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EL BESO DE RUBIALES

Mira tú por donde tenemos que volver al aburrido tema del fútbol femenino, esta vez a cuenta de uno de esos escándalos vocingleros, demagógicos y artificiales orquestado por el puritanismo del progresismo y el feminismo.

Ya todos conocemos el caso: el presidente de la Real Federación Española de Fútbol le ha plantado un beso en los morros a una jugadora de la selección, en público y al modo de Bugs Bunny. Hecho que algunas andan ahora equiparando frívolamente con la violación.

En tiempos normales la cosa no hubiera tenido más trascendencia.

En aquellas épocas en los que no había tanto imbécil (ni tanto bot) opinando urbi et orbi y todos éramos menos «sensibles» y «concienciados» el incidente hubiera sido corto y zanjado de inmediato.

Hubiera cursado del siguiente modo: el tipo imprudente y maleducado besa a la chica, a esta el exceso la disgusta y lo frena en seco con un bofetón monumental. Luego hermanos y novio de la afectada hubieran buscado discretamente al infractor y tenido una charla didáctica (algún hueso roto, algún diente de menos) con él. Ya.

Ahora la chica traga con el beso, se lo come, y luego se dedica a quejarse a posteriori y acompañada por un oportuno y teledirigido coro jeremiaco de ofendiditas y medios afines…puede incluso que pida indemnización monetaria y, desde luego, la cabeza del infractor (a quien no defiendo, su gesto me parece inaceptable) como chivo expiatorio y aviso a navegantes del poder de ciertas sectas ideológicas determinadas a implantar su dominio dogmático para mantener el ordeño a las instituciones y los sillones de todas las que los ocupan en virtud de la organización político-mediática de dicha ideología totalitaria que tan bien ha aprendido del leninismo a asaltar el poder e ir asentando su control social e institucional centímetro a centímetro.

Personalmente, y como siempre debe hacerse en estos escándalos artificiales promovidos por el puritanismo feminista y progre, solo propongo al lector (y la lectora, ojo) que intercambie eso que ahora denominan con el anglicismo intolerable de roles. Imaginemos que hubiera sido una presidenta madura la que le hubiera estampado un beso en los morros a un joven jugador de la selección… ¿Cómo nos estarían vendiendo la moto esas mismas que ahora se rasgan las vestiduras?…

Nos estarían hablando de un gesto inocente, simpático, empoderador; de lo campechana y espontánea que era la presidenta…sabemos que sería así.

¿Entonces? Lo típico y lo que venimos denunciando aquí desde siempre: demagogia y la ley del embudo. Nada de igualdad, nada de moralidad, nada de progreso. Simple totalitarismo, simple caza de brujas, simple afán de seguir exprimiendo los fondos estatales para pagar sueldos de «expertas» con funciones inquisitoriales destinadas a mantener el asalto a las instituciones y el ordeño de las arcas del Estado en beneficio de determinadas siglas (que pueden cambiar para que nada cambie).

Hay que limpiar, hoy mejor que mañana.

© Fernando Busto de la Vega.

LAS MUJERES Y EL SÍNDROME DE PETER PAN

«NO QUIERO QUE ME VEAN COMO A UNA VIEJA, TODAVÍA SOY ATRACTIVA Y PUEDO LIGAR POR AHÍ, PERO ME DISCRIMINAN POR SER MENOPÁUSICA»

Vale, el rollito MILF lo compro…aunque, como es universalmente conocido, soy mucho más de jovencitas, pero todo tiene su límite y nada hay más triste que alguien que no acepta su condición natural y lo que esta supone para su atractivo físico.

Cierto, soy culpable: a mi edad y con mi físico sigo peleando en las grandes ligas, pero con pleno conocimiento de causa y aceptación de la decadencia que me afecta. Soy consciente de mi barriga, de mi cabeza rapada, de…todo, pero, mira: de momento el porcentaje de éxito y la calidad del servicio siguen manteniéndome en un buen nivel. Hay tíos más guapos, más jóvenes, más musculosos, con mejores coches y más dinero, incluso con la polla más grande (esto último es triste admitirlo), pero yo sigo llevándome gratis y por la cara mi cuota de amor y belleza de calidad. Lo digo siempre: algún día caeré, pero, de momento, sigo en pie.

