Archivo de la categoría: historia

TOCQUEVILLE Y EL TOTALITARISMO DEMOCRÁTICO (ES DECIR: LIBERAL)

Releer a Alexis de Tocqueville (1805-1859) en los tiempos que corren tiene su interés y su miga. Especialmente si nos ocupamos de La Democracia En América (1835-1840) y, con mayor detenimiento, en su cuarta y última parte que anda ahora desgajada como volumen independiente con el título El Despotismo Democrático (Página Indómita, 2023).

Explica Tocqueville en la obra citada el modo en que el dogma de la igualdad y la búsqueda de la libertad individual acaba poniendo todo el poder en el Estado que, asumiendo funciones previamente delimitadas al ámbito privado o social y desarrollando otras con afán de servicio o protección (las llamadas políticas sociales son un buen ejemplo moderno y podemos observar in situ cómo su desarrollo corre parejo con una acentuación del totalitarismo estatal y la consiguiente pérdida de libertad e intimidad del ciudadano, especialmente aquel que por su posición económica o personal cae en manos de los funcionarios y los procedimientos estatales establecidos), acaba concentrando el poder y erigiéndose en un ente con vocación absolutista y, lo que es peor y sabemos desde el siglo XX: totalitaria.

Tocqueville casi llega a adivinar el devenir del totalitarismo del siglo XX que, tanto en el campo izquierdista como en el derechista surge, precisamente, de esa asunción del control y poder por parte del Estado moderno.

Lo que ni Tocqueville ni el mismísimo Marx llegaron a imaginar, vivieron en tiempos en los que el Estado centralista burgués (el Estado burgués capitalista es siempre centralista, aunque asuma formas federalistas) era demasiado rudimentario, es el modo en que el Estado se vacía rápidamente de contenido convirtiéndose, desde el liberalismo burgués, desde eso mal llamado «democracia» que nos venden como panacea occidental, en un coto cerrado de la oligarquía dominante. El Estado, con el liberalismo burgués, acaba dejando de ser res pública, el asunto público de todos los ciudadanos, para convertirse en el medio de legitimización y dominio de un solo grupo, al que a veces (y a eso juegan los grupúsculos «progresistas», «wokes» y similares) se puede obligar al pactismo y a la cesión de parcelas de poder bien regadas de dinero público.

La llamada democracia liberal acaba siendo, lo es ya en todos los países de occidente, un cascarón vacío, una máscara que esconde el totalitarismo de unos pocos (cada vez menos y más poderosos) y la desposesión de sus derechos de la inmensa mayoría de ciudadanos reconvertidos en consumidores y productores, es decir: en esclavos.

Puesto que se necesita la ceguera de los dominados para ejercer la dominación, el Estado, usando todos los medios a su alcance, desde la televisión y la educación a la publicidad que regula adecuadamente para transmitir sus mensajes ideológicos, adquiere como principales funciones la propaganda y la represión cuando aquella falla y el descontento induce a la protesta, para justificarse y dar la impresión de utilidad y servicio al ciudadano. Pero no lo olvidemos: precisamente esa «utilidad» y ese «servicio» es lo que propicia y justifica la centralización del poder estatal y su acaparamiento cada vez de mayor poder hasta alcanzar un sentido absolutista, despótico y autoritario que se pone al servicio no de los ciudadanos sino de un grupo privilegiado auxiliado por una pequeña galaxia de grupúsculos parasitarios.

La democracia liberal capitalista es un peligro para la libertad y desarrollo de la sociedad en cuanto individuos interrelacionados, la socialdemocracia progresista uno de los más peligrosos y temibles caballos de Troya del totalitarismo.

Sé que el ciudadano europeo, especialmente el adocenado español moderno, tendrá grandes dificultades para comprender lo que digo y me cancelará de su mente tachándome como ultraderechista, facha o algo similar. Es lo esperable: el totalitarismo liberal hace bien su trabajo de adoctrinamiento.

Hay que dejar de creer en los dogmas insuflados desde el poder para recuperar la libertad. Os animo a ello.

