Archivo de la categoría: mundo y carne

EUROVISIÓN,LOS FACCIOSOS PROGRES Y SU RIDÍCULO RÉGIMEN

CASI EL ÚNICO GÉNERO DE ZORRA QUE ME GUSTA Y ME INTERESA

Lógicamente, a mí Eurovisión y todo lo que la rodea me la trae al pairo, pero no deja de ser una interesante visibilización de la bazofia política, intelectual y moral que conforma el totalitarismo progre-feminazi-mariconista que por arte de birlibirloque (y un régimen constitucional pensado para la obsolescencia programa del Estado) nos gobierna. Por eso es interesante dedicarle unas pocas líneas de espíritu sumario para entrever la gallofa y decidirnos a restablecer el orden.

En primer lugar, se invierte mucho dinero y mucho esfuerzo en un concurso depauperado y sin interés por solo dos motivos: contentar a una minoría de militantes que conforman «un colectivo» adicto y basan sus preferencias, además de en impulsos que en gran medida deberían ser tratados por profesionales de la salud mental, en chuminadas superficiales, mero oropel; y para utilizarlo como vehículo de propaganda ideológica de toda la sambumbia queer-feminazi que tratan de embutirnos sí o sí (y algún día será preciso investigar y castigar a quienes ejercen esa labor de propagandistas en escuelas e institutos).

Como es típico en todos los entornos totalitarios, las facciones y el fariseísmo son la realidad cotidiana bajo la aparente y férrea unidad. Existen facciones, grupitos y grupúsculos enfrentados por el poder, el dinero de las subvenciones, los cargos y la mera radicalidad enfermiza del profeta autoconsagrado y, como es habitual también, a pesar de una superficial pátina de adhesión atemorizada, la implantación de la ideología en la sociedad es mínima.

De modo que utilizando espuriamente los medios del Estado (la televisión pública) se convierte un pestiño que a nadie le interesa en un acontecimiento nacional y se elige una canción con apenas 25000 votantes de 47 millones de ciudadanos que gana apenas por un par de votos y se define así una suerte de «voluntad popular» que, claro está, manejan, al modo leninista, desde los despachos.

La canción es indiferente, suele ser mala. A veces, el interprete también. Todos sabemos que vamos a perder, a hacer el ridículo, pero da lo mismo. La finalidad del concurso no es contribuir al prestigio nacional de España con la calidad de sus propuestas sino justificar los emolumentos de unos cuantos y difundir la ideología que justifica que ocupen puestos en el organigrama nacional. Vamos a perder para que algunos sigan cobrando disparatadamente y puedan seguir su labor totalitaria.

Pero el fariseísmo y la naturaleza facciosa del Movimiento no puede contenerse y surgen las disensiones, las purgas…

Es interesante en este sentido la dimisión de la individua llamada Montserrat Boix que detentaba el puesto de delegada de Igualdad en el Ente Público y que admite abiertamente que su misión en dicho puesto era la de censora activa para corregir el desvío (exitoso, por cierto) antifemnista y sexualizador que representó Chanel. Claro que esta señora es una fanática entre las fanáticas y ha medrado como «profesora de desarrollo tecnológico con perspectiva de género», es decir: como teórica del totalitarismo feminazi en cátedras que jamás hubieran existido sin el asalto de los grupúsculos totalitarios a las arcas del Estado. Y dimite porque no la han dejado ejercer su labor censora. Dos votos del público se lo han impedido.

Pero quedémonos con lo importante: después del chanelazo, las feminazis impusieron una comisaria política, una inquisidora de su causa, para controlar los límites ideológicos en los que debía moverse nuestra participación en Eurovisión. Lo llaman democracia y no lo es.

De todos modos resultaba extraño que una de estas garrapatas adheridas al sangrado de lo público en beneficio propio y de sus sectas dimitiera en un arranque de dignidad y honestidad. Ahora sabemos que la tal Boix iba a jubilarse de todos modos. Ergo ha dado uno más de los espectáculos lamentables habituales de esta gentuza en pro del autobombo. Dan asco.

