstante, para atajar las ínfulas racistas y propagandísticas de los que ensalzan a Leif Erikson como «descubridor» de América en detrimento de nuestro Cristóbal Colón, bastan solo un par de preguntas: ¿ cuanta gente habla danés, noruego o sueco en América como idioma natal? ¿ Cuanta habla español?…Poco hay más que decir.

En cuanto a las insidias vertidas contra la acción española en América basta preguntar: ¿en qué parte queda más población indígena y mestiza, en la española o en la anglosajona? ¿ Quienes fundaron los primeros hospitales y universidades en América?

España transmitió la civilización a América por mucho que los anglosajones y los traidores de las naciones hispánicas intenten negarlo. España llevó a cabo una misión divina, quien la combate abraza el mal y se enfrenta al bien.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO Y LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS (JUNIO DE 1967)

No voy a entrar en asuntos políticos ni a incidir en lo evidente (lo cerquísima que nos encontramos de una tercera guerra mundial), prefiero centrarme en materias culturales e históricas.

En estos momentos en los que el Estado de Israel se ve obligado, una vez más, a defenderse frente al radicalismo islámico y la xenofobia árabe, en los que ha comenzado una nueva guerra, me viene a la memoria una operación especial que tuvo lugar durante la guerra de los Seis Días en 1967 y que todavía hoy tiene consecuencias culturales y científicas de amplio rango. Se trata de una operación poco conocida que me limitaré a resumir.

Entre 1947 y 1956 se encontraron, primero en cuevas sitas en la localidad cisjordana de Qumrán, después en otra docena de los alrededores, hasta 972 manuscritos religiosos judíos en casi perfecto estado de conservación. Los famosos Manuscritos del Mar Muerto.

En ese momento Samaría, la actual Cisjordania, se encontraba bajo control del Reino de Jordania, uno de esos Estados artificiales que el imperialismo inglés puso bajo dominio de la dinastía hachemí de La Meca para asegurar, entre otras cosas, el predominio de los Sauditas en Arabia, y todos aquellos manuscritos acabaron en el Museo Rockefeller establecido en Jerusalén Este, es decir: bajo control árabe, lo que se tradujo en el hecho beligerante y contrario a los usos académicos y científicos de impedir que los expertos israelíes pudieran estudiarlos debidamente.

Cuando en junio de 1967 Egipto, Jordania, Siria, Líbano, Irak y Arabia Saudí pretendieron aniquilar al Estado de Israel siendo vergonzosamente derrotados en apenas seis días de combate, algunos de los historiadores israelíes, implicados como la mayor parte de la sociedad en la defensa política y militar de su país y situados en puestos de responsabilidad estratégica aprovecharon para incluir una operación especial de rango cultural en las operaciones de defensa y contrataque.

Una de las prioridades de Israel era recuperar la ciudad vieja de Jerusalén y con ella todo el alfoz de Jerusalén Este y se aprovechó al ataque árabe para hacerlo.

El general Mordechai Gur penetró con la 55 Brigada Paracaidista del Ejército de Israel por la Puerta de los Leones en la Ciudad Vieja de Jerusalén y ocupó tras tres días de combates todo el territorio ambicionado por Israel en aquella zona. Entre sus misiones se contaba la de ocupar el Museo Rockefeller y hacerse con los manuscritos del Mar Muerto sin que sufrieran ningún daño para trasladarlos al Museo de Israel fundado en 1965.

De este modo Israel, en el transcurso de una guerra territorial por la supervivencia se las apañó también para recuperar parte de su patrimonio cultural hasta entonces en manos de sus enemigos.

La guerra presenta siempre oportunidades para los audaces. El valor, la previsión y la fortuna suelen caminar de la mano.

© Fernando Busto de la Vega.

OVNIS, FINANCIACIÓN Y CONTROL SOCIAL

Los OVNIS son útiles, llevan siéndolo desde los años cuarenta. Y lo interesante del fenómeno es su versatilidad. El mismo cuento puede aplicarse con utilidad a diferentes estrategias encaminadas todas, eso sí, al mismo fin: el control social.

En los tiempos de la Guerra Fría el fenómeno OVNI sirvió para fomentar un clima de miedo y desconfianza, así como de credulidad, que, por un lado, estimulaba la susceptibilidad del electorado y, por otro, camuflaba pruebas de vuelo y balísticas.

En la época de la Estrategia de la Tensión (desde finales de los sesenta hasta mediados de los ochenta) ejercieron un papel de evasión y canalización de la atención ciudadana. Para quienes no lo sepan explicaremos que la Estrategia de la Tensión fue una táctica de los Estados Unidos y sus satélites para reconducir la sociedad hacia un modelo más autoritario y conformista. En los años de la posguerra se había jugado a contener las ansias sociales de la clase obrera occidental con el desarrollismo, pero el imperialismo soviético y sus medios de agitprop encontraron grietas para desestabilizar gravemente el bando occidental a través de la contracultura, el pacifismo alentado por la KGB a raíz de la guerra del Vietnam, el ecologismo, el movimiento antinuclear…

Las bases ideológicas, sociales y políticas del bando occidental empezaron a socavarse muy deprisa y la CIA contraatacó con la Estrategia de la Tensión: comenzó una angustiosa, sangrienta y feroz campaña de terrorismo de Estado amparado en operaciones de bandera falsa, que abarcaron desde las Brigadas Rojas en Italia y la Baader-Meinhof en Alemania, hasta el GRAPO y la ETA en España, sin otra intención que amedrentar a la sociedad e inducirla a aceptar leyes más represivas, a alejarse de ideas marxistas que se desprestigiaban mediante la sangre y, por ende, a aceptar un cambio de las políticas económicas desde el keynesianismo al neoliberalismo salvaje impulsado por Milton Friedman y la Escuela Económica de Chicago. Así las cosas, los triunfos electorales de Margaret Thatcher en Inglaterra en 1979 y Ronald Reagan en Estados Unidos en 1981 fueron consecuencias lógicas de esta estrategia.

Naturalmente, la Estrategia de la Tensión engendró una terrible angustia en la población y fue preciso habilitar canales para disminuir la tensión y compensar el miedo, la bajada del nivel de vida y demás consecuencias negativas de aquella táctica. Llegó así la liberación sexual, el auge del erotismo, la autorización de la pornografía (incluida la infantil hasta 1979), la extensión del consumo de drogas…y la intensidad de avistamientos OVNI aireados por la prensa sensacionalista y el cine que culminó en películas propagandísticas como Encuentros En La Tercera Fase (1977) o ET (1982).

Ahora estamos asistiendo a una nueva reedición del fenómeno OVNI, y esta vez de modo espectacular: con comparecencias ante el Senado de los Estados Unidos, filtraciones del Pentágono y todo un montaje mediático para dar credibilidad y seriedad al asunto…obviamente, la finalidad última es el deseo de dotar de mayores medios a la industria militar estadounidense que necesita siempre enemigos nuevos y peligrosos para mantener engrasada la maquinaria y seguir produciendo y obteniendo beneficios económicos disparatados. Debemos preguntarnos, no obstante, que otro objetivo político de control social van a asociar a este primordial de rebañar la chocolatera estatal. Algún nuevo supositorio totalitario nos preparan, id preparando la vaselina…

© Fernando Busto de la Vega.