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SANFERMINES: LO PEOR QUE TE PUEDE OCURRIR

Bueno, sí, de acuerdo: lo peor que te puede pasar en Sanfermines es que te pille un toro y te despache al otro mundo de una cornada bien asestada…pero yo no escribo para decir obviedades.

No, estamos en verano, hay que mantener el espíritu alegre y ligero…

Claro, también puedes acabar, como le sucedió a mi amigo Rinconete (le llamábamos así), pillando una gonorrea de caballo tanto en las partes pudendas como en la garganta por andar al copo con un par de guiris jamonas y borrachas…curiosamente, desde aquello, la voz de Rinconete cambió, perdió dos octavas y adquirió un tonillo de carraspera bastante curioso.

Pero, no.

Lo peor que puede sucederte en los encierros de San Fermín no es que te alcance el toro, sino que tú alcances al toro.

Esto lo sé porque lo viví en primera línea en los tiempos heroicos en los que todavía solía nadar al amanecer en el Cantábrico y correr los Sanfermines si me convencían los amigos y había carne guiri de calidad que estremecer para conseguir posteriores faenas de lujo y arte en los cosos íntimos de las pensiones que se podían pagar…(o donde pillara).

No habría cumplido los veinte años y andaba por Pamplona (ciudad distante apenas 140 kilómetros de mi Zaragoza natal) en estas fechas de principios de julio, ya se sabe: fiesta y mucho calimocho, con otros tres o cuatro amigos cuando las circunstancias nos condujeron a la calle Mercaderes en las primeras horas de la mañana. Al encierro, vaya.

Por lo general, lo confieso, nuestros encierros eran puro postureo. Saltábamos a la calzada para que nos vieran nuestras ocasionales enamoradas y salíamos a la carrera en cuanto resultaba decoroso hacerlo procurando mantenernos lo más alejados posible de los toros. Pero, naturalmente, todo plan es susceptible de complicarse rápidamente y aquel año nos entretuvimos demasiado bromeando con las australianas de turno y enviándoles besitos y acabamos metidos en pleno fregado, con la manada partida delante y detrás de nosotros, que corríamos con sorprendente serenidad buscando, sin embargo, el más mínimo resquicio de escaqueo y fuga.

En esa tesitura mi amigo Carlos (no el Pequeño Copacabana, al que todavía no conocía, sino el que ahora es médico en Madrid) se encontró en una situación embarazosa. Uno de los toros le tomó cariño y le seguía muy de cerca. Él, en buena forma, casi ni se preocupaba, corría mirando hacia atrás dispuesto a hacerle un recorte en el mejor de los momentos cuando en la curva de Estafeta alcanzó sin desearlo al toro de delante.

El morlaco había medio resbalado, estaba retomando el rumbo y la carrera y Carlitos vino a estrellarse de morros en su trasero…debo explicar al lector poco instruido que los bóvidos tienen la mala costumbre de defecar, y en cantidades industriales, pero disponen de pocas ocasiones de limpiarse el culo y existe la posibilidad de que corran con el rabo levantado. Carlos se estrelló contra esa parte del animal y salió vivo, pero con la cara untada y sin dignidad ninguna.

De modo que sí: estoy convencido que lo peor que te puede pasar en Sanfermines es alcanzar a un toro por detrás…resulta sucio y humillante. Más aún si corres con la boca abierta para favorecer la respiración.

Un saludo, Carlos…y tranquilo, que jamás le contaré esta anécdota ni a tus hijos ni a tu amante, esa enfermera macizorra y guarrilla del Gregorio Marañón. Puedo decir esto último porque, lo sabes, tu mujer me odia y jamás leería algo que yo hubiera escrito.

© Fernando Busto de la Vega.

LAS MUJERES Y EL SÍNDROME DE PETER PAN

«NO QUIERO QUE ME VEAN COMO A UNA VIEJA, TODAVÍA SOY ATRACTIVA Y PUEDO LIGAR POR AHÍ, PERO ME DISCRIMINAN POR SER MENOPÁUSICA»

Vale, el rollito MILF lo compro…aunque, como es universalmente conocido, soy mucho más de jovencitas, pero todo tiene su límite y nada hay más triste que alguien que no acepta su condición natural y lo que esta supone para su atractivo físico.

Cierto, soy culpable: a mi edad y con mi físico sigo peleando en las grandes ligas, pero con pleno conocimiento de causa y aceptación de la decadencia que me afecta. Soy consciente de mi barriga, de mi cabeza rapada, de…todo, pero, mira: de momento el porcentaje de éxito y la calidad del servicio siguen manteniéndome en un buen nivel. Hay tíos más guapos, más jóvenes, más musculosos, con mejores coches y más dinero, incluso con la polla más grande (esto último es triste admitirlo), pero yo sigo llevándome gratis y por la cara mi cuota de amor y belleza de calidad. Lo digo siempre: algún día caeré, pero, de momento, sigo en pie.

