Archivo de la etiqueta: Ucrania

LA GUERRA CON RUSIA

El miedo es siempre una buena herramienta para manipular los acontecimientos y, por ello, siempre conviene ser escéptico, mantenerlo bajo control y examinar los asuntos con frialdad y discernimiento. Es preciso preguntarse qué píldora desean hacernos tragar y a quien beneficia que la engullamos.

Ahora el soniquete redundante e insistente es que Rusia planea atacar a la OTAN en breve, motivo por el cual sus miembros deben incrementar su rearme. Bien, yo soy un partidario acérrimo del rearme de Europa tanto en el aspecto puramente armamentístico como tecnológico y humano. Sin embargo, este rearme no puede seguir nutriéndose de aparatitos estadounidenses que Washington puede desconectar cuando le apetece (el equivalente moderno de los fusiles coloniales que Inglaterra vendía a los maharajas hindúes) y no puede tener otro objetivo que robustecer y estimular la independencia estratégica de Europa frente a sus competidores, incluyendo los Estados Unidos que nunca han sido aliados sino amos.

De modo que sí: soy absolutamente partidario de aumentar el gasto militar europeo (y español), de sustituir el obsoleto armamento manejado remotamente por Washington y avanzar definitiva y decididamente en la implementación de la independencia militar europea. Pero ello debe llevarse a cabo como un fin en sí mismo y con el claro objetivo de sacudirse el yugo yanqui.

Lo que no es de recibo es vivir en el miedo que atiza en el continente la CIA y acabar gastando más dinero en los juguetitos controlados de la industria armamentística estadounidense que, no nos engañemos, será lo que al final suceda (tanto la OTAN como la UE son polichinelas movidos por los hilos de Washington y por ello organismos de supeditación totalmente ineficaces para los intereses de Europa y sus pueblos).

Con respecto a Rusia debemos ser claros. La invasión de Ucrania supuso un grave desliz para Moscú. La «Operación Militar Especial» prevista por el Kremlin debía seguir un esquema ya anticuado de operaciones relámpago. Cuando las fuerzas especiales destinadas a capturar a Zelensky en la primera noche del conflicto fracasaron en su intento y la guerra se desencadenó empantanándose, Rusia, gane o pierda en Ucrania, perdió.

Cuando todo esto acabe Rusia se encontrará tan desgastada, endeudada y debilitada que difícilmente se atreverá a arremeter contra la OTAN. Por el contrario, si no fuera por el hecho nuclear, sería el momento perfecto para que la OTAN atacara y aniquilara a Rusia.

No va a existir una guerra contra Rusia en la próxima década, está incluso por ver si Putin saldrá vivo del actual atolladero. Si lo consigue, evidentemente China le empujará a continuar sus enfrentamientos, sería una hábil estrategia para eliminar a Rusia como rival sometiéndola como colonia al tiempo que debilitaba a Europa y la separaba de la alianza con los Estados Unidos que no se comprometerían en la península euroasiática si ello debilitaba sus posiciones en el Pacífico. Pero Putin sería estúpido si cediese a las presiones chinas en ese sentido.

No habrá guerra con Rusia. De un modo u otro la paz está cerca…no es buena idea volver a comprarle armas manipuladas a los Estados Unidos y seguir alimentando su industria armamentística cuando podemos desarrollar y potenciar la nuestra.

© Fernando Busto de la Vega.

AUTOLESIONARSE (PARA NO IR A LA GUERRA)

La puntualización entre paréntesis del título es necesaria porque el mundo de la autolesión es extenso y presenta muchas y complicadas vertientes. En otra ocasión, quizá, hablaré de aquella chica que conocí (y con la que por razones obvias estuve muy poco tiempo) que se quemaba el cuerpo con cigarrillos cuando era feliz o alcanzaba un orgasmo. Pero ahora vamos a ocuparnos de un asunto serio.

Estamos viendo a los jóvenes rusos rompiéndose piernas y brazos para no acudir a una guerra sangrienta y perdida que les convertirá no en héroes sino en asesinos, torturadores y, quizá, mutilados y muertos. Bien mirado, no deja de ser una forma de deserción y puede juzgarse moralmente con cierta dureza. Pero habla también, muy claramente, de la legitimidad del régimen de Putin y de su aceptación social. Negarse a servir a un tirano es lícito y hasta encomiable, lo cual cambia por completo nuestra percepción del hecho que tratamos. Quizá los jóvenes rusos que se autolesionan o que directamente huyen y desertan para no participar en una campaña claramente criminal puedan ser conceptuados como héroes después de todo.