© Fernando Busto de la Vega.

CATALUÑA (NO CATALUNYA)

YA QUE ESTAMOS EN MISIÓN DIDÁCTICA HABRÁ QUE RECORDAR QUE LAS BARRAS QUE SE HAN APROPIADO LOS CATALANISTAS INDEBIDAMENTE SON LAS BARRAS DE ARAGÓN CONCEDIDAS POR EL PAPA AL REY DE ARAGÓN SANCHO RAMÍREZ EN 1068 COMO PARTE DEL INFEUDAMENTO DEL REINO AL PONTÍFICE. LOS CATALANES LAS HAN HEREDADO COMO MUESTRA DE SU HISTÓRICO SOMETIMIENTO A ARAGÓN. TÉNGASE SIEMPRE EN CUENTA. ANTES QUE A MADRID, CATALUÑA LE DEBE PLEITESÍA A ZARAGOZA.

Es triste tener que enseñar español a los españoles a estas alturas, y más que el culpable de ello sea el propio Estado sometido a un régimen ilegítimo pensado por nuestros enemigos para debilitarnos y llevarnos a la disolución, pero en fin: la pedagogía es un deber moral.

A ver, en España se habla español (los dialectos pueden tolerarse como curiosidad etnológica o fósiles culturales, pero no como instrumentos políticos de disensión ni como excusas de las oligarquías comarcales o los grupúsculos de izquierda al servicio de imperialismos ajenos para diluir la unidad nacional) y, por lo tanto, es preciso que volvamos a recordar cómo se habla y cómo se escribe.

Verbi gratia: es Cataluña, no Catalunya; Lérida, no Lleida; Gerona, no Girona…y es Pedro, no Pere; Miguel, no Miquel…y, esta es buena: Aureolo no Oriol.

Lo de Aureolo como nombre catalán es interesante porque, en realidad, se refiere a un conde franco que gobernó en territorio aragonés, «frente a Huesca y Jaca» según las crónicas, y expone claramente no solo las constantes apropiaciones culturales e históricas del catalanismo, también sus endebles bases si a la realidad nos referimos. Como el nacionalismo vasco, el catalán no pasa de ser la validación acrítica de un puñado de fantasías y leyendas románticas elevadas a ridículo dogma.

Y ya que hablamos del prefabricado nacionalismo vasco, tan próximo al nazismo en cuanto a su fantasía racista, bueno será repetir la lección: Álava, no Araba; Vizcaya, no Bizkaia; Guipúzcoa, no Guipuzkoa; etc.

Y Orense, no Ourense, La Coruña, no A Coruña…

La unidad indiscutible de España debe sustentarse en unas leyes, una educación, unos derechos y obligaciones y un idioma únicos. Todo lo demás, es traición.

Como pude verse aquí, lo dicho sobre los dialectos catalán, vasco y gallego sirve también para otros, incluido el aragonés.

© Fernando Busto de la Vega.

FIDEL CASTRO Y LAS VACAS

Dice un viejo refrán popular español que lo que se hereda no se compra y, después de todo, Fidel Castro no dejaba de ser un gallego trasplantado a Cuba.

Su padre, como es sabido, perteneció al ejército español que combatió en 1895-1898 contra los traidores mambises sublevados y sus aliados estadounidenses. Tras ser repatriado con el resto de las tropas tras la derrota de 1898 (que los Estados Unidos no hubieran conseguido sin la hostilidad de Francia, Inglaterra y Holanda contra la flota española en el Caribe, a la que negaron puntos de carga de carbón), regresó a la isla en 1899 dejándose contratar por la United Fruit Company, la punta de la lanza del imperialismo yanqui en el Caribe que había desembarcado en Cuba en cuanto España hubo de retirarse. Como buen inmigrante gallego se las apañó para enriquecerse rápidamente y contraer un matrimonio ventajoso del que se derivaron cuatro hijos, entre ellos Fidel y Raúl.

