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SIETE LIBROS PARA RELEER EN 2022

FERNANDO BUSTO DE LA VEGA
  • INTRODUCCION
  • 1.- EL IGUALITARISMO COMO REVUELTA CONTRA LA NATURALEZA (MURRAY ROTHBARD, 1974)
  • 2.- LESBIAN NATION: THE FEMINISM SOLUTION (JILL JOHNSTON, 1973)
  • 3.- EL CIERRE DE LA MENTE MODERNA (ALAN BLOOM, 1987)
  • 4.-EL AZAR Y LA NECESIDAD (JACQUES MONOD, 1970)
  • 5.-LA AGRESIÓN INTERNACIONAL (VICENTE BLANCO GASPAR, 1973)
  • 6.- LA DESNACIONALIZACIÓN DE LA MONEDA (FRIEDERICH HAYEK, 1976)
  • 7.- EL VARÓN DOMADO (ESTHER VILAR, 1971)

INTRODUCCIÓN

Sin duda, el año que vivimos, 2022 según la cuenta de Dionisio el Exiguo en la versión del papa Gregorio XIII a partir de su bula Inter Gravissimas que condujo a que en 1582, como es ampliamente sabido, al jueves 4 de octubre siguiese el viernes 15 de ese mismo mes, va a resultar un año decisivo.

Nos encontramos ante un innegable y trascendente punto de inflexión. Sin duda, en estos días un ciclo termina y se abre otro nuevo y aterradoramente diferente sumiéndonos en una desasosegante incertidumbre ante lo incontrolable de la novedad que nos aguarda.

Bien es cierto, y esto me parece lo más aterrador, que el futuro al que nos dirigimos se definirá en gran medida por decantación de los más groseros y mal digeridos légamos del presente, especialmente en su versión filosófico-ideológica. Por ese motivo me parece interesante repasar en este quicio desquiciado del siglo, en este abismo hacia una nueva época oscura a la que inevitablemente nos despeñamos, algunos libros. En esta entrada he seleccionado siete no a causa de mi afinidad intelectual con ellos ni por mi rechazo a sus tesis. Todo lo contrario. Parto de una equidistancia ciertamente perversa y viciosa, casi luciferina, sin excluir ni renunciar a la liviana impudicia del azar, para realizar una selección de títulos que proponer a mis lectores como piedra angular de una panorámica consciente, de una perspectiva subjetiva ante la bilis que el presente acabará vomitando sobre el futuro.

Cada cual juzgará bajo la consciente condena de su libre albedrío sobre la perversa propuesta y sus consecuencias epistemológicas. Yo me limito a ofrecer los dados para el hábil trile intelectual. Lo demás será cosa (y culpa) vuestra.

1.- EL IGUALITARISMO COMO REVUELTA CONTRA LA NATURALEZA (MURRAY ROTHBARD, 1974)

Pongámonos en contexto: en 1976 Milton Friedman, adalid de la Escuela Económica de Chicago (es decir: del neoliberalismo salvaje que todavía padecemos), ganó el Nobel; en 1982 sería George Stigler, otro de los sobrevalorados propagandistas de dicha tendencia, quien recibiría igual galardón. En 1975 la contraofensiva moral de la Revolución Conservadora comenzaba en Francia de la mano del insustancial (he leído sus memorias) Guiscard D´Estaing extendiéndose rápidamente a los Estados Unidos. En 1979 Margaret Thatcher llegaba a la presidencia del gobierno en Inglaterra y en 1981 Ronald Reagan a la de los Estados Unidos. Era el momento de la revancha de la extrema derecha y del liberalismo extremo frente a la contracultura marxista dominante en décadas anteriores. Dicha reacción no partía de la nada, estaba abonada. Entre otros por ensayos como este: «Egalitarianism as a revolt against nature» publicado en 1974 en la Libertarian Review por el judío (no es un dato racista, sino de índole cultural no exento de interés, no en vano dicho enasayo viene a culminar en pleno siglo XX toda la ideología desarrollada por ese pueblo desde la Edad Media europea, no significa, por lo tanto, innovación alguna sino constatación de una condición cultural acreditada durante siglos y que conllevó la misma fundación de la ciudad de Nueva York, donde nació el autor: geografía y origen son rasgos a menudo desdeñados, pero fundamentales para comprender la filosofía y la ideología) neoyorquino Murray Rothbard.

