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LOS JUICIOS DE NUREMBERG FUERON ILEGALES

Ahora podemos (y debemos decirlo): los juicios de Núremberg fueron ilegales, un simple subterfugio del imperialismo yanqui (y su posicionamiento puritanamente hipócrita) ante el mundo. No puede juzgarse a nadie (legítimamente) con tribunales y leyes implementados después de los hechos a propósito para condenarlos. Y, si se hace, se está cometiendo un acto ilegal. Cuando las condenas implican penas de muerte después de una guerra deben interpretarse lisa y llanamente como crímenes de guerra.

Que nadie se equivoque, quien estas líneas escribe no siente simpatía alguna por los nazis y sus crímenes, simplemente pone de relieve un hecho evidente en defensa de la justicia y como medio de exponer la criminalidad constante del agresivo imperialismo yanqui.

Los (putos) gringos siempre juegan la baza de los leguleyos: se inventan un delito o señalan uno real que sus tribunales no tienen jurisdicción para juzgar y lo utilizan como excusa para imponer sus intereses. No se trata de justicia, sino de propaganda. No se trata de un acción civilizadora, sino de barbarie camuflada.

Desde los nazis ejecutados tras Núremberg han sido innumerables los dirigentes mundiales acusados por la «justicia» yanqui que justifica de ese modo simples actos ilegales, ilegítimos y vergonzosos de agresión imperialista.

Recordemos la ejecución ilegítima de Sadam Husein apresado en el transcurso de una guerra ilegal justificada con mentiras ante la ONU (y por la cual ninguno de sus responsables, ni siquiera el traidor Aznar) ha sido detenido ni condenado como criminal de guerra. Recordemos el secuestro de Maduro y su ilegal puesta a disposición de un tribunal de parte sin jurisdicción real para juzgarlo y que de hecho ha situado fuera de la ley (y la legitimidad) a toda la administración estadounidense comenzando por el presidente (más bien tirano) Trump e incluyendo a todos sus colaboradores hasta el último funcionario involucrado en enjuague tan sucio y despreciable.

De acuerdo, Sadam Husein y Maduro eran individuos repugnantes, dictadores corruptos…lo que se quiera, pero esa no es razón ni excusa para autorizar la acción extraterritorial del imperialismo yanqui y su venganza bajo excusas judiciales.

Ahora culpan a Raúl Castro de «asesinar ciudadanos estadounidenses» cuando en realidad ordenó derribar avionetas corsarias. Aeronaves financiadas y dirigidas por Washington en la habitual labor de piratería que esta capital acostumbra a llevar a cabo desde su misma fundación. Los Estados Unidos, como lo fueron Inglaterra, Holanda o la Francia hugonote, como en general lo han sido las naciones protestantes o musulmanas, son una nación de piratas, que ejercen la piratería y el filibusterismo como medio de combate. Todas las acciones impulsadas desde los Estados Unidos contra Cuba desde 1959 no son otra cosa que acciones de filibusterismo y corso ilegal. Cualquier defensa contra ellas es legítima y legal, incluso moralmente imperativa.

Probablemente no podremos impedir que el imperialismo yanqui consiga su objetivo de someter a Cuba, pero debemos gritar alto y claro que sus actos son ilegítimos y propios de piratas. Por lo tanto, constitutivos de delito. Quiero ver a Trump (y a Marco Rubio) ante el tribunal de La Haya. También a Bush y a José María Aznar.

¿Soy un soñador? No, solo creo en la justicia y sé quién es mi enemigo y reconocer el mal y la barbarie cuando se presentan ante mí.

© FERNANDO BUSTO DE LA VEGA.

¿PRETENDE ESTADOS UNIDOS OCUPAR ANDALUCÍA?

La respuesta es sí. Directa o indirectamente, pero sí. Debemos recordar que nunca han sido aliados nuestros, sino enemigos (y amos, pero eso debe terminar).

La trifulca por el uso de las bases de Morón y Rota es mucho más que coyuntural, está en juego el control del estrecho de Gibraltar que España perdió en gran medida gracias a los Borbones en el tratado de Utrech (1713) y por el cual, como ha sido su destino histórico desde antes de la presencia de Roma en España (recordemos a los lusitanos que combatieron en la Tingitana en el siglo II a.d. C. para prevenir las incursiones moras), debe luchar a ultranza.

