Obsérvese como la inicial central «G» es la alusión a dios en ingles «God». La masonería no rinde culto a Dios en el único idioma sagrado que perdura, el español, sino en jerigonza bárbara. Sus valores son contrarios a los de la civilización heredada y transmitida por España.
La Masonería es una sociedad secreta diseñada contra la civilización para imponer la ideología y los intereses de los bárbaros del norte, especialmente los anglosajones.
Sin excepción, los grandes «libertadores» americanos, que en su mayoría también fueron genocidas y se distinguieron por sus crímenes de guerra contra los españoles y las comunidades indígenas que los apoyaban, fueron masones y trabajaron a sueldo de Inglaterra para destruir la España transoceánica y dividirla en numerosas repúblicas fácilmente controlables por Inglaterra primero y por Estados Unidos después. Podemos, por lo tanto, tacharlos a todos de traidores a España y al pueblo porque destruyeron un país grande y rico para convertirlo en una serie de colonias solo nominalmente independientes y pobres controladas por los anglosajones.
Por cierto, conviene recordar que todos los territorios de América tuvieron representantes en las cortes de Cádiz y sus diputados participaron en la elaboración de la Constitución de 1812. Es decir: ninguno de los «Libertadores» se levantaron contra un imperio que los oprimía sino contra su propia nación en cuyas cortes y legislación habían participado en pie de igualdad.
Pues bien: para justificar sus actos injustificables al servicio de los intereses imperialistas anglosajones y en el seno de logias masónicas, aquellos traidores genocidas y corruptos debían inventarse una retórica que encubriese sus crímenes.
Parte de esa retórica consistía en negar el papel civilizador e integrador de España.
En Nueva España, y esta es una hábil manipulación que todavía persiste incluso en el nombre de la república, para negar la labor integradora y civilizadora de España, los masones escogieron con plena intención el nombre del nuevo estado: México…seleccionando a los salvajes y crueles aztecas que tiranizaban al resto de los pueblos novohispanos sometiéndolos entre otras cosas a frecuentes sacrificios humanos.
Hay que recordar que todos los pueblos de Nueva España, con los tlaxcaltecas a la cabeza, ayudaron a España contra los aztecas y que el triunfo español significó la libertad y el fin de los sacrificios humanos para los pueblos novohispanos hasta entonces sometidos al salvajismo mexica. Y no solo eso: los tlaxcaltecas y otros pueblos se unieron a los españoles en pie de igualdad luchando en Peru y las Filipinas. Ese era el modelo real de Nueva España: la colaboración e integración de los pueblos nativos con los españoles manteniendo a raya la piratería anglosajona y el salvajismo de imperios como el azteca, basado en el canibalismo y los sacrificios humanos.
El verdadero nombre nativo de Nueva España debería haber sido Tlaxcala, pero los masones al servicio de Inglaterra querían borrar la realidad de la presencia española y prefirieron escoger México, el sangriento imperio de los sacrificios humanos masivos que unió a todos los pueblos novohispanos a Hernán Cortés para establecer la libertad y la paz.
Mexicanos: conviene que volváis a mirar vuestra historia y la limpiéis de las mentiras de los masones. Me gustará ver el nacimiento de la República de Tlaxcala y el fin de la República de México.
Volveremos a ser grandes (cuando nos libremos del imperialismos anglosajón que nos divide y fragmenta)
Tengo dos intereses que no suelen ser compartidos por el gran público (razón por la cual estoy casi seguro de que esta entrada no cosechará demasiados visitantes): la Historia no solo en trazo mayor sino en detalles nimios (que permiten documentar debidamente novelas de época) y la salvaguarda de vocablos ya olvidados y en peligro de extinción como son muchos de los técnicos marineros. Aquí vamos a darle pábulo y cabida a ambos.
