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AMOR ALADO

La naturaleza es impúdica, especialmente en verano. Todo el mundo anda enfrascado en los asuntos de la procreación y el pudor es solo cosa de humanos (y ni siquiera de todos).

De modo que uno anda por ahí, de terraza en terraza, de parque en parque, y no para de encontrarse a todas horas con el llamado milagro de la vida en pleno desarrollo. Desde el arrullo apremiante de las palomas a los desvaríos públicos de algunos humanos pasando por todo tipo de paradas nupciales de innumerables especies de mamíferos, aves e insectos.

Y uno acaba dándose cuenta de lo aburridas y poco espectaculares que resultan las cópulas humanas en relación con las de otros animales. Especialmente los insectos.

Ahí están las mariposas, y hablo exactamente de la especie Lasiommata Megera, con sus espectaculares vuelos en espiral desde el suelo hasta lo más alto de las copas de los árboles, culminando su coreografía con el ayuntamiento y la separación para retomar la danza de nuevo desde el suelo, o los mosquitos volando en plena cópula, el uno cabeza abajo, el otro cabeza arriba en una oposición bifrontal que asciende y desciende rítmicamente…son apenas dieciséis segundos de sexo salvaje, pero en plena acrobacia. ¿Qué decir de las libélulas y su afán contorsionista y ese empeño en volar unidas?

Si fuera un individuo sesudo y serio y no estuviéramos en julio, quizá llegaría a conclusiones filosóficas profundas y repletas de consecuencias y conclusiones. Como soy yo, estoy a pique de terraza y sucesión de cañas y abandonado (por no decir perdido en) a la molicie y el vicio, solo se me ocurre decir que la pornografía de la especie humana (esa que quiere tasar y prohibir el puritanismo progre que nos ha caído en desgracia y al que habrá que combatir como se combatió el de sacristía, a fuerza de pecar y vulnerar cada ley insulsa y estúpida que impongan) está sobrevalorada. Quizá me arriesgue y funde una productora especializada en el porno entomológico. A lo mejor mi público no se excitará ni encontrará motivo para la masturbación (aunque hay gente para todo), pero seguro que queda pasmado y asombrado con la espectacularidad del sexo de insectos y demás bichejos.

Sí, anochece, son las diez de la noche y aún queda una pálida luz que hace risueño y dulce el mundo. Quizá de ahí mi ensoñación empresarial…

Estamos a mediados de julio, no seamos demasiado estrictos. Divertíos, fornicad aunque no podáis volar cabeza abajo durante el folleteo (siempre os quedarán la carretilla, el helicóptero e inventos semejantes para hacer gollerías) y ved mucho porno humano antes de que las pacatas castradoras de Igualdad os lo tasen. Hoy por hoy eso de ver porno e irse de putas es un acto contracultural y revolucionario.

Acabaría este artículo con alguna imagen de la cópula humana, pero luego mi amigo y buen seguidor de este blog , el Unga-Unga, me echa la bronca aseverando (lo hizo con el artículo del cameltoe) que no puede leer mis cosas en público. La gente se asoma a su móvil, ve ciertas imágenes…y el pobre se avergüenza…así que nada de gente en bolas y follando. Así, de paso, puede que también evite la cada vez más omnipresente y patética censura de internet y este artículo alcance un posicionamiento aceptable.

© Fernando Busto de la Vega.

AMANTES SIN SEXO

El otro día pude asistir a una curiosa conversación mantenida por tres niñas de doce años. A dos de ellas las habían visto morreándose y sobándose y la tercera acudía a testimoniarles su sorpresa y su pasmo, no sabía que fueran novias, les dijo. La respuesta que recibió resultó antológica y, además de hacerme sonreír, no dejó de conducirme a la reflexión.

—No somos novias—le respondió muy convencida y llena de alborozo una de las interpeladas.

—Solo somos amigas que se besan…y a veces se magrean—sentenció la segunda, no con menos entusiasmo.