BUENO: HE DE RECONOCER QUE ESTE OTRO GÉNERO ME ENTUSIASMA MÁS.

© Fernando Busto de la Vega.

LA AGRESIÓN SEXUAL A CAYETANA GUILLÉN CUERVO EN SU INFANCIA Y SU CONTEXTO POLÍTICO Y CULTURAL

Cada época tiene sus particularidades y sus manías. Hoy en día parece ser que todo el mundo, especialmente si es mujer, ha sufrido algún tipo de agresión sexual en la infancia. Y, curiosamente, se deciden a victimizarse y contarlo cuando tienen algo que promocionar y vender. Como ha sucedido recientemente con Cayetana Guillén Cuervo.

Yo no voy a dudar, entre otras cosas porque es dogma de fe creer a pie juntillas estos testimonios, pero sí me parece adecuado poner en contexto (como curiosidad cultural y antropológica) esta moda.

Allá por los setenta del siglo XX todo era diferente. La liberación sexual llegó a la adolescencia y a la infancia y, obviamente, se cometieron excesos. Cada vez que le explico a interlocutores de generaciones recientes, incluyendo gente que pasa de los cuarenta, que en aquella época la pornografía infantil llegó a ser legal en muchos países y que hasta existió un subgénero erótico en el cine protagonizado por adolescentes me miran incrédulos.

Ese estado de cosas, naturalmente, no gustaba a los fanáticos puritanos religiosos de los Estados Unidos que, derrotados por la legalización de la pornografía en 1969 y la exhibición de Garganta Profunda (contra la que luchó incluso el presidente Nixon) en 1973, comenzaron su cruzada, su Revolución Conservadora, en 1977 precisamente amparándose en uno de los pocos argumentos sensacionalistas que les quedaban: la protección de la infancia. (y, de paso, amargándole la vida a algunas adolescentes del momento como Brooke Shields).

Esa cruzada fue, como todas las que emprenden los estadounidenses, amarillista, sensacionalista, histérica, dictatorial, mendaz, apoyada por instituciones privadas que son órganos sectarios que pasan por organismos académicos serios, e inquisitorial (exactamente igual, porque se construyen con los mismos mimbres, que la marea woke y el feminismo).

La cosa se llevó tan lejos que apareció una caterva de psicólogas (siempre suelen ser psicólogas, mujeres: feministas, histéricas y puritanas) que afirmaban que todos los estadounidenses, especialmente las de sexo femenino, entonces el sexo no se había convertido todavía en una opinión política, seguía siendo un hecho biológico, habían sufrido abusos sexuales en su infancia llegando a sembrar recuerdos falsos en las mentes de sus pacientes que se dedicaron a denunciar en masa a sus padres y familiares acusándolos de hechos que jamás habían sucedido. El fenómeno alcanzó cotas de epidemia a mediados de los ochenta y hubo de ser reconducido. Con el tiempo se esfumó y se ha hecho lo posible para que sea olvidado, pero existió y sigue ahí.

La parte buena de denunciar agresiones sexuales en la infancia, siempre sin concretar demasiado, es que, sobre todo si eres mujer, te sitúas en la cresta de la ola, en la corriente principal y más radical del feminismo que postula la condición de agresor y violador de todo hombre por el mero hecho de serlo (una de las violencias que sufre el hombre por el mero hecho de serlo, por cierto) y ello te abre muchas puertas, subvenciones, representaciones, teatros, televisiones…no es de extrañar: te conviertes en una pieza activa de la propaganda feminazi. Además, la declarante adquiere estatus de víctima y, a la vez, de heroína popular. Pasa del anonimato a recibir beneficios y atención. Y puede, de este modo, vender sus productos y conseguir ventajas económicas, profesionales y sociales.