Pero los Estados Unidos también desean controlar ese estrecho (recordemos que desde su misma fundación y a pesar de su distancia geográfica desean hacerlo, ahí están el tratado con Marruecos de 1787, la guerra contra los piratas berberiscos de Trípoli en 1804 y la suma de corsarios yanquis que lo merodeaban e incluso atacaban puertos españoles desde finales del siglo XVIII a principios del XIX) y cometerán cualquier infamia o desafuero por conseguirlo. Más ahora con el desquiciado afán de agresividad imperialista decimonónica que les domina y no cesará con la caída (esperemos que pronta y sangrienta) del alucinado tirano Trump (a quien en estas páginas nos referimos como al Trompetas).

Por supuesto, el escenario más plausible es el del control indirecto, ya sea con un Estado títere establecido en Madrid ( como lo fueron en gran medida el franquista desde 1959 y el de 1978 que todavía padecemos) o bien estimulando el expansionismo de nuestros seculares enemigos marroquíes que, no lo olvidemos, son fieles aliados de los Estados Unidos desde el siglo XVIII (en sus puertos se amparaban los corsarios yanquis que pirateaban en el estrecho de Gibraltar y asaltaban puertos españoles como Málaga) mientras los ingleses bloqueaban nuestras comunicaciones con América desde el hurtado puerto gibraltareño (vemos ahí la constante concatenación del odio antiespañol de musulmanes y protestantes bien adobado por los receptadores judíos). Recordemos, también, que en 1975 y bajo la dirección del despreciable Enrique Kissinger los Estados Unidos arrebataron a España su provincia sahariana para entregársela a Marruecos, que todavía la domina ilegal e ilegítimamente como dádiva del imperialismo yanqui.

Aunque existe otro escenario a tener en cuenta: la disolución de España con el estímulo de los partidos independentistas y antiespañoles que inconcebiblemente el corrupto e ilegítimo régimen de 1978 (establecido bajo la escuadra y el cartabón de los intereses yanquis y, por lo tanto, contrario a los del pueblo español) permite existir y hasta presentarse a las elecciones en lugar de fusilar sumariamente, como debería hacerse, a todos sus integrantes y simpatizantes (se me hablará de los derechos humanos…pero un español contrario a la unidad y grandeza de España no puede ser considerado un ser humano, es una aberración con los mismos derechos que una rata o una cucaracha, a las plagas se las extermina y debe hacerse así para la salud pública y el futuro de la patria).

En ese sentido, y habida cuenta tanto de las ambiciones marroquíes y yihadistas, de la falsa retórica de lo andalusí y de la intensa inmigración musulmana que estamos padeciendo, que se toleren iniciativas repugnantes, claramente antiespañolas, que atentan contra la unidad y la integridad de España y de su sagrado legado cultural amenazando, además, con fomentar nudos secesionistas en el sur, es una infamia y una muestra de los límites para el crecimiento y la unidad de España que representa el ilegítimo régimen de 1978 que debemos derribar a la mayor brevedad para restablecer el orden y la grandeza.

Se ha permitido la fundación de un llamado Partido Andalusí que cuestiona todo lo que España representa, en cuya formación, además de musulmanes (y por lo tanto antiespañoles) han participado esquejes pútridos de un despreciable federalista (y ya sabemos lo que significó el federalismo para España, por cierto: recordemos que en la Guerra Cantonal de 1873-1874 algunos de estos federalistas pretendieron adherir Cartagena a los Estados Unidos, llevan la traición y el antiespañolismo, así como la sumisión a los Estados Unidos en la sangre) como fue Blas Infante, justa y afortunadamente fusilado por sus crímenes antiespañoles en 1936 (camino que deberían seguir sus descendientes andalusistas). Esa es la España que padecemos bajo el régimen de 1978 y que debemos derribar lo antes posible para restablecer una verdadera democracia nacional que cimente el resurgir de España.

