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DEPORTE CONTRA ÉTICA (RUNNING,CICLOTURISMO Y OTROS MALES MORALES)

Aunque pretendan convencernos de lo contrario, vivimos en una sociedad dogmática, cerrada y embrutecida donde se aplaude la «diversidad», siempre y cuando sea del tipo bendecido por el poder, pero se castiga ferozmente la disidencia. Si alguien lo duda, tiene a su alcance mil ejemplos de la cultura de la cancelación (la censura moderna) y le basta con poner la televisión para empaparse del discurso único destilando conformidad y unanimidad desde todos los programas y cadenas. Insisto: existe la diversidad tolerada (y siempre algo llamativa y pintoresca ), pero no se admite la disidencia.

Y el deporte (cosas como el running, el cicloturismo, los gimnasios…) son parte del dogma dominante. Proceden del puritanismo que lo domina y se amparan en el concepto de salud para eludir el de pecado. De toda la vida, en las sociedades monoteístas y, especialmente en las cristianas, la única motivación del deporte es mantener lejos al pecado. Hoy en día, en las sociedades liberal capitalistas, no es diferente, aunque esa lucha contra el pecado asuma el aspecto de lo saludable y venga perfumada con un sutil toque de narcisismo autocomplaciente. Por cierto: tolerar la diversidad aprobada por el poder, ese dogma tan firmemente establecido en nuestros días, es también autocomplaciente y narcisista. Hace que quien tolera dicha diversidad autorizada pueda asumir una supuesta superioridad moral sin cuestionarse nada más. Es una forma de alejar la reflexión y la autocrítica (cimiento de la crítica en general) de la sociedad. Una infame y eficacísima técnica de sometimiento hábilmente manejada por el nuevo y oculto Ministerio de la Verdad.

En ese sentido, no deja de ser curioso, y sumamente ilustrativo, que en las promociones de viviendas que abundan por las zonas en proceso de gentrificación de las ciudades, se ofrezcan edificios con gimnasios, piscinas y hasta saunas…pero jamás con bibliotecas…Hacer deporte está bien, leer, aprender y convertirse acaso en un personaje crítico, no. En ese mismo orden de cosas, los estudios humanísticos están desapareciendo de los currículums escolares. Al poder le viene bien que los niños medianamente favorecidos crezcan con gimnasio y piscina, aunque lo más lejos posible de los libros.

Quizá no os hayáis percatado hasta ahora de la inmoralidad subyacente al actual modelo de deporte que trata de calar en la sociedad. Hasta qué punto se aleja y se opone a la reflexión, a la crítica e incluso a la ética amparándose en una enfermiza autocomplacencia narcisista impregnada de puritanismo. Os invito a meditar sobre ello.

© Fernando Busto de la Vega

LA OTRA HISTORIA DE JESÚS

La hegemonía de la secta cristiana en los últimos siglos ha impuesto una sola versión, la canónica y mitológica, sobre la historia de Jesús, para ellos es el Cristo o el Mesías. Esa la conocemos todos, no voy a volver a recapitularla aquí.

En cambio, existe otra, la que los propios vecinos de la Sagrada Familia, de Jesús, conocían, transmitieron y llegaron a contarle a Celso, el gran intelectual pagano que más combatió la expansión de la secta cristiana en el seno de la Civilización, de la Ecúmene, que debemos restaurar a la mayor brevedad posible para revertir los males causados por el cristianismo y las ideologías de él derivadas (desde el liberalismo al marxismo) y abandonar definitivamente la barbarie.

Según el propio Celso les explicaba a los cristianos de su época rebatiendo las mentiras mitológicas que estos defendían y acabaron imponiendo, la verdadera historia del nacimiento de Jesús era la siguiente: María era una adolescente de familia pobre que contrajo matrimonio por interés económico con un viejo acaudalado: José. Lógicamente, obligada por sus padres a la boda y ante la más que posible incompetencia sexual de su viejo esposo, la muchacha acabó cayendo en los brazos de un amante. Se trataba de un vigoroso legionario romano de origen tirio o sidonio llamado Panthera con el que acabó fugándose (¿a Egipto?) para evitar ser lapidada por adúltera. Más tarde, quizá tras la muerte del viejo José, que la convertía en una viuda más o menos respetable, regresó, pero no ya a Judea sino a Galilea, siempre para evitar las consecuencias penales de su adulterio, y allí creció y se educó Jesús con sus hermanos (Jacob, Judá, José y Simón) con el apellido de Bar Panthera, el hijo de Panthera.

