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LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO Y LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS (JUNIO DE 1967)

No voy a entrar en asuntos políticos ni a incidir en lo evidente (lo cerquísima que nos encontramos de una tercera guerra mundial), prefiero centrarme en materias culturales e históricas.

En estos momentos en los que el Estado de Israel se ve obligado, una vez más, a defenderse frente al radicalismo islámico y la xenofobia árabe, en los que ha comenzado una nueva guerra, me viene a la memoria una operación especial que tuvo lugar durante la guerra de los Seis Días en 1967 y que todavía hoy tiene consecuencias culturales y científicas de amplio rango. Se trata de una operación poco conocida que me limitaré a resumir.

Entre 1947 y 1956 se encontraron, primero en cuevas sitas en la localidad cisjordana de Qumrán, después en otra docena de los alrededores, hasta 972 manuscritos religiosos judíos en casi perfecto estado de conservación. Los famosos Manuscritos del Mar Muerto.

En ese momento Samaría, la actual Cisjordania, se encontraba bajo control del Reino de Jordania, uno de esos Estados artificiales que el imperialismo inglés puso bajo dominio de la dinastía hachemí de La Meca para asegurar, entre otras cosas, el predominio de los Sauditas en Arabia, y todos aquellos manuscritos acabaron en el Museo Rockefeller establecido en Jerusalén Este, es decir: bajo control árabe, lo que se tradujo en el hecho beligerante y contrario a los usos académicos y científicos de impedir que los expertos israelíes pudieran estudiarlos debidamente.

Cuando en junio de 1967 Egipto, Jordania, Siria, Líbano, Irak y Arabia Saudí pretendieron aniquilar al Estado de Israel siendo vergonzosamente derrotados en apenas seis días de combate, algunos de los historiadores israelíes, implicados como la mayor parte de la sociedad en la defensa política y militar de su país y situados en puestos de responsabilidad estratégica aprovecharon para incluir una operación especial de rango cultural en las operaciones de defensa y contrataque.

Una de las prioridades de Israel era recuperar la ciudad vieja de Jerusalén y con ella todo el alfoz de Jerusalén Este y se aprovechó al ataque árabe para hacerlo.

El general Mordechai Gur penetró con la 55 Brigada Paracaidista del Ejército de Israel por la Puerta de los Leones en la Ciudad Vieja de Jerusalén y ocupó tras tres días de combates todo el territorio ambicionado por Israel en aquella zona. Entre sus misiones se contaba la de ocupar el Museo Rockefeller y hacerse con los manuscritos del Mar Muerto sin que sufrieran ningún daño para trasladarlos al Museo de Israel fundado en 1965.

De este modo Israel, en el transcurso de una guerra territorial por la supervivencia se las apañó también para recuperar parte de su patrimonio cultural hasta entonces en manos de sus enemigos.

La guerra presenta siempre oportunidades para los audaces. El valor, la previsión y la fortuna suelen caminar de la mano.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS OJOS, LAS FLORES Y LA REPRODUCCIÓN DE LAS MOSCAS

Soy darwinista, considero la evolución una certeza incontestable en lo tocante al diseño vital y a la creación de ecosistemas y especies. No obstante, la reflexión atenta nos indica una realidad incómoda que la ciencia está lejos de querer abordar. Hay que decirlo: la ciencia está ralentizándose, dejando de ser una vanguardia intelectual e investigadora para quedarse en una burocracia dogmática exclusivamente al servicio del poder y del capital, empieza a dejar de ser útil para explicar el mundo y buscar la verdad lo que representa un claro signo de la decadencia occidental. Pero no entremos en eso, ocupémonos del asunto principal de esta entrada.

Decíamos que la evolución darwinista es una explicación aceptable de la biosfera si bien existen pequeñas grietas aquí y allá que ponen en duda algunos de sus extremos (por ejemplo la lentitud de los cambios evolutivos, el calentamiento global nos está aportando casos objetivos de cambios y evoluciones rápidas, la misma civilización humana presenta desafíos y oportunidades para diversas especies que se han adaptado a la vida urbana en muy pocas generaciones), sin embargo, la evolución darwinista no puede explicarlo todo por sí misma.

Pensemos en los ojos. Los nuestros y los del resto de especies. Ciertamente podemos seguir su evolución paso a paso desde la primera célula fotosensible hasta el órgano más sofisticado, pero ello no responde a la incógnita básica y radical de todo el asunto. Para que aparezca una célula fotosensible y primitiva en un organismo cualquiera en cierto momento de su evolución debe existir el conocimiento de la existencia de la luz y de la diferencia entre la luz y la oscuridad. En otras palabras: una inteligencia superior a los individuos de la especie que guíe esta en la dirección adecuada.

Muchas veces se habla de instinto para explicar sin decir nada las instrucciones que los especímenes de las diferentes especies llevan inscritas en los genes para comportarse, sin aprendizaje previo, del modo en que los individuos de esa especie deben hacerlo. Pero el problema viene a ser el mismo: ¿Quién o qué decide qué se inscribe y qué no en los genes de la siguiente generación?¿El azar?…Podríamos aceptarlo, si no hubiera otros indicios de una fuerza inteligente y ordenadora detrás de la evolución de las especies.