Los Estados Unidos, Marruecos y los enemigos interiores que se ha permitido alentar en nuestra asendereada patria, acechan. Actuemos.

© Fernando Busto de la Vega.

¡VIVA CUBA LIBRE!

Por supuesto que deseo ver una Cuba próspera, moderna y libre del comunismo, pero ello no puede ser en modo alguno sinónimo de una Cuba sometida a los Estados Unidos. Ni como país invadido ni como estado asociado al modo de Puerto Rico ni como un estado vasallo al modo del innoble modelo venezolano.

Me temo que Cuba va a verse abandonada por el mundo y acabará en el báratro repugnante de uno de esos tres modelos descritos y será, entonces, momento para iniciar la resistencia de la nación frente al imperialismo yanqui más allá del comunismo.

De hecho, solo dos opciones son moralmente aceptables para el futuro de Cuba (y, ya que estamos, de Puerto Rico y hasta Venezuela u otros países asediados por los yanquis) o la condición de repúblicas totalmente independientes y soberanas…o su regreso a España como comunidades autónomas. Todo lo demás, es miseria a combatir.

Naturalmente, en estas páginas estamos a favor de la REUNIFICACIÓN HISPÁNICA. Y dispuestos a combatir por ella.

© Fernando Busto de la Vega.

AYUSO Y LA MEDALLA AL ENEMIGO YANQUI

FRAGATA BLINDADA ARAPILES CUYA ESTANCIA EN LA BAHÍA DE NUEVA YORK EN 1873-1874 IMPIDIÓ QUE LOS ENEMIGOS IMPERIALISTAS YANQUIS ATACASEN CUBA, PUERTO RICO Y EL TERRITORIO PENINSULAR DONDE LOS FEDERALISTAS LES HABÍAN OFRECIDO CARTAGENA COMO NUEVO ESTADO.

El gran problema de los derechistas españoles es que todos ellos están impregnados de liberalismo y, por lo tanto, de una ideología antiespañola y contraria en todo a nuestra forma de ser, nuestro constitucionalismo consuetudinario y nuestros intereses. Agitan constantemente la banderita rojigualda, pero no la respetan. Son traidores a España y al pueblo desde su mismo origen. Por eso podemos asistir a espectáculos bochornosos y que requerirían de un castigo inmediato como el de Esperanza Aguirre hablando en el parlamento inglés y diciendo por televisión que ella era más inglesa que española cuando Inglaterra ha sido nuestro enemigo tradicional y sigue manteniendo bajo su poder parte del territorio patrio, que es y debe ser sagrado, lo que la convierte en acreedora al paredón por traidora o el actual (igual de despreciable y bochornoso) de Isabel Díaz Ayuso pretendiendo otorgarle una medalla al enemigo yanqui por su ¡¡¿¿«Defensa de la Hispanidad»??!! …Naturalmente, no hay que olvidar nunca los asuntos de la corrupción económica y de la especulación que une los intereses de esta gentuza de derechas con sus amos coloniales anglosajones. Ya hablamos algo de ello en el reciente artículo sobre el 15-M. Los derechistas españoles, de raigambre liberal, son traidores y corruptos por definición y España no avanzará hacia su grandeza en tanto y en cuanto no se libre de ellos y los castigue con la misma contundencia que a los izquierdistas.

Pero sin extendernos más de lo necesario. Cabría recordarle a la individua Ayuso, Isabelita, y a quienes aplauden su iniciativa condecoratoria algunos hechos históricos.

1º.- Los Estados Unidos fueron uno de los países que más contribuyeron y contribuyen a la expansión de la leyenda negra antiespañola, lo que les convierte en nuestros enemigos.

2º Hay que recordar la Doctrina Monroe, antiespañola, que ahora Trump pretende radicalizar, lo que les convierte en nuestros enemigos y en traidores a quienes los apoyen, defiendan o colaboren con ellos.

