A raíz de la tragedia sucedida en Murcia, en las discotecas del polígono de Las Atalayas, numerosos ayuntamientos y comunidades autónomas del resto de España se han puesto en movimiento. Han comenzado campañas intensas de inspección y andan sobreactuando para curarse en salud.
Y el dato en sí mismo es revelador.
Si una administración pública debe ponerse las pilas para activar sus sistemas de inspección y control con motivo del escándalo mediático provocado por una tragedia causada por la mala praxis, la inacción ¿la corrupción? y ¿la prevaricación? de otra administración pública nos está indicando bien a las claras que hasta ese momento estaba haciendo dejación de funciones e incurriendo, casi con toda seguridad, en los mismos errores que el ayuntamiento y la comunidad autónoma de Murcia.
En otras palabras: nos gobiernan incompetentes, irresponsables y muy probablemente corruptos y el problema no solo anida en el nivel político, existen muchos funcionarios de alto rango en España y a nivel municipal y autonómico que deben ser inspeccionados, auditados y seguramente (aunque la ley, los privilegios y los usos tradicionales no lo permiten) depurados por su incompetencia, su falta de celo y sus actitudes prevaricadoras y contrarias al pueblo y la nación.
La profunda limpieza que necesita España debe extenderse también a los funcionarios incompetentes y corruptos. Es así. Nos lo está diciendo el súbito celo por hacer bien las cosas después de los incendios de Murcia.
¿Hasta cuando tendremos que soportar las leyes absurdas, injustas y contrarias a las personas honradas del ilegítimo y despreciable régimen liberal de 1978?
Leo que un octogenario, que en cualquier sociedad ordenada y positiva del mundo, sería considerado un héroe, ha sido JUZGADO Y CONDENADO por matar a un delincuente que asaltó su casa con ánimo de agredirle, torturarle y robarle, a él y a su mujer.
¿DESDE CUANDO LOS DELINCUENTES TIENEN DERECHOS?
Ya: desde que la ideología progresista se ha impuesto con su demagogia disolvente en los decadentes Estados occidentales. Pero un delincuente, por el mero hecho de serlo, pierde cualquier viso de ciudadanía que pudiera corresponderle, se sitúa al margen de la sociedad, se convierte en una alimaña y, por ende, pierde sus derechos. El Estado, como expresión del orden (que es la garantía de las libertades de los ciudadanos honrados) debe no solo perseguirlo, sino eliminarlo de oficio. Un delincuente reincidente no tiene derecho a vivir. Esto es así. Cualquier ideología que niegue esta realidad está dirigida contra los ciudadanos honrados y contra la paz social y la prosperidad de la república. Debe ser eliminada y sus defensores castigados como suscitadores del caos y la decadencia moral, como enemigos del pueblo y de la patria.
Subsidiariamente, si un ciudadano honrado es agredido por algún delincuente o ve que otro lo está siendo, interviene con energía y en el lance mata al o los delincuentes, lejos de ser juzgado y condenado debe ser premiado y condecorado. Se ha constituido en un ejemplo moral y de buena ciudadanía, es un ser útil a la república.
Cazar y ejecutar delincuentes por principio es un acto de moral excelsa y buena ciudadanía (que el Estado lo vete es señal de su ilegitimidad y su inadecuación con la realidad y el progreso), eliminarlos en el transcurso de actos delictivos que ellos mismos provocan, un acto de heroísmo.
Va siendo hora de volverle la espalda a los decadentes regímenes liberal-progresistas y restablecer el Orden, aquellas leyes, usos y costumbres que favorecen a los ciudadanos honrados y que mantienen las calles limpias y seguras estimulando de paso la buena ciudadanía y el heroísmo individual y social. Nuestros actuales juristas y políticos deberán responder de sus dislates y desafueros ante el pueblo, ser juzgados y castigados.
Llega la hora de limpiar las calles y los despachos, de establecer una república pensada y diseñada para el pueblo, que son los ciudadanos honrados y no los delincuentes.