España, como imperio extendido por cuatro continentes y que durante varios siglos sustentó el mayor porcentaje del comercio mundial, sufrió más que nadie la piratería. Ingleses, holandeses, franceses, estadounidenses, berberiscos, hispanoamericanos, malayos, jolóes y mindanaos…todos estos y muchos más se dedicaron a la piratería contra España y esta se vio en la necesidad de defenderse de ellos en todos los mares y en todos los escenarios posibles, lo cual condujo a desarrollar e incluso adaptar una larga serie de diferentes tipos de barcos destinados a combatir la piratería. Aquí enumeraremos doce de los más importantes.
1.— FRAGATA: Las fragatas surgieron en el mar del Norte a finales del siglo XVI y principios del XVII estando pensadas desde el principio para el corso.
Curiosamente, fueron los corsarios al servicio de España los que comenzaron a utilizar fragatas obligando a las marinas inglesa y holandesa a proveerse de ellas. Generalmente eran de vela cuadrada y llevaban todos sus cañones en una sola cubierta.
2.— GOLETA.- Barco pequeño, muy maniobrero y que necesitaba poco personal para su manejo.
Goleta
3.— PAILEBOTE : Era una goleta pequeña y sin gavias y con el trinquete más corto. De origen inglés.
Pailebote
4.— BERGANTÍN: Embarcación de dos palos (mayor y trinquete) con bauprés y velas cuadradas.
Surgió en el siglo XIII en el Mediterráneo como una evolución de la galera, propia de piratas. A partir del siglo XVII empezó a utilizarse en el Atlántico, ya sin remos.
bergantín.
5.— FALÚA: Embarcación ligera y estrecha utilizada principalmente en los ríos y en los puertos. Se utilizaba contra piratas malayos y filipinos en esteros, manglares y otras zonas de poco calado, incluyendo ríos.
falúa
6.- FALUCHO: Embarcación pequeña con un mástil de vela latina utilizado para el comercio y la piratería en África del norte y Próximo Oriente. Se adaptó también para luchar contra la piratería en el Mediterráneo y en Filipinas.
falucho.
7.— POLACRA: Embarcación con casco similar al jabeque y palos similares al bergantín.
Polacra.
8. — JABEQUE: Surgió en el siglo XV en el norte de África como barco de pesca, pero pronto fue adoptado por los piratas berberiscos, razón por la cual España también lo utilizó para combatir dicha piratería. Algunos se enviaron al Caribe para perseguir y combatir a los bucaneros.
JABEQUE.
9.— PATACHE: mezcla de goleta y bergantín utilizado habitualmente como guardacostas.
Patache
10.— BALANDRA: embarcación tipo cúter, de un solo palo. Muy veloz.
balandra
11:- BARANGAYAN: Barco filipino de remos, grande, muy rápido y de poco calado utilizado contra los piratas filipinos que solían refugiarse en esteros, ríos y zonas poco profundas para eludir los barcos españoles más grandes. No se usaban clavos en su construcción
barangayán.
12.— VINTA: embarcación hecha con un tronco ahuecado y aguzado por ambos extremos. También se empleaba en la llamada Marina Sútil de Filipinas para combatir a los piratas de Joló y Mindanao.
Sin embargo, a partir de 1650 esta se reprodujo espectacularmente durando dos siglos largos. ¿La causa? Sencilla: los intereses de los ingleses y los holandeses.
Durante esos siglos el negocio del té y del opio (este alcanzó su apogeo después de las guerras del opio contra China 1839-1842 y 1856-1860) enriqueció a los especuladores ingleses que, para abaratar costes, solían utilizar mano de obra esclava que, lejos de provenir de África, se adquiría a los piratas de los sultanatos de Joló y Mindanao que la capturaban en sus numerosas incursiones contra las islas filipinas controladas por los españoles. Para favorecer las maniobras de los piratas musulmanes filipinos, ingleses y holandeses les vendían armas modernas para que pudieran enfrentarse con éxito a las autoridades españolas y, a menudo, hasta participaban como artilleros o arcabuceros en dichas expediciones piráticas destinadas a capturar esclavos cristianos en Filipinas y debilitar la presencia española.
