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¿PRETENDE ESTADOS UNIDOS OCUPAR ANDALUCÍA?

La respuesta es sí. Directa o indirectamente, pero sí. Debemos recordar que nunca han sido aliados nuestros, sino enemigos (y amos, pero eso debe terminar).

La trifulca por el uso de las bases de Morón y Rota es mucho más que coyuntural, está en juego el control del estrecho de Gibraltar que España perdió en gran medida gracias a los Borbones en el tratado de Utrech (1713) y por el cual, como ha sido su destino histórico desde antes de la presencia de Roma en España (recordemos a los lusitanos que combatieron en la Tingitana en el siglo II a.d. C. para prevenir las incursiones moras), debe luchar a ultranza.

Pero los Estados Unidos también desean controlar ese estrecho (recordemos que desde su misma fundación y a pesar de su distancia geográfica desean hacerlo, ahí están el tratado con Marruecos de 1787, la guerra contra los piratas berberiscos de Trípoli en 1804 y la suma de corsarios yanquis que lo merodeaban e incluso atacaban puertos españoles desde finales del siglo XVIII a principios del XIX) y cometerán cualquier infamia o desafuero por conseguirlo. Más ahora con el desquiciado afán de agresividad imperialista decimonónica que les domina y no cesará con la caída (esperemos que pronta y sangrienta) del alucinado tirano Trump (a quien en estas páginas nos referimos como al Trompetas).

Por supuesto, el escenario más plausible es el del control indirecto, ya sea con un Estado títere establecido en Madrid ( como lo fueron en gran medida el franquista desde 1959 y el de 1978 que todavía padecemos) o bien estimulando el expansionismo de nuestros seculares enemigos marroquíes que, no lo olvidemos, son fieles aliados de los Estados Unidos desde el siglo XVIII (en sus puertos se amparaban los corsarios yanquis que pirateaban en el estrecho de Gibraltar y asaltaban puertos españoles como Málaga) mientras los ingleses bloqueaban nuestras comunicaciones con América desde el hurtado puerto gibraltareño (vemos ahí la constante concatenación del odio antiespañol de musulmanes y protestantes bien adobado por los receptadores judíos). Recordemos, también, que en 1975 y bajo la dirección del despreciable Enrique Kissinger los Estados Unidos arrebataron a España su provincia sahariana para entregársela a Marruecos, que todavía la domina ilegal e ilegítimamente como dádiva del imperialismo yanqui.

Aunque existe otro escenario a tener en cuenta: la disolución de España con el estímulo de los partidos independentistas y antiespañoles que inconcebiblemente el corrupto e ilegítimo régimen de 1978 (establecido bajo la escuadra y el cartabón de los intereses yanquis y, por lo tanto, contrario a los del pueblo español) permite existir y hasta presentarse a las elecciones en lugar de fusilar sumariamente, como debería hacerse, a todos sus integrantes y simpatizantes (se me hablará de los derechos humanos…pero un español contrario a la unidad y grandeza de España no puede ser considerado un ser humano, es una aberración con los mismos derechos que una rata o una cucaracha, a las plagas se las extermina y debe hacerse así para la salud pública y el futuro de la patria).

En ese sentido, y habida cuenta tanto de las ambiciones marroquíes y yihadistas, de la falsa retórica de lo andalusí y de la intensa inmigración musulmana que estamos padeciendo, que se toleren iniciativas repugnantes, claramente antiespañolas, que atentan contra la unidad y la integridad de España y de su sagrado legado cultural amenazando, además, con fomentar nudos secesionistas en el sur, es una infamia y una muestra de los límites para el crecimiento y la unidad de España que representa el ilegítimo régimen de 1978 que debemos derribar a la mayor brevedad para restablecer el orden y la grandeza.

Se ha permitido la fundación de un llamado Partido Andalusí que cuestiona todo lo que España representa, en cuya formación, además de musulmanes (y por lo tanto antiespañoles) han participado esquejes pútridos de un despreciable federalista (y ya sabemos lo que significó el federalismo para España, por cierto: recordemos que en la Guerra Cantonal de 1873-1874 algunos de estos federalistas pretendieron adherir Cartagena a los Estados Unidos, llevan la traición y el antiespañolismo, así como la sumisión a los Estados Unidos en la sangre) como fue Blas Infante, justa y afortunadamente fusilado por sus crímenes antiespañoles en 1936 (camino que deberían seguir sus descendientes andalusistas). Esa es la España que padecemos bajo el régimen de 1978 y que debemos derribar lo antes posible para restablecer una verdadera democracia nacional que cimente el resurgir de España.

Los Estados Unidos, Marruecos y los enemigos interiores que se ha permitido alentar en nuestra asendereada patria, acechan. Actuemos.

© Fernando Busto de la Vega.