Y cuando caiga, habré caído. Lo aceptaré sin lamentaciones ni dramas, con la eterna sonrisa con la que miro la vida. Será, desde luego, un descanso…eso de ligar, estresa; estresa mucho. Y sale por un pico…que si vamos aquí, que si vamos allá, que si hay que comprar ropa interior de calidad (mis amigos siguen riéndose de mis calzoncillos de seda para las grandes ocasiones)… y luego están los hoteles, porque si te las llevas a casa…bueno, soy un solterón de los habituales: tengo que dedicar horas a limpiar el piso para que no me arruguen la nariz al entrar, y resulta un coñazo. Así que o pagas el hotel o una asistenta, el caso es que hay que gastar.

Pero a lo que íbamos: las mujeres de cierta edad (fajas moldeadoras, olor a crema, rodillas arrugadas, muslos frailones, melindres adolescentes en el corazón…) y su síndrome de Peter Pan.

Que las mujeres andan alobadas con la tontuna del feminismo no es ninguna novedad, que la ideología las ha desconectado por completo de la realidad y de la naturaleza, tampoco.

Por azar me encuentro en la página web de un periódico de tirada nacional este especial para subscriptores (no sé quién pagará por leer o escuchar algo así, pero ellos conocerán su negocio) sobre la menopausia.

Naturalmente, ni soy subscriptor ni voy a perder el tiempo con un reportaje semejante, pero me llaman la atención algunos de los titulares que destaca el medio para atraer lectoras (lectores, no: eso ya lo digo desde aquí). Dice una de las aludidas: «No queremos que se nos vea como viejas» y otra: » Parece que si no puedes tener hijos no eres ni mujer ni atractiva»…

No diré nada. Me limitaré a encogerme de hombros y recordar, a quien quiera recordarlo, cual es la función última de la hembra de la especie: asegurar una descendencia sana y de alta calidad. Por Helena se puede y se debe asediar Troya, por la mamá de Helena o su abuelita, pues ya…Estamos olvidando la dinámica de la naturaleza y las funciones naturales que aseguran no solo la supervivencia de la especie sino la calidad de algunas estirpes claramente superiores y eso nos conduce a la catástrofe.

Hay una clara diferencia entre las MILF y las señoras ajadas. A estas últimas, un último consejo: pagad y se os follará. Yo no, claro: los profesionales adecuados. Ya no tenéis belleza, pero sí dinero…aprovechadlo…¡Ah, no! que la prostitución es esclavitud y debe prohibirse (¿o solo la que puedan aprovechar los hombres?).

En fin, dejo el siguiente vídeo como testimonio de mi simpatía por las MILF y las niñas bonitas y para limar asperezas. O no, me da igual…¿a quién le importan las viejas?

© Fernando Busto de la Vega.

TÉCNICA DEL GOLPE DE ESTADO (UN LIBRO A REDESCUBRIR, ESPECIALMENTE POR PRIGOZHIN)

Ya sé que recomendar un libro escrito por un fascista convicto y confeso como Curzio Malaparte está muy mal visto en estos días de puritanismo progre, pero, amigos, la verdad y el conocimiento hay que buscarlos en todas partes. Quien se adhiere a una sola opinión, a una sola línea política, a una sola religión es, por definición, un imbécil y un tirano en potencia. En la vida, para ser sabio y útil, es preciso desayunar con Dios y cenar con el Diablo.

De modo que sí, voy a aconsejar a todo el mundo la lectura del libro Técnica del Golpe de Estado publicado en francés por el citado Curzio Malaparte en 1931. Y se lo recomiendo especialmente a Yevgueni Viktorovich Prigozhin, todavía jefe de las tropas del Grupo Wagner, porque parece que no la domina, circunstancia que, sin duda, le conducirá a la cárcel o a la muerte.

Sin entrar en las conclusiones de Malaparte que el propio lector podrá conocer leyendo el libro sugerido, añadiré un consejo de mi propia cuenta.

A saber: los golpes de Estado no se paran. Si te lanzas, hay que llegar hasta el final, sea este la muerte o la victoria. Amagar y no dar es labrarse el fracaso y la desgracia. Después de lo sucedido en Rostov y de la falta de coraje para llegar hasta Moscú Prigozhin está muerto y se lo ha ganado por sus propias torpezas. Una de dos: u obedeces y mantienes la disciplina o, si la rompes, llegas hasta las últimas consecuencias. A veces un pequeño contingente motivado (y se puede motivar a los mercenarios si se sabe hacerlo) que actúa con audacia y velocidad puede llegar a triunfar contra un tirano. Arrepentirse y creer las promesas del tirano parando a medio camino es estúpido.

En otras palabras: Adiós Prigozhin, tú te lo has buscado.

© Fernando Busto de la Vega.

¡SOY BATMAN! (Y EL TÍO DEL BOTIJO)

En su libro Cartas Finlandesas (1898), escrito durante su época de cónsul en Helsinki (entonces una ciudad bajo soberanía sueca), Ángel Ganivet hablaba, entre otras cosas, del famoso dramaturgo Bjorn Bjornson (1859-1942), nacido en Oslo, entonces también bajo dominio sueco, y afirmaba que, con ese nombre, que significaba Oso Hijo del Oso, en España no hubiera podido hacer carrera puesto que todo el mundo asumiría desde su cuna que era un tipo destinado a hacer el oso y se lo tomarían a guasa.