Pero más allá del aspecto ético y moral del tema que nos ocupa, quiero poner de relieve su implicación política. Que los jóvenes se autolesionen para no ser reclutados no es nada nuevo. En la antigua Roma muchos campesinos se cercenaban el pulgar derecho para no poder sujetar la lanza ni la espada y quedar de este modo exentos de un reclutamiento obligatorio que les ceñía al yugo militar durante la mitad de sus vidas. Lo que subyacía en aquel comportamiento que podemos considerar antipatriótico era que a los campesinos romanos las conquistas de la clase senatorial y los jugosos negocios de la clase ecuestre les resultaban indiferentes. Ellos no ganaban nada con las conquistas, solo ponían el esfuerzo, la sangre y la vida. Su máxima aspiración era seguir felices y pacíficos en sus aldeas. El imperio era cosa de los ricos y poderosos.

Por regla general esto sucede en todas las guerras. Los beneficios son de los ricos que no van al frente y el sacrificio de los pobres que no obtienen ningún beneficio. En momentos como este, en el que tan cerca estamos de una confrontación mundial y una aniquilación global, quizá deberíamos recordar este extremo y empezar a autolesionarnos colectivamente.

Frente a la codicia de los poderosos quizá deberíamos, todos, empezar a enfatizar la hermandad entre los pueblos y los seres humanos y la paz como valor universal.

Sé que los cristianos, los judíos, los budistas y los menos agresivos de los musulmanes tienen una moral muy bien definida al respecto. Yo soy pagano y en el paganismo tres son los principios básicos de la moral política: Diké, Eunomía y Eirené, es decir: Justicia, Buen Gobierno y Paz. De modo que podemos entendernos. Todos hemos recibido el mismo mensaje divino de paz y buena voluntad, ha llegado el momento, me parece a mí, de ponerlo en valor. No nos dejemos seducir por el Demonio, lo llamemos como lo llamemos y lo representemos como lo representemos.

Los antiguos egipcios, en el Libro de los Muertos, enseñaban a escapar de las trampas de los demonios pescadores y a evitar al poderoso demonio Apofis que acechaba en las aguas del río celeste que conducía al paraíso. Estamos en ese punto.

© Fernando Busto de la Vega.

LA CAÍDA DE PUTIN (Y SU POSIBLE PRECIO)

Salvo el de Estados Unidos en relación con la guerra de Vietnam (y el asunto merece un estudio en profundidad que todavía no se ha abordado con seriedad), ningún régimen ha podido sobrevivir a una guerra impopular que, además, se pierde. La Rusia de Putin no será una excepción. El problema son los tiempos de la caída y lo que pueda suceder en ellos.

La Historia resulta siempre un referente eficaz y útil para comprender el presente y predecir con éxito el futuro. A ese respecto podemos establecer interesantes paralelismos entre lo que supone la guerra de Ucrania para la Rusia actual y lo que supuso la Guerra del Rif para la España del siglo pasado.

Evidentemente, la Guerra del Rif condujo indefectiblemente a la caída del régimen canovista y a la proclamación de la república en 1931. El problema fueron los tiempos. El primer desastre de aquella guerra, en la que murieron reservistas que llevaban menos de una semana en filas a causa de la ineptitud de sus mandos profesionales fue el Desastre del Barranco del Lobo, en 1909. Esta debacle condujo de inmediato a las enérgicas protestas de la Semana Trágica que no hicieron caer al régimen. Ni siquiera llegaron a tambalearlo. La guerra siguió, hubo avances y éxitos, también muchos españoles muertos, heridos y enfermos y un nuevo desastre, el de Annual, en 1921 que condujo a la dictadura de Primo de Rivera en 1923. Veintidós años transcurrieron entre el primer desastre y las primeras protestas tumultuarias, casi revolucionarias, y el fin del régimen.

