Archivo de la categoría: política

SOL INVICTUS, NATUS EST

¿Quién cojones es Jesucristo?

Hoy, en plenas saturnales, lo que debe celebrarse es el nacimiento de Mitra y su asimilación al concepto teológico del Sol Invicto que reúne en una sola hipóstasis todos los dioses solares y salvadores que, con personalidades y orígenes distintos, representan una sola función divina de héroes civilizadores, pacificadores y salvadores.

En ese sentido no solo los dioses, cualquier semidios, héroe humano o persona sobresaliente que encarne esa misma función puede ser asimilada al Sol Invicto.

¿Puede, entonces, Cristo, o, por mejor decir, el personaje de Jesús de Nazaret, ser asimilado a la hipóstasis del Sol Invicto? Sí, eliminando de su relato las referencias judías y depurando los dogmas y las organizaciones sectarias contrarias al paganismo que como excrecencias indeseadas han ido adhiriéndose a su figura espiritual. No obstante esa asimilación resulta indeseable precisamente por proceder las figuras de Jesús y de Cristo de sectas que malinterpretaron el legado helenístico y constituir por tanto un elemento de contaminación de la pureza de la revelación espiritual surgida a partir de la visita al oráculo de Siwa de Alejandro Magno.

No obstante, en este punto puede recurrirse a la opinión de Mani (o Manes), que incluyó en su teología tanto a Cristo como a Buda en una interpretación recta del legado sincrético helenístico y su propuesta de evolución unitaria de la Humanidad al margen de dogmatismos excluyentes y de sectas monoteístas. Con la excepción de considerar a Manes, como él se consideraba a sí mismo, el último profeta judío. La tradición profética y mesiánica judía es incompatible con la herencia civilizatoria del paganismo.

Quién jamás puede ni debe ser asimilado al Sol Invicto y su legado espiritual es Mahoma, un simple camellero ignorante, salvaje e intransigente cuyo legado es simplemente la ignorancia, la violencia y la destrucción de la civilización.

Podemos preguntarnos, teológicamente, quién es Jesucristo. Nunca quién es Mahoma porque ya lo sabemos: un enemigo de la civilización al que hay que combatir sin tregua ni cuartel.

En resumen: felices saturnales y nacimiento del Sol Invicto.

© Fernando Busto de la Vega.

PRUEBAS DE APTITUD PARA FUNCIONARIOS (LA PERVESIÓN ESTRUCTURAL DEL SISTEMA)

La idea, en principio, no es mala. Diré más: resulta absolutamente necesaria. Eso de evaluar a los funcionarios y condicionar sus ascensos y la permanencia en sus puestos directamente con el cumplimiento de sus funciones no puede discutirse como parámetro radical y necesario para avivar la imprescindible utilidad y funcionalidad burocrática del Estado (entendiendo este como la integridad de sus servicios tanto centrales como autonómicos, municipales y periféricos).

De hecho, los ingenuos estarán muy contentos con lo que el Gobierno ha publicado hoy, 20 de diciembre de 2023, en el BOE en relación con las evaluaciones de desempeño de los funcionarios.

Los que, como se dice vulgarmente, tenemos el culo pelado en el servicio público y aquellos que se encuentren más al cabo de la calle aplaudiremos menos. Para no mentir: levantaremos una ceja escéptica y esbozaremos una sonrisa sarcástica.

Esas pruebas de evaluación, tal y como están las cosas, tal y como funciona la burocracia española, con todas las pequeñas tiranías y taifas instaladas a lo largo y ancho de los escalafones y los organismos y con la perpetua interferencia política de uno y otro signo en continua expansión y colonización privada (partidista y lobista) del espacio público solo representan un instrumento más de manipulación, corrupción, prevaricación, favoritismo y arbitrariedad que empeorará el servicio público perpetuando su progresiva y acelerada decadencia que será una de las causas más directas e inmediatas de la deriva de España hacia la condición de Estado fallido.

