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CAMPANADAS Y QUEJAS (DE LAS DE SIEMPRE)

Ya sabemos que las feministas son un coñazo insoportable (además de estúpidas y poco formadas), sabemos también que son el trasunto moderno de las sempiternas beatas de sacristía. Esas harpías insatisfechas, acomplejadas y frustradas que vehiculan su complejo de inferioridad y el odio que les genera amargando a los demás e interfiriendo inquisitorialmente en las vidas ajenas para imponer sus criterios puritanos de un modo u otro. Cambian los tiempos y el decorado, pero no las realidades profundas. Las beatas y vecindonas de antaño son, lo repito, las feministas de hoy. Ahora activas en las redes sociales y reñidas con los curas, pero con el mismo soniquete represivo, invasivo y puritano.

Como tienen que criticarlo todo para eludir su irrelevancia social, su condición de entes femeninos amortizados que no suscitan ningún interés ni disponen de ningún otro poder que su crítica agresiva y moralizante, pues critican también las campanadas.

Este año, puede que también algunos anteriores, andan subiéndose por las paredes por el tipo de equipo que eligen las diferentes cadenas para llevar a cabo las retransmisiones de la campanadas de fin de año. Ya se sabe: un tipo de mediana edad, más bien feo y vestido de etiqueta y una o varias churris de buen ver lo más sexys y encueradas posible, dentro de una elegancia ramplona y aceptable para los puritanos conservadores que imperan siempre y se quejan constantemente (como las feministas, mira tú).

En la práctica dicho binomio es el mismo de las antiguas revistas (el cómico feo enfrentado a la vedette despampanante) heredado además por muchas comedias, incluidas las de destape que, si lo consideramos bien, son una simple evolución cinematográfica y adaptada a los tiempos de la Transición del genero de la revista.

¿Por qué perdura el tal binomio? Sencillo: porque funciona. Y funciona porque arraiga en lo más profundo de nuestros anhelos y arquetipos como especie.

Lo decíamos antes: cambian los tiempos y los decorados, pero no las realidades profundas y esto es algo que las feministas no llegan a comprender. Nada va a cambiar, por mucho que ellas se empeñen, si va contra la naturaleza de la especie.

Si el binomio «señor-serio-con-pinta-de-solvente/chica-joven-hermosa-enseñando-carne» sigue funcionando, aparece incluso en las campanadas para escándalo de feministas/beatas puritanas, depresivas y antipáticas, se debe, simplemente, a que responde a nuestra propia naturaleza, y por ende se trata de un legado de nuestra estrategia de supervivencia como especie que sigue siendo válido. Las sociedades paleolíticas, de cazadores-recolectores, necesitaban machos maduros, en su plenitud de fuerza y juicio para llevar a cabo exitosamente la caza y la lucha contra grupos rivales, asociados reproductivamente a hembras jóvenes, lozanas, con buena salud, que ofreciesen, además de hijos viables y labores de recolección y mantenimiento del hábitat social, un ambiente agradable que permitiese al cazador-guerrero desentenderse del stress de la guerra y de la caza, un ambiente hogareño agradable y tendente a lo paradisiaco. Esa condición de hembras sanas y deseables que aportaban paz y lujo a la dura vida del guerrero-cazador les proporcionaba un estatus social a las jóvenes que se incluían en la tribu y, naturalmente, les agriaba el carácter cuando otras más jóvenes venían a sustituirlas en su papel relegándolas a otro secundario. Con el neolítico las cosas no cambiaron. El guerrero-agricultor se encontraba incluso más estresado y sometido a sus obligaciones por el ciclo agrario y los problemas asociados a él (desde los climatológicos al acoso de enemigos saqueadores) y el esquema se mantuvo.

Hoy, en nuestra plena modernidad, las cosas, aunque el decorado haya cambiado, siguen igual. De ahí que funcione el ya citado binomio (hombre-con-traje-caro/chica-placentera-ligera-de-ropa). Y tengo una mala noticia para las feministas (esas señoras arrumbadas a la segunda división social por su edad o falta de coeficiente placentero): nada va a cambiar por mucho que protestéis. La naturaleza, es así. ¿Cruel? Puede…pero es la especie y su supervivencia la protagonista del cuento, no vosotras.