Putin, derrotado, o en proceso de derrota, en Ucrania, caerá sin duda. La pregunta es cuando y qué llegará a hacer para mantenerse en el poder y reivindicarse (o vengarse). No solo hablo de la represión en el interior de Rusia y los crímenes de guerra en Ucrania. Desgraciadamente, dispone de armas nucleares…y esperemos que de subalternos sensatos y valientes. En momentos como este, los valores universales que conforman a las personas, sean cuales sean sus creencias e independientemente de su nacionalidad y posición social, profesional y política, son la única esperanza de la Humanidad. Y deberíamos reflexionar a fondo sobre este extremo en el futuro. Si es que llegamos a tenerlo.

© Fernando Busto de la Vega.

MARIÚPOL, ALEPO…¡HERAT, 1979!

La restaurada ciudadela de Herat.

Son los actos y no las palabras lo que definen la realidad. En eso, supongo, estaremos todos de acuerdo.

Los actos de Rusia en Ucrania desmienten su retórica. Esos ataques indiscriminados contra la población civil, esa táctica de reducir a escombros humeantes ciudades como Mariúpol, el heroísmo de cuyos defensores quedará inscrito con letras de oro en la Historia, son mucho más elocuentes que la propaganda rusa.

Por otro lado, en el marco de la propaganda occidental contra Rusia se trata de vincular exclusivamente a Putin con esas tácticas criminales y se alude reiteradamente a la destrucción de Alepo en Siria por tropas rusas en 2016 o, incluso, a la de Grozny, en Chechenia, en 1999-2000. Y son acusaciones ciertas, no vengo aquí a discutirlas, pero a mi juicio interesadamente sesgadas.

Considero que debemos mirar más allá de la retórica propagandística de la OTAN tanto para refutarla, si es el caso, como para confirmarla y establecer series históricas que se remonten más atrás en el tiempo para conseguir una visión más exacta de los acontecimientos desbordando la escueta y obscena propaganda de bloque.

Hoy, y teniendo en mente la destrucción de Mariúpol y los crímenes de guerra llevados a cabo por Rusia en Bucha y otras localidades ucranianas, quiero traer a colación un hecho bastante desconocido, al menos en España, de la guerra de Afganistán que nos ayudará a comprender el comportamiento del ejército ruso en 2022.

En diciembre de 1978 la Unión Soviética comenzó la invasión de Afganistán ocupando Kabul con las fuerzas especiales del Grupo Alfa de la OSNAZ y deteniendo y asesinando al presidente Amín para sustituirlo por Karmal, acto continuo numerosas tropas soviéticas entraron por tierra y aire en Afganistán ocupando el país por completo. Si nos fijamos bien, nos encontramos con una táctica bastante similar a la usada en Ucrania en 2022, con la diferencia de que aquí la invasión terrestre precedió a la acción de las fuerzas especiales y Zelenski no pudo ser detenido y asesinado por los rusos ni se asustó hasta el punto de huir, lo que frustró el éxito de la operación. Si seguimos fijándonos, lo sucedido en Ucrania en febrero no se diferencia demasiado de lo sucedido en Kazajistán en enero de este mismo año. Nos encontramos, por lo tanto, ante una táctica añeja, pero eficaz si se lleva a cabo correctamente (cosa que no sucedió en Ucrania en 2022).

Tampoco es novedad lo de reducir ciudades a escombros asesinando y desplazando a su población.

Volviendo a la guerra de Afganistán, mirando cuarenta años atrás, nos encontramos con lo sucedido en Herat.

Herat, era considerada por los soviéticos la ciudad más culta y pacífica de todo Afganistán. Sus habitantes hablaban un dialecto persa y se diferenciaban por su vida urbana y tranquila de los turbulentos pastunes del sur y del centro, o los rudos hazaras, tayikos o uzbekos de otras regiones. Puesto que parte del programa soviético en Afganistán consistía en una modernización de la sociedad (establecimiento de la igualdad entre hombres y mujeres, de un salario mínimo para los trabajadores, de la ruptura de las estructuras tribales, y por lo tanto feudales…) consideraron que los ciudadanos de Herat, más aún que los de Kabul, serían partidarios del mismo. Por lo tanto, dando por sentado que la ciudad resultaría amigable, establecieron en su aeropuerto la base más importante del ejército soviético y permitieron que los asesores y oficiales se asentasen libremente en ella, como en un territorio amigo.

Y, al principio lo fue.