De los esclavos negros transportados a América se ha hablado mucho, de los filipinos conducidos a Ceilán e India, muy poco o nada. Nos encontramos de nuevo, y ya hemos hablado aquí alguna vez de ello, ante los interesados sesgos de la Historiografía manejada por los anglosajones y del racismo antiespañol y anticatólico que impera en el mundo. Clichés que hay que romper para contar la Historial real, no la habitual propaganda guiri.
Es preciso, antes de concluir, señalar que los comerciantes de esclavos en África (por mucho que rechacemos su negocio), se limitaban a comerciar con mano de obra ya esclavizada por los propios africanos durante sus salvajes guerras tribales que a menudo incluían (sucedió hasta el siglo XX, quién sabe si hasta el XXI) el canibalismo, de modo que un africano vendido como esclavo podía considerarse afortunado de no haber resultado parte de un banquete de sus enemigos, mientras que los ingleses y holandeses, impulsaban la piratería joloana y de Mindanao para convertir en esclavos a súbditos cristianos y civilizados (a menudo con sangre española o directamente españoles) de una nación europea. Hay diferencia.
No debemos engañarnos, Suecia, desde su mismo origen, ha sido un estado imperialista y con ansias de dominio mundial. De hecho, su tan cacareada neutralidad y su rechazo a entrar en la OTAN durante décadas respondía más un intento de buscar notoriedad por cauces no subordinados a los Estados Unidos y la Unión Europea que a su posicionamiento ideológico puramente propagandístico.
No es este lugar para hacer un detallado recorrido por la historia sueca. Para ilustrar su pulsión expansionista e imperialista bastará señalar algunos hitos, por ejemplo: cómo el naciente reino surgido en el centro de lo que hoy consideramos Suecia sometió a las tribus gautas del sur y de las grandes islas circundantes en el siglo X, cómo sus hombres descendieron por los grandes ríos rusos engendrando nuevos estados que acabarían dando origen a Rusia, como sometieron Finlandia (que estuvo en manos suecas entre 1154 y 1808) y Noruega (unida a Suecia entre 1814 y 1905), cómo sometieron Estonia y Letonia, que estuvieron gobernadas por Suecia entre 1561 y 1721, cómo se inmiscuyeron en el reino de Polonia-Lituania entronizando una rama segundona de la Casa de Vasa que reinó en esa enorme porción de territorio entre 1589 y 1668, cómo participaron en la guerra de los Treinta Años generando el llamado Periodo Sueco (1630-1635) intentando imponer su poder sobre Alemania, siendo frenados por los españoles en la batalla de Nördlingen (1634) a pesar de lo cual dominaron parte de Pomerania y otras zonas de Alemania hasta 1815, como arrebataron la provincia de Escania, que todavía poseen, a Dinamarca en 1658 , es preciso citar también la invasión de Rusia por Carlos XII de Suecia en 1708, que acabó con su derrota en la batalla de Poltava…
No hay que olvidar tampoco los establecimientos suecos en África, donde dominaron la llamada Costa de Oro sueca, en la actual Ghana (1650-1663), ni su intento de establecerse en América del Norte, donde fundaron Nueva Suecia en 1638, en la actual zona de Delaware, territorio que en 1655 les arrebataron los holandeses…
Como vemos, la pulsión imperialista sueca cursó con fuerza y se resolvió en un enorme fracaso a lo largo del siglo XVII (en gran parte debido a su enfrentamiento con España), rematado con la derrota de Carlos XII en Poltava ante Rusia, ante la que acabó perdiendo también Estonia , Letonia (1721) y Finlandia (1808). El enfrentamiento entre Rusia y Suecia viene de antiguo.