Esta es la otra historia del nacimiento de Jesús, el Cristo o, para los no cristianos, Jesús Bar Panthera.

© Fernando Busto de la Vega

DOS SAETAS DE SOLEDAD MIRANDA (UNA INTERPRETACIÓN MORAL Y ANTROPOLÓGICA, CURRITO DE LA CRUZ, 1965)

Hay cierta parte del legado patrimonial inmaterial de la cultura española que es ya olvido y vía muerta. Son usos y costumbres perdidos, sutilezas rituales desaparecidas. Por ese motivo nos toca ya ir haciendo trabajo de etnógrafos y antropólogos, poniéndolas por escrito para que no se pierdan del todo y las futuras generaciones puedan entender en su totalidad los entresijos de las obras de esos tiempos que les lleguen.

Es por ello que quiero parar mientes y analizar someramente dos escenas de la película Currito de la Cruz, versión de 1965, que, dadas las fechas, parece apropiado seleccionar precisamente ahora. Me refiero a las dos saetas que en distintos puntos del metraje y de la trama interpreta la actriz Soledad Miranda.

Currito de la Cruz es mucho más que un clásico del cine español. Se basa en la novela de Alejandro Pérez Lugín publicada en Librería Sucesores de Hernando en 1921 y llevada al cine en cuatro ocasiones (1926, 1936, 1949 y 1965). El hecho de que desde la última no se hayan filmado más versiones y de que, con toda probabilidad, muchos de los lectores jóvenes (y digo menores de cincuenta años) seguramente no la conozcan es signo más que evidente del fin de una era que venía a representar a la perfección y que acaso podemos datar entre 1876, al inicio de la Restauración y 1970, ya en pleno tardofranquismo.

En 1965 existía todavía un público, en edad madura y provecta, capaz de apreciarla y disfrutarla como demuestra que la protagonizasen actores en la plenitud de su carrera como Paco Rabal o Arturo Fernández y la dirigiese un director igualmente reconocido y activo en aquel momento: Rafael Gil.

El argumento de la novela y las películas es sencillo: Curro, huérfano criado en un orfanato gestionado por monjas, consigue ser apadrinado por un torero famoso de cuya hija se enamora. Pero esta se fuga con el máximo rival en el ruedo de su padre, que la burla dejándola abandonada y embarazada. El padre reniega de ella y el enamorado Curro, que se ha convertido en una nueva figura del toreo, la cuida y todo acaba en reconciliación.

En la película, El personaje de Soledad Miranda (la voz es de Pilar Montenegro, la Sultana de Jerez), todavía inmersa en el cine español del momento antes de pasarse apenas cuatro años después al internacional de erotismo y terror, canta las dos saetas que motivan esta entrada. La primera, la que abre esta exposición, la segunda, la que coloco a continuación.

Misma saeta, diferente escenario.

El rito, como debe ser, se repite cíclicamente. Todo vuelve a suceder año tras año en el mismo lugar, a la misma hora. Ese es su valor. El tiempo pasa, el misterio permanece. El tiempo pasa, las circunstancias cambian, el misterio permanece y nos va afectando de diferentes maneras. Los años y los azares de la vida nos hacen ahondar en él, comprenderlo mejor. Nos hace mejores y más grandes porque nos enfrentamos a él desde la experiencia, la derrota, los errores cometidos, las enemistades adquiridas…ese es el valor del rito, de cualquier rito y vale también (y quizá sobre todo) para la Semana Santa y su interpelación al dolor y la redención. Yo, que no soy cristiano sino seguidor de los antiguos dioses y el Recto Orden, comprendo, sin embargo, muy bien ese valor (no en vano el cristianismo es una simple apropiación de los ritos paganos y su significado por una secta triunfante que algún día deberá ser de nuevo orillada para la restauración de la verdadera Religión).