Ensayo que no deja de ser interesante revisitar en nuestros días.

2.- LESBIAN NATION: THE FEMINIST SOLUTION (JILL JOHNSTON, 1973)

En resumen: el patriarcado capitalista oprime a las mujeres haciéndolas creer que son heterosexuales cuando, en realidad, todas nacen esencialmente homosexuales. La heterosexualidad femenina es a un tiempo una forma de dominación/violación del patriarcado capitalista sobre las mujeres alienadas por una sociedad represora y artificial y una indigna forma de colaboracionismo de las mujeres con dicha maligna estructura impuesta a sangre y fuego por la innata violencia del macho. Las mujeres concienciadas solo deberían practicar sexo con otras mujeres e implementar el separatismo lésbico, porque, además, como dicen, solo una mujer conoce de verdad el cuerpo de otra mujer y puede proporcionarle placer.

En otras palabras: como soy lesbiana y fea, voy a ver como organizo las cosas para seducir jovencitas que, aunque fueran ciertamente lesbianas, no me prestarían atención porque mi edad y mi físico me sacan completamente del mercado sexual. No obstante, alienándolas con un idealismo que me haga parecer guay…o, si lo preferimos: la estrategia de tantos profesores de universidad cincuentones, calvos y entrados en carnes para seducir discípulas llevada al terreno bollo.

Desde entonces son incontables las lesbianas salidas, feas y sin gracia que han cantado esta canción a jovencitas de buen ver en institutos, universidades, cursillos y demás. Del mismo modo que ahora se investiga la pederastia en la Iglesia Católica llegará un día, y lo digo sin acritud ni escándalo, más bien con una sonrisa socarrona y pícara, que se tendrá que investigar la de tantas y tantas profesoras, líderes de opinión y femigurús del feminazismo. Es así, y todos (y todas) lo sabemos.

Todo sea por follar…

La de la foto de abajo es Jill Johnston, la autora del libro.

Personalmente he decidido inaugurar esta entrada con mi propia fotografía para que las indignadas por mi agresivo machismo podáis despellejarme con toda libertad, mala baba y franqueza juzgando mi físico con conocimiento de causa. Un beso. O no, lo que sea menos asquerosamente machista.

3.- EL CIERRE DE LA MENTE MODERNA (ALAN BLOOM, 1987)

En estos tiempos de totalitarismo woke y de dogmatismo pseudo progresista la lectura de The Closing of the American Mind: How Higher Education Has Failed Democracy and Impoverished the Souls of Today´s Students, que ese era el título original del libro publicado en 1987 por el catedrático estadounidense Alan Bloom, ha devenido una lectura prioritaria.

No perderé el tiempo en reseñas, resúmenes o escolios innecesarios, basta con que señale el camino a los actuales lectores que seguramente han olvidado ya o desconocen este trabajo y les proponga un reto que les resultará, si deciden aceptarlo, de lo más interesante e iluminador.

4.- EL AZAR Y LA NECESIDAD (JACQUES MONOD, 1970)

Tener presente en toda ocasión a Demócrito de Abdera (que entre otras cosas dijo: «todo lo existente es producto del azar y de la necesidad») resulta una buena medida en aras de la cordura epistemológica. El premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1965, el francés Jacques Monod, lo entendía así y por ese motivo partió de dicha proposición para articular su estudio sobre la naturaleza ontológica de la evolución y el punto de involución al que ha llegado la especie humana precisamente a causa de su progreso acelerado en los últimos siglos.

Le Hasard et la Nécessité, Essai Sur la Philosophie Naturelle de la Biologie Moderne, título original del ensayo, vio la luz en 1970. Medio siglo más tarde, me gustaría conocer la opinión de los lectores sobre si sus tesis siguen vigentes o deben ser refutadas en todo o en parte.

