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UN PAR DE PELÍCULAS JAPONESAS QUE VER EN ESTOS TIEMPOS DE FEMINISMO PURITANO DE ORIGEN ANGLOSAJÓN.

MEIKO KAJI HUYENDO POR TOKIO DEL POLICÍA QUE HA LOGRADO ESPOSARLA EN EL METRO, PERO AL QUE LE HA CORTADO EL BRAZO A NAVAJAZOS PARA LIBRARSE DE ÉL. JOSHUU SASORI: KEMONO-BEYA (1973).

Quienes me siguen, y oye: no son pocos ni pocas, lo cual agradezco y me sorprende en estos tiempos de decadencia moral, cultural y política, ya saben que estoy hasta los cojones (permítaseme la locución vulgar) de las beatas de sacristía reconvertidas en burguesas progres y que han camuflado su pacato puritanismo en altisonante palabrería feminista. Ya lo he dicho muchas veces: son la misma mierda con diferente vestido.

Por eso, porque es necesario desengrasar, salir del lodo tóxico, castrante y traumatizante de esas feminazis progres de sacristía, las clásicas solteronas o malcasadas retorcidas, amargadas y deseosas de imponer sus problemas mentales al mundo, es preciso contrarrestar su hegemónica propaganda con saludables bocanadas de aire fresco, irreverente y en todo contrario a sus discursos ponzoñosos y paroxísticamente ridículos y enfermizos.

En ese sentido, de momento, nos queda Japón como país libre (aunque no por ello incólume a los arrebatos del puritanismo anglosajón, omnipresente y psicopático). Y hacia allí voy a mirar hoy para recomendar a mis lectores, y lectoras, algunas películas que necesitan ver sí o sí para desintoxicarse del pútrido ambiente feminista y puritano que nos imponen.

En primer lugar quiero reivindicar la carrera cinematográfica de Meiko Kaji en los setenta. Ya Tarantino nos la rescató como cantante en Kill Bill, pero Tarantino no deja de ser un yanqui gazmoño. Es preciso ir mucho más allá.

En esta entrada he comenzado con el principio de la tercera entrega de la serie Prisionera Escorpión, porque siempre me ha apasionado ese comienzo de película y esas escenas en las que la rea perseguida, esposada por un policía en el metro, logra salir del mismo dejando al madero en el interior del vagón y cortándole el brazo a navajazos para huir después, con el brazo cortado colgando de las esposas, por Tokio, pero toda la serie merece la pena ser vista.

En ella, y la anterior, conocida internacionalmente como Stay Cat Rock, no existe la pacatería ni la ñoñería del feminismo woke. Las protagonistas femeninas (interpretadas por Meiko Kaji) habitan un mundo brutal que las agrede, las viola y las machaca, pero logran hacerle frente con valor y salvajismo saliendo adelante y triunfando. No necesitan hablar de feminismo, porque son mujeres fuertes que triunfan y sobreviven. En ese sentido, hay que decirlo, se parecen mucho a mis personajes femeninos.

Meiko kaji en la piel de sus personajes: ¿objeto sexual? Puede, pero desafiante y vengativa, muy lejos de las muñequitas de porcelana hipersensibles y tocadas del ala del actual feminismo.

En esa misma línea de mujeres fuertes sin afectación histérica ni melindres ridículos, víctimas permanentes de todo lo que sucede a su alrededor y no pueden someter a sus órdenes inmediatas y a sus preocupantes fobias indicadoras de una enfermedad mental ya cada vez menos latente, quiero recomendar la película Gun Woman, de 2014, protagonizada por Asami Sugiura y cuya trama dejaré en silencio para quien desee conocerla lo haga por su cuenta y riesgo. Tan solo, como indicación y demostración de lo que estoy diciendo, acabaré esta entrada con un fotograma casi final de dicha película y su protagonista.

GUN WOMAN (2014), UNA PELÍCULA QUE DEBERÍA EMITIR TVE EN PRIME TIME, PERO NO LO HARÁ, LA CENSURA DEL FEMINISMO WOKE PURITANO LO IMPEDIRÍA. LO HA IMPEDIDO HASTA AHORA. ES MOMENTO DE EMPEZAR A EXIGIR LIBERTAD Y PLURALIDAD. ¡ABAJO LA DICTADURA DEL PURITANISMO FEMINAZI!

