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LA IZQUIERDA ESPAÑOLA Y LA INTEGRIDAD TERRITORIAL DE ESPAÑA

EL GOLPISTA Y TRAIDOR FRANCISCO LARGO CABALLERO (PSOE)

Un reciente ensayo del historiador Manuel Aguilera Povedano ha desvelado que el gobierno de Largo Caballero, bajo influencia comunista y, por lo tanto, convertido en marioneta del imperialismo soviético (que desde 1926 con su apoyo al complot de Prats de Molló siempre jugó a la desmembración de España ), se planteó la posibilidad de entregar las islas Baleares y Canarias a Italia y Alemania desmembrando así el país para dejar el resto en manos del imperialismo soviético bajo regencia de sátrapas hispanos afiliados al partido único (comunista).

Ya en 1873 los federalistas del cantón de Cartagena, después de reventar España en un sinfín de cantones que solo la efectiva intervención del ejército fue capaz de conjurar, pretendieron entregar la zona que controlaban a los Estados Unidos de América para escapar a su merecido castigo y seguir gobernándola.

En 1817 el general Mina viajó a Nueva España para ponerse de parte de los independentistas mejicanos y el general Riego, masón y liberal, sublevó en 1820 las tropas que iban a partir hacia América para dar un golpe de Estado en la península condenando la unidad ultramarina de España…Es una constante.

ETA surgió bajo el influjo de la URSS y utilizando su retórica anticolonialista, en los años setenta el comunista Antonio Cubillo, a sueldo de Moscú y Argel, luchó por independizar las islas Canarias, a día de hoy los partidos «izquierdistas» pactan y dejan medrar a los independentistas y muchos están a sueldo de los bolivarianos.

Hay un vicio constante, una amenaza permanente a la integridad de España y contra su legado civilizatorio en la izquierda española que deberá ser tomado muy en cuenta cuando el ilegítimo régimen de 1978 se convierta en el Estado fallido que está predestinado a ser y, con terrible esfuerzo y frente a indecibles enemigos y dificultades, consigamos restablecer el orden y un nuevo régimen fuerte y patriótico.

Esto no quiere decir, ni por asomo, que los Borbones y la oligarquía cleptocrática surgida a su alrededor desde 1833 merezcan mucho mejor trato. También son traidores y, lo que es peor, rémoras parasitarias de las que es preciso purgarse. El futuro de España no podrá construirse sobre bases del siglo XIX, XX o XXI. Un horizonte nuevo nos aguarda.

© Fernando Busto de la Vega.

TENIENTE CORONEL INCA YUPANQUI, DIPUTADO EN CÁDIZ

TENIENTE CORONEL DIONISIO INCA YUPANQUI, DIPUTADO EN LAS CORTES DE CÁDIZ POR EL VIRREINATO DEL PERÚ.

Resulta obvio que ni españoles ni americanos conocen la verdadera historia de su país, lo que conduce a ridículas carnavaladas como la reciente de pasear en triunfo la espada de un traidor despreciable como Bolívar y de creerse la propaganda independentista de los masones a sueldo de Inglaterra.

Es preciso recordar que en 1810 se abrieron en Cádiz unas cortes generales de TODA LA NACIÓN ESPAÑOLA CON REPRESENTACIÖN DE TODOS LOS VIRREINATOS Y PROVINCIAS AMERICANAS, RAZÓN POR LA CUAL LA SOBERANÍA LEGÍTIMA TANTO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA COMO DE TODA LA AMÉRICA HISPANA, SE ENCONTRABA EN CÁDIZ. CUALQUIER MOVIMIENTO SUBLEVATORIO CONTRA LAS CORTES DE CÁDIZ, LAS CORTES QUE REPRESENTABAN A LA PENÍNSULA Y LA AMÉRICA HISPANA, ERA ILEGÍTIMA Y SOLO PODÍA CONSIDERARSE TRAICIÓN.

Pues bien. Bolívar, San Martín y el resto de «libertadores» mercenarios a sueldo de Inglaterra y manipulados a través de las logias masónicas no se sublevaron contra la opresión de España ni contra una potencia imperialista, sino contra la sede legítima de la soberanía nacional de ambos hemisferios compuesta por diputados que representaban a toda América desde California y Texas hasta la Patagonia (y por cierto, ninguno de los cuales pidió la independencia de América). No pueden ser si no conceptuados como traidores a España, pero también a América.