Y cuando caiga, habré caído. Lo aceptaré sin lamentaciones ni dramas, con la eterna sonrisa con la que miro la vida. Será, desde luego, un descanso…eso de ligar, estresa; estresa mucho. Y sale por un pico…que si vamos aquí, que si vamos allá, que si hay que comprar ropa interior de calidad (mis amigos siguen riéndose de mis calzoncillos de seda para las grandes ocasiones)… y luego están los hoteles, porque si te las llevas a casa…bueno, soy un solterón de los habituales: tengo que dedicar horas a limpiar el piso para que no me arruguen la nariz al entrar, y resulta un coñazo. Así que o pagas el hotel o una asistenta, el caso es que hay que gastar.

Pero a lo que íbamos: las mujeres de cierta edad (fajas moldeadoras, olor a crema, rodillas arrugadas, muslos frailones, melindres adolescentes en el corazón…) y su síndrome de Peter Pan.

Que las mujeres andan alobadas con la tontuna del feminismo no es ninguna novedad, que la ideología las ha desconectado por completo de la realidad y de la naturaleza, tampoco.

Por azar me encuentro en la página web de un periódico de tirada nacional este especial para subscriptores (no sé quién pagará por leer o escuchar algo así, pero ellos conocerán su negocio) sobre la menopausia.

Naturalmente, ni soy subscriptor ni voy a perder el tiempo con un reportaje semejante, pero me llaman la atención algunos de los titulares que destaca el medio para atraer lectoras (lectores, no: eso ya lo digo desde aquí). Dice una de las aludidas: «No queremos que se nos vea como viejas» y otra: » Parece que si no puedes tener hijos no eres ni mujer ni atractiva»…

No diré nada. Me limitaré a encogerme de hombros y recordar, a quien quiera recordarlo, cual es la función última de la hembra de la especie: asegurar una descendencia sana y de alta calidad. Por Helena se puede y se debe asediar Troya, por la mamá de Helena o su abuelita, pues ya…Estamos olvidando la dinámica de la naturaleza y las funciones naturales que aseguran no solo la supervivencia de la especie sino la calidad de algunas estirpes claramente superiores y eso nos conduce a la catástrofe.

Hay una clara diferencia entre las MILF y las señoras ajadas. A estas últimas, un último consejo: pagad y se os follará. Yo no, claro: los profesionales adecuados. Ya no tenéis belleza, pero sí dinero…aprovechadlo…¡Ah, no! que la prostitución es esclavitud y debe prohibirse (¿o solo la que puedan aprovechar los hombres?).

En fin, dejo el siguiente vídeo como testimonio de mi simpatía por las MILF y las niñas bonitas y para limar asperezas. O no, me da igual…¿a quién le importan las viejas?

© Fernando Busto de la Vega.

PORNOGRAFÍA (TRES PEQUEÑAS REFLEXIONES)

En estos tiempos en los que la llamada Revolución Conservadora comenzada en Francia en 1976 y extendida mundialmente desde Estados Unidos a partir de 1977 está alcanzando la cresta de la ola bajo apariencia progresista (con el habitual caballo de Troya del feminismo y lo woke a la cabeza) conviene reflexionar al respecto para acotar el mundo que debemos conseguir (y que dista mucho de los delirios friquis del evangelismo anglosajón que trata de imponer su ideología por el mundo utilizando todos los disfraces y las falacias a su alcance para camuflarse y mentir haciendo demagogia que conduzca al prohibicionismo).

Por lo tanto, quiero hacer tres pequeñas reflexiones al respecto de la pornografía:

1.- El problema no es la pornografía, sino el capitalismo.

2.- El problema no es la pornografía, sino el puritanismo prohibicionista y totalitario.

3.- Se diga lo que se diga, la pornografía es siempre revolucionaria y eso lo reconoció el propio Nixon cuando, contra todo pronóstico, el Congreso de los Estados Unidos la legalizó en 1969 y él dijo que la iba a combatir a sangre y fuego porque era peor que el comunismo y representaba un factor más efectivo de subversión. Más tarde, en 1973, se produjo la campaña contra Garganta Profunda que perdió el conservadurismo más rancio con una sola comparecencia televisiva de una señora mayor, alguien cualquiera de la calle, con ropa ya trasnochada y de evidente posicionamiento conservador que, al ser preguntada por la película, respondió: «yo no voy a ir a verla, pero quiero tener la libertad de poder hacerlo».

Y ahí se resume todo el problema: LIBERTAD.