© Fernando Busto de la Vega.

AMANTES SIN SEXO

El otro día pude asistir a una curiosa conversación mantenida por tres niñas de doce años. A dos de ellas las habían visto morreándose y sobándose y la tercera acudía a testimoniarles su sorpresa y su pasmo, no sabía que fueran novias, les dijo. La respuesta que recibió resultó antológica y, además de hacerme sonreír, no dejó de conducirme a la reflexión.

—No somos novias—le respondió muy convencida y llena de alborozo una de las interpeladas.

—Solo somos amigas que se besan…y a veces se magrean—sentenció la segunda, no con menos entusiasmo.

—Eso: nos besamos, nos abrazamos, nos sobamos y bueno…tú sabes, pero no…—corroboró la primera, jovial.

—¡Ah, ya me parecía a mí! No me pegaba nada que fuerais novias—suspiró con alivio la tercera sucediéndose un triple abrazo colectivo y entusiasta.

Todo ello me hizo pensar en los límites y definiciones de las relaciones afectivas y sexuales quizá en estos tiempos que corren más ambiguas y desdibujadas que nunca. Si bien, estoy convencido, la claridad taxativa a la que estamos acostumbrados los nacidos y crecidos en el siglo XX no dejaba de ser en su momento una simple convención, un modo de explicar situaciones complejas de un modo sencillo. Ya se sabe, y se decía ya en el siglo XX, que cada pareja es un mundo y a menudo su complejidad las hace incomprensibles a los demás siendo el modo más sencillo de zanjar la cuestión sin entrar en intimidades innecesarias simplificar la respuesta: somos novios, somos amantes, somos amigos con derechos, no somos nada…

Estas disquisiciones propias de escritor, inclinado por tanto al análisis casi entomológico de la conducta humana, sus abismos, complejidades, contradicciones, cambios y evoluciones, me poseyeron durante algunos minutos haciéndome flotar al pairo en el flujo creativo de mi propia mismidad.

Hubo un momento en que casi estuve dispuesto a iniciar una novela con semejante conversación, pero el entusiasmo pasó pronto. ¿Una novela erótico-sentimental protagonizada por dos niñas de doce años? ¿Quién me iba a publicar semejante cosa en un mundo histérico, pacato y puritano como el que padecemos?¿Quién iba a comprarla si se publicaba? ¿Cuántas amigas modernas, feministas y profundamente conservadoras creyéndose progres y modernas iban a dejar de hablarme y comenzar a zaherirme y denunciarme públicamente?…Por no aguantarlas…

En consecuencia, deseché pronto la idea de las dos «amigas de doce años que se morrean, se soban y se masturban mutuamente sin ser novias», he ahí un efecto flagrante y muy gráfico de la censura social impuesta por el neopuritanismo progre que nos controla encerrándonos en gulags virtuales y determinando el contenido último de la literatura y el arte.

Pero seguí pensando sobre las relaciones, sus complejidades y sus ambigüedades llegando a otros puertos, alguno sin duda fruto de los años y la experiencia.

Es probable que nunca llegue a escribir ninguna novela sobre el asunto, pero mucho más interesante y productivo que el de las «amigas adolescentes que se besan» es el de los amantes, no los cónyuges, que ya no follan.

Que el sexo dentro del matrimonio es cada vez un acontecimiento más extraño según pasan los años es un lugar común, incluso del humor cotidiano y popular. Se habla mucho menos de los amantes que van dejando de verse desnudos y refocilarse mutuamente, acaso porque se sobrentiende que cuando eso sucede dejan de ser amantes y se convierten en amigos o extraños. Puede ser.

Por regla general, el fin de la pasión significa el fin del amor y de la relación en las parejas incursas en el adulterio. Pero no siempre es así. La complejidad y la ambigüedad también atacan a dichas parejas. A veces, la pasión, la diversión y el entusiasmo lúbrico que surgen al principio, quizá a los treinta y cinco de ella y los cuarenta de él, se ven interrumpidos por los hechos fortuitos de la vida: un cambio de residencia, una enfermedad, dificultades para verse sin riesgo, miedo a romper el matrimonio y las consecuencias económicas y personales subsiguientes…y al cabo de los años, dos, tres, cinco, siete…como por arte de magia, el sexo desaparece. Sigue todo lo demás: el amor, la vinculación, la confianza, incluso el deseo (dormido o aplazado, pero persistente)… aunque los actos puramente físicos se extinguen. Se convierten en amantes sin sexo. ¿O son ya solo buenos amigos, muy íntimos, que en otros tiempos se vieron desnudos pero ya no follan? Pienso que la diferencia radica en los celos y la sinceridad. Si cualquiera de ellos toma nuevas parejas sexuales sin ocultarlo y sin que el otro se ofenda, son ya viejos amigos (y amigos viejos), de lo contrario…

En fin, meditaciones laberínticas de un escritor que, lo sé, no debería compartir con sus lectores.