Sea como fuere, a comienzos del siglo XIX quedaba perfectamente claro que Suecia no estaba llamada a ser una de las grandes potencias mundiales. La pérdida de Finlandia produjo en el seno del país diferentes movimientos y golpes de Estado e impulsaron al parlamento a buscar la protección de Napoleón, entonces en auge, eligiendo como heredero al trono a uno de sus generales: Jean Baptiste Bernadotte, que reinaría como Carlos XIV…y también en esto fracasó Suecia, porque cuando Carlos XIV Juan heredó el trono en 1818, el poder de Napoleón se había esfumado e Inglaterra, Austria y Rusia emergían como grandes potencias dominantes.
Ello condujo a un siglo y medio de estancamiento en el que la pobreza y la emigración a los Estados Unidos, así como el atraso en todos los campos y la marginalidad dentro del escenario político mundial, convirtieron a Suecia en un país secundario y sin proyección. Fue esa debilidad política y económica la que mantuvo a Suecia neutral en ambas guerras mundiales a pesar de las simpatías proalemanas de las instituciones y gran parte de sus ciudadanos que, sobre todo en la segunda, contrapesó el largo gobierno socialdemócrata (1936-1976).
El asunto del gobierno socialdemócrata y la colaboración con la Alemania nazi de Suecia es complejo y vidrioso. Simplificando mucho, podemos decir que el fracaso de los partidos conservadores en la gestión económica a lo largo del último cuarto del siglo XIX y de los primeros compases del XX asociado a un proceso de industrialización tardío que los socialdemócratas aseguraron como pacífico y estable, llevó al pueblo, beneficiado por las políticas sociales de estos, a mantenerles en el gobierno, lo que en modo alguno alteraba las simpatías suecas hacia Alemania y su expansión, a la que se ayudó mediante exportaciones de materias primas que enriquecieron a los empresarios y sostuvieron los servicios sociales a las clases medias y obreras, lo que situaba a Suecia en una posición complicada y equívoca que, en cualquier caso, supo hacerse perdonar por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial a partir de 1945, después de todo, Estados Unidos estaba promocionando regímenes parlamentarios de índole liberal en el que democratacristianos, liberales y socialdemócratas se alternasen en el gobierno manteniendo a otros elementos fuera del poder y buscando aliados contra la URSS, que no en vano era el tradicional enemigo de Suecia.
De nuevo, y por vía bastarda, en el bando de los vencedores después de casi siglo y medio (1814-1945) Suecia decidió aprovechar la coyuntura y el «mirage», el espejismo hipócrita de su régimen socialdemócrata para volver a erigirse en una potencia mundial o, al menos, ganar peso político internacional, y lo hizo de una forma artera, muy propia del fariseísmo protestante y de la retórica socialdemócrata: situándose artificialmente en un plano moral superior y pretendiendo defender grandes principios generales en los que escondía sus verdaderos intereses imperialistas. En resumen: Suecia utilizó a la ONU para salir del ostracismo y volver a tener un papel de peso en el mundo.
Esto se vio muy claramente en su papel predominante en la formación de los Cascos Azules (que nos venden como fuerzas de paz, pero son medios de imposición de intereses económicos y nacionales determinados sobre escenarios precisos) y en su lamentable intervención, bajo el paraguas de la ONU en el Congo (1960-1964) donde volvió a fracasar militarmente y perdió a un secretario general de la organización, Dag Hammarskjold, obligando finalmente a la intervención de mercenarios europeos para poner a salvo a los ciudadanos blancos que los sublevados congoleños apoyados por la Unión Soviética, China y Cuba (el propio Che Guevara estuvo en el escenario) sometían a un salvaje genocidio que nunca se denominó como tal porque las víctimas eran blancos de origen europeo y religión mayoritariamente católica. El racismo solo se identifica en determinadas situaciones y porque conviene a ciertos intereses, pero se obvia cuando los afectados por el mismo son los blancos, especialmente si son europeos y católicos. Pero hay que decirlo alto y claro: no denominar genocidio a lo padecido por los blancos en el Congo en la década de los sesenta es puro y simple racismo.