El heteropatriarcado perdura por una simple razón: es la mejor estrategia de supervivencia de la especie. Aceptadlo de una vez.

Y consolaos, podía ser peor…en la foto Sandra Bustamante en la televisión mexicana. Diré que para mi gusto igual lleva demasiada ropa.

© Fernando Busto de la Vega.

TRES PELÍCULAS PARA VER EN NAVIDAD

Vivimos en un mundo aburrido y monocromático en el que solamente la visión yanqui adquiere relevancia. Por lo tanto, en cuanto llega Navidad todo se vuelve papanoeles, árboles con espumillón y horteradas lacrimógenas. Obsesiva repetición de clichés ya agotados y monolítica monserga cristiano-protestante.

Por ello nunca está de más regresar a nuestra cultura, a nuestro humor y a nuestra forma de ver el mundo. Así, por lo menos, nos desintoxicamos un tanto del aburrimiento infinito del guion yanqui. Para alcanzar semejante estado de gracia vengo a proponer al lector el visionado de tres películas (todas ellas con José Luis López Vázquez y dos con Amparo Soler Leal en el elenco). Sé que me lo agradecerá.

1.- PLÁCIDO (1961)

Dirigida por José Luis García Berlanga y estrenada en 1961. De ella ya hablamos en diciembre del año pasado y a ese artículo me remito. Decía entonces que seguramente es la mejor película navideña de la historia y me ratifico en ello. Sin, por lo demás, desmerecer a las dos siguientes.

2.- USTED PUEDE SER UN ASESINO (1961)

Esta película, dirigida por el aragonés José María Forqué se estrenó en 1961 protagonizada por Alberto Closas, Amparo Soler Leal, José Luis López Vázquez y Julia Gutiérrez Caba.

Se basa en una obra de teatro estrenada por Alfonso Paso el 27 de mayo de 1958 en el Teatro de la Comedia y protagonizada en su estreno por Ismael Merlo, Diana Maggi, Carmen Merlo y Encarna Paso.

Es una comedia con muerto ambulante, asesinato, investigación policial e intriga que sucede en Navidad.

3.- VAMOS A CONTAR MENTIRAS (1962)

Esta también es una comedia con muerto de viene y va, misterio, intriga, peligro y asalto. Transcurre en Nochebuena y, como la anterior, procede de una obra que estrenó Alfonso Paso en el Teatro Beatriz de Madrid el 28 de septiembre de 1961.

Está protagonizada por Juanjo Menéndez, Amparo Soler Leal y José Luis López Vázquez. La dirigió Antonio Isasi-Isasmendi.

En el teatro la estrenaron Juanjo Menéndez, Amparo Baró y Manuel Alexandre.

No me molesto en contar nada de estas películas porque para apreciarlas es preciso verlas, mejor en Navidad, claro.

© Fernando Busto de la Vega.

SOL INVICTUS, NATUS EST

¿Quién cojones es Jesucristo?

Hoy, en plenas saturnales, lo que debe celebrarse es el nacimiento de Mitra y su asimilación al concepto teológico del Sol Invicto que reúne en una sola hipóstasis todos los dioses solares y salvadores que, con personalidades y orígenes distintos, representan una sola función divina de héroes civilizadores, pacificadores y salvadores.

En ese sentido no solo los dioses, cualquier semidios, héroe humano o persona sobresaliente que encarne esa misma función puede ser asimilada al Sol Invicto.

¿Puede, entonces, Cristo, o, por mejor decir, el personaje de Jesús de Nazaret, ser asimilado a la hipóstasis del Sol Invicto? Sí, eliminando de su relato las referencias judías y depurando los dogmas y las organizaciones sectarias contrarias al paganismo que como excrecencias indeseadas han ido adhiriéndose a su figura espiritual. No obstante esa asimilación resulta indeseable precisamente por proceder las figuras de Jesús y de Cristo de sectas que malinterpretaron el legado helenístico y constituir por tanto un elemento de contaminación de la pureza de la revelación espiritual surgida a partir de la visita al oráculo de Siwa de Alejandro Magno.