© Fernando Busto de la Vega.

EL FANATISMO DE LOS TRAIDORES

En España el día a día está enrarecido por el fanatismo de una larga serie de activistas que te adoran o te detestan en función de tu sumisión a las ideas que propugnan. Cuanto te sometes a ellas y entras en su secta, todo son sonrisas, parabienes y amistad. Cuando no comulgas con los dictados totalitarios, llega el anatema.

Ya hablé algo sobre esto el año pasado en relación con el estalinismo feminista y sindical. Hoy toca narrar un hecho protagonizado por los izquierdistas que andan por ahí haciendo propaganda contra los intereses españoles a favor del imperialismo ruso.

Por todas partes estos activistas andan colgando carteles, convocando concentraciones…

Hoy, 14 de febrero, se ha producido una de estas en mi lugar de trabajo. De pronto un tipo con el que mantengo una relación escasa y que ni es mi amigo ni ha llegado jamás (ni llegará) a tomarse un café conmigo ha invadido mi espacio personal con sonrisa teatina y aspecto confianzudo para invitarme a unirme a ella. Obviamente, me he negado y se ha ofendido y sorprendido a la vez. Son tan fanáticos que no pueden aceptar una negativa ni comprender su motivación.

Como el tipo ha tenido el mal gusto de afear mi negativa y exigirme explicaciones (en un gesto impecable de respeto a la libertad ajena y de tolerancia ideológica) le he tenido que detallar no solo el motivo de mi negativa sino en qué le convertía su participación en esas movilizaciones a favor de los palestinos.

Le he aclarado que nos encontramos en un escenario de enfrentamiento global, en vísperas de una confrontación mundial que quizá haya comenzado ya en los campos de Ucrania y está a punto de extenderse globalmente. En ese escenario, el imperialismo ruso está moviendo sus peones en Oriente Medio para ampliar el teatro de operaciones y ofender de flanco a la OTAN. Así las cosas, enfrentarse a Israel y defender a Hamas y Hezbolá, como está haciendo la izquierda de este país, es apoyar el imperialismo ruso, un imperialismo que en diversas ocasiones (acaso la primera en 1937, de seguro la penúltima con su apoyo a los traidores independentistas catalanes, y previamente a la banda terrorista ETA) ha atacado la integridad y futuro de España buscando su desmembración. Consecuentemente, apoyar dicho imperialismo siendo español solo te puede dejar en dos posiciones, ambas despreciables: o eres un traidor que opera conscientemente en contra de los intereses y la unidad de España o eres un imbécil que lo hace siendo manejado sin comprender el significado y las consecuencias de sus actos. En cualquiera de los dos casos, traidor o idiota, no se merece otra cosa que desprecio y desdén.

Por otro lado, a dichas concentraciones asisten un número bastante crecido de chicas con hiyab que, en muchos casos, se han puesto recientemente con motivo del asunto de Gaza demostrando que el apoyo a Hamas y Hezbolá va parejo con la radicalización islámica de muchos (y muchas) jóvenes inmigrantes de origen musulmán lo que, indefectiblemente, causará innumerables problemas sociales e internos en un futuro no muy lejano. Ergo, alentar la campaña a favor del imperialismo ruso y de los intereses de Moscú en Oriente Medio conlleva una incidencia directa en España engendrando problemas muy serios que deberíamos intentar evitar, además de significar un apoyo al wahabismo y a la interpretación radical e intolerante del chiismo (a Riad y Teherán), es decir: posicionarse en el lado equivocado de la Historia y claramente contra el progreso y la civilización.