5.- LA AGRESIÓN INTERNACIONAL (VICENTE BLANCO GASPAR, 1973)

En las actuales circunstancias este estudio publicado por el Instituto Francisco de Vitoria del CSIC en 1973 y firmado por Vicente Blanco Gaspar, resulta de lo más recomendable y esclarecedor aportando perspectivas del todo necesarias en momento de incertidumbre moral y desorientación jurídica como el que atravesamos.

6.- LA DESNACIONALIZACIÓN DE LA MONEDA (FRIEDERICH HAYEK, 1976)

La concesión del premio Nobel no supone crédito alguno en referencia a los méritos del agraciado. Esta realidad podemos constatarla año a año con cada concesión del sobrevalorado (e ideológicamente escorado) galardón y, bien mirado, en todas sus categorías. Hayek, que recibió el de Economía en 1974, dentro del impulso al neoliberalismo salvaje que empezaba a dominar a las oligarquías mundiales de la época, es claro ejemplo de lo dicho.

El tipo era el clásico hooligan del capitalismo extremo empeñado en dirigir a la civilización a una nueva época feudal dominada por grandes corporaciones privadas no controladas por el Estado. Corporaciones capaces, incluso, de emitir sus propias monedas.

Vivimos en una época tendente al monopolio en pleno capitalismo de la vigilancia (Google, Apple, Amazon,Microsoft…) y de criptomonedas (Bitcoin, Ethereum…) sin emisor acreditado ni respaldo real, basadas en la simple especulación. Volver, por lo tanto, sobre este despropósito de Hayek puede y debe resultar más que interesante.

EL VARÓN DOMADO ( ESTHER VILAR, 1971)

La médica, psicóloga y socióloga argentina Esther Katzen, más conocida como Esther Vilar, sostenía en este ensayo, publicado originalmente en la República Federal Alemana como Der Dressierte Mann allá por 1971, el hecho (¿evidente?) de que la mujer no es oprimida por el hombre y el patriarcado sino que, por el contrario, manipula el sistema y a los individuos masculinos de la especie mediante el sexo para asegurar su propio bienestar utilizando mecanismos similares a los del experimento del perro de Pavlov, ofreciendo como estímulo el disfrute de sus atractivos sexuales, siempre ferozmente racionados y condicionados a su conveniencia.

En la segunda parte de este ensayo: El Varón Polígamo (1974) ahonda en las conclusiones de ese planteamiento señalando las ventajas que el sistema patriarcal proporciona a las mujeres (por ejemplo, y lo estamos viendo en Ucrania por mucho que el feminismo radical a través, entre otras, de ciertas ministras que han demostrado sobradamente su dogmatismo y su indigencia intelectual así como su engolfamiento en la culpable demagogia política, se empeñe en asegurar que la peor parte de las guerras las sufren las mujeres, los hombres son obligados a combatir mientras que las mujeres, no.) y demostrando que es el hombre quien lleva la peor parte del patriarcado.

No está de más repasar estos libros en estos tiempos.

Y lo dejamos aquí, de momento. Más adelante volveremos sobre textos más o menos conocidos que resultaría interesante releer en nuestros días. Si lo deseáis, podéis hacer sugerencias al respecto, con un poco de suerte me descubriréis libros que todavía desconozco y debería leer. Gracias por anticipado.

© Fernando Busto de la Vega

CINCO JOYAS ERÓTICAS DEL MEDIEVO ESPAÑOL.

  1. INTRODUCCIÓN
  2. ROMANCE DE LA GENTIL DAMA Y EL RÚSTICO PASTOR
  3. WALLADA
  4. ALFONSO X: NO QUIERO DONCELLA FEA
  5. DOS JOYAS DEL ROMANCERO
  6. FIN.

