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AHORA COMPRENDEMOS MEJOR LAS LEYES DE ZAPATERO

Anda la izquierda española apesadumbrada y desorientada a raíz de las imputaciones contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) al que consideran un «faro moral» por mor de las leyes disolventes y perjudiciales que impuso y han conducido a España a la decadencia en menos de dos décadas. Recordemos que este fue el tipo que defendió la «alianza de civilizaciones», las leyes de ideología de género, el impulso del feminismo radical y fanático (no lo hay de otro tipo), de matrimonio llamado paritario, de exaltación de la homosexualidad, de normalización de la inmigración y regalo de la nacionalidad española a gentes que ni siquiera saben hablar español…en fin: todo aquello que (junto con el auge, nunca hay que olvidarlo ni dejar de señalar a quienes lo impulsan, también traidores a España, aunque de distinto signo, del evangelismo) está conduciendo a España a la destrucción.

Para la izquierda y los llamados «progresistas» todas esas aberraciones morales convertidas en leyes representan un «avance». Pero la realidad es que están destruyendo a España y deben ser revertidas a la mayor brevedad para recuperar el pulso social y las posibilidades de conquistar un futuro nacional de carácter popular. Con esas leyes en vigor nada nos salva de acabar convertidos en un Estado fallido, rumbo que llevamos y que nos acerca cada vez más al precipicio.

Ahora sabemos que Zapatero era corrupto, que andaba en sospechosos y vergonzantes tratos con el bolivarianismo venezolano (y cualquier español que acepte el bolivarianismo, el indigenismo o cualquier otra encarnación de la Leyenda Negra y del maoísmo, caballo de Troya del imperialismo chino, solo puede ser considerado un traidor y despreciado como tal) y los intereses geoestratégicos de China. Es decir: que era y es un instrumento en manos de nuestros enemigos.

Ello nos ayuda a comprender mejor sus perjudiciales e inaceptables leyes. No se concibieron como un avance moral ni una demanda social ni para cambiar la nación, sino para debilitarla al servicio de nuestros enemigos. Zapatero que, no lo olvidemos, fue capaz (junto con Rajoy) de cambiar la constitución española para satisfacer a los buitres alemanes y americanos obligando a pagar la estafa a la que nos sometieron los bancos de dichos países (y de otros como Inglaterra) por encima de las necesidades presupuestarias para atender el Estado del Bienestar español, es decir: los intereses de la Nación…Zapatero, decíamos, las impuso con la finalidad que están consiguiendo: conducir a la decadencia a España y convertirla en un Estado fallido.

Si, como parece, próximamente en sede judicial se confirma la corrupción de ZP y su enriquecimiento al servicio de intereses extranjeros (venezolanos, chinos…) no solo deberá juzgársele como traidor a España y enemigo del pueblo (cuando se restablezca el orden y esto sea posible) sino también conceptuar todas sus leyes como instrumento de la destrucción de España y, por ende, revertirlas y castigar con dureza a cuantos las defendieron, defienden y apoyan. Esa gente no es progresista o izquierdista, es antiespañola, por convencimiento o simple estulticia, pero deben en cualquier caso ser apartados de la vida pública y castigados de inmediato en función de sus culpas.

Es necesario restablecer el orden en España. Hoy, no mañana. Y, para ello, necesitamos derribar el ilegítimo régimen de 1978 y establecer uno nacional, revolucionario y temporalmente autoritario. Ese es nuestro camino de salvación, el único.

© Fernando Busto de la Vega.

¿CON ISRAEL O CON EL ISLAM?

Hay que recordar que la izquierda española, por pura inercia (llevan décadas sin renovarse ideológicamente y sin adecuarse a la realidad nacional e internacional) y estupidez sigue apoyando a los árabes en contra de Israel por el mero hecho de que la Unión Soviética lo hacía para socavar el poder de Estados Unidos en Oriente Medio. Es posible, no lo sé, que Moscú (y desde luego Teherán) continúe sufragando alguno de los chiringuitos de esos militantes que siguen en 1936 y sin percatarse del paso del tiempo.

Por supuesto, discutir con ellos es inútil. El fanatismo y la estulticia son inmunes a los hechos y los argumentos. En consecuencia, no pierdo el tiempo en hacerlo.

Aún así, los hay pesados y molestos y, aunque los evites, te siguen para convertirte o demostrarte lo mala persona que eres.

He tenido que sufrir a uno así no hace demasiado y zanjé la aburrida perorata con un simple ejemplo. A menudo los detalles muestran la realidad mejor que horas de discursos.

El tipo en cuestión es uno de esos zangolotinos que, peinando canas, sigue empeñado en vestir con camisetas y bermudas (hasta que hace frío, eso sí: luego usa ropa de abrigo cara y renovada cada año) y le expliqué la diferencia entre Israel y lo que representan Hamas y otras organizaciones similares chiitas o sunnitas de un modo gráfico.

—Pasea por Tel Aviv—le dije— en bermudas y luego intenta hacerlo por las calles de Teherán o Kabul y entonces opina.

Tan sencillo como eso. En Tel Aviv no sucedería nada, en Teherán o Kabul, y en muchas otras ciudades y pueblos islámicos, como poco acabaría apaleado y en la cárcel.

Sabiendo esto ¿a quién vamos a apoyar?

Y nótese que hablo de un hombre en bermudas, ¿Qué habría que decir de una mujer en minifalda, pantalón corto o con escote?…recomiendo similar experimento. La que apoye a Hamas y demás yihadistas que pasee en camiseta de tirantes y minifalda por Tel Aviv y luego lo intente por Teherán, Damasco, Bagdad o Kabul…incluso por Argel o Rabat. Es posible que en estos dos últimos escenarios no tuviese problemas con la policía, pero difícilmente regresaría al hotel intacta…si es que regresaba. Es un hecho constatado y constatable.

Entonces, repito la pregunta ¿a quién debemos apoyar a Israel o al islam?

© Fernando Busto de la Vega.