EL GOLPISTA Y TRAIDOR FRANCISCO LARGO CABALLERO (PSOE)
Un reciente ensayo del historiador Manuel Aguilera Povedano ha desvelado que el gobierno de Largo Caballero, bajo influencia comunista y, por lo tanto, convertido en marioneta del imperialismo soviético (que desde 1926 con su apoyo al complot de Prats de Molló siempre jugó a la desmembración de España ), se planteó la posibilidad de entregar las islas Baleares y Canarias a Italia y Alemania desmembrando así el país para dejar el resto en manos del imperialismo soviético bajo regencia de sátrapas hispanos afiliados al partido único (comunista).
En 1817 el general Mina viajó a Nueva España para ponerse de parte de los independentistas mejicanos y el general Riego, masón y liberal, sublevó en 1820 las tropas que iban a partir hacia América para dar un golpe de Estado en la península condenando la unidad ultramarina de España…Es una constante.
ETA surgió bajo el influjo de la URSS y utilizando su retórica anticolonialista, en los años setenta el comunista Antonio Cubillo, a sueldo de Moscú y Argel, luchó por independizar las islas Canarias, a día de hoy los partidos «izquierdistas» pactan y dejan medrar a los independentistas y muchos están a sueldo de los bolivarianos.
Hay un vicio constante, una amenaza permanente a la integridad de España y contra su legado civilizatorio en la izquierda española que deberá ser tomado muy en cuenta cuando el ilegítimo régimen de 1978 se convierta en el Estado fallido que está predestinado a ser y, con terrible esfuerzo y frente a indecibles enemigos y dificultades, consigamos restablecer el orden y un nuevo régimen fuerte y patriótico.
Esto no quiere decir, ni por asomo, que los Borbones y la oligarquía cleptocrática surgida a su alrededor desde 1833 merezcan mucho mejor trato. También son traidores y, lo que es peor, rémoras parasitarias de las que es preciso purgarse. El futuro de España no podrá construirse sobre bases del siglo XIX, XX o XXI. Un horizonte nuevo nos aguarda.
Las cosas nunca son tan evidentes, unidimensionales y sencillas como parecen.
Imagino a muchos lectores leyendo estas líneas con una idea muy concreta sobre lo que voy a decir al respecto del hecho que las inspira. Y, sí, naturalmente que voy a clamar por la libertad de expresión inherente al oficio del escritor, contra la barbarie y el totalitarismo, incluso contra la superstición islámica que en opinión de este autor es la más execrable, peligrosa, repugnante y contraria a la civilización de todas las supersticiones surgidas del tronco abrahámico (que en todas sus ramas es peligroso, repugnante y contrario a la civilización, sin excluir al cristianismo).
Pero para decir esas cosas, esas tonterías, para sumarme a los lugares comunes no me molestaría en escribir. Como escritor, aunque desconocido, tengo un cierto valor porque nunca me quedo en lo evidente ni me conformo con los lugares comunes ni las perspectivas predeterminadas. Hay que pensar siempre un poco más allá.
Y a este respecto solo quiero hacerme una pregunta y hacérsela al lector: ¿nos importaría lo más mínimo que apuñalen, asesinen o inviten a lokums y baklavas envenenadas al señor Rushdie si su obra no viniera a sustentar la ideología del imperialismo yanqui y la percepción de los anglo-germano-protestantes y sus adléteres sobre cómo debe ser el mundo?
Detestamos a los ayatolas, y eso está bien. Pero, por el amor de todos los dioses grandes y pequeños, no cometamos el error de no detestar a los pastores evangelistas ni seamos tan ingenuos como para creer que cuando determinados estamentos se llevan las manos a la cabeza por un hecho como el apuñalamiento del señor Rushdie lo hacen por causa de la libertad y del progreso.
Va siendo hora de madurar, de mirar más allá…De ir cambiando el mundo.
TENIENTE CORONEL DIONISIO INCA YUPANQUI, DIPUTADO EN LAS CORTES DE CÁDIZ POR EL VIRREINATO DEL PERÚ.
Resulta obvio que ni españoles ni americanos conocen la verdadera historia de su país, lo que conduce a ridículas carnavaladas como la reciente de pasear en triunfo la espada de un traidor despreciable como Bolívar y de creerse la propaganda independentista de los masones a sueldo de Inglaterra.