1.-INTRODUCCIÓN

La imagen mayoritaria que suele tenerse sobre la Edad Media, especialmente en lo que a España respecta, está llena de lugares comunes y clichés estereotipados que nada tienen que ver con la realidad o, al menos, solo presentan una parte de la misma. Solo vemos guerras, plagas, clérigos, hambre e ignorancia, pero la gente de esa época, aparte de legarnos un corpus cultural amplísimo y de la mayor importancia, especialmente en España que, junto con Italia, se constituyó en los cimientos del Renacimiento, también se divertía, amaba y gozaba y, a veces, con más libertad que nosotros mismos. La actual es una época pacata y triste, la Edad Media era, en cambio, un periodo más natural y menos afectado por el puritanismo y, por lo tanto, más feliz y creativo. La Edad Media condujo al Renacimiento, la actual nos lleva (independientemente de pandemias y guerras) a una nueva Era Oscura, la civilización se diluye en medio de las mareas de estulticia progre y de integrismo liberal-capitalista. Es así. Cada día que pasa nos acercamos un poco más a la barbarie.

2.-ROMANCE DE LA GENTIL DAMA Y EL RÚSTICO PASTOR.

El conservadurismo de estos días puritanos y estúpidos modelados por el protestantismo germánico en todas sus vertientes (incluyendo el progresismo o lo que se disfraza de tal para perpetuar valores puritanos y pueriles) es muy probable que se muestre de acuerdo con la actitud del protagonista de este romance, un rústico pastor casado y con hijos que, atareado con el cuidado de su ganado rechaza los ofrecimientos sexuales de una gentil dama que pasea aburrida y descalza por el vergel al que se dirige a la hora de comer. Y eso que la muchacha es hermosa, ella misma se describe en el romance:

«hermosuras de mi cuerpo
yo te las hiciera ver:
delgadita en la cintura,
blanca soy como el papel;
la color tengo mezclada;
como rosa en el rosel;
las teticas agudicas,
que el brial quieren romper;
el cuello tengo de garza
los ojos de un esparver;
pues lo que tengo encubierto
maravilla es de lo ver.
«

A lo que el pastor responde:

Ni aunque más tengáis,
señora, no me puedo detener.

Cierto: un hombre fiel e industrioso…también un imbécil. En conjunto el primer romance de la historia en merecer ser puesto por escrito, una joya erótica del medievo español.

Dejo una versión en vídeo:

3.- WALLADA

Hace años le escribí un poema de amor a esta cordobesa nacida a finales del siglo X y que a comienzos del XI, en plena disolución del califato a cuya dinastía pertenecía, era una Omeya, hija del califa Muhamad II, y sigo enamorado de ella (como de Safo). Y no es para menos. Alta, de buen talle y bonita figura, pelirroja, ojos azules…hoy hubiera sido una influencer de fama mundial. Entonces, al modo de la época, también lo fue. A los diecisiete años, huérfana y millonaria, abrió su casa a la poesía y el amor (los dos únicos pecados tolerables a mi modo de ver) y vivió una época de gloria, en la que demostró además su cultura, su inteligencia y su educación (lo que la invalidaría hoy como influencer) antes de desdibujarse en la madurez dentro del harem de Ibn Zaydún.

La bella y altiva poetisa (escribió: » yo, ¡por Dios!, merezco la grandeza y sigo orgullosa mi camino!») tenía todas las virtudes y todos los defectos de las mujeres inolvidables, incluso el de ser malvada y deslenguada, faceta en la que nos dejó algunas pequeñas joyas eróticas (y muy malintencionadas) del medievo español tales como el poema:

Enhorabuena, al-Asbahī, por los beneficios
que has recibido del Señor del Trono, del Benefactor;
has conseguido con el culo de tu hijo
lo que no consiguiera
con el coño de Būrān su padre al-Hasan.

O bien (y dirigiendo el poema a su amante principal con el que acabaría casándose después de una juventud disoluta, como debe ser la de las mujeres hermosas y los hombres de genio):

A pesar de sus méritos, Ibn Zaydum ama 
las vergas que se guardan en los calzones; 
si hubiera visto la polla en las palmeras, 
se habría convertido en pájaro ababil.
 