Yo quiero ser libre y que todos lo seamos. Parte de esa libertad pasa por la no imposición de normas sectarias sobre la vida sexual de la sociedad y el cambio de paradigma que criminaliza al sexo per se, y una muy buena forma de normalización y propaganda de esa libertad pasa por la pornografía, que debe ser dignificada como arte. Y volvemos ahí al primer planteamiento de este artículo: el problema no es la pornografía, sino el capitalismo y el puritanismo…podría dedicar horas a explicarlo, pero no es preciso. Quien no lo comprenda a la primera, no querrá comprenderlo nunca.

Una última cosa: el prohibicionismo anda ahora recurriendo, como siempre, a argumentos médicos y advirtiendo apocalípticamente de los efectos de la pornografía en el cerebro. ¿Recuerdan cuando decían que la masturbación provocaba ceguera y otros estragos en la salud y los médicos lo avalaban al cien por cien con su autoridad?…Es lo de siempre: los estudios médicos, y sobre todo psiquiátricos, siempre dicen lo que quienes los financian quieren que digan, no son de fiar y mucho menos concluyentes. Además, es imposible mantener a los miembros de determinadas sectas con poder económico y social fuera de las universidades, de hecho muchas de ellas, especialmente las privadas, nacieron y se mantienen para justificar la ideología de dichas sectas, no para encontrar la verdad. Ergo…no creáis lo que os dicen la prensa o los estudios, preguntaos quién paga la «información» y qué pretende. Seamos libres, seamos revolucionarios…ahora que viene el fin de semana haced algo increíblemente inmoral (moral viene de mores, costumbres, no tiene nada que ver con la ética) y escandaloso. A ser posible, acompañados.

© Fernando Busto de la Vega.

EL CID, HÉCTOR…MASCULINIDAD REIVINDICADA

Uno de los grandes problemas de las feministas, especialmente las protestantes germánicas y anglosajonas (que es de donde surge esta ideología impregnada del supremacismo propio de esa gente), es la total falta de cultura y las muy evidentes limitaciones intelectuales, que unidas a los devastadores efectos psíquicos de su educación bíblica y puritana, causa estragos en sus mentes, sus nervios y sus planteamientos dogmáticos.

Si a eso añadimos, como ya hemos explicado en otros artículos, la pulsión lésbica y el ansia de seducir jovencitas apartándolas de la competencia natural, y la alianza con todo ese universo vario, complejo y artificialmente sobredimensionado del mariconismo, comprenderemos mejor la reluctancia del feminismo y sus aliades contra la masculinidad, que suelen tildar de tóxica.

El problema de este movimiento supremacista, intolerante y abismado en la indigencia intelectual, es su falta de lecturas, de referentes clásicos y de conocimiento histórico.

Cuando estas individuas e «individues» hablan de masculinidad, y le añaden el epíteto denigrante y sempiterno de «tóxica» para criminalizar a sus enemigos, deshumanizarlos y llevarlos al matadero de un modo u otro piensan en las películas de Clint Eastwood, que es hasta donde alcanza su bagaje cultural y su profundidad intelectual. No dan para más.

Desde aquí, y sin profundizar (podría escribir un libro largo lleno de ejemplos y conclusiones) solo quiero poner dos ejemplos de masculinidad indiscutible y deseable (estaría bien que a los chicos se les educara desde niños para ser hombres y no nenazas llenas de conflictos psicológicos a las que ningunear y mangonear desde las instituciones parasitadas por el feminismo) que distan de la toxicidad y que por sí solos rebaten la pedante, constante y opiácea propaganda de esas individuas/es.

Uno es Héctor (héroe troyano de la Ilíada, libro que no se lee en los institutos o tan apenas) y esa escena en la que ya revestido de todas sus armas y preparado para salir a la batalla, se encuentra con su hijo al que llevan a comer. El niño, al verlo con la coraza y el yelmo se asusta y llora. Él, sonriendo, se quita el yelmo y se sienta a comer con el niño, que se coloca en las rodillas y al que, lleno de cariño, le reserva el tuétano de los huesos…Acabada la comida, sale al campo dispuesto a matar y morir con el valor y la agresividad que son inseparables del héroe y la masculinidad entre cuyas obligaciones morales está la de la defensa y protección del grupo. Un hombre que no es capaz de defender a su mujer, su madre y sus hijos no es nada.

El otro es el Cid, capaz de llorar al abandonar exiliado el monasterio de Cardeña, donde deja a su mujer y sus hijas, o, ya en Valencia, subirlas a una torre para que vean cómo se gana el pan, combatiendo duramente contra la morisma.