Es precisamente en ese cambio de escenario, donde reside la sutileza del ritual y de la película.

En la primera saeta, la joven, todavía libre de culpa, canta públicamente. Es más un acto de exhibición y orgullo que de devoción o reflexión introspectiva. Lo que puede esperarse de una chica joven y bien considerada, nada que deba criticarse, es también parte del rito. Y es parte del rito el orgullo del padre que la escucha desde la procesión, y la mezcla del amor profano que también es lícito y hasta sagrado en primavera…asistimos a un aspecto del misterio.

En la segunda, que se escenifica años después, pero el mismo día de la semana a la misma hora, durante la misma procesión del Gran Poder que se repite, todo ha cambiado. La chica, ya una mujer, se ha convertido, a los ojos de todos, en una pecadora. Es la hora de la penitencia, no de lucirse. Canta ahora oculta tras las cortinas del balcón, sin dejarse ver, del mismo modo que los nazarenos se cubren las caras y los cuerpos para no ser reconocidos. Es un acto de penitencia y redención que conducirá a la reconciliación, al perdón humano, no divino.

La enseñanza, que la tiene, es hermosa: si los ritos y los mitos nos sirven para expresar el arrepentimiento y conducirnos a la reconciliación y el perdón humano, aceptémoslos y vivámoslos lo más a fondo posible, independientemente de nuestras creencias. Una religión, cualquier religión, es solo una opinión, lo importante es su efecto, si resulta beneficioso.

Del perdón de los dioses no debemos preocuparnos. Su manifestación, sea cual sea nuestro dogma, se hace presente en el reconocimiento de nuestros errores y el perdón que nos dan y que damos a nuestros semejantes.

Aunque también es posible que todo lo escrito se deba a la sobredosis de torrijas, buñuelos, leche frita, incienso y tambores (soy zaragozano y la Semana Santa de Zaragoza se basa en el tambor) Un ejemplo…

Así que no me hagáis mucho caso.

©Fernando Busto de la Vega

LA ULTRANECESARIA TERCERA REPÚBLICA DEL RIF

LA BANDERA DE NUESTROS ENEMIGOS

Estamos viviendo momentos aciagos en la política exterior española, especialmente en lo que a Marruecos y el Sáhara respecta. No podemos, a fuer de patriotas, permanecer callados. Es preciso alzar la voz. Ya hemos explicado en estas mismas páginas, y en más de una ocasión, que avanzamos con botas de siete leguas hacia la condición de estado fallido. No falta mucho para que eso suceda. Hay que rectificar (y el primer paso será derrocar el régimen de 1978 y establecer uno que verdaderamente permita la regeneración nacional).

En momentos como este parece preciso recordar algunas verdades que la propaganda del régimen suele ocultar. La primera y más trascendental: LOS ESTADOS UNIDOS NO SON ALIADOS, SINO ENEMIGOS DE ESPAÑA A LOS QUE ESTAMOS SOMETIDOS.

¿Habrá que recordar que, a pesar de todo lo que España hizo por la independencia de los Estados Unidos estos, a comienzos del siglo XIX, establecieron una embajada en Tánger cuyo principal fin fue coordinar la piratería norteamericana con la berberisca contra España? Es cierto que los estadounidenses acabaron bombardeando Trípoli en 1804, pero solo porque los tripolitanos no dejaron de atacar buques estadounidenses, si bien estos, a la altura de 1808, incluso asaltaban puertos como el de Málaga a guisa de corsarios. Durante todo el siglo XIX los Estados Unidos alentaron la piratería contra España y acabaron arrebatándonos Cuba, Puerto Rico, Guam y las Filipinas en 1898.