No nos engañemos: la burocracia española, y esto es más cierto cuanto más periférica, es un coto del amiguismo, del nepotismo y de la corrupción más o menos encubierta, también de círculos de intereses más o menos confesados (de clase, de partido, de confesión, de favores mutuos, de enchufismo) que se enfrentan al propio Estado y a otros círculos de intereses para conseguir taifas en las que ejercer su tiranía y apesebrarse. Es así. Quien diga lo contrario o miente intencionadamente o ignora la realidad.

Por supuesto, los sindicatos mayoritarios (que ejercen como verticales y correas de transmisión de sectores políticos e intereses privados mucho más vehemente y eficazmente que los propios sindicatos verticales franquistas) han reclamado su papel en el nuevo sistema. Ellos dicen que para evitar arbitrariedades, en realidad, lo sabemos todos, para imponer las propias. Desde hace décadas los sindicatos han dejado de representar a los trabajadores para erigirse en gremios cerrados especializados en la defensa de los privilegios de determinados grupos y hasta generaciones. En ese sentido hemos regresado a la Edad Media y no somos un país moderno, sino una monarquía bananera donde los propios sindicatos contribuyen, con su afán de poder, subvenciones y colocación de propios en todo el organigrama burocrático, a la acentuada decadencia que padecemos.

Lo decimos siempre: el régimen ilegítimo y corrupto de 1978 nos conduce a la destrucción y absolutamente todos las facciones acomodadas en él son igualmente corruptas, ilegítimas y decadentes.

De modo que no hay que alegrarse por el supuesto avance que suponen estas evaluaciones anuales de los funcionarios. Nos encontramos, sencillamente, ante otro instrumento más de prevaricación, arbitrariedad y tiranía encubierta, un paso más en el asentamiento de las taifas burocráticas que carcomen nuestro sistema burocrático: necesario, pero podrido hasta la médula y necesitado de la misma profunda limpieza que los demás ámbitos del Estado (político, sindical, judicial, periodístico, empresarial y bancario…)

En otras palabras: estamos bien jodidos.

Menos mal que todavía nos queda Forges.

© Fernando Busto de la Vega.

LA ESPECULACIÓN, LA SAREB Y UNA CATERVA DE TRAIDORES A CASTIGAR.

La traición al pueblo y a la patria asume muchas formas. Por supuesto el independentismo y quienes de un modo u otro le dan alas permitiéndole existir y pactando con él.

Pero tolerar y alentar la especulación en todos los campos, y especialmente en el inmobiliario, representa también una forma de traición que debe ser castigada con la máxima dureza.

El ilegítimo régimen que padecemos no se encuentra al servicio del pueblo sino de los intereses imperialistas de nuestros enemigos y de las ansias extractivas y cleptocráticas del capital mafioso internacional y sus lacayos nacionales. Esto viene siendo así desde el establecimiento de los regímenes liberales en 1833, y debe cambiar.

Las consecuencias de esa reducción a la condición de colonia que ha experimentado España bajo el liberalismo (a la postre doctrina de nuestros enemigos impulsada siempre por lacayos a sueldo o abducidos por sectas o ideologías cuyo principal fin ha sido destruir España, nación odiada por los bárbaros del norte) son evidentes. Pronto se convertirá en un Estado fallido. Hasta entonces las políticas neoliberales, basadas en la corrupción y la especulación, en fomentar el beneficio de los especuladores nacionales e internacionales en detrimento de las obligaciones del Estado hacia el pueblo, están devastando la vida de los ciudadanos a través del claro y premeditado deterioro de los servicios públicos, de la privatización de los beneficios y la nacionalización de las deudas, de la especulación urbanística e inmobiliaria…

La SAREB, a la postre un organismo mayoritariamente privado que le salvó el culo a bancos que habían destrozado la economía nacional cebando, con crédito extranjero, la burbuja inmobiliaria y dando origen a la crisis de 2008, es un claro ejemplo de ello. Una vez reprivatizados todos esos bancos, y no castigados debidamente ni sus gestores ni los políticos traidores al pueblo que les dejaron hacer y no han visto ni de lejos el paredón (que es el único castigo viable para los traidores al pueblo y a la patria), la salida al problema generado es incidir en los mismos crímenes: vender los activos a los fondos buitres para seguir perjudicando al ciudadano.