Por supuesto hay algunas otras joyas, incluso más románticas y canónicas, de Wallada, pero dejo al lector el placer de descubrirlas por sí mismo si es que no las conoce ya. 


4.-ALFONSO X EL SABIO: NO QUIERO DONCELLA FEA.

La labor cultural de este rey castellano es bien conocida y no voy a perder tiempo aquí rememorándola. Su faceta política es, sin embargo, cuestionable, pero tampoco nos ocupará en estas páginas. Nos ceñiremos a su actividad poética en el campo de las cantigas galaico-portuguesas (que también forman parte del medievo español) y, especialmente, de alguna humorística y hoy totalmente incorrecta políticamente bajo el totalitarismo tiquismiquis, acomplejado y malhumorado del feminazismo dominante.

El buen rey se permitía expresar sus gustos en cuanto a las mujeres y decía bien claro (aunque en el gallego del siglo XIII) que no deseaba en su alcoba jóvenes feas, mal educadas (que se pediesen en su puerta o hiciesen algo peor), ni peludas. Debo decir que yo coincido al cien por cien con él. Nos hubiéramos llevado bien este Alfonso y yo.

Para aliviar la larga lectura que ya llevas a cuestas, lector amigo, he decidido darte esta píldora en formato audiovisual avisándote de que la letra, después de una larga introducción musical, comienza en el minuto y cincuenta segundos.

5.- DOS JOYAS DEL ROMANCERO

De estas dos joyas del romancero español, la primera, llena de encanto, vuelve a transitar por la incorrección política (una menor engañada y violada), pero es digna de conocerse, dice así:

Yo me era mora Moraima, 
morilla de un bel catar,
cristiano vino a mi puerta,
cuitada, por me engañar;
hablóme en algarabía,
como aquel que bien la sabe:
-Ábreme las puertas, mora,
así Alá te guarde del mal.
-¿Cómo te abriré, mezquina,
que no sé quién te serás?
-Yo soy el moro Mazote, 
que un cristiano dejo muerto,
tras mí venía el alcalde.
Si no me abres tú, mi vida,
aquí me verás matar.
Cuando esto oí, cuitada,
comencéme a levantar,
vistiérame una almejía
no hallando mi brial,
fuérame para la puerta
y abríla de par en par. 

No es preciso decir más. Como es posible que el lector no esté muy instruido en los ropajes y costumbres  de la época, la situación viene a ser esta: el cristiano llega ante la puerta de la morilla de madrugada, fingiendo huir de la justicia (en esa época un alcalde era más un juez que un edil) y la convence para que le de asilo. Ella, que está en la cama y, por ende, desnuda, busca en la oscuridad su ropa y, no encontrándola, se cubre con un manto pequeño que cumple muy escasamente su función, lo demás ya se lo imagina el lector.

Y, frente a la inocencia de la mora Moraima, será bien recordar el descaro de la infanta Urraca Fernández cuando corre al lecho de muerte de su padre el rey para recriminarle que no le deje herencia. Hay que recordar que esta Urraca, pieza fundamental de la historia del Cid, mantuvo un ardiente romance incestuoso con su hermano el rey Alfonso VI, diez años más joven que ella y al que sedujo cuando era todavía un adolescente, prácticamente un niño. El romance expresa así el enojo de la infanta doña Urraca:

Morir vos queredes, padre, ¡San Miguel vos haya el alma! 
Mandastes las vuestra tierras a quien se vos antojara: 
diste a don Sancho a Castilla, Castilla la bien nombrada, 
a don Alfonso a León con Asturias y Sanabria, 
a don García a Galicia con Portugal la preciada, 
¡y a mí, porque soy mujer, dejáisme desheredada! 
Irme he yo de tierra en tierra como una mujer errada; 
mi lindo cuerpo daría a quien bien se me antojara, 
a los moros por dinero y a los cristianos de gracia; 
de lo que ganar pudiere, haré bien por vuestra alma. 
Allí preguntara el rey: —¿Quién es esa que así habla? 