Es preciso recordar que en 1810 se abrieron en Cádiz unas cortes generales de TODA LA NACIÓN ESPAÑOLA CON REPRESENTACIÖN DE TODOS LOS VIRREINATOS Y PROVINCIAS AMERICANAS, RAZÓN POR LA CUAL LA SOBERANÍA LEGÍTIMA TANTO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA COMO DE TODA LA AMÉRICA HISPANA, SE ENCONTRABA EN CÁDIZ. CUALQUIER MOVIMIENTO SUBLEVATORIO CONTRA LAS CORTES DE CÁDIZ, LAS CORTES QUE REPRESENTABAN A LA PENÍNSULA Y LA AMÉRICA HISPANA, ERA ILEGÍTIMA Y SOLO PODÍA CONSIDERARSE TRAICIÓN.
Pues bien. Bolívar, San Martín y el resto de «libertadores» mercenarios a sueldo de Inglaterra y manipulados a través de las logias masónicas no se sublevaron contra la opresión de España ni contra una potencia imperialista, sino contra la sede legítima de la soberanía nacional de ambos hemisferios compuesta por diputados que representaban a toda América desde California y Texas hasta la Patagonia (y por cierto, ninguno de los cuales pidió la independencia de América). No pueden ser si no conceptuados como traidores a España, pero también a América.
¿Cuál fue su legado? A la vista está: dividir una enorme nación rica y poderosa en pequeñas repúblicas bananeras sometidas a los intereses ingleses, yanquis y últimamente chinos, empobrecer al pueblo, confinar a América en el tercer mundo, hacerle perder su esencia y quebrar una potencia que beneficiaba por igual a los habitantes de ambos lados del Atlántico. Quiero recordar aquí un pequeño artículo anterior sobre México.
Y que nadie se llame a engaño ni pretenda insistir en la habitual demagogia bolivariana, indigenista o nacionalista que son las habituales excusas de las oligarquías americanas para seguir manteniendo a sus pueblos sometidos, empobrecidos y en la ignorancia. Las cortes de Cádiz no fueron un coto de blancos europeos decidiendo sobre América, hubo representantes de todo tipo como el que da título a este artículo: el teniente coronel de Dragones don Domingo Inca Yupanqui, indígena, perteneciente a la familia imperial inca, integrado (como los descendientes de Moctezuma y de los Abencerrajes) en la nobleza española, que siempre fue inclusiva e integradora, miembro destacado de los Reales Ejércitos (del ejército español, como tantos otros miembros de las noblezas no peninsulares, por ejemplo: el rey guineano Bonkoro III, oficial de la Armada Española) y que, en sus intervenciones en las cortes de Cádiz, defendió a ultranza los derechos de los indígenas americanos vertiendo feroces críticas contra algunas leyes españolas injustas que se derogaron con la Constitución de 1812, pero que siempre fue partidario de la unidad de la totalidad de España en ambos hemisferios.
La legitimidad y la verdad están en las cortes de Cádiz y no en los libertadores a sueldo de Inglaterra, va siendo hora de reconocerlo, de acabar en América con el indigenismo, el bolivarianismo y el absurdo nacionalismo republicano y empezar a repensar el camino de vuelta hacia la unidad y la grandeza de España. El camino es la Hispanidad y la civilización que encarna y representa.
Cada época engendra sus propios tipos populares que después pasan al olvido sin pena ni gloria (¿alguien se acuerda hoy del magnate de yuguillo de los tangos, del gomoso de los años veinte o del pasota de los setenta?) y es obligación del escritor estar alerta para detectar y, llegado el caso, utilizar, este acerbo popular y costumbrista en sus obras, que no necesariamente tienen que ser populares y costumbristas.
Esta década que transitamos va dejando ya un reguero de tipos populares (en su mayor parte ridículos y patéticos) que la definen y hacen temer, y mucho, por el porvenir de las nuevas generaciones. Algún día nos ocuparemos de los mendrugos y menguados que usan calzoncillos debajo del bañador (cosa que no hacían ni los adolescentes gordos y tímidos vinculados al Opus de los años más pacatos de la denostada dictadura franquista), pero hoy no.
Hoy quiero parar mientes en un tipo mucho más contradictorio y divertido que no deja de llamarme la atención desde que ha comenzado el verano: las chicas, algunas casi niñas, que van por ahí medio desnudas (culotes ceñidos que ilustran elocuentemente sobre la geografía íntima, mínimos tops…u otras combinaciones igualmente descocadas) y con cara de pocos amigos.