No obstante, en este punto puede recurrirse a la opinión de Mani (o Manes), que incluyó en su teología tanto a Cristo como a Buda en una interpretación recta del legado sincrético helenístico y su propuesta de evolución unitaria de la Humanidad al margen de dogmatismos excluyentes y de sectas monoteístas. Con la excepción de considerar a Manes, como él se consideraba a sí mismo, el último profeta judío. La tradición profética y mesiánica judía es incompatible con la herencia civilizatoria del paganismo.

Quién jamás puede ni debe ser asimilado al Sol Invicto y su legado espiritual es Mahoma, un simple camellero ignorante, salvaje e intransigente cuyo legado es simplemente la ignorancia, la violencia y la destrucción de la civilización.

Podemos preguntarnos, teológicamente, quién es Jesucristo. Nunca quién es Mahoma porque ya lo sabemos: un enemigo de la civilización al que hay que combatir sin tregua ni cuartel.

En resumen: felices saturnales y nacimiento del Sol Invicto.

© Fernando Busto de la Vega.

LAS VENTAJAS DE SER UNA MULA (LA CAÍDA DEL VELO ISLÁMICO EN TURQUÍA)

El feminismo rampante en occidente, no digamos ya en España, es etnocentrista, racista, sectario, corto de miras, basado en dogmatismos de partido y profundamente ignorante, por eso obvia a las grandes feministas de derechas queriendo arrogarse el feminismo para un determinado bando e ignora todo aquello que no conoce. No me canso de decirlo: el nivel intelectual y humano de las militantes feministas suele ser ínfimo, de verdadera indigencia cultural y profunda deficiencia humana y humanística.

Pero no importa, para eso estamos los odiosos señoros basados, para enmendarles la plana con paternal condescendencia mientras sonreímos con indulgente desdén.

Hoy quiero parar mientes, siquiera someramente, en los procesos de modernización, occidentalización y desislamización que condujeron en Turquía a la caída del velo islámico haciendo avanzar aquella sociedad que ahora, paradójicamente, está en proceso de retroceso.

Sucedió durante la I Guerra Mundial. El imperio otomano estaba en guerra contra Rusia y Armenia en el Cáucaso y se encontró con un inconveniente: carecía de vehículos modernos y las mulas eran incapaces de transitar los altos, estrechos y nevados pasos caucásicos cargadas con el material que se precisaba transportar. ¿Qué hacer?…las mulas fueron sustituidas por mujeres de la zona. Se las contrataba, o reclutaba manu militari, se les acomodaban en los lomos todos los pertrechos que eran capaces de acarrear y se las enviaba por los caminos de montaña a abastecer a los aislados ejércitos turcos enfrentados a Rusia. Sería allá por 1916 a 1918. Una vez caído el velo, todo cambió. Ya no hubo vuelta atrás, sobre todo porque las mujeres podían justificar su negativa a volver a ponérselo con los servicios prestados. También ayudó que el imperio cayera con toda su carga de tradición y apareciera la nueva república con clara voluntad de asimilación a occidente.

Por otro lado, las sensibilidades en la zona estaban ya muy relajadas en relación con el cuerpo femenino, recordemos que hubo miles de armenias paseadas y crucificadas en cueros a la vista de todos. Después de ver tanta cristiana desnuda, contemplar la melena de una musulmana resultaba menos turbador.

ARMENIAS CRUCIFICADAS EN CUEROS POR LOS TURCOS DURANTE EL GENOCIDIO DE 1915. NO DEBEMOS SER MANIQUEOS EN ESTE ASPECTO, PREVIAMENTE, Y CON EL RESPALDO RUSO, LOS ARMENIOS HABÍAN MASACRADO CIENTOS DE ALDEAS MUSULMANAS Y NO HABÍAN SIDO MUCHO MÁS CLEMENTES.