Pero volvamos a Suecia.
A pesar del nuevo fracaso imperialista, de la incapacidad para desarrollar la versión maximalista de sus ambiciones, Suecia continuó amparándose en la ONU y en su propaganda de defensa de los derechos humanos y la promoción internacional de un «progresismo» hipócrita y capitalista que, a través de la socialdemocracia, ha calado en la izquierda hasta pudrirla y desdibujarla engendrando el enfermizo, indeseable y totalitario «wokismo» actual ,para seguir implementando su programa intervencionista en el Tercer Mundo con el fin de convertirse en una potencia internacional aunque sea de segunda división.
En gran medida, la propaganda socialdemócrata sueca (que ha impregnado también a otros partidos que se alternan con ella en el poder) no es sino la venta del «mirage», del espejismo, sueco y funciona a las mil maravillas mostrando una realidad inexistente e inspirando un voluntarismo ideológico que no deja de enmascarar el puritanismo protestante, los intereses económicos de las élites empresariales suecas y las ansias imperialistas de los modernos varegos con piel de cordero. Una mentira decadente que engendra decadencia y que tuvo durante décadas, y en cierto modo sigue teniendo, la virtud de minar las posiciones del tradicional enemigo ruso. La socialdemocracia socavó el comunismo mientras existió la URSS y actualmente, a través del «wokismo de aparente baja intensidad», contradice los posicionamientos conservadores de la nueva Rusia putinesca.
Pero Suecia no deja de ser un nación imperialista e intervencionista que, asustada, busca ahora el redil al que siempre se opuso (la OTAN) y se encuentra, a la hora de integrarse en él, los problemas que su intervencionismo imperialista ha creado. Erdogan, el presidente turco, ya se ha opuesto a la entrada de Suecia en la OTAN a causa de la parcialidad de esta nación en la causa kurda que, en la práctica, tiene como objetivo único minar y quebrantar la unidad territorial turca, siria e iraquí permitiendo que Suecia, amparándose en el camuflaje de los derechos humanos, de los derechos de los pueblos y de la ONU pase de no pintar nada en Oriente Medio a convertirse en una potencia media con mucho que decir y mandar siempre desde la hipocresía que caracteriza su política interior y exterior, la piel de cordero que disimula su condición de lobo.
Este es el primer problema que el cambio aparente de rumbo de Suecia (que volverá a su camino individual y egoísta en cuanto pase el peligro) se encuentra públicamente en este intempestivo viraje. Habrá otros muchos, acaso menos públicos y acaso más adelante. Pero hoy por hoy Suecia representa un problema para la OTAN, para la comunidad internacional y para sí misma. Es preciso que abandonemos el espejismo de país exitoso que tan bien saben vender y asumamos su condición de entidad tóxica tanto internacional como nacionalmente.
Diversas fotos de mendigos en Suecia procedentes de una noticia en la que se da cuenta de que los ayuntamientos suecos van a cobrar a los mendigos por pedir en la calle. imagen de los disturbios en Estocolmo que los medios, especialmente españoles, prefieren silenciar para mantener el mirage sueco y sustentar la imposición de su ideología en España.
2.- BORIS I DE ANDORRA DECLARA LA GUERRA AL OBISPO DE SEO DE URGEL (JULIO, 1934)
3.- LAS TRES GUERRAS DE INDEPENDENCIA Y UNA DE SECESIÓN DE LA REPÚBLICA DE CONCHA (1982-2008)
4.- INSURRECCIÓN Y SECESIÓN DE LOS SEMÍNOLAS MIKAYUKI Y LOS TUSCARORA (1959-1960)
5.- LA LARGA GUERRA DE LA ISLA DE HANS (1973- HASTA NUESTROS DÍAS)
6.- LA GUERRA DEL CERDO (1859)
soldado interesado en el artículo presente.