Mujeres ligeras de ropa en verano las ha habido siempre. Y todas solían estar de buen humor, se atenían al ibérico dicho de «el que enseña, cristiano y el que mira, marrano» y si algún salido se las quedaba mirando impúdicamente o incluso llevaba su extravío a meneársela conspicuamente, se reían de él y lo expulsaban, si llegaba el caso, a pedradas. No pasaba nada. Tener calor era natural, mostrar el cuerpo, también. El deseo, por supuesto. Uno, en la playa o en la piscina, podía mantener conversaciones con amigas o compañeras de trabajo a las que se encontraba casualmente, estando en bañador y ellas en biquini, en topless o, en casos extremos, en cueros. No pasaba nada. Si a uno se les escapaba un ojo, a veces estás hablando y el muy ladino, sin tu permiso, hace de su capa un sayo, tampoco pasaba nada: había buen humor. Como mucho podías sufrir un comentario taxativo y sarcástico que contrarrestabas con uno admirativo. Pero quedaba todo dentro de la naturalidad y la normalidad.
Ahora, en cambio, las chicas (que en su mayor parte han renunciado al topless y no digamos ya al nudismo, lo que no significa que no se hagan selfies en cueros y los vayan distribuyendo por ahí) prescinden de la ropa no para estar más frescas o lucir palmito, sino como retar al patriarcado y a los machirulos y se mueven por ahí desafiantes y aterrorizadas porque todos somos violadores y agresores. Incluso si les sonríes al cederles el paso en una acera estrecha te miran como si pretendieses seducirlas o secuestrarlas…
El feminazismo rampante (y dominante en los institutos, donde el adoctrinamiento de una gran parte del profesorado femenino y feminista resulta brutal) está amargando la vida de las propias chicas a las que arrebatan la naturalidad y el buen humor para sustituirlo por una militancia histérica, paranoica y puritana (esa contradicción entre querer mostrar solo partes del cuerpo, otras se celan rigurosamente, y hacerlo como desafío teniendo la íntima conciencia de que se trata de un comportamiento indecente y de matiz exclusivamente sexual procede de la idea de pecado omnipresente en el protestantismo anglosajón que traza las actuales ideologías progres) que les impide una sana relación con su propio cuerpo y el entorno. De hecho, están convirtiendo en un problema incluso el sexo, con lo fácil que eran las cosas hasta no hace tanto…
Hay toda una generación de psicólogas y profesoras de tres al cuarto, con muy poca formación intelectual y escasa experiencia vital (suelen ser feas, resentidas y en algunos casos con excesiva inclinación hacia sus alumnas, a las que desean lo más lejos posible de la competencia natural, de los muchachos…) que se han incrustado en las instituciones y están destrozando la vida de las chicas y de los chicos (a los que reprimen salvajemente y procuran castrar por todos los medios posibles, salvo el físico, porque no las dejan) y descoyuntando la sociedad.
Las chicas que van por ahí con poca ropa y cara de pocos amigos son una prueba fehaciente de ello.
Las feminazis histéricas y sin conocimiento real de la vida, con el llamado Ministerio de Igualdad a la cabeza, están corrompiendo a la juventud, no en el sentido correcto de enseñarles a ser libres, naturales y felices, sino en el contrario de imbuirles un puritanismo hipócrita y represor acompañado de una infantilización perpetua (ese empeño de afirmar que la libertad no debe ir acompañada de responsabilidad y que los errores de cada mujer son, en realidad, fruto de las agresiones patriarcales) que no traerá nada bueno. Esa generación tendrá, si no las tiene ya, profundas taras psicológicas que lastraran durante décadas a la sociedad. Ríase usted de la tan cacareada represión católica del franquismo. El monterismo (por Irene Montero, ese ser fanático, bobo y de neuronas laxas) creará monstruos mayores.
Se le quitan a uno hasta las ganas de tener rollitos pasajeros, superficiales e intrascendentes, con jovencitas de buen ver que, junto a comer sandía hasta reventar, liarse con alguna vecina casada pero en perfecto uso y trasnochar con los amigotes son algunos de los grandes placeres del verano.
¡Hay, Irene, cuantas mamadas vas a tener que hacer en tu próxima vida para que los dioses te perdonen tus desmanes!
¡Afrodita, Astarté, Hathor, yo os invoco! ¡Enviad al mundo vuestra sabiduría! ¡Mandad una mesías liberadora!
Resulta que a la crisis de camareros (causada por la poca vergüenza de los empresarios hosteleros que someten a su personal a largas jornadas laborales no remuneradas, a bajos sueldos que no permiten vivir con dignidad y a una temporalidad criminal) se le suma en la hostelería la crisis del hielo.