—Eso: nos besamos, nos abrazamos, nos sobamos y bueno…tú sabes, pero no…—corroboró la primera, jovial.

—¡Ah, ya me parecía a mí! No me pegaba nada que fuerais novias—suspiró con alivio la tercera sucediéndose un triple abrazo colectivo y entusiasta.

Todo ello me hizo pensar en los límites y definiciones de las relaciones afectivas y sexuales quizá en estos tiempos que corren más ambiguas y desdibujadas que nunca. Si bien, estoy convencido, la claridad taxativa a la que estamos acostumbrados los nacidos y crecidos en el siglo XX no dejaba de ser en su momento una simple convención, un modo de explicar situaciones complejas de un modo sencillo. Ya se sabe, y se decía ya en el siglo XX, que cada pareja es un mundo y a menudo su complejidad las hace incomprensibles a los demás siendo el modo más sencillo de zanjar la cuestión sin entrar en intimidades innecesarias simplificar la respuesta: somos novios, somos amantes, somos amigos con derechos, no somos nada…

Estas disquisiciones propias de escritor, inclinado por tanto al análisis casi entomológico de la conducta humana, sus abismos, complejidades, contradicciones, cambios y evoluciones, me poseyeron durante algunos minutos haciéndome flotar al pairo en el flujo creativo de mi propia mismidad.

Hubo un momento en que casi estuve dispuesto a iniciar una novela con semejante conversación, pero el entusiasmo pasó pronto. ¿Una novela erótico-sentimental protagonizada por dos niñas de doce años? ¿Quién me iba a publicar semejante cosa en un mundo histérico, pacato y puritano como el que padecemos?¿Quién iba a comprarla si se publicaba? ¿Cuántas amigas modernas, feministas y profundamente conservadoras creyéndose progres y modernas iban a dejar de hablarme y comenzar a zaherirme y denunciarme públicamente?…Por no aguantarlas…

En consecuencia, deseché pronto la idea de las dos «amigas de doce años que se morrean, se soban y se masturban mutuamente sin ser novias», he ahí un efecto flagrante y muy gráfico de la censura social impuesta por el neopuritanismo progre que nos controla encerrándonos en gulags virtuales y determinando el contenido último de la literatura y el arte.

Pero seguí pensando sobre las relaciones, sus complejidades y sus ambigüedades llegando a otros puertos, alguno sin duda fruto de los años y la experiencia.

Es probable que nunca llegue a escribir ninguna novela sobre el asunto, pero mucho más interesante y productivo que el de las «amigas adolescentes que se besan» es el de los amantes, no los cónyuges, que ya no follan.

Que el sexo dentro del matrimonio es cada vez un acontecimiento más extraño según pasan los años es un lugar común, incluso del humor cotidiano y popular. Se habla mucho menos de los amantes que van dejando de verse desnudos y refocilarse mutuamente, acaso porque se sobrentiende que cuando eso sucede dejan de ser amantes y se convierten en amigos o extraños. Puede ser.

Por regla general, el fin de la pasión significa el fin del amor y de la relación en las parejas incursas en el adulterio. Pero no siempre es así. La complejidad y la ambigüedad también atacan a dichas parejas. A veces, la pasión, la diversión y el entusiasmo lúbrico que surgen al principio, quizá a los treinta y cinco de ella y los cuarenta de él, se ven interrumpidos por los hechos fortuitos de la vida: un cambio de residencia, una enfermedad, dificultades para verse sin riesgo, miedo a romper el matrimonio y las consecuencias económicas y personales subsiguientes…y al cabo de los años, dos, tres, cinco, siete…como por arte de magia, el sexo desaparece. Sigue todo lo demás: el amor, la vinculación, la confianza, incluso el deseo (dormido o aplazado, pero persistente)… aunque los actos puramente físicos se extinguen. Se convierten en amantes sin sexo. ¿O son ya solo buenos amigos, muy íntimos, que en otros tiempos se vieron desnudos pero ya no follan? Pienso que la diferencia radica en los celos y la sinceridad. Si cualquiera de ellos toma nuevas parejas sexuales sin ocultarlo y sin que el otro se ofenda, son ya viejos amigos (y amigos viejos), de lo contrario…

En fin, meditaciones laberínticas de un escritor que, lo sé, no debería compartir con sus lectores.