¡Abajo de la demagogia liberal-progresista! Avancemos hacia la Civilización.
Que los delincuentes experimenten el castigo y el terror y sean barridos de las calles. Que sus apologistas y defensores paguen sus culpas y desaparezcan de los despachos y los órganos legislativos. Una nueva república de orden y libertad para los buenos es posible y necesaria. Es, de hecho, el único futuro al que podemos aspirar, todo lo demás, caos y decadencia.
FERNANDO I DE ARAGÓN, DE LA CASA DE TRASTÁMARA. DESDE ÉL LA GRANDEZA DE ARAGÓN FUE ADAPTARSE A LA LENGUA COMÚN DE LA GRANDEZA ESPAÑOLA, EL CASTELLANO.
Soy aragonés. Nacido en Zaragoza. Y afirmo con absoluta firmeza que la llamada fabla es un chiringuito inventado del que quieren vivir unos cuantos sinvergüenzas contrarios a la unidad de España.
No niego que en las zonas remotas y atrasadas del Pirineo queden reductos dialectales a extinguir por la misma naturaleza del idioma como medio de comunicación. El idioma es una necesidad elemental y, por lógica, los idiomas grandes acaban imponiéndose a los dialectos cuya supervivencia es innecesaria.
Cuando es preciso, como sucedió en las provincias vascas y en Cataluña, y sucede en Aragón, enseñar un idioma que nadie hablaba, es que no nos referimos a un idioma sino a un invento político con finalidades precisas: la desunión, la destrucción de España. El afianzamiento de oligarquías locales a costa de los caudales públicos. En otras palabras: traición y corrupción, males ambos que deben ser desgajados del cuerpo social y político con la máxima energía y diligencia.
Hoy he tenido que avergonzarme al ver como un indocumentado de esos que se llaman de izquierdas y se hacen las víctimas para beneficiarse del pesebre público ha dado un triste espectáculo en el Congreso hablando en una lengua inventada (lo que hay en el Pirineo solo son dialectos residuales y lo que se llama fabla aragonesa es tan solo una «reconstrucción» académica con fines políticos separatistas) y diciendo representar a Aragón.
Una de las grandezas históricas de Aragón fue asimilar pronto la lengua común, el castellano, para contribuir a la unidad y grandeza de España. Los defensores de la supuesta fabla atentan directamente contra esa grandeza, contra la historia, la cultura y deben ser tachados de corruptos y traidores. Lo digo alto y claro. No solo no representan a Aragón, deben ser castigados con la máxima celeridad por antiespañoles y antiaragoneses.
Añadiré, además, que aquellos de regiones periféricas y atrasadas como la vasca, la catalana o la gallega que no se adaptaron a tiempo a la lengua común de la grandeza española, lejos de estar orgullosos deberían sentirse avergonzados por su ignorancia y su atraso. Tiempo llegará de restablecer el orden. Por desgracia antes España deberá cumplir su preprogramado destino de Estado fallido. Luego nos despacharemos a gusto.
Pues sí, resulta que han dedicado tiempo, esfuerzo, estudio y dinero (imagino que público) para demostrar que cada ojete es un mundo. Ha aparecido, hace ya unos años, el concepto de huella anal. Pueden identificarnos por nuestras deposiciones. Cada recto, esfínter y ano son únicos y dejan una marca específica en nuestras deyecciones que puede identificarse con la misma exactitud que nuestras huellas digitales.
Ciertamente no quiero imaginar los entresijos y detalles de los sesudos y concienzudos estudios que condujeron a esta certeza.
Lo preocupante y a la vez típico del asunto en los tiempos que corren es que ya hay empresas privadas que han desarrollado retretes inteligentes capaces de detectar y leer la huella anal del usuario que los utilice. Y no solo eso: también de analizar las heces para comprobar su composición y en busca de enfermedades.