Pensemos ahora en las flores.

Los expertos nos explican que las flores son una adaptación de las plantas para mejorar sus posibilidades reproductivas. Estas desarrollan unos órganos reproductores llamativos que esconden, además, una recompensa alimenticia para los insectos que, de este modo, alimentándose de flor en flor, fecundan a las diferentes plantas. Es así, no cabe duda. Pero volvemos al problema que plantean los ojos. Para llegar a esa conclusión es necesario un análisis, un conocimiento superior al de los propios individuos de la especie. Una inteligencia que entienda las necesidades propias de la especie vegetal y de los insectos engendrando una estrategia que ponga a estos al servicio de la propia reproducción otorgándoles un beneficio. Si alguien cree que ese tipo de estrategias complejas surgen del método de ensayo-error-rectificación…cierto que dicho método interviene a posteriori, pero el punto inicial, la creación de la flor como concepto, requiere planificación y entendimiento, necesita una intervención consciente. Es así.

Acabaremos esta entrada con un detalle de la reproducción de determinadas especies de moscas que siempre me ha dejado atónito y fascinado.

Sabemos que la vida media de una mosca es corta, acaso una semana, y siempre sometida al hecho de encontrarse en la base de la cadena trófica y ser alimento para muchos, lo que puede acortar significativamente la existencia de los individuos. Por lo tanto su estrategia reproductiva consiste en engendrar miles de individuos que se reproduzcan a su vez con la mayor celeridad. Ello, naturalmente, incrementa exponencialmente las posibilidades de incesto que entre las moscas no es un asunto moral sino práctico. Todos conocemos las tristes consecuencias de la endogamia. ¿Cómo lo resuelven las moscas? Sencillo: los órganos reproductivos de las hembras son capaces de reconocer la huella genética del esperma de los hermanos con los que se han apareado y desecharlo. Así de simple, así de pasmoso y de complejo…¿Volvemos a explicar este procedimiento por el azar?

Cierto: soy darwinista, como corresponde a un occidental de mi tiempo y formación, pero sé que la ciencia ni explica ni pretende explicar todo el espectro de la realidad. Necesitamos otras herramientas.

Ahí lo dejo.

© Fernando Busto de la Vega.

LEYES ABSURDAS E INJUSTAS

¿Hasta cuando tendremos que soportar las leyes absurdas, injustas y contrarias a las personas honradas del ilegítimo y despreciable régimen liberal de 1978?

Leo que un octogenario, que en cualquier sociedad ordenada y positiva del mundo, sería considerado un héroe, ha sido JUZGADO Y CONDENADO por matar a un delincuente que asaltó su casa con ánimo de agredirle, torturarle y robarle, a él y a su mujer.

¿DESDE CUANDO LOS DELINCUENTES TIENEN DERECHOS?

Ya: desde que la ideología progresista se ha impuesto con su demagogia disolvente en los decadentes Estados occidentales. Pero un delincuente, por el mero hecho de serlo, pierde cualquier viso de ciudadanía que pudiera corresponderle, se sitúa al margen de la sociedad, se convierte en una alimaña y, por ende, pierde sus derechos. El Estado, como expresión del orden (que es la garantía de las libertades de los ciudadanos honrados) debe no solo perseguirlo, sino eliminarlo de oficio. Un delincuente reincidente no tiene derecho a vivir. Esto es así. Cualquier ideología que niegue esta realidad está dirigida contra los ciudadanos honrados y contra la paz social y la prosperidad de la república. Debe ser eliminada y sus defensores castigados como suscitadores del caos y la decadencia moral, como enemigos del pueblo y de la patria.

Subsidiariamente, si un ciudadano honrado es agredido por algún delincuente o ve que otro lo está siendo, interviene con energía y en el lance mata al o los delincuentes, lejos de ser juzgado y condenado debe ser premiado y condecorado. Se ha constituido en un ejemplo moral y de buena ciudadanía, es un ser útil a la república.

Cazar y ejecutar delincuentes por principio es un acto de moral excelsa y buena ciudadanía (que el Estado lo vete es señal de su ilegitimidad y su inadecuación con la realidad y el progreso), eliminarlos en el transcurso de actos delictivos que ellos mismos provocan, un acto de heroísmo.

Va siendo hora de volverle la espalda a los decadentes regímenes liberal-progresistas y restablecer el Orden, aquellas leyes, usos y costumbres que favorecen a los ciudadanos honrados y que mantienen las calles limpias y seguras estimulando de paso la buena ciudadanía y el heroísmo individual y social. Nuestros actuales juristas y políticos deberán responder de sus dislates y desafueros ante el pueblo, ser juzgados y castigados.

Llega la hora de limpiar las calles y los despachos, de establecer una república pensada y diseñada para el pueblo, que son los ciudadanos honrados y no los delincuentes.