© Fernando Busto de la Vega.

ROLF EDEN, ACTIVISTA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN Y VISIONARIO A REIVINDICAR.

EL VISIONARIO ACTIVISTA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN ROLF EDEN EN ACTO DE SERVICIO.

Sucedió en octubre de 2007 y es un hecho poco conocido que, sin embargo, podría haber cambiado el mundo convirtiéndolo en un paraíso para los viejos y viejas jacarandosos, los feos y feas salidillos y los desesperados y desesperadas de todo jaez. Y, eso sí, en un infierno para los guapos, guapas y macizorros de ambos sexos. En cualquier caso en un hito contra la discriminación erótica y sexual que sufrimos los poco agraciados y con excesivo recorrido vital.

Hete aquí que un cantamañanas al que la prensa reputaba como playboy, que tenía siete hijos con siete mujeres diferentes, que presumía de haber seducido a más de 3000 hembras de la especie y disfrutaba de fama como empresario del ocio nocturno en Berlín, la belleza y notoriedad de algunas de sus novias y su mediocre carrera como autor, nuestro ensalzado visionario, Rolf Eden, salió una noche más de caza. Quería ligar y fijó su atención en una hermosa joven que se dejó querer.

En este punto quizá sería oportuno añadir un par de datos relevantes. Nuestro ensalzado visionario y venerado referente, Rolf Eden, había cumplido ya los 77 años y la chica, Katherina, tenía 19. Nuestro hombre era ambicioso, optimista y con buen gusto.

EL VISIONARIO ACTIVISTA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN Y FIGURA A REIVINDICAR ROLF EDEN EN ACTO DE SERVICIO Y MARCANDO TERRITORIO.

Katherina, como hemos dicho, se dejó querer. Acompañó al más que otoñal seductor a diversos locales nocturnos (donde pagó él, es de suponer: si, además, se hubiera hecho invitar sería ya un genio sin parangón) y luego, ya entrada la madrugada, le acompañó a su casa donde Herr Eden, era alemán y la historia sucedió en Berlín, la siguió invitando a champán y hasta tocó el piano y cantó para ella…llegado el momento crucial, y como no podía ser de otro modo, el galán le solicitó a la joven continuar la fiesta en el dormitorio y ella, muy respetuosamente, le respondió:

—Verá: es que es usted demasiado mayor para mí.

Ahí acabó la fiesta y comenzó el visionario activista contra la discriminación que, de haber triunfado en su empresa, hubiera cambiado el mundo para todos. Desde 2007 todo sería distinto y muchos y muchas inmensamente más felices a costa, eso sí, de la desesperación de otros y otras.

Por supuesto la ingrata «velina», hermosa y gorrona, fue despedida del apartamento del más que otoñal seductor que quedó dolido y terriblemente afectado por la desconsideración hacia sus sentimientos sufrida. Porque él se autopercibía como un robusto y atractivo empotrador y no concebía que la realidad, encarnada en cruel jovenzuela, contradijera dicha autopercepción. De modo que a la mañana siguiente, sin haber podido dormir, corrió a ver a sus abogados e incontinenti (espero que no incontinente, aunque a ciertas edades…) demandó a la muchacha por discriminación.

La demanda no prosperó. Jueces y prensa, demostrando muy poca sensibilidad, hicieron picadillo al visionario activista y convirtieron en chiste su acción legal.

Pero ¿y si hubiera habido un lobby de octogenarios salidos que hubiera armado el suficiente revuelo mediático, o si la sociedad no sufriera de edadismo y gerontofobia sin sentirse culpable por ello y la demanda hubiera salido adelante?