¿Cuál fue su legado? A la vista está: dividir una enorme nación rica y poderosa en pequeñas repúblicas bananeras sometidas a los intereses ingleses, yanquis y últimamente chinos, empobrecer al pueblo, confinar a América en el tercer mundo, hacerle perder su esencia y quebrar una potencia que beneficiaba por igual a los habitantes de ambos lados del Atlántico. Quiero recordar aquí un pequeño artículo anterior sobre México.

Y que nadie se llame a engaño ni pretenda insistir en la habitual demagogia bolivariana, indigenista o nacionalista que son las habituales excusas de las oligarquías americanas para seguir manteniendo a sus pueblos sometidos, empobrecidos y en la ignorancia. Las cortes de Cádiz no fueron un coto de blancos europeos decidiendo sobre América, hubo representantes de todo tipo como el que da título a este artículo: el teniente coronel de Dragones don Domingo Inca Yupanqui, indígena, perteneciente a la familia imperial inca, integrado (como los descendientes de Moctezuma y de los Abencerrajes) en la nobleza española, que siempre fue inclusiva e integradora, miembro destacado de los Reales Ejércitos (del ejército español, como tantos otros miembros de las noblezas no peninsulares, por ejemplo: el rey guineano Bonkoro III, oficial de la Armada Española) y que, en sus intervenciones en las cortes de Cádiz, defendió a ultranza los derechos de los indígenas americanos vertiendo feroces críticas contra algunas leyes españolas injustas que se derogaron con la Constitución de 1812, pero que siempre fue partidario de la unidad de la totalidad de España en ambos hemisferios.

La legitimidad y la verdad están en las cortes de Cádiz y no en los libertadores a sueldo de Inglaterra, va siendo hora de reconocerlo, de acabar en América con el indigenismo, el bolivarianismo y el absurdo nacionalismo republicano y empezar a repensar el camino de vuelta hacia la unidad y la grandeza de España. El camino es la Hispanidad y la civilización que encarna y representa.

© Fernando Busto de la Vega.

LA CRISIS DE LA AVENA Y LA BICICLETA

Karl Von Drais.

Todos conocemos el famoso tropo de que en el idioma mandarín, crisis y oportunidad son en realidad la misma palabra. Ignoro su grado de certeza, pero reconozco que es un cuento consolador y estimulante.

También reconozco que soy un friqui de la Historia y que ante cualquier situación actual acabo mirando hacia el pasado para comprenderla mejor.

Hoy, en plena subida de energía y carburantes, de carestía del gas y de todas las demás calamidades que nos afectan he hecho lo mismo (durante mi paseo matutino, y después de desayunar, me he permitido descansar a la fresca en un banco debajo de un árbol y eso siempre tiene consecuencias escritas) y he encontrado un interesante paralelismo y antecedente.

Las guerras napoleónicas crearon una situación de crisis muy parecida a la actual. El precio de los semovientes, debido a la enorme demanda militar, se disparó y, además, lo hizo también el de la avena para alimentarlos. Para colmo, el año sin verano (1816) multiplicó la carestía de los escasos cereales acentuando la crisis.

Los vehículos tirados por animales comenzaron a ser insostenibles y empezó a fraguarse una demanda de vehículos automóviles que la tecnología no pudo resolver hasta ochenta años más tarde con la irrupción del coche con motor de explosión.

Sin embargo, hubo un notable inventor alemán Karl Von Drais, que aprovechó la tesitura para impulsar públicamente un vehículo de su invención: la draisiana.

DRAISIANA

En realidad, Drais no tenía intención de solucionar ningún problema energético ni de transporte.

El hombre, que pensaba y observaba, cayó en la cuenta de que uno de los factores más relevantes que limitaban la velocidad de los caminantes era su propio peso, de modo que determinó aumentarla y disminuir la fatiga de los mismos anulando el factor peso y, para ello, inventó un soporte con dos ruedas que vino a ser la draisiana y el antecedente directo de la bicicleta.

La cosa no hubiera pasado de ahí si la crisis de la avena y el encarecimiento de los semovientes no hubieran generado una demanda de vehículos automóviles. Así que en 1817 hizo la primera demostración de su invento en Mannheim y a partir de ahí se desató la demanda solo limitada por lo incómodo del aparato (sin cámaras ni amortiguación) y lo impracticable de los caminos.