INTRODUCCIÓN
En tiempos violentos, nefastos y llenos de mortandad como los que vivimos en la actualidad, siempre es bueno buscar alivio y positividad. Por eso he decidido presentar al lector un listado de guerras (enfrentamientos, levantamientos, revoluciones y secesiones) que cursaron sin víctimas. Una serie de guerras sin muertos.
2.- BORIS I DE ANDORRA DECLARA LA GUERRA AL OBISPO DE SEO DE URGEL (JULIO, 1934)
El Principado de Andorra no ha sido nunca un estado exactamente independiente. Desde la Edad Media ha estado bajo la soberanía de dos copríncipes: el rey de Francia, más tarde el presidente de la república francesa, y el obispo de Seo de Urgel. En la época que nos ocupa: Albert Lebrun y Justino Guitart.
En julio de 1934 un aventurero ruso que había sido espía al servicio de los ingleses, Boris Skosyrev, logró mediante promesas de enriquecerlos rápidamente que los regidores andorranos le nombraran rey. Comenzó así el reinado de Boris I, que duró menos de un mes.
El presidente de la república francesa, Lebrun, aceptó la decisión del Consejo General de Andorra remitiéndose al resultado de un futuro referendum. Don Justino, el obispo, en cambio, se negó a perder la soberanía sobre Andorra, de modo que el altivo y entusiasta Boris I le declaró la guerra. El gobierno de España, en ese momento presidido por el lerrouxista Ricardo Samper, no tenía mucho que decir en el asunto, pero el obispo recurrió a la Guardia Civil y esta envió a Andorra un pequeño contingente mandado por un sargento y compuesto por varios guardias, que entraron en el territorio rebelde y localizaron al usurpador deteniéndole sin dificultad ni oposición alguna.
Skosyrev fue expulsado de España tras pasar por la cárcel en Barcelona y Madrid y así acabó la incruenta guerra de secesión e instauración monárquica de Andorra.
3.- LAS TRES GUERRAS DE INDEPENDENCIA Y UNA DE SECESIÓN DE LA REPÚBLICA DE CONCHA (1982-2008)
Patriótica muchacha enfundada en la bandera de la República de Concha.
1ª GUERRA DE INDEPENDENCIA (UN MINUTO DE VIOLENCIA, 1982)
En 1982 la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos decidió instalar una barrera en el inicio de la carretera que conduce a los cayos de Florida para interceptar narcóticos e inmigrantes ilegales. Esa medida perjudicaba el turismo en los cayos y el alcalde de Cayo Hueso, Dennis Wardlow, decidió independizarlos fundando la República de Concha. Para ello se hizo con una barra de pan, buscó a un miembro de la marina de los Estados Unidos, se la partió en la cabeza y proclamó la independencia solo para rendirse al cabo de un minuto. No parece mucho, pero por estos pagos conocemos repúblicas más ridículas y más efímeras (¿verdad que sí, Puigdemont?).
2ª GUERRA DE INDEPENDENCIA ( ARTILLERÍA ACUÁTICA, 1995)
En 1994 la República de Concha fue invitada a participar en la Cumbre de las Américas celebrada en Miami y, quién sabe si como advertencia, al año siguiente, el 478 Batallón de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos fue designado para realizar unos ejercicios militares en los cayos, fingiendo la conquista y ocupación de una «isla extranjera». Nadie se molestó en advertir a las autoridades de los cayos y Wardlow, ese héroe, al enterarse por su cuenta de la proyectada invasión cargó varios yates civiles con globos de agua y salió a interceptar la armada enemiga. No lo consiguió, pero muchos marineros yanquis acabaron empapados.