Ignora deliberadamente el liberalismo, no digamos ya los cleptócratas corruptos de la España colonizada y expoliada, que el Estado o es una superestructura puesta al servicio del bien público y común (una Res Pública) o es simple tiranía y que la tiranía, desde la Grecia antigua y pasando por Francisco de Vitoria, debe ser combatida, derribada y sus fautores castigados.

La SAREB es un ejemplo claro de especulación, cleptocracia y tiranía contra el pueblo, y nos marca el camino del verdadero y profundo cambio que necesitamos. El nuevo orden interno que es preciso establecer, hoy mejor que mañana.

© Fernando Busto de la Vega.

LAS VENTAJAS DE SER UNA MULA (LA CAÍDA DEL VELO ISLÁMICO EN TURQUÍA)

El feminismo rampante en occidente, no digamos ya en España, es etnocentrista, racista, sectario, corto de miras, basado en dogmatismos de partido y profundamente ignorante, por eso obvia a las grandes feministas de derechas queriendo arrogarse el feminismo para un determinado bando e ignora todo aquello que no conoce. No me canso de decirlo: el nivel intelectual y humano de las militantes feministas suele ser ínfimo, de verdadera indigencia cultural y profunda deficiencia humana y humanística.

Pero no importa, para eso estamos los odiosos señoros basados, para enmendarles la plana con paternal condescendencia mientras sonreímos con indulgente desdén.

Hoy quiero parar mientes, siquiera someramente, en los procesos de modernización, occidentalización y desislamización que condujeron en Turquía a la caída del velo islámico haciendo avanzar aquella sociedad que ahora, paradójicamente, está en proceso de retroceso.

Sucedió durante la I Guerra Mundial. El imperio otomano estaba en guerra contra Rusia y Armenia en el Cáucaso y se encontró con un inconveniente: carecía de vehículos modernos y las mulas eran incapaces de transitar los altos, estrechos y nevados pasos caucásicos cargadas con el material que se precisaba transportar. ¿Qué hacer?…las mulas fueron sustituidas por mujeres de la zona. Se las contrataba, o reclutaba manu militari, se les acomodaban en los lomos todos los pertrechos que eran capaces de acarrear y se las enviaba por los caminos de montaña a abastecer a los aislados ejércitos turcos enfrentados a Rusia. Sería allá por 1916 a 1918. Una vez caído el velo, todo cambió. Ya no hubo vuelta atrás, sobre todo porque las mujeres podían justificar su negativa a volver a ponérselo con los servicios prestados. También ayudó que el imperio cayera con toda su carga de tradición y apareciera la nueva república con clara voluntad de asimilación a occidente.

Por otro lado, las sensibilidades en la zona estaban ya muy relajadas en relación con el cuerpo femenino, recordemos que hubo miles de armenias paseadas y crucificadas en cueros a la vista de todos. Después de ver tanta cristiana desnuda, contemplar la melena de una musulmana resultaba menos turbador.

ARMENIAS CRUCIFICADAS EN CUEROS POR LOS TURCOS DURANTE EL GENOCIDIO DE 1915. NO DEBEMOS SER MANIQUEOS EN ESTE ASPECTO, PREVIAMENTE, Y CON EL RESPALDO RUSO, LOS ARMENIOS HABÍAN MASACRADO CIENTOS DE ALDEAS MUSULMANAS Y NO HABÍAN SIDO MUCHO MÁS CLEMENTES.