La joven Katherina se habría visto obligada por los jueces a satisfacer los libidinosos deseos del carcamal Rolf Eden y todos los viejos y feos del mundo de ambos sexos hubiéramos obtenido el derecho de demandar a los guapos y macizos, igualmente de ambos sexos, que nos atrajeran sometiéndolos a nuestros caprichos eróticos. La discriminación que los guapos y las guapas ejercen sobre los feos y medianillos y la que los jóvenes (y especialmente las jóvenes) ejercen contra los maduros y viejos habría terminado. Las calientapollas y los mojabragas habrían visto acabado su imperio y los pagafantas y quasimodos estudiarían colectivamente derecho.

Por desgracia (formo en las filas de los quasimodos) el edadismo y la gerontofobia de la sociedad alemana dio al traste con los esfuerzos del visionario activista contra la discriminación y esta permanece. Propongo reivindicar la figura de Rolf Eden, empecinarnos en nuestra autopercepción de bellos empotradores, asociarnos, erigirnos en moralmente superiores, coaccionar a la sociedad y a la prensa y formar asociaciones que busquen la subvención del Estado. Si lo han hecho las feministas y los maricas, los quasimodos podemos seguir esa misma senda.

Unión y activismo para combatir la discriminación de las jóvenes hermosas contra los tipos viejos y feos. Y la de los jóvenes apolíneos contra las tipas viejas y feas y cualquier variación posible del tema. Ese es el camino…preparaos esquivas, que estoy aprestando a mis abogados para una larga serie de demandas…

Con todo, para ilustrar mejor el asunto, y por si alguien tiene dudas, añado las fotos de algunas posibles demandadas.

Es broma, claro.

Y que sea preciso aclararlo dice ya mucho de la escasa inteligencia y poco sentido del humor de la época que vivimos.

UN RETRATO IDEALIZADO Y FAVORECEDOR DE QUIEN ESTO ESCRIBE.

© Fernando Busto de la Vega.

EL MUNDIAL DE SEXO Y LA PUREZA EN EL DEPORTE

Hay cosas que nos sorprenden y que no somos capaces de ver venir. Cosas inauditas que nos llenan de pasmo y estupor.

Por ejemplo: el hecho de que el sexo llegara a convertirse en un deporte (con aspiraciones olímpicas) y que su primer campeonato mundial, que iba a celebrarse en Gotemburgo (Suecia, dónde si no), acabara como el rosario de la aurora. Los participantes se amotinaron contra la organización y no habrá competición ni campeones, de momento.

Según declaraciones de la organización, una Federación Sueca de Sexo Deportivo (o algo así), el problema tiene que ver con la pureza e integridad moral en el ámbito deportivo.

Dicha Federación reunió un grupo de actores y actrices porno para llevar a cabo las pruebas gimnástico-sexuales que pretendían ser grabadas y retransmitidas en directo y se llevó el disgusto de comprobar que este grupo de «deportistas» consumían alcohol y drogas, y hasta se dopaban con Viagra, antes de participar en sus competiciones, lo que, evidentemente, iba en contra del espíritu olímpico que se pretendía insuflar a este nuevo deporte. De modo que se procedió a las sanciones y las amonestaciones y los participantes reaccionaron sublevándose contra la organización y boicoteando el campeonato que quedó en agua de borrajas.

¿Quién iba a suponer todo esto?

Yo, por mi parte, estoy indignadísimo, como la Federación Sueca de Sexo Deportivo. El porno miente demasiado. Hay que escenificarlo a pelo, sin drogas, alcohol ni excitantes…y, a ser posible, en jornadas matutinas de lunes a viernes. ¿Qué es eso de tolerar la participación de golfos y golfas politoxicómanos y de mal vivir en las escenas pornográficas? ¿Qué es eso de mancillar el sagrado deporte del sexo olímpico con sustancias indeseables e indeseadas? ¡Esto tiene que cambiar ya!…Acaso para conseguir un deporte sexual como Dios manda deba promocionarse en colegios e institutos a ser posible de intensa influencia religiosa y con espartana disciplina. De ese modo se conseguirán participantes de moral intachable que puedan participar en campeonatos serios y decentes. Imagino también las exhibiciones de Navidades y fin de curso en los salones de actos de esos centros pulcros y dignamente decorosos y las competiciones sabatinas con los padres forofos insultándose entre sí y a los árbitros (digo yo que habrá árbitros en el sexo olímpico como en todos deportes)…

Otro mundo, vaya.