Respondiera el arzobispo: —Vuestra hija doña Urraca. 
—Calledes, hija, calledes, no digades tal palabra, 
que mujer que tal decía merecía ser quemada. 
Allá en tierra leonesa un rincón se me olvidaba, 
Zamora tiene por nombre, Zamora la bien cercada, 
de un lado la cerca el Duero, del otro peña tajada. 
¡Quien vos la quitare, hija, la mi maldición le caiga! 
Todos dicen: «Amen, amen», sino don Sancho que calla. 

FINAL

Las citadas son solo pequeñas muestras de un conjunto amplio y en exceso desconocido por el gran público. Volveremos sobre el tema más adelante y con mayor detenimiento en obras concretas.

© Fernando Busto de la Vega

SHERLOCK HOLMES COMO METÁFORA

En Las Siervas de Kromsak (novela víctima de una pésima edición que lamento en 2017 y que reivindico a pesar de todo como propia) uno de los detectives protagonistas se llama Juan Sherlock. Como él mismo se encarga de explicar al Profesor Escorpio, su cliente del momento, que da inicio a la trama, su nombre se debe a que desciende del general irlandés que, al servicio de España, defendió Melilla del asedio marroquí en 1775. Militar hoy en día, como tantos otros, injustamente olvidado a quien creí justo homenajear.

Ahora bien: en algún momento de La Verdadera Historia del Bucicarlos Vengador (publicada en 2018 y que desde 2019 ha vendido más de 40000 copias piratas en ebook sin que ni una sola de ellas haya redundado en mi beneficio económico o reputacional, si bien agradezco el éxito del libro) aparece también Sherlock Holmes, esta vez en persona y acompañado de su hermano Sherrinford (menos conocido que Mycroft), intentando sin éxito esclarecer cierto misterio que no hace al caso traer a colación. Alguno de mis lectores (de hecho, una lectora a la que aprecio sobremanera) cayó en la cuenta de estas dos apariciones y llegó a la conclusión de que experimento una fascinación por el personaje. No es del todo cierto.

La verdad radica en que he pensado mucho sobre la naturaleza del fenómeno literario y su arbitrariedad (sí, en ocasiones me pongo estupendo) y el ejemplo de Sherlock Holmes resulta a estos efectos de lo más elocuente. El imparable éxito del personaje mientras su autor se empeñaba en olvidarlo para escribir otras cosas «serias» e «importantes», no olvidemos que Sir Arthur Conan Doyle llegó a asesinar a Sherlock Holmes (en efecto: en las cataratas Reichenbach) y se encontró con que medio Londres se vistió de luto en señal de protesta y la presión social y de sus lectores le obligó a resucitar al personaje, es de lo más elocuente. También podría haber puesto similar ejemplo con el Pérsiles de Cervantes, que el consideraba su obra cumbre y que nadie ha leído, y el Quijote, que él desdeñaba y se considera su obra maestra. Pero, desengañémonos, dicho ejemplo no hubiera interesado a nadie. Y ese es un desalentador, pero indiscutible, síntoma del descrédito y postergación de la herencia cultural hispana incluso entre los propios españoles. Somos una civilización en decadencia (y de esto hablaremos mucho en este blog señalando, además, a los culpables) y vivimos en el maremágnum anglosajón. Hay gente en la hispanosfera que repite miméticamente que Shakespeare es el mejor dramaturgo de la Historia sin haber visto una sola obra de Lope de Vega…Y así nos va.

A lo que íbamos: es cierto que me interesa mucho la figura de Sherlock Holmes como metáfora de la naturaleza de la literatura y el modo en que se burla, a través de los deseos del público, de la voluntad y el ego del autor. La faceta más dura y cruel de esta realidad es el desinterés. El autor propone: escribe y publica, y el público desdeña su empeño condenándole al anonimato y el fracaso. Sin embargo, el triunfo no deseado es todavía peor. El fracaso es un purgatorio del que acaso con tiempo, trabajo y suerte se pueda salir; el éxito indeseado es un infierno permanente.

© Fernando Busto de la Vega