España es así. Pase lo que pase, hay cachondeo…y mucho escepticismo.

Eso puede verse ya en los romances y crónicas de la Edad Media. Allí donde en Francia y Alemania hay fabulación e inclinación a lo maravilloso, en España aparece el realismo más crudo. Está también en Velázquez y su interpretación de las fábulas mitológicas…

Es por eso que uno de los signos más nítidos de la aculturación en la que vivimos en esos aciagos días de decadencia terminal es la popularización del concepto de superhéroe y la ideología irracional, tendente a lo maravilloso y a la depreciación del mérito, el honor y la hidalguía individuales (los superhéroes no lo son por su propia valía, sino por accidente) que desde Marvel, Disney y otras compañías del imperialismo anglosajón vienen inculcándonos como fina lluvia ácida que amenaza con diluir en cal de olvido los vetustos, venerables y nobles mármoles de nuestra propia esencia.

Podría prolongar esta elegía jeremiaca durante decenas de párrafos, pero prefiero resumir el antagonismo entre lo que somos y estamos dejando de ser y lo que pretenden que seamos con una simple anécdota inventada.

¿Alguien imagina qué hubiera sucedido si un tipo en pijama y disfrazado de mamarracho se le hubiera presentado a nuestro abuelo o bisabuelo, el de la boina, la cachaba y el botijo diciéndole: «soy Batman»…?

Pues eso.

Alguien me dirá que la respuesta cultural a los superhéroes anglosajones es Superlópez…personaje dibujado por un leonés (Juan López Fernández) reconvertido en independentista catalán, lo que habla muy a las claras del batiburrillo patrio y lo urgente que es poner orden en la política, pero también en la cultura…alguien, decíamos, podría reclamar que el antagonismo con lo anglosajón perdura en Superlópez…y es posible, pero es un síntoma minúsculo (y mixtificado por la traición a España de su autor) en medio de un océano de propaganda enemiga. Eso sin contar que el mismo Superlópez es un ejemplo claro de aculturación: no existiría como parodia sin la contaminación del Supermán yanqui en la cultura española.

Vamos mal, y no hay signos de resistencia ni renacimiento. Es triste.

© Fernando Busto de la Vega.

EL MUNDIAL DE SEXO Y LA PUREZA EN EL DEPORTE

Hay cosas que nos sorprenden y que no somos capaces de ver venir. Cosas inauditas que nos llenan de pasmo y estupor.

Por ejemplo: el hecho de que el sexo llegara a convertirse en un deporte (con aspiraciones olímpicas) y que su primer campeonato mundial, que iba a celebrarse en Gotemburgo (Suecia, dónde si no), acabara como el rosario de la aurora. Los participantes se amotinaron contra la organización y no habrá competición ni campeones, de momento.

Según declaraciones de la organización, una Federación Sueca de Sexo Deportivo (o algo así), el problema tiene que ver con la pureza e integridad moral en el ámbito deportivo.

Dicha Federación reunió un grupo de actores y actrices porno para llevar a cabo las pruebas gimnástico-sexuales que pretendían ser grabadas y retransmitidas en directo y se llevó el disgusto de comprobar que este grupo de «deportistas» consumían alcohol y drogas, y hasta se dopaban con Viagra, antes de participar en sus competiciones, lo que, evidentemente, iba en contra del espíritu olímpico que se pretendía insuflar a este nuevo deporte. De modo que se procedió a las sanciones y las amonestaciones y los participantes reaccionaron sublevándose contra la organización y boicoteando el campeonato que quedó en agua de borrajas.

¿Quién iba a suponer todo esto?

Yo, por mi parte, estoy indignadísimo, como la Federación Sueca de Sexo Deportivo. El porno miente demasiado. Hay que escenificarlo a pelo, sin drogas, alcohol ni excitantes…y, a ser posible, en jornadas matutinas de lunes a viernes. ¿Qué es eso de tolerar la participación de golfos y golfas politoxicómanos y de mal vivir en las escenas pornográficas? ¿Qué es eso de mancillar el sagrado deporte del sexo olímpico con sustancias indeseables e indeseadas? ¡Esto tiene que cambiar ya!…Acaso para conseguir un deporte sexual como Dios manda deba promocionarse en colegios e institutos a ser posible de intensa influencia religiosa y con espartana disciplina. De ese modo se conseguirán participantes de moral intachable que puedan participar en campeonatos serios y decentes. Imagino también las exhibiciones de Navidades y fin de curso en los salones de actos de esos centros pulcros y dignamente decorosos y las competiciones sabatinas con los padres forofos insultándose entre sí y a los árbitros (digo yo que habrá árbitros en el sexo olímpico como en todos deportes)…

Otro mundo, vaya.

© Fernando Busto de la Vega.