3ª GUERRA DE INDEPENDENCIA (CONQUISTANDO UN PEDAZO DE PUENTE, 2006)
El puente de las Siete Millas que unía a los cayos con Florida debía ser reemplazado. Se construyó uno nuevo y el viejo se fragmentó en diversos tramos para impedir el tránsito por él. En Hollywood aprovecharon los restos del puente todavía en pie para conseguir espectaculares exteriores para diversas películas (Mentiras Arriesgadas, Misión Imposible III, etc) y los conchudos o concheros para ampliar su territorio. Puesto que al dejar de estar unidos al continente consideraron que ya no formaban parte de los Estados Unidos, decidieron anexionarlos a la república en una acción de conquista que no causó ningún muerto y que el Estado de Florida jamás ha reconocido.
GUERRA DE SECESIÓN (2008)
Toda joven nación se enfrenta al riesgo de escisión. No otra cosa le ha pasado a la República de Concha. El alcalde de Cayo Largo se sublevó contra el de Cayo Hueso y declaró los Territorios Libres del Norte independizándose de la República de Concha. También sin muertos.
4.- INSURRECCIÓN Y SECESIÓN DE LOS SEMÍNOLAS MIKAYUKI Y LOS TUSCARORAS (1959-1960)
Los semínolas mikayuki y los tuscaroras permanecían en Florida, de donde habían sido expulsados los restantes miembros de sus naciones. Habían conseguido, incluso, unas reservas que el Estado de Florida no les quería reconocer, de modo que en 1959, cuando Fidel Castro llegó a La Habana, representantes de ambas tribus le visitaron para independizarse de Estados Unidos y pasar a formar parte de Cuba. Fidel Castro los acogió, pero la sangre no llegó al río. Al año siguiente el Estado de Florida reconoció a su vez las reservas a las que todavía no habían llegado soldados cubanos y que todavía hoy siguen formando parte de los Estados Unidos.
5.- LA LARGA GUERRA DE LA ISLA DE HANS (1973-HASTA NUESTROS DÍAS)
La isla de Hans, en la práctica un islote deshabitado, se encuentra en el Estrecho de Kennedy, entre la isla de Ellesmere (Canada) y Groenlandia (Dinamarca) y ambas naciones reclaman su soberanía sobre la misma.
Periódicamente, los soldados canadienses desembarcan en la isla, arrancan la bandera danesa, izan la canadiense y dejan una botella de whisky Canadian Club junto con un cartel que dice: «bienvenidos a territorio canadiense». Entonces los daneses lanzan otro desembarco, quitan la bandera canadiense, izan la danesa, se llevan el whisky y dejan una botella de schnapps junto con un cartel que reza: «bienvenidos a territorio danés».
Ignoro cuando cesará tanta hostilidad y acabarán llegando a un acuerdo como el de España y Francia con la isla de los Faisanes, en el Bidasoa que, desde 1659, cambia de soberanía cada seis meses pasando alternativa y pacíficamente de un país al otro.
6.- LA GUERRA DEL CERDO (1859)
Simpático descendiente de la única baja de la Guerra del Cerdo.
Las islas de San Juan se encuentran entre la isla de Vancouver y el continente y es preciso decir que los primeros en cartografiarlas y reclamarlas fuimos los españoles en 1791. Ello no obstante, a la altura de 1859 estaban en disputa entre Inglaterra y los Estados Unidos.
Un granjero estadounidense establecido en la isla de San Juan encontró a un cerdo comiéndose sus patatas y lo mató a tiros. Resultó que el cerdo pertenecía a un irlandés al servicio de los ingleses que reclamó sin éxito una compensación al yanqui. Ello fue enrareciendo el ambiente y llevando tropas de ambos países a la zona.
Nadie quería ser el primero en abrir fuego y ambos ejércitos se dedicaron durante semanas a insultarse y provocarse sin disparar un solo tiro, aunque no dejaban de llegar barcos de guerra y batallones a la zona. Finalmente, se recurrió al arbitraje de Alemania, que cedió la isla a los Estados Unidos.