No obstante, apenas llegados, los soviéticos comenzaron a detener y asesinar gente. La población de Herat organizó una manifestación de protesta frente al palacio del gobernador soviético y este hizo que las tropas la disolvieran a tiros matando numerosos civiles. Corría el mes de marzo de 1979, los soviéticos apenas hacía tres meses que se habían establecido en Herat.

La reacción popular frente a la matanza en el palacio del gobernador soviético fue una inmediata y comprensible insurrección que cursó con la caza y asesinato de los oficiales y asesores soviéticos y sus familias. La guarnición afgana de la misma, encabezada por el pastún Ismail Khan, que llegaría a ser ministro de Agua y Energía en 2005-2013, y compuesta en su mayor parte por tayikos, se sublevó también enfrentándose a las tropas soviéticas y llegando a ocupar el aeropuerto que estos pretendían convertir en su base principal en Afganistán.

Como respuesta, los soviéticos movilizaron una columna de 300 tanques desde Turkmenistan, que bombardearon día y noche la ciudad hasta reducirla a escombros asesinando numerosos civiles y haciendo que decenas de miles se refugiasen en Irán mientras Ismail Khan se convertía en un poderoso líder guerrillero sublevado contra los invasores que llegó a derrotar también a los talibanes en 1995.

Cuando los soviéticos se retiraron de Afganistán en 1992, Herat continuaba en ruinas.

Como vemos, lo de Mariúpol no es nuevo, ni siquiera se retrotrae a la destrucción de Alepo o Grozny, es una táctica constante del ejército ruso desde hace al menos medio siglo. Es bueno saberlo y tenerlo en cuenta para el futuro.

© Fernando Busto de la Vega

¿Y SI FUERA COSA DE LA EDAD?

Decía Manuel Fraga Iribarne que a los cuarenta años te entra la prisa. El tiempo empieza a acelerarse y comprimirse y cada vez quedan menos ocasiones de alcanzar las más íntimas ambiciones. Él, en 1962, justo cuando cumplía los cuarenta,, se convertía en ministro de Información y Turismo, puesto que mantuvo hasta los cuarenta y siete. Después llegaron las maniobras políticas para alzarse a la cabeza del Gobierno (1969-1989) que le convirtieron, admitámoslo sin ambages, en un fracasado si bien, durante quince años, entre los sesenta y ocho y los ochenta y tres pudo gozar de una dorada satrapía autonómica sobre la que jugar a gobernar.

Pero no es de Fraga Iribarne de quien quiero ocuparme, sino de Putin y su cuadrilla de silovikis.

A menudo no reparamos en el hecho, a mi modo de ver crucial, de que todos ellos transitan ya por el inicio de su séptima década de vida. El tiempo se les acaba y durante el último cuarto de siglo solo han sido capaces de auparse al poder y mantenerlo en medio de una mediocridad apabullante y una corrupción galopante. Bien mirado, ante la Historia no son nada. Apenas unos robaperas de cuarta que no han sabido recuperar el poder y la influencia de los que disfrutaba la URSS en la que se educaron. Esta es una verdad que su propaganda puede ocultar a sus súbditos actuales, pero que perdurará inmisericordemente desnuda durante siglos, milenios…aunque los milenios, admitámoslo, estaban destinados a olvidarlos como irrelevantes y mediocres de mantener su perfil del último cuarto de siglo.

Tienen setenta años, los lujos y los privilegios dejan de tener importancia (¿de qué sirve poder pagarte las mejores putas si ya no se te levanta o disponer de los licores más caros si te elevan la tensión arterial y te provocan acidez de estómago?) y se enfrentan a la eternidad. A la necesidad impúdica de dejar un legado.

Ignoro cuales son sus creencias religiosas y si alguno de ellos piensa en llegar al otro lado con un expediente limpio. Lo cierto es que, como demuestran los hechos, se ha apoderado de ellos el pánico a la irrelevancia histórica.

¿Y si todo este asunto de Ucrania fueran solo cosas de la edad?

Los yayos mandamases rusos son conscientes de su mediocridad y están dispuestos a ganarse un lugar en la posteridad (aunque sea sombrío y despreciable) a costa de la sangre de los jóvenes propios y ajenos. Terrible forma de vampirismo erostratista en absoluto infrecuente en la Historia.

Los dioses nos guarden de los viejos fracasados que disponen de demasiado poder (y armas nucleares).

© Fernando Busto de la Vega