No obstante, se abrió un nuevo derrotero que acabaría conduciendo a la bicicleta, pero esto es ya otra historia.

© Fernando Busto de la Vega.

SÁNCHEZ Y EL SÁHARA ESPAÑOL

El asunto ya no está de moda, pero conviene tratarlo sucintamente.

Nadie ha entendido, todavía hoy, el abrupto giro del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre este particular, el del Sáhara Español, que ahora llaman Occidental, y es posible, no seré yo quien lo niegue sin disponer de datos fidedignos, que haya tenido algo que ver con la infección de su teléfono y los de otros ministros con Pegasus y las informaciones comprometedoras obtenidas por potencias extranjeras a causa de ello.

No obstante, lo que subyace en el fondo de toda esta cuestión es algo mucho más profundo e inquietante.

Nos guste o no (y sé que a muchos no les gusta nada, pero es Historia objetiva, alejada de imposiciones ideológicas y partidistas) el franquismo aventajó en algunas cosas al régimen de 1978 (que la propaganda llama indebidamente democrático cuando solo es partitocrático). Una de esas facetas en las que el franquismo aventajaba al régimen actual era en la independencia en política exterior. España, por imperativos geoestratégicos, se vio abocada a aceptar la alianza (es decir: el vasallaje hacia) de los Estados Unidos. A pesar de lo cual siempre mantuvo un margen de independencia en la política exterior (la negativa a participar en la guerra de Vietnam, el empeño, que el régimen de 1978 enterró, de disponer de una bomba atómica que nos hubiera inscrito en el círculo de las grandes potencias mundiales y, por ejemplo, en la crisis de Ucrania hubiera podido ser Sánchez y no Macron quien hablara de tú a tú con Putin, la postura sobre el Sáhara, las relaciones con los países árabes y la actitud hacia Israel…)

El régimen de 1978 se concibió como una claudicación total de España ante los designios imperialistas de los Estados Unidos en Europa. En ese marco, el cambio de posición de Pedro Sánchez sobre el Sáhara es solo un paso más del sometimiento español ante los yanquis…¿Hasta cuando aceptaremos esta subordinación?

© Fernando Busto de la Vega.

SOBRE LA REACTIVACIÓN DEL PATRONATO DEL ARCHIVO DE LA CORONA DE ARAGÓN (LÓGICA DESCONFIANZA CONTRA EL SUPREMACISMO CATALANISTA)

Hay que recordar de dónde venimos: del escándalo de prevaricación (que nunca fue porque los medios de comunicación españoles viven al servicio de intereses políticos poco nacionales) de la candidatura a los juegos olímpicos de invierno de 2030, donde, es público y notorio (pero se silencia) que el supremacismo independentista catalán con apoyo de un ministro de Cultura y Deportes catalán captó (no quiero decir sobornó para evitar problemas) al jefe del COE con la máxima de «no hacer ni caso a Zaragoza, a los aragoneses» y dejar a Aragón convertido en un simple apéndice servil de dicho e indebido supremacismo.

Ahora el mismo ministro, Miguel Iceta, dice que, después de doce años de bloqueo, va a activar de nuevo el Patronato del Archivo de la Corona de Aragón…¿habrá que desconfiar de nuevo del ministro, de sus actos y de los supremacistas catalanistas? Estimo que sí.

Por cierto: puesto que el Archivo de la Corona de Aragón es un bien nacional español y los supremacistas catalanistas quieren independizarse de España (aunque si vamos a empezar a mover fronteras habrá que recordarles que deben devolver Lérida y el bajo Ebro hasta la desembocadura a Aragón) es lógico que la sede del archivo se traslade a una ciudad leal y firme en su españolidad.

Reclamo que el Archivo de la Corona de Aragón se traslade a Zaragoza, por otro lado, ciudad en cuya Seo debían coronarse los reyes de Aragón, que eran también condes de Barcelona, si bien este último es un rango jurídico inferior.

Señor Iceta: el Archivo de la Corona de Aragón, a Zaragoza, ya.

Va siendo hora de premiar a los leales y castigar a quienes negociaron con nuestros enemigos (Rusia, China, Marruecos…)

© Fernando Busto de la Vega