© Fernando Busto de la Vega.

PORNOGRAFÍA (TRES PEQUEÑAS REFLEXIONES)

En estos tiempos en los que la llamada Revolución Conservadora comenzada en Francia en 1976 y extendida mundialmente desde Estados Unidos a partir de 1977 está alcanzando la cresta de la ola bajo apariencia progresista (con el habitual caballo de Troya del feminismo y lo woke a la cabeza) conviene reflexionar al respecto para acotar el mundo que debemos conseguir (y que dista mucho de los delirios friquis del evangelismo anglosajón que trata de imponer su ideología por el mundo utilizando todos los disfraces y las falacias a su alcance para camuflarse y mentir haciendo demagogia que conduzca al prohibicionismo).

Por lo tanto, quiero hacer tres pequeñas reflexiones al respecto de la pornografía:

1.- El problema no es la pornografía, sino el capitalismo.

2.- El problema no es la pornografía, sino el puritanismo prohibicionista y totalitario.

3.- Se diga lo que se diga, la pornografía es siempre revolucionaria y eso lo reconoció el propio Nixon cuando, contra todo pronóstico, el Congreso de los Estados Unidos la legalizó en 1969 y él dijo que la iba a combatir a sangre y fuego porque era peor que el comunismo y representaba un factor más efectivo de subversión. Más tarde, en 1973, se produjo la campaña contra Garganta Profunda que perdió el conservadurismo más rancio con una sola comparecencia televisiva de una señora mayor, alguien cualquiera de la calle, con ropa ya trasnochada y de evidente posicionamiento conservador que, al ser preguntada por la película, respondió: «yo no voy a ir a verla, pero quiero tener la libertad de poder hacerlo».

Y ahí se resume todo el problema: LIBERTAD.

Yo quiero ser libre y que todos lo seamos. Parte de esa libertad pasa por la no imposición de normas sectarias sobre la vida sexual de la sociedad y el cambio de paradigma que criminaliza al sexo per se, y una muy buena forma de normalización y propaganda de esa libertad pasa por la pornografía, que debe ser dignificada como arte. Y volvemos ahí al primer planteamiento de este artículo: el problema no es la pornografía, sino el capitalismo y el puritanismo…podría dedicar horas a explicarlo, pero no es preciso. Quien no lo comprenda a la primera, no querrá comprenderlo nunca.

Una última cosa: el prohibicionismo anda ahora recurriendo, como siempre, a argumentos médicos y advirtiendo apocalípticamente de los efectos de la pornografía en el cerebro. ¿Recuerdan cuando decían que la masturbación provocaba ceguera y otros estragos en la salud y los médicos lo avalaban al cien por cien con su autoridad?…Es lo de siempre: los estudios médicos, y sobre todo psiquiátricos, siempre dicen lo que quienes los financian quieren que digan, no son de fiar y mucho menos concluyentes. Además, es imposible mantener a los miembros de determinadas sectas con poder económico y social fuera de las universidades, de hecho muchas de ellas, especialmente las privadas, nacieron y se mantienen para justificar la ideología de dichas sectas, no para encontrar la verdad. Ergo…no creáis lo que os dicen la prensa o los estudios, preguntaos quién paga la «información» y qué pretende. Seamos libres, seamos revolucionarios…ahora que viene el fin de semana haced algo increíblemente inmoral (moral viene de mores, costumbres, no tiene nada que ver con la ética) y escandaloso. A ser posible, acompañados.

© Fernando Busto de la Vega.