IBÁÑEZ HA MUERTO

Me enteré de la noticia mediante un correo electrónico de mi amigo Francisco que venía a decir: «Mecagüentó, que mierda de semanas». Y hay que darle la razón, esta sola noticia basta para considerarlas pésimas.

Sea como fuere, la cosa es cierta: Francisco Ibáñez (1936-2023) ha muerto y nos ha dejado huérfanos.

La parte buena es que, quizá, a partir de ahora la triste y desangelada «intelligentsia» de este país, esa caterva prácticamente inmunda de chisgaravises y merluzos que se las dan de intelectuales y reparten carnets de guay y enrollado al tiempo que ejercen la censura con su desprecio indiferente y a los que tanta cancha dan los medios del régimen (televisiones, periódicos, radios…) empezarán a reparar en su importancia (o, lo más probable: le olvidarán).

Estoy firmemente convencido de que, en esencia, esas mentes preclaras del vigente régimen no están preparadas para comprender la grandeza de Ibáñez y su contribución a la cultura española más allá de su máscara editorial de autor infantil de monigotes.

Ibáñez fue un producto típico del mundo editorial barcelonés, basado en el amiguismo, el enchufismo, la ideología catalanocentrista y la explotación de los autores, especialmente en el mundo del cómic y, más concretamente, en la editorial Bruguera. A pesar de ello, del encorsetamiento y la opresión en la que se desenvolvió (encorsetamiento y opresión que no procedían tanto de la dictadura de Franco como de la burguesía catalana en medio de su proyecto soterradamente nacionalista de inyectar parte de su capital en el mundo editorial y cultural para imponer su relato, y ya en varias ocasiones hemos hablado aquí de ello) logró desarrollar una personalidad propia, una libertad creativa arrasadora y una crítica social demoledora que le auparán en el futuro a un puesto insigne dentro de nuestra continuidad cultural hispana.

De momento, como digo: ha dejado huérfanas a varias generaciones de españoles. ¡Hay que joderse!

Por cierto: hago notar que cuando murió Antonio Gala hace poco más de un mes no se dijo ni una sola palabra en este blog. La razón es clara: Gala es olvidable y poco interesante, una de esas excrecencias culturales que a menudo jalean indebidamente los medios de comunicación (como en su momento Camilo José Cela o Terenci Moix) y que solo ocuparán una nota a pie de página de nuestra historia cultural, artística y literaria.

Es bueno ir deshaciendo mitos y buscando las verdaderas claves de bóveda de nuestra decadente y vergonzante época cultural.

© Fernando Busto de la Vega

LA POLICÍA INFILTRADA Y LOS INFORMES OFICIALES

Estamos en verano, época de noticias chuscas.

Y la que me ocupa hoy no deja de tener un cierto regustillo sórdido. Ha aparecido un tipo, un despreciable independentista catalán, que andaba coqueteando con el terrorismo y acaba de descubrir que la «novia» con la que lleva tres años de relación es una policía infiltrada en los movimientos filoterroristas del independentismo catalán y le ha utilizado para camuflarse en ellos y aumentar su red de contactos. Nada que no se haya visto mil veces en el historial policiaco.

La clave de este asunto es que, al parecer, la funcionaria llegó a mantener relaciones sexuales habituales con el investigado y eso la sitúa en un filo extremadamente resbaladizo.

No voy a juzgarla aquí, si bien sus actos dentro del entorno laboral y mediante contraprestación económica la convierten en algo poco acorde con su primaria profesión policial. Tampoco voy a expresar mi decepción por el hecho de que una funcionaria de carrera lleve a extremos tan indignos sus servicios al Estado.

Lo único que me preocupa de todo este asunto tan sórdido como ridículo son los informes que remitía a sus superiores.

¿Cómo se escribe en un informe oficial me he liado con el investigado y me lo estoy follando para sonsacarle información? Lo pregunto en serio, por si alguna vez retrato una situación similar en una de mis novelas, porque no se me ocurre el modo.