¿Digo que no hay que castigar las agresiones sexuales a menores? No, digo que hay que ser conscientes de que nos encontramos ante una moda sensacionalista que sirve a intereses propagandísticos, políticos y comerciales determinados y viene a ahondar en la marea misándrica institucional que estamos sufriendo. La violencia y la propaganda contra el hombre por el mero hecho de serlo.

© Fernando Busto de la Vega.

CAMPANADAS Y QUEJAS (DE LAS DE SIEMPRE)

Ya sabemos que las feministas son un coñazo insoportable (además de estúpidas y poco formadas), sabemos también que son el trasunto moderno de las sempiternas beatas de sacristía. Esas harpías insatisfechas, acomplejadas y frustradas que vehiculan su complejo de inferioridad y el odio que les genera amargando a los demás e interfiriendo inquisitorialmente en las vidas ajenas para imponer sus criterios puritanos de un modo u otro. Cambian los tiempos y el decorado, pero no las realidades profundas. Las beatas y vecindonas de antaño son, lo repito, las feministas de hoy. Ahora activas en las redes sociales y reñidas con los curas, pero con el mismo soniquete represivo, invasivo y puritano.

Como tienen que criticarlo todo para eludir su irrelevancia social, su condición de entes femeninos amortizados que no suscitan ningún interés ni disponen de ningún otro poder que su crítica agresiva y moralizante, pues critican también las campanadas.

Este año, puede que también algunos anteriores, andan subiéndose por las paredes por el tipo de equipo que eligen las diferentes cadenas para llevar a cabo las retransmisiones de la campanadas de fin de año. Ya se sabe: un tipo de mediana edad, más bien feo y vestido de etiqueta y una o varias churris de buen ver lo más sexys y encueradas posible, dentro de una elegancia ramplona y aceptable para los puritanos conservadores que imperan siempre y se quejan constantemente (como las feministas, mira tú).

En la práctica dicho binomio es el mismo de las antiguas revistas (el cómico feo enfrentado a la vedette despampanante) heredado además por muchas comedias, incluidas las de destape que, si lo consideramos bien, son una simple evolución cinematográfica y adaptada a los tiempos de la Transición del genero de la revista.

¿Por qué perdura el tal binomio? Sencillo: porque funciona. Y funciona porque arraiga en lo más profundo de nuestros anhelos y arquetipos como especie.

Lo decíamos antes: cambian los tiempos y los decorados, pero no las realidades profundas y esto es algo que las feministas no llegan a comprender. Nada va a cambiar, por mucho que ellas se empeñen, si va contra la naturaleza de la especie.

Si el binomio «señor-serio-con-pinta-de-solvente/chica-joven-hermosa-enseñando-carne» sigue funcionando, aparece incluso en las campanadas para escándalo de feministas/beatas puritanas, depresivas y antipáticas, se debe, simplemente, a que responde a nuestra propia naturaleza, y por ende se trata de un legado de nuestra estrategia de supervivencia como especie que sigue siendo válido. Las sociedades paleolíticas, de cazadores-recolectores, necesitaban machos maduros, en su plenitud de fuerza y juicio para llevar a cabo exitosamente la caza y la lucha contra grupos rivales, asociados reproductivamente a hembras jóvenes, lozanas, con buena salud, que ofreciesen, además de hijos viables y labores de recolección y mantenimiento del hábitat social, un ambiente agradable que permitiese al cazador-guerrero desentenderse del stress de la guerra y de la caza, un ambiente hogareño agradable y tendente a lo paradisiaco. Esa condición de hembras sanas y deseables que aportaban paz y lujo a la dura vida del guerrero-cazador les proporcionaba un estatus social a las jóvenes que se incluían en la tribu y, naturalmente, les agriaba el carácter cuando otras más jóvenes venían a sustituirlas en su papel relegándolas a otro secundario. Con el neolítico las cosas no cambiaron. El guerrero-agricultor se encontraba incluso más estresado y sometido a sus obligaciones por el ciclo agrario y los problemas asociados a él (desde los climatológicos al acoso de enemigos saqueadores) y el esquema se mantuvo.