CAMBIO DE CICLO, CAMBIO DE PARADIGMA

Progres y wokes son ya el pasado (y la decadencia) porque el ciclo histórico ha cambiado definitivamente. Ellos, fanáticos y poco formados en la realidad y en la Historia como son, aún no se han dado cuenta. No lo han comprendido y, por desgracia, no lo comprenderán hasta que la Historia les pase a sangre y fuego por encima. Lo malo es que, como elementos de decadencia, nos están arrastrando a todos y, en consecuencia, la hecatombe de sangre y fuego que están provocando, la era oscura que se avecina, nos incumbirá a todos. Es por eso que deberíamos yugular ya, antes de que el proceso de caída se complete, a esas tendencias ideológicas y a esos lobbies que nos arrastran a todos a la debacle.

Sobre el papel las ideologías progresistas y wokes pueden resultar atractivas e incluso adquirir una cierta apariencia de respetabilidad intelectual e integridad moral, pero ninguna ideología debe ser juzgada como teoría sino por sus efectos en la vida real. Un reloj puede marcar las nueve en punto perpetuamente, pero no por eso dejará de pasar el tiempo. La realidad es una cosa, la ideología otra.

Y el ciclo histórico ha cambiado.

Las pueriles preocupaciones progres y wokes solo tienen cabida en un escenario de ricos sin verdaderas amenazas exteriores, en los selectos círculos universitarios y sociales en los que han aparecido. Pensemos, por ejemplo, en toda esa constelación de siglas y matices sexuales que andan definiendo…¿Qué joven mal alimentado, sin futuro inmediato a la vista y asediado por la miseria se preocuparía por asuntos semejantes? Tanta obsesión y tanto tiempo dedicado a asuntos semejantes denota una ausencia de problemas reales, son cosa de ricos bien comidos, inmaduros y con el futuro resuelto, aunque sea a costa de sus padres, o de esquilmar al Estado.

Lo mismo sucede con el veganismo (quien tiene hambre de verdad no discrimina ni hace de la comida un asunto ético, simplemente come lo que puede y cuando puede) o el pacifismo. Yo amo la paz y odio la guerra, pero soy muy consciente de que hay millones de enemigos afilando el cuchillo para asaltar mi tierra y ocupar mi lugar en el mundo eliminándome, luego soy partidario de prepararme para la guerra, de mantener la autodefensa. Desgraciadamente los inmaduros progres no quieren ver la realidad y nos arrastran a la inacción. Un nuevo Guadalete es cada vez más inevitable.

El problema que padecemos, especialmente en España, es que las instituciones y la propaganda de nuestros enemigos han conseguido que la ideología woke y progre se imponga como moral común y se promocione desde las colonizadas instituciones.

Hoy en día cualquier colectivo progre y woke puede entrar en un colegio o en un instituto para adoctrinar a los niños. Una asociación que promocionase los valores de la supervivencia, del amor a la unidad y continuidad de la patria, los eternos valores de la areté que han mantenido en pie la civilización o la necesidad de que cada sexo cumpla su papel natural como obligación moral para la perpetuación de la nación sería vetada sin contemplaciones. Es más: esas ideas quedan desprestigiadas bajo la sesgada denominación de «ultraderechistas»…Aquí solo vale la moral progre y woke que nos arrastra a la destrucción.

No importa. Roma volverá a caer y habrá, como siempre, que reconstruirla a sangre y fuego. Tardaremos siglos, quizá, pero en España ya sabemos lo que es la Reconquista…y el castigar a los enemigos internos de la patria. Aunque esto último es mejor zanjarlo antes que después.

Sea como fuere la verdad objetiva es que el ciclo histórico ha cambiado. Se acabó el idílico escenario de la globalización ultraliberal y el predominio del poder occidental. Desde hace más de una década solo sobrevivirán los más fuertes y combatiendo a cara de perro. Es preciso cambiar el paradigma como han cambiado los tiempos.

No sucederá. Estamos condenados.

© Fernando Busto de la Vega.