Por otra parte ¿Qué cara se le habrá quedado a los padres, hermanos, familiares y amigos de esa policía infiltrada sabiendo hasta dónde ha llegado y en las condiciones en que lo ha hecho? Imagino que muchos no volverán a tratarla.

No deja de tener su enjundia literaria esta noticia chusca. Sin duda la tendré en cuenta para futuras novelas.

© Fernando Busto de la Vega.

FOTOGRAFÍA Y HAIKU

Matsuo Basho definía el haiku como aquello que sucede aquí, ahora mismo. En otras palabras: el haiku consiste en encontrar lo trascendente en lo cotidiano, incluso en aquello que no parece significar nada por sí mismo.

Sin embargo, el verdadero conocedor sabe que todo es trascendente y significativo, que hasta el suceso más aleatorio y transitorio ocupa un lugar. El caos es simplemente una apariencia.

A mi juicio, la fotografía debe jugar también esa baza de explicar la totalidad y lo transitorio desde el aquí y el ahora. Llegar a la poesía y la mística desde la cotidianeidad, desde la humildad, desde la mirada del hombre común…

Todo lo cual está muy relacionado con lo que escribí en este otro lugar sobre Hotei.

Añado algunas fotografías propias para expresar con ejemplos esta teoría.

A través de estas imágenes sencillas, encontradas en el azar de los paseos de un cazador de lo trascendente, que no otra cosa han de ser el poeta y el fotógrafo, expreso la naturaleza última del mundo que me circunda. Cada cual que las entienda como desee.

Gracias.

© Fernando Busto de la Vega.

SANFERMINES: LO PEOR QUE TE PUEDE OCURRIR

Bueno, sí, de acuerdo: lo peor que te puede pasar en Sanfermines es que te pille un toro y te despache al otro mundo de una cornada bien asestada…pero yo no escribo para decir obviedades.

No, estamos en verano, hay que mantener el espíritu alegre y ligero…

Claro, también puedes acabar, como le sucedió a mi amigo Rinconete (le llamábamos así), pillando una gonorrea de caballo tanto en las partes pudendas como en la garganta por andar al copo con un par de guiris jamonas y borrachas…curiosamente, desde aquello, la voz de Rinconete cambió, perdió dos octavas y adquirió un tonillo de carraspera bastante curioso.

Pero, no.

Lo peor que puede sucederte en los encierros de San Fermín no es que te alcance el toro, sino que tú alcances al toro.

Esto lo sé porque lo viví en primera línea en los tiempos heroicos en los que todavía solía nadar al amanecer en el Cantábrico y correr los Sanfermines si me convencían los amigos y había carne guiri de calidad que estremecer para conseguir posteriores faenas de lujo y arte en los cosos íntimos de las pensiones que se podían pagar…(o donde pillara).

No habría cumplido los veinte años y andaba por Pamplona (ciudad distante apenas 140 kilómetros de mi Zaragoza natal) en estas fechas de principios de julio, ya se sabe: fiesta y mucho calimocho, con otros tres o cuatro amigos cuando las circunstancias nos condujeron a la calle Mercaderes en las primeras horas de la mañana. Al encierro, vaya.

Por lo general, lo confieso, nuestros encierros eran puro postureo. Saltábamos a la calzada para que nos vieran nuestras ocasionales enamoradas y salíamos a la carrera en cuanto resultaba decoroso hacerlo procurando mantenernos lo más alejados posible de los toros. Pero, naturalmente, todo plan es susceptible de complicarse rápidamente y aquel año nos entretuvimos demasiado bromeando con las australianas de turno y enviándoles besitos y acabamos metidos en pleno fregado, con la manada partida delante y detrás de nosotros, que corríamos con sorprendente serenidad buscando, sin embargo, el más mínimo resquicio de escaqueo y fuga.