Al tipo se le ha congelado la sonrisa en la cara al escuchar esta argumentación, se ha alejado de mí y ha dejado de hablarme, muy ofendido. Ya no somos amiguitos (nunca lo fuimos), ese es el nivel moral de los «progres» de «sentimientos humanitarios» que andan por ahí repartiendo carnets de «cualidad ciudadana» en virtud del sometimiento a su ideario y al mangoneo de sus siglas. Y es bueno dejarlo por escrito para aviso de presentes y crónica de futuros.

He de decir, no obstante, que la actitud de este memo y de otros tantos como él me deja indiferente. Lamento, no obstante, la de algunas amigas musulmanas que hasta no hace mucho y con excepción de los meses de ramadán incumplían los preceptos coránicos conmigo. La mayor parte se han pasado a ese activismo, algunas incluso han adoptado el hiyab y me han largado a dique seco…a esas sí las hecho de menos. Aunque no demasiado.

Con todo, alguna, plegándose a la convención occidental de San Valentín, ha tenido algún dulce gesto conmigo. Hasta ellas son menos fanáticas y radicales que ciertos militantes progres españoles. Es bueno, también, saberlo y hacerlo saber.

En fin…lo dicho: el ambiente en España está enrarecido por causa del activismo progre-feminista-mariconil y prorruso y prochino apoyado desde el Gobierno. La cosa pasará, pero es preciso decir que estos mamelucos no son menos nocivos para la convivencia y la democracia que los bachimozuk ultraliberales o los jenízaros del ultraclericalismo. Gentuza, en suma.

© Fernando Busto de la Vega.

EUROVISIÓN,LOS FACCIOSOS PROGRES Y SU RIDÍCULO RÉGIMEN

CASI EL ÚNICO GÉNERO DE ZORRA QUE ME GUSTA Y ME INTERESA

Lógicamente, a mí Eurovisión y todo lo que la rodea me la trae al pairo, pero no deja de ser una interesante visibilización de la bazofia política, intelectual y moral que conforma el totalitarismo progre-feminazi-mariconista que por arte de birlibirloque (y un régimen constitucional pensado para la obsolescencia programa del Estado) nos gobierna. Por eso es interesante dedicarle unas pocas líneas de espíritu sumario para entrever la gallofa y decidirnos a restablecer el orden.

En primer lugar, se invierte mucho dinero y mucho esfuerzo en un concurso depauperado y sin interés por solo dos motivos: contentar a una minoría de militantes que conforman «un colectivo» adicto y basan sus preferencias, además de en impulsos que en gran medida deberían ser tratados por profesionales de la salud mental, en chuminadas superficiales, mero oropel; y para utilizarlo como vehículo de propaganda ideológica de toda la sambumbia queer-feminazi que tratan de embutirnos sí o sí (y algún día será preciso investigar y castigar a quienes ejercen esa labor de propagandistas en escuelas e institutos).

Como es típico en todos los entornos totalitarios, las facciones y el fariseísmo son la realidad cotidiana bajo la aparente y férrea unidad. Existen facciones, grupitos y grupúsculos enfrentados por el poder, el dinero de las subvenciones, los cargos y la mera radicalidad enfermiza del profeta autoconsagrado y, como es habitual también, a pesar de una superficial pátina de adhesión atemorizada, la implantación de la ideología en la sociedad es mínima.

De modo que utilizando espuriamente los medios del Estado (la televisión pública) se convierte un pestiño que a nadie le interesa en un acontecimiento nacional y se elige una canción con apenas 25000 votantes de 47 millones de ciudadanos que gana apenas por un par de votos y se define así una suerte de «voluntad popular» que, claro está, manejan, al modo leninista, desde los despachos.

La canción es indiferente, suele ser mala. A veces, el interprete también. Todos sabemos que vamos a perder, a hacer el ridículo, pero da lo mismo. La finalidad del concurso no es contribuir al prestigio nacional de España con la calidad de sus propuestas sino justificar los emolumentos de unos cuantos y difundir la ideología que justifica que ocupen puestos en el organigrama nacional. Vamos a perder para que algunos sigan cobrando disparatadamente y puedan seguir su labor totalitaria.