Yo no me reconozco en las películas de Clint Eastwood ni en las caricaturas denigratorias de las feministas, pero jamás renunciaré a ser como Héctor o el Cid y a defender ese modelo de masculinidad que hizo la civilización y la mantiene.

© Fernando Busto de la Vega.

FRACASO Y CULPA

Últimamente no dejo de ver declaraciones en la prensa de activistas del radicalismo feminista lamentándose por el fracaso de su adoctrinamiento en los jóvenes (también entre las chicas), victimizándose como de costumbre y buscando culpables. Como siempre, es parte de su estrategia, tienden a vincular la falta de calado de su adoctrinamiento totalitario con el aumento de la criminalidad (es táctica habitual demonizar al enemigo y deshumanizarlo convirtiéndolo en un ente abstracto, inmoral, agresivo y relacionado con la delincuencia) y se muestran muy preocupadas por el supuesto aumento de violaciones protagonizadas por menores. Dicho aumento es falso en esencia, no sucede nada en estos días que no sucediera antes, pero conviene generar alarma y muchos casos que antes se silenciaban, ahora se airean, esa es la diferencia: pura demagogia.

Sea como fuere, resulta interesante tanto la constatación del fracaso del adoctrinamiento feminazi en los institutos como la habitual inmadurez del análisis victimista y perplejo de las feministas. Ellas nunca se equivocan, nunca tienen la culpa de nada, si algo falla la causa es externa. Ahora, como siempre, las feministas la emprenden contra la pornografía. No es extraño, no me cansaré de repetir que la raíz del feminismo es el puritanismo evangelista anglosajón y que sufragismo y prohibicionismo siempre anduvieron de la mano.

Puesto que ellas no pueden equivocarse, si fracasan la culpa es de la inmoralidad masculina, no olvidemos que otra de las características del feminismo es su sexismo supremacista que considera al hombre un ser inferior.

Pero no debemos equivocarnos, el fracaso del adoctrinamiento feminista se basa en dos errores elementales. El primero es que no se puede ir contra la naturaleza, esta siempre se impone y lo que llevamos grabado en los genes desde el paleolítico y que, además, ha servido como cimiento de nuestro éxito como especie no puede modificarse ni revertirse. Quien luche contra nuestra íntima naturaleza fracasará siempre. Así le va a la Iglesia con el pecado y a las feministas con sus cosas absurdas en torno a la masculinidad y la feminidad…puritanismo estúpido predestinado al fracaso, insisto.

La segunda causa es la natural reacción de los adolescentes a la tiranía impuesta en muchos institutos por estas neonazis del coño. Las feministas son tan totalitarias, escasas de neuronas y fanáticas que no son capaces siquiera de comprender que han impuesto una feroz tiranía convirtiendo muchos centros educativos en verdaderos y terribles gulags feminazis con la natural consecuencia de generar odio en los sometidos y agredidos muchachos.

Como muestra aportaré aquí un botón que yo mismo presencié.

Nos encontramos en un instituto dominado por un equipo directivo fanatizado, todo mujeres, claro. Tal es el grado de aleccionamiento que en las paredes de los baños, a la altura de los ojos de los chicos en los urinarios, hay pegatinas colocadas por dicho equipo directivo aseverando que todos los hombres son maltratadores y violadores peligrosos.

Cierto día una turba de ocho o nueve chicas de trece o catorce años rodean a un muchacho de la misma edad y comienzan a zarandearle, abofetearle y escupirle insultándole con palabras como «hombre» «machirulo» y «cerdo»…¿La causa del alboroto? El chico se ha negado a hacerles los deberes. Ellas se lo habían ordenado amparadas en el supremacismo reinante en el instituto y, al negarse, lo agreden en manada. Aparece al cabo una jefa de estudios, media, averigua el caso…Y el chico acaba expulsado. ¿Alguien piensa en serio que una resolución así no va a generar desafecto y hasta odio en el muchacho, sus compañeros e incluso en los adultos subordinados laboralmente a la dictadura feminazi que obra de semejante modo?

¿Está fracasando el adoctrinamiento feminista? ¿Crece el odio hacia la mujer? ¿Y los delitos sexuales? No es la pornografía, amigas: es vuestra tiranía de carácter estalinista. Dejad la enseñanza, dejad la política y aprended a cocinar y coser, no servís para más. Lo demuestra vuestro fracaso.

© Fernando Busto de la Vega.