3º El asunto del Virginius, en el que la armada española capturó un barco de piratas y mercenarios yanquis e ingleses que pretendían desembarcar en Cuba. Como mandaban las leyes internacionales estos piratas fueron ejecutados y Estados Unidos estuvo a punto de declarar la guerra a España impidiéndolo solo que la fragata blindada Arapiles y el vapor de guerra Isabel la Católica estaban fondeados en Nueva York y en ese momento (1873) toda la marina de guerra yanqui era incapaz de enfrentarse a estos dos barcos españoles.

4º-1898: nos arrebataron Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam y pretendieron quedarse también con La Coruña y Canarias.

5º.-1975: conspiraron con Marruecos y Arabia Saudí para arrebatarnos la provincia del Sáhara y forzarnos a abandonar nuestro programa nuclear…

Y ahora Trump está llegando a acuerdos con Marruecos para la explotación petrolífera en aguas de Canarias, lo que vuelve a poner en jaque nuestra integridad territorial y nuestra soberanía.

¿Y viene la traidora de Díaz Ayuso a entregarles medallitas y decir que son amigos y defienden la Hispanidad? Lo digo ya: cuando restablezcamos el orden en España nos van a faltar paredones a derecha e izquierda para castigar a todos los traidores que estamos sufriendo.

© Fernando Busto de la Vega.

POPULISMO

Es curioso como una sola palabra, un solo concepto, puede delatar y poner de manifiesto todo un sistema de creencias, todo un programa político y un modo de pensar, de proceder. Cómo, una sola palabra, puede mandar al traste toda la hipocresía de un bloque político.

Hoy quiero fijarme en la que da título a esta entrada: populismo.

La acusación de populismo es una de las armas del bloque rector de los regímenes parlamentarios liberal-capitalistas impuestos en Europa occidental tras el triunfo de los Estados Unidos en 1945 y que disimulan con elecciones más o menos irrelevantes su condición de estados vasallos, de repúblicas o monarquías bananeras sometidas al imperialismo yanqui.

Este cúmulo de partidos compuestos por liberales, democratacristianos, socialdemócratas y algunos aditamentos menores están perdiendo base electoral, legitimidad política y social a pasos agigantados. Se van al garete y no saben cómo evitarlo.

Lo único que se les ocurre es insultar y denigrar a quienes les comen la tostada. Les tildan de ultraderechistas, les equiparan con el nazismo y el fascismo y claman contra su populismo. Vienen a decir que si crecen electoralmente se debe a que halagan al pueblo con sus propuestas (más o menos viables) para problemas que los integrantes de ese núcleo «constitucional» de los regímenes bananeros europeos niegan que existan, desde los causados por la inmigración descontrolada a los excesos del wokismo, el feminismo y las ideologías de género entre otros.

Es decir: los ortodoxos de los regímenes liberal-parlamentarios acusan a sus enemigos de ganar las elecciones presentando soluciones para problemas que preocupan al pueblo y que ellos niegan. ¿Dónde queda ahí el pensamiento democrático? ¿Dónde escuchar al pueblo que dicen representar?

El liberal-parlamentarismo-capitalista jamás fue democrático y ni lo son ni lo fueron los regímenes basados en tal ideología impuesta desde Washington. Detentaron una hegemonía política y funcionó el teatrillo electoral durante el desarrollismo porque el nivel de vida de los pueblos mejoró y más tarde por la amenaza desestabilizadora de la estrategia de la tensión y la guerra fría. Luego por la inercia y la ineficacia sindical y nacionalista durante la globalización, pero ahora el suelo comienza a hundirse bajo sus pies.

El pueblo se ha divorciado de sus partidos tradicionales porque estos no defienden sus intereses y les causan problemas cuya existencia niegan. Ello se traduce en el ascenso de otros partidos y la reacción de los ortodoxos y tradicionales en empecinarse en demostrar que no sirven a los intereses de sus pueblos a los que se niegan a escuchar. Siguen empeñados en transitar los mismos caminos ya trillados que les conducen al aislamiento y la pérdida de legitimidad y de poder parlamentario y solo se les ocurre culpar de su debacle a la maldad de sus rivales…esos malvados ultraderechistas populistas.

Son, en suma, la orquesta del Titanic negándose a aceptar el inminente hundimiento y tocando valses como si nada ocurriera.

© Fernando Busto de la Vega.