Naturalmente nos venden este «avance» como una panacea médica que vendrá a ayudarnos en la prevención y detección temprana de todo tipo de enfermedades, pero todos sabemos la verdad: es un medio más de control. La era digital nos está poniendo en manos de las megacorporaciones que ya son capaces de detectar y evaluar incluso lo que cagamos.
¿Alguien imagina la presión que este nuevo «avance médico» puede suponer en el control de las empresas y el Estado sobre los diversos individuos?…
Ni cagar tranquilo se va a poder ya.
Ahí lo dejo. Vosotros sabréis si seguís la senda que os marcan o elegís la libertad y la intimidad.
¿Qué características tendrá mi huella anal? me pregunto con insana curiosidad…
El General Espartero, regente de España (1840-1843), a pesar de ser liberal, sabía que, para que España funcione debidamente, hay que bombardear Barcelona y acallar a las oligarquías provinciales regularmente. Lo dijo alto y claro. Fernando II de Aragón y el conde duque de Olivares opinaban igual. De hecho, es la primera norma de una España fuerte: unidad frente al cantonalismo.
La única función del lenguaje es la comunicación. Por lo tanto, la tendencia histórica natural es la integración de los hablantes en grandes isoglosas, a menudo mediante procesos políticos de carácter imperialista (nos guste o no, el imperialismo ha sido siempre un método de expandir la civilización e implementar la ecúmene que debe conducir a la paz universal). Quienes, con cualquier excusa, van en contra de este proceso natural y beneficioso para la humanidad, son elementos retrógrados y desechables que en caso alguno deben ser escuchados y atendidos y sí eliminados a la mayor brevedad.
En España, ya lo sabemos, debido a la debilidad prefabricada por nuestros enemigos del régimen ilegítimo de 1978 y la persistencia del federalismo liberal incardinado desde 1874 en las corrientes izquierdistas hábilmente manipuladas desde los años veinte del siglo pasado por Moscú y desde los sesenta por Pequín, estamos recorriendo precisamente el camino inverso. Desde la unidad idiomática a la atomización. Lo que significa, en la práctica, que avanzamos desde el proyecto nacional hacia un mosaico de taifas manejadas por corruptas oligarquías provinciales. Madrid en 2023 es Córdoba en 1031.
No pasa nada. Únicamente hay que traer a colación la guerra cantonal de 1873-1874 y tener el cuajo de hacer una limpieza profunda durante la misma. Los cánceres solo se curan cortando por lo sano. Habrá que hacerlo.
Mientras tanto, estamos asistiendo a un esperpento más de este régimen ilegítimo y en declive. La vicepresidenta de un Gobierno en funciones entrevistándose con un traidor a España sin ser encarcelada ni destituida y el Parlamento plegándose a la atomización lingüística impulsada por los traidores a la nación.
No quiero desbarrar ni dejarme llevar por la justa indignación del patriota (tiempo habrá cuando el Estado colapse de reconstruirlo con la energía y las ejecuciones necesarias), plantearé el asunto en términos lógicos.
Hablamos del Parlamento…es decir: de una institución pensada para hablar y entenderse. Lógicamente un parlamento debe desarrollarse en un solo idioma, porque es el método mejor para que todos puedan explicarse y entender las razones del otro. Si a un parlamento lo sometes a la atomización lingüística, por mucho que contrates traductores y compres pinganillos, lo estás pervirtiendo, prostituyendo y privándolo de su razón de ser. Deja, por lo tanto, de ser un Parlamento.
No es que el Parlamento español sirva para mucho, pero en el momento en que se admitan en él otras lenguas que no sean la nacional, el español, habrá dejado de existir, aunque sus miembros sigan cobrando del Estado y tratando de vendernos la burra de la constitucionalidad y la legitimidad institucional. Será un paso más hacia la destrucción.
Y, no nos asustemos, por lo tanto un paso más hacia la necesaria reconstrucción.
Esperanza y combate, amigos: esperanza y combate.
Recordemos a Garci Ximénez y el modo en que de la nada puede reconstruirse un reino.