EL FIN DE LAS AMAZONAS

La última noticia que se tiene de mujeres escitas guerreras en la antigüedad proviene de la batalla de Naisso (269 de nuestra era) en la que el emperador Claudio II aplastó la enorme invasión encabezada por el rey godo Cniva en la que participaron, además de godos, hérulos, bastarnos, gépidos, sármatas y otros muchos grupos del norte del Danubio y de las estepas pónticas.

Al ser derrotados los godos, entre los muchos prisioneros capturados, se apresó a una guardia de jóvenes guerreras femeninas que defendían un carro sagrado tirado por ciervos que transportaba la imagen de una diosa que los romanos identificaron con Artemisa. Literalmente, las últimas amazonas de la estepa póntica. Las últimas de la Historia.

Ciertamente, entre los escitas y los sármatas, mientras perduró el auge de la caballería ligera, podían encontrarse mujeres entre sus tropas. Estas se componían de arqueros a caballo muy ligeramente armados y resultaba casi natural que para aumentar su número y su capacidad de dispersión, fundamental a la hora de sobrepasar en movilidad a los ejércitos de infantería de los grandes estados que asaltaban, se incorporaran a ellas jóvenes de ambos sexos dando origen al mito de las amazonas, de mujeres combatientes especializadas en el arco.

Las cosas empezaron a complicarse para las amazonas cuando los asirios del Imperio Nuevo comenzaron a usar caballería pesada para combatir a los sármatas y a los escitas. Apareció así, en torno al siglo VIII a. d. C., mientras en Grecia surgía la infantería pesada de los hoplitas, la caballería pesada de lo que llegarían a ser los catafractarios.

CATAFRACTO PERSA

Estas nuevas unidades, que protegían a jinete y caballo con armaduras metálicas de las flechas de la caballería ligera, alcanzaron pronto una gran relevancia militar. Los escitas y los sármatas, así como sus vecinos germánicos, no tardaron en verse obligados a abandonar sus primitivas tácticas de caballería ligera viéndose forzados a recubrirse ellos mismos y sus monturas de pesadas armaduras. De este modo, el modelo de los catafractarios se extendió a las estepas, como luego lo haría a Roma y Bizancio. La nueva modalidad, que exigía una gran fuerza física del guerrero, apartó definitivamente a las mujeres del combate salvo en casos de continuidad ritual como las capturadas en Naisso y que después de rendirse sin luchar y perdiendo el carro sagrado que debían defender ya no pudieron continuar con su culto ni con su cofradía desapareciendo innoblemente de la historia.

Como curiosidad hay que decir que en fecha tan tardía como el siglo VI de nuestra era, los godos se burlaban de los gépidos por su lentitud en la marcha. Se debía a que los primeros continuaban utilizando las tácticas de caballería ligera de los antiguos escitas mientras los segundos habían optado por el modelo de la caballería pesada. En cualquier caso, para entonces ambos pueblos habían entrado en la órbita militar romana y conformaban en la práctica unidades militares apoyadas por infantería regular que podían utilizarse según las conveniencias. De hecho, los gépidos y los hunos que participaron a las órdenes romanas en la conquista del reino vándalo en África en el siglo VI eran en su mayor parte caballería ligera, mientras que los visigodos del siglo VII solían enfrentarse a los francos como caballería pesada.

Sea como fuere, advertiré al lector que mi recuerdo favorito de las lejanas amazonas no data de la época clásica sino de la cultura pop anglosajona (mira tú por dónde y quién lo diría). He de confesarlo: desde pequeño soy fan de Red Sonja.

UNA INTERPRETACIÓN MODERNA DE RED SONJA. CONOCIDA ES LA DEBILIDAD DEL AUTOR POR LAS PELIRROJAS Y SUS AMIGOS CONOCEN A ESE RESPECTO ALGUNAS HISTORIETAS.

© Fernando Busto de la Vega.