Más adelante, durante el largo contencioso con Marruecos por el Sáhara y otras provincias españolas (1956-1975), los Estados Unidos siempre estuvieron de parte de nuestro enemigo (luego son enemigos nuestros) informando a los marroquíes de los movimientos de tropas y aviones españoles. Es cierto que hubo un breve periodo, entre la guerra de Ifni(1957-1958) y la de las Arenas (1963), en que los Estados Unidos nos ayudaron a modernizar nuestro ejército, pero ello se debió a que Marruecos los había expulsado de las bases que les habían cedido los franceses en su territorio y a que sus empresas petrolíferas estaban prospectando la provincia española pensando que podrían explotar su petróleo. Defraudada la expectativa petrolífera y readmitidos en Marruecos, volvió la enemistad de los Estados Unidos hacia España y sus provincias africanas y, a ese respecto, no estará de más recordar que la idea de la Marcha Verde fue de Henry Kissinger y tuvo entre sus motivaciones impedir que España dispusiera de un territorio donde experimentar sus bombas atómicas, ingenios que nos hubieran convertido en una nación independiente y no sometida al imperialismo yanqui, como ahora estamos.

Finalmente, es preciso tener en cuenta que, cuando nos obligaron a ingresar en la OTAN, signo máximo de sometimiento a dicho imperialismo, se negaron, continuando su política favorable a Marruecos y contraria a España, a que dicha organización defendiera Ceuta, Melilla y el resto de plazas y presidios de soberanía. En otras palabras: frente a las ambiciones de Marruecos, estamos solos, los Estados Unidos favorecen, una vez más, a nuestro enemigo (luego ,insisto, debemos considerarlos enemigos).

El absurdo volantazo de Pedro Sánchez con respecto al Sáhara en estos días aciagos solo puede concebirse como un concesión a la presión de los Estados Unidos bajo palabra de su Gobierno de mantener el statu quo…pero EN UCRANIA HEMOS VISTO EL VALOR DE LA PALABRA DE LOS ESTADOS UNIDOS, CONFIAR EN ELLA ES ESTÚPIDO Y SUICIDA.

De modo que queda claro que debemos empezar a diseñar nuestra propia política de defensa (y salir de la OTAN, salvo que la OTAN se comprometa a defender la integridad del territorio español y nos otorgue la dirección de las operaciones y el control sobre el estrecho de Gibraltar y las Canarias, de lo contrario la OTAN es una estafa más que una solución), una política de defensa que no solo pasa por el incremento del gasto en armamento y en personal militar, también por la formación patriótica y moral en escuelas e institutos, lo que implica, como ya he dicho en otro lugar, la expulsión de los mismos de esa caterva de «educadoras» (son mayoritariamente mujeres, aunque no faltan hombres afectados por el mismo mal) portadoras de valores «progres» y «cuquis» que solo pueden considerarse nocivos para el pueblo (la Patria, al carajo con chorradas como la matria) y pura y simple corrupción de menores. Hay que recuperar la educación para salvar a España, y es preciso que los culpables de corromper a generaciones de jóvenes sean castigados con la máxima dureza. Nada de perder el puesto y ya está: deberán responder por sus daños a la juventud, al pueblo y a la patria. Esto es indispensable para el resurgir de España.

Finalmente, España, en cuanto le sea posible, debe trabajar activamente tanto por la independencia del Sáhara (aunque debe asegurarse de que el traidor Brahim Gali, recordemos: antiguo policía territorial español que se sublevó, al servicio de Gadafi contra nosotros y que, a través del Frente Polisario ha establecido una dictadura sobre el pueblo saharaui que en modo alguno podemos avalar ni tolerar, un Sáhara independiente bajo el Polisario sería un enemigo mayor contra España que el propio Marruecos) como por la implementación de una República del Rif absolutamente necesaria para la tranquilidad de España como nación.

Hagamos algo de memoria.

BANDERA DE LA REPÚBLICA DEL RIF

En 1921, utilizando como agente sobre el terreno al traidor Abd el Krim, los alemanes, ingleses y estadounidenses la organizaron precisamente contra España, que sufrió el Desastre de Annual, pero dio la lección del Desembarco de Alhucemas (que copiarían después los gringos para los suyos en la II Guerra Mundial) logrando restablecer la paz en 1926.