¡Abajo de la demagogia liberal-progresista! Avancemos hacia la Civilización.

Que los delincuentes experimenten el castigo y el terror y sean barridos de las calles. Que sus apologistas y defensores paguen sus culpas y desaparezcan de los despachos y los órganos legislativos. Una nueva república de orden y libertad para los buenos es posible y necesaria. Es, de hecho, el único futuro al que podemos aspirar, todo lo demás, caos y decadencia.

© Fernando Busto de la Vega.

KAWAI SORA EN EL PASO DE SHIRAKAWA

DEUTZIAS

A pesar de mi nueva y reciente opinión sobre Matsuo Basho no desdeñaré la ocasión de recurrir a un pasaje de la Senda Hacia El País de Oku (yo prefiero la traducción de La Estrecha Senda Hacia el Lejano Norte) que, desde la primera vez que la leí, allá por la adolescencia, viene dándome que pensar.

Seré escueto y dejaré la reflexión, como siempre, al lector.

Llegados al paso de Shirakawa, que delimitaba la frontera entre el Japón más o menos doméstico y controlado y el lejano norte todavía salvaje y misterioso (al menos para un habitante de Edo-Tokio), Basho nos cuenta una anécdota sobre su discípulo y compañero, el ronin Kawai Sora.

En una de sus habituales digresiones cultas, el poeta recuerda como Fujiwara-no-Kiyosuke, un compilador de poemas y anécdotas del siglo XII, contaba como cierto viajero procedente de la corte se puso su mejor traje, el más formal y ceremonial, para atravesar el paso de Shirakawa.

Kawai Sora, también muy consciente de este antecedente histórico-literario y vestido con su traje negro y harapiento de peregrino, simplemente se colocó en la cabeza una corona de deutzias y atravesó con ese aderezo el mismo paso dejando escrito un haiku:

«Deutzias blancas en mi frente,

me visten de gala

para cruzar el paso de Shirakawa.»

Y tenemos aquí planteada una de esas interesantes dicotomías de la existencia.

Podemos zanjarla recurriendo al displicente escepticismo moderno: Sora no era un noble cortesano, tampoco vivía en el siglo XII sino en el XVII…no son situaciones comparables.

Sin embargo, es evidente que Basho y Sora querían compararlas y dejar una lección de vida, de literatura y de filosofía.

¿Cómo atravesar los grandes hitos del camino y de la vida? ¿Con pompa y circunstancia o con alegre humildad?

Mi respuesta individual está clara, quienes me conocen no dudarán. Dejo que el lector opte por la suya.

© Fernando Busto de la Vega.

EL VALOR DEL GUERNICA DE PICASSO

Leo que ahora es posible hacerse un selfi ante el Guernica de Picasso en el Museo Reina Sofía y que esto indigna a algunos, mientras entusiasma a otros. A mí, como casi todo este tipo de cosas, me da igual. Anticipo que no iré a Madrid para fotografiarme delante de ese cuadro ni de ningún otro.

Sin embargo, la noticia me induce a una reflexión que voy a formular únicamente como pregunta. Mi respuesta es clara, pero la obviaré.

La cuestión es esta: ¿ cual es el verdadero valor del Guernica? Naturalmente no me refiero al crematístico sino al artístico.

¿Tendríamos este cuadro en igual aprecio si no hubiera servido durante décadas a la propaganda comunista? ¿Lo veneraríamos si en lugar de Picasso en su dorado exilio parisino lo hubiera pintado otro artista? ¿Si en lugar de ser un encargo pagado a peso de oro por el mismo gobierno de la república presidido por Largo Caballero que pretendió entregar las Baleares a Italia y quizá la Canarias a Alemania a cambio de que no apoyaran a Franco, lo hubiera pintado un tal Pepe Pérez en el sótano de su casa de Cuenca?…

Soy partidario, lo saben quienes siguen este blog, de derribar los falsos mitos y las falacias artísticas y literarias del malhadado siglo XX para iniciar una nueva etapa de futuro más allá del partidismo y las oligarquías que han conducido España a su total decadencia desde la imposición de los liberales en el siglo XIX. Acaso el Guernica de Picasso sea uno de esos falsos mitos a derribar…¿Y si lo tiramos a un vertedero y ya de paso nos deshacemos de la visión maniquea, guerracivilista y sesgada que pretende implantar en el público ?

Una última cosa diré: guste o no, la guerra es un acto evolutivo. Las pierden los menos adaptados, los más débiles, aquellos que están llamados a desaparecer de la faz del mundo para dejar paso a los vencedores, que representan la ventaja evolutiva de la especie. Aquellos que pierden una guerra no deben empeñarse en mantener las ideas que les condujeron a ser derrotados ni perpetuarse en la queja permanente y en vencer con mendacidad rastrera lo que no supieron ganar en los campos de batalla. Todo derrotado es inferior por definición. La ideología del Guernica, también.

© Fernando Busto de la Vega.