Los azares políticos y geoestratégicos llevaron a los hermanos Castro por los derroteros conocidos del panamericanismo primero, el nacionalismo cubano después y el comunismo a la postre; pero, en la práctica, todo su devenir vital, más allá de la ideología y las modas del momento, puede explicarse y circunscribirse al legado genético español.

¿Quién si no un español de pura cepa es capaz de desembarcar en una isla con media docena de seguidores supervivientes en medio de una acción fracasada, conquistarla y quedársela de manera vitalicia y hasta dinástica?

Tiempos hubo en que Fidel Castro y el generalísimo Franco, también un dictador gallego vitalicio, se entendieron y colaboraron por encima de ideologías y conveniencias geoestratégicas como buenos paisanos, uno en casa, el otro en la emigración. Eso duró, al menos, hasta que la CIA (esa cortarrollos) intervino asaltando en un claro acto de piratería el buque mercante español Sierra de Aránzazu que viajaba entre Santander y La Habana haciendo caso omiso, como otros muchos mercantes españoles, al embargo impuesto a Cuba por los Estados Unidos. Hubo muertos y heridos españoles, Franco consiguió indemnizaciones yanquis para ellos y sus familias y Castro reflotar el buque semihundido y devolverlo a España, concretamente al puerto de Las Palmas de Gran Canaria. Compartieron también a Eduardo Barreiros, el empresario de la automoción, otro gallego exitoso.

En fin, que a pesar de su barba, su uniforme revolucionario y su demagogia marxista-leninista Fidel Castro era un emigrante (y conquistador, quizá el último conquistador español en América, aunque todo se andará) exitoso que, en gran medida, seguía mirando a Vigo desde La Habana, lo cual tuvo algunas consecuencias cómicas e inesperadas.

Sabido es que, al menos hasta mediados del siglo XX, la gran ambición de todo indiano del noroeste español, incluyo también a los asturianos, era hacerse con un nutrido hato vacuno y dispersarlo por amplias tierras recién adquiridas en su comarca y las colindantes. Fidel Castro jamás regresó a Galicia, era un hijo de la diáspora al que le iba mejor en la tierra de adopción de su padre que en su España original, pero siguió manteniendo gran parte de la mentalidad del emigrante gallego que fue su padre. Mi tío Humberto, que lo conoció allá por la crisis de los misiles y que siempre hablaba maravillas de él, asturiano trasplantado en la infancia a la Unión Soviética, mantenía en gran medida también esa mentalidad (y eso que era hijo de un minero, nieto de un marqués, nacido en Oviedo y crecido en Rusia) y eso ayudó mucho a que se llevaran bien, se entendían. Del mismo modo que Franco y Castro lo hacían. La cultura ancestral y los genes unen más que lo que separan la ideología y las apariencias.

A lo que íbamos: como buen gallego, Fidel Castro estaba obsesionado con la riqueza que representa el ganado vacuno e inasequible al desaliento y sin parar mientes en que el clima tropical de Cuba no es el las montañas gallegas vivió todo su largo mandato empeñado en desarrollar la industria ganadera y lechera en su isla. Fracasó. Pero no deja de resultar interesante, como punto de arranque de un análisis psicológico, político e histórico esa perduración de lo ancestral en el líder, en cualquier líder por muy revolucionario que sea.

La realidad, y por lo tanto la Historia, arraigan en lo insondable, en lo ancestral, en lo eterno, en lo genético…es bueno tenerlo en cuenta para comprender el presente y predecir el futuro. Para analizar debidamente el mundo.

© Fernando Busto de la Vega.

AMÉRICA Y LOS VIKINGOS

El racismo germánico no puede soportar la supremacía civilizatoria de España y lleva, por lo tanto, siglos inventando mentiras, expandiendo la Leyenda Negra y tratando de borrar de la Historia las enormes aportaciones de España al mundo.