Pasa que los establecimientos no tienen hielo por causa de los problemas derivados de sus proveedores.
Desgraciadamente, uno tiene ya sus años y ha tenido que trabajar para ganarse la vida. Durante un cortísimo periodo fui el peor camarero de la historia y durante otro más largo gané algo de dinero con la organización de fiestas y eventos y nunca me faltó el hielo por un motivo sencillísimo: carecía de proveedores. En esa época existían máquinas que lo fabricaban y que no faltaban en ningún local que se respetase ni en ninguna nave de empresa dedicada a la organización de eventos que supiera cómo hacer las cosas. Cierto: adquirirlas representaba una inversión inicial y un cierto gasto de mantenimiento que debía unirse al consumo de energía inherente a su funcionamiento, pero merecía la pena.
¿Por qué ahora falta hielo en los bares y las discotecas? ¿Ya no existen dichas máquinas?…No, el problema es uno muy frecuente (y extrapolable al resto de la economía) en nuestro país: un modelo ineficiente de negocio contagiado de la ideología neoliberal de la externalización. Cuando externalizas en equipos básicos y en provisión de productos indispensables sucede esto: quedas a merced de las fluctuaciones de los mercados en los que se desenvuelven tus proveedores y de circunstancias incontrolables.
Sucede en los bares y, como hemos dicho, sucede a todos los niveles de la economía mundial. La ideología neoliberal está profundamente equivocada en todos sus puntos, es una estupidez absoluta que hemos aceptado a causa de su origen yanqui y el seguidismo estúpido de nuestros sectores empresariales. Y ahora pagamos las consecuencias.
Ocurre lo mismo con la explotación de la mano de obra que se pretende poco cualificada (cuando desde un buen camarero a una buena limpiadora pasando por un buen albañil o mecánico, son empleos que exigen una especialización, una experiencia y una cualificación que es preciso pagar y marca la diferencia, aunque no se aprenda en carísimas universidades privadas o escuelas de negocios destinadas a adoctrinar y ofrecer títulos a los niñatos de las clases altas que no han trabajado ni van a trabajar de verdad en toda su vida): si no la pagas y la respetas al final expulsas el talento de tu sector.
Hay que repensarse, empresarios cortoplacistas, peseteros y pancistas: dejar la avaricia y pasarse a la eficiencia, al respeto y al patriotismo social. Os irá mejor.
Por cierto: me dice un amigo propietario de un bar (y que no ve con buenos ojos esta entrada) que, de todos modos, él tiene que pagar por el hielo picado para la coctelería… Y ese es el problema: que torean sin saber, se meten sin conocer los cimientos más elementales del oficio. De toda la vida los buenos barmans (no los que hacen malabares con las botellas, sino los que tenían los huevos pelados de recorrer cruceros y hoteles de lujo) sabían elaborar el hielo frappé, que es el mejor para cualquier preparación de coctelería digan lo que digan los zangolotinos de la modernidad.
Es sencillo: se envuelven los cubitos en un trapo limpio y se golpean contra la pared o se machacan con un martillo hasta convertirlos en una masa granulada dejando al cliente sorprendido y absorto con el procedimiento. Claro que en nuestros días no faltarán las pisaverdes concienciadas que consideren dicho proceso violento y machista. Es lo que hay…
De verdad: estoy convencido de que los actuales profesionales, a fuerza de modernos y de listos, padecen un profundo déficit de conocimientos sobre sus propios oficios y negocios. Un profundo desconocimiento que se extiende a todo el pasado, lo que convierte a muchos elementos de las actuales generaciones en boga (desde la X a la Z) en auténticos ignorantes, incompetentes y fracasados en potencia. Y así nos va.
Esas generaciones, compuestas en su mayor parte por individuos muy pagados de sí mismos, pero con muy poca experiencia real y muy poco respeto al pasado del que deberían haber aprendido, a la par que conducidos cual rebaños por gurús de la economía que solo son vendedores de humo (aunque hayan conseguido hacerse ultramillonarios) están fracasando hoy, en tiempo real, es un hecho…y van a arrastrarnos a todos en su fracaso colectivo. Lo decía en una entrada anterior: mis queridos fracasados, es momento de cambiar, de aprender…de convertiros en adultos.
¡Vaya, algunos con cincuenta, con cuarenta, con treinta años están llamados a madurar por causa misma de la realidad!… ¡Qué drama!