En 1956, tras la independencia de Marruecos, los rifeños se sublevaron contra el sultán organizando una II República del Rif que el entonces príncipe Muley Hasán (Hasán II) y el general y criminal de guerra (tanto en España a las órdenes de Franco como en el Rif bajo las de los Alauitas) general Ben Mizzián aplastaron con salvajismo (recurriendo entre otras cosas, además de la tortura y el terrorismo de Estado, a bombardear con napalm a la población civil).

España, para la seguridad de su territorio nacional (Ceuta y Melilla son parte irrenunciable del mismo) debe proceder a la implementación de una III República del Rif, así como al favorecimiento de una República Independiente del Sáhara (libre del Frente Polisario) para asegurar la protección de las Canarias. Ahora no podemos hacerlo porque seguimos bajo la bota de los Estados Unidos, sumidos en un régimen vasallo que nos conduce a la destrucción y minados en nuestro interior por ideologías disolventes y cancerígenas que deberán ser erradicadas cuando se restaure un régimen libre, regenerador y verdaderamente español. Ahora no podemos seguir ese camino, repito, pero es el que nos salvará.

No confundamos a nuestros amos con nuestros amigos y el llamado progresismo con el avance y la civilización. En España, el liberalismo y sus afines, son el mal, la ideología de nuestros enemigos y de las élites corruptas a ellos sometidas desde 1833

© Fernando Busto de la Vega.

LA MÁS INQUIETANTE PELÍCULA DE TERROR DEL CINE ESPAÑOL (MARCELINO PAN Y VINO,1954)

Domingo de Ramos, llego a casa para comer algo entre las procesiones de la mañana y las de la tarde, enciendo la televisión y zapeo para encontrar algo con que entretener la pitanza. En no se qué cadena frailuna están emitiendo, como no, Marcelino Pan y Vino, a mi juicio la más inquietante película de cine de terror español de la historia.

El hecho de que el autor inicial del relato y coguionista de la película, José María Sánchez Silva, fuera un destacado periodista falangista, que la historia se desarrollara en un convento franciscano y el interlocutor del niño se encarnase en un Cristo relegado (vaya usted a saber por qué) en un desván, pareció confundir a la censura y al público. Pero si nos fijamos bien, la película es de absoluto terror.

Un niño huérfano recogido por unos frailes encuentra una entidad fantasmal en un desván apartado y entabla amistad con ella. Esta entidad, que, como hemos dicho, se manifiesta en un crucifijo diciendo ser Jesucristo en persona, va manipulando y confundiendo al niño hasta que logra matarlo.

El enfoque del narrador y del director es cándido y amparado en la intensidad religiosa y clerical que el régimen de la época imponía a las expresiones sociales y artísticas, pero se trata a todas luces una perspectiva equivocada que edulcora ingenuamente la más siniestra historia de terror gótico y psicológico que se ha llevado al cine en España. Si no me creen, vuelvan a ver la película con menos inocencia y ya me dirán…

Para terminar, confesaré (aunque será pésimo para mi reputación) que si las pacatas leyes de origen protestante que dominan las mal llamadas democracias occidentales y la economía me lo permitieran, haría una versión de la película ambientada en un convento de monjas desenfrenadas (me viene a la cabeza, como modelo, Interior de un Convento de Walerian Borowczyk), protagonizada por una adolescente (¿y por qué pienso en Valerie y su Semana de las Maravillas?) y con la imagen de una Virgen sandunguera en lugar de un Cristo, con mucho terror gótico, sentido del humor negro y altas dosis de erotismo al gusto de los setenta del siglo XX. Después de todo, va siendo hora de empezar a quebrar la feroz y kafkiana censura impuesta en los inmorales regímenes liberales por la Revolución Conservadora que se inició en Francia en 1976 y se extendió por el mundo desde Estados Unidos a partir de 1977.

Soy así, no tengo remedio.

© Fernando Busto de la Vega