Esto sucede también con el descubrimiento de América que, con toda la pompa y fanfarria posible tratan de arrebatar a España para entregárselo a los vikingos, pueblo convenientemente ario. Usan para ello el controvertido yacimiento de L´Anse aux Meadows que, aun resultando cierto y no políticamente malinterpretado, no vendría a significar otra cosa que el resultado fracasado de una navegación a ciegas sin ningún valor cultural. Una simple deriva en nada comparable a la preparación científica que significó el viaje de Colón.

No obstante, para atajar las ínfulas racistas y propagandísticas de los que ensalzan a Leif Erikson como «descubridor» de América en detrimento de nuestro Cristóbal Colón, bastan solo un par de preguntas: ¿ cuanta gente habla danés, noruego o sueco en América como idioma natal? ¿ Cuanta habla español?…Poco hay más que decir.

En cuanto a las insidias vertidas contra la acción española en América basta preguntar: ¿en qué parte queda más población indígena y mestiza, en la española o en la anglosajona? ¿ Quienes fundaron los primeros hospitales y universidades en América?

España transmitió la civilización a América por mucho que los anglosajones y los traidores de las naciones hispánicas intenten negarlo. España llevó a cabo una misión divina, quien la combate abraza el mal y se enfrenta al bien.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO Y LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS (JUNIO DE 1967)

No voy a entrar en asuntos políticos ni a incidir en lo evidente (lo cerquísima que nos encontramos de una tercera guerra mundial), prefiero centrarme en materias culturales e históricas.

En estos momentos en los que el Estado de Israel se ve obligado, una vez más, a defenderse frente al radicalismo islámico y la xenofobia árabe, en los que ha comenzado una nueva guerra, me viene a la memoria una operación especial que tuvo lugar durante la guerra de los Seis Días en 1967 y que todavía hoy tiene consecuencias culturales y científicas de amplio rango. Se trata de una operación poco conocida que me limitaré a resumir.

Entre 1947 y 1956 se encontraron, primero en cuevas sitas en la localidad cisjordana de Qumrán, después en otra docena de los alrededores, hasta 972 manuscritos religiosos judíos en casi perfecto estado de conservación. Los famosos Manuscritos del Mar Muerto.

En ese momento Samaría, la actual Cisjordania, se encontraba bajo control del Reino de Jordania, uno de esos Estados artificiales que el imperialismo inglés puso bajo dominio de la dinastía hachemí de La Meca para asegurar, entre otras cosas, el predominio de los Sauditas en Arabia, y todos aquellos manuscritos acabaron en el Museo Rockefeller establecido en Jerusalén Este, es decir: bajo control árabe, lo que se tradujo en el hecho beligerante y contrario a los usos académicos y científicos de impedir que los expertos israelíes pudieran estudiarlos debidamente.

Cuando en junio de 1967 Egipto, Jordania, Siria, Líbano, Irak y Arabia Saudí pretendieron aniquilar al Estado de Israel siendo vergonzosamente derrotados en apenas seis días de combate, algunos de los historiadores israelíes, implicados como la mayor parte de la sociedad en la defensa política y militar de su país y situados en puestos de responsabilidad estratégica aprovecharon para incluir una operación especial de rango cultural en las operaciones de defensa y contrataque.

Una de las prioridades de Israel era recuperar la ciudad vieja de Jerusalén y con ella todo el alfoz de Jerusalén Este y se aprovechó al ataque árabe para hacerlo.

El general Mordechai Gur penetró con la 55 Brigada Paracaidista del Ejército de Israel por la Puerta de los Leones en la Ciudad Vieja de Jerusalén y ocupó tras tres días de combates todo el territorio ambicionado por Israel en aquella zona. Entre sus misiones se contaba la de ocupar el Museo Rockefeller y hacerse con los manuscritos del Mar Muerto sin que sufrieran ningún daño para trasladarlos al Museo de Israel fundado en 1965.

De este modo Israel, en el transcurso de una guerra territorial por la supervivencia se las apañó también para recuperar parte de su patrimonio cultural hasta entonces en manos de sus enemigos.

La guerra presenta siempre oportunidades para los audaces. El valor, la previsión y la fortuna suelen caminar de la mano.

© Fernando Busto de la Vega.