En esa tesitura mi amigo Carlos (no el Pequeño Copacabana, al que todavía no conocía, sino el que ahora es médico en Madrid) se encontró en una situación embarazosa. Uno de los toros le tomó cariño y le seguía muy de cerca. Él, en buena forma, casi ni se preocupaba, corría mirando hacia atrás dispuesto a hacerle un recorte en el mejor de los momentos cuando en la curva de Estafeta alcanzó sin desearlo al toro de delante.

El morlaco había medio resbalado, estaba retomando el rumbo y la carrera y Carlitos vino a estrellarse de morros en su trasero…debo explicar al lector poco instruido que los bóvidos tienen la mala costumbre de defecar, y en cantidades industriales, pero disponen de pocas ocasiones de limpiarse el culo y existe la posibilidad de que corran con el rabo levantado. Carlos se estrelló contra esa parte del animal y salió vivo, pero con la cara untada y sin dignidad ninguna.

De modo que sí: estoy convencido que lo peor que te puede pasar en Sanfermines es alcanzar a un toro por detrás…resulta sucio y humillante. Más aún si corres con la boca abierta para favorecer la respiración.

Un saludo, Carlos…y tranquilo, que jamás le contaré esta anécdota ni a tus hijos ni a tu amante, esa enfermera macizorra y guarrilla del Gregorio Marañón. Puedo decir esto último porque, lo sabes, tu mujer me odia y jamás leería algo que yo hubiera escrito.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS TRILEROS DE LA JUBILACIÓN

En ocasiones es muy poco lo que se debe decir para expresar críticamente la realidad. En el caso de la edad de jubilación sucede así.

Resulta que otro aquelarre de empresarios ha lanzado recientemente un nuevo globo sonda sobre dicho asunto reclamando que se retrase hasta los setenta y dos años con la excusa de que la esperanza de vida del ciudadano medio ha crecido y la endeble sostenibilidad del sistema de pensiones.

Ni siquiera es preciso entrar a valorar el miserable talante moral de quienes argumentan con el aumento de la esperanza de vida para alargar el periodo laboral de los ciudadanos o abundar en lo demagógico de la propuesta.

Resulta todo mucho más sencillo. Ahora nos jubilamos pasados los sesenta y cinco y quieren alargárnoslo hasta los setenta y dos. ¿Importa algo si después de los cincuenta ya nadie nos contrata?

Ese es el verdadero drama del ciudadano: el sistema capitalista de amiguetes que padecemos nos explota antes de los treinta y nos desecha después de los cincuenta. Por el camino nos recorta el paro, nos encarece los alquileres y el acceso a la vivienda en propiedad y al final nos coloca la meta de la jubilación entre década y media y dos décadas más allá de la edad en la que sus fautores están dispuestos a contratarnos.

Naturalmente, aparecerá el que nos diga que a los cincuenta ya todo el mundo que ha sabido gestionar su vida tiene un trabajo fijo…pura propaganda, todos sabemos que las cosas no son tan sencillas y que el mismo sistema aboga por la temporalidad para evitarse gastos asociados a la antigüedad del trabajador…

El sistema económico que padecemos es una pura estafa que nos arrastra a la imposibilidad de vivir, de prosperar y lastra el futuro de la nación (ahí tenemos la baja tasa de natalidad por la imposibilidad manifiesta de tener hijos que las condiciones laborales y sociales imponen al ciudadano). Al capital le da igual, le basta con sustituir al ciudadano por inmigrantes…el capital es contrario al pueblo y la nación, debe, por lo tanto, ser aniquilado.

El parlamentarismo liberal capitalista es enemigo de España y del pueblo y, si queremos sobrevivir como sociedad y como nación, es preciso quebrarlo en el transcurso de una verdadera revolución social, cultural y nacional.

Especuladores, explotadores y traidores al servicio de intereses extranjeros (fondos de inversión, bancos, etc.) deben pagar sus crímenes.

He dicho.

© Fernando Busto de la Vega.