Pero el fariseísmo y la naturaleza facciosa del Movimiento no puede contenerse y surgen las disensiones, las purgas…

Es interesante en este sentido la dimisión de la individua llamada Montserrat Boix que detentaba el puesto de delegada de Igualdad en el Ente Público y que admite abiertamente que su misión en dicho puesto era la de censora activa para corregir el desvío (exitoso, por cierto) antifemnista y sexualizador que representó Chanel. Claro que esta señora es una fanática entre las fanáticas y ha medrado como «profesora de desarrollo tecnológico con perspectiva de género», es decir: como teórica del totalitarismo feminazi en cátedras que jamás hubieran existido sin el asalto de los grupúsculos totalitarios a las arcas del Estado. Y dimite porque no la han dejado ejercer su labor censora. Dos votos del público se lo han impedido.

Pero quedémonos con lo importante: después del chanelazo, las feminazis impusieron una comisaria política, una inquisidora de su causa, para controlar los límites ideológicos en los que debía moverse nuestra participación en Eurovisión. Lo llaman democracia y no lo es.

De todos modos resultaba extraño que una de estas garrapatas adheridas al sangrado de lo público en beneficio propio y de sus sectas dimitiera en un arranque de dignidad y honestidad. Ahora sabemos que la tal Boix iba a jubilarse de todos modos. Ergo ha dado uno más de los espectáculos lamentables habituales de esta gentuza en pro del autobombo. Dan asco.

BUENO: HE DE RECONOCER QUE ESTE OTRO GÉNERO ME ENTUSIASMA MÁS.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS AGRICULTORES FRANCESES Y CÓMO FUNCIONAN EUROPA Y ESPAÑA.

QUÉ QUERÉIS QUE OS DIGA: ERA IMPRESCINDIBLE ILUSTRAR ESTA ENTRADA CON UN TRACTOR Y SU TRACTORISTA, PERO HE PENSADO QUE MEJOR QUE UN SUDOROSO Y FONDÓN AMOTINADO GABACHO…

Siempre lo decimos en estas páginas: en los detalles, ahí está la verdad. Olvida la demagogia, los discursos, las leyes…atente a la realidad, a los hechos, y encontrarás la verdad, especialmente si atiendes a los detalles.

En estos días, con las revueltas de los tractoristas gabachos y los cotidianos insultos de sus cabecillas contra España (va siendo preciso otro San Quintín, pero la decadencia y debilidad de nuestro régimen impide su llegada) hemos podido comprobar la verdadera naturaleza y funcionamiento de la Unión Europea y, ya de paso, de España como sociedad.

Veamos:

No sucede nada, absolutamente nada, y los lobistas e ideólogos siguen con su hoja de ruta elitista y antidemocrática, basada en ideas apriorísticas, ideologías no compatibles con la realidad inmediata e intereses de las grandes corporaciones no necesariamente europeas, hasta que los agricultores franceses, en su habitual línea sediciosa acreditada al menos desde La Fronda, se amotinan y comienzan a atacar intereses españoles en acciones de corso terrestre toleradas y hasta jaleadas por las autoridades francesas (mientras el gobierno español calla y transige). Los agricultores franceses son de lejos los más subvencionados y dopados por los fondos de la PAC. Abandonados a su suerte, al libre mercado, todo el sector habría desaparecido ya hace décadas. Son los mantenidos de Bruselas, y esta es una realidad indiscutible. Y, precisamente, como niños malcriados son los que más gritan, se sublevan y a los que más se les permite alborotar y amotinarse.

Bien: una vez protestan los asilvestrados trabucaires del agro gabacho, secundados por otros centroeuropeos del área carolingia (belgas, alemanes…) Bruselas, aterrorizada, cede. Les dan lo que quieren…(y lo que quieren nunca favorece a España, es más: la perjudica siempre) mientras el gobierno español sigue callado.

Y solo entonces, cuando ya las cosas son irreversibles en Bruselas, aparecen las asociaciones agrarias españolas y deciden movilizarse planteándole sus exigencias al ministro de Agricultura español…¿perdona?…Así nos va.

Por cierto: ¿Cuándo el Gobierno español va a desmentir las ofensas de Segolène Royal contra los productos hortícolas españoles? ¿Cuándo y quién la va a encausar y llevar a juicio por injurias? ¿Cuándo, quién y dónde vamos a devolver los desafueros de los amotinados agricultores gabachos contra productos españoles atacando o vetando los franceses?

Estamos muertos, es preciso resurgir y, para ello, ni el régimen actual ni los adocenados partidos políticos ni los sindicatos verticales de toda laya que padecemos nos sirven. Necesitamos una España nueva, regenerada y renacida.

© Fernando Busto de la Vega.