Hoy, en nuestra plena modernidad, las cosas, aunque el decorado haya cambiado, siguen igual. De ahí que funcione el ya citado binomio (hombre-con-traje-caro/chica-placentera-ligera-de-ropa). Y tengo una mala noticia para las feministas (esas señoras arrumbadas a la segunda división social por su edad o falta de coeficiente placentero): nada va a cambiar por mucho que protestéis. La naturaleza, es así. ¿Cruel? Puede…pero es la especie y su supervivencia la protagonista del cuento, no vosotras.

El heteropatriarcado perdura por una simple razón: es la mejor estrategia de supervivencia de la especie. Aceptadlo de una vez.

Y consolaos, podía ser peor…en la foto Sandra Bustamante en la televisión mexicana. Diré que para mi gusto igual lleva demasiada ropa.

© Fernando Busto de la Vega.

LAS FRONTERAS INVISIBLES Y LOS RITUALES DE PASO

Que nadie se asuste por el título, ni voy a ponerme pedante ni extenderme demasiado en fechas como estas. Simplemente voy a cumplir con el uso higiénico de escribir un poco en la mañana de un día de noche prolongada y, espero, alocada.

Hace no mucho tiempo le pregunté a una chica, en la mañana de su decimo octavo cumpleaños, qué había cambiado y se encogió de hombros un poco decepcionada. Su primer día como mayor de edad era igual en todo al de su último día de minoría. Y, sin embargo, todo había mutado. Aquella noche la fiesta de celebración del tránsito oficializó y dio credibilidad a la transición, a la nueva etapa abierta.

Lo mismo sucede en todo instante liminal: matrimonio, graduación…Nochevieja.

Nada parece cambiar y, sin embargo, de un modo u otro, todo lo hace. Solo el ritual de paso, en nuestros días básicamente una celebración, oficializa el tránsito y nos lo hace creíble.

Nosotros tenemos la cena, las uvas y las largas fiestas. Aprovechémoslas como ritual de paso y divirtámonos cuanto podamos para dejar atrás este 2023 e iniciar el 2024 con buen ánimo…por mucho que la razón nos dicte que va a ser peor año que el anterior.

Parafraseando a Jayam: Bebamos…porque ya hemos envejecido.

Y, de hecho, jamás volveremos a ser tan jóvenes como esta noche. Aprovechémoslo, incluso si estamos ya con un pie en la tumba. Hay que disfrutar hasta el telele final. Es mi lema. Y recuerdo aquí a Sora Kawai: «seguiré corriendo, si caigo que sea entre los tréboles.»

© Fernando Busto de la Vega.

ROLF EDEN, ACTIVISTA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN Y VISIONARIO A REIVINDICAR.

EL VISIONARIO ACTIVISTA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN ROLF EDEN EN ACTO DE SERVICIO.

Sucedió en octubre de 2007 y es un hecho poco conocido que, sin embargo, podría haber cambiado el mundo convirtiéndolo en un paraíso para los viejos y viejas jacarandosos, los feos y feas salidillos y los desesperados y desesperadas de todo jaez. Y, eso sí, en un infierno para los guapos, guapas y macizorros de ambos sexos. En cualquier caso en un hito contra la discriminación erótica y sexual que sufrimos los poco agraciados y con excesivo recorrido vital.

Hete aquí que un cantamañanas al que la prensa reputaba como playboy, que tenía siete hijos con siete mujeres diferentes, que presumía de haber seducido a más de 3000 hembras de la especie y disfrutaba de fama como empresario del ocio nocturno en Berlín, la belleza y notoriedad de algunas de sus novias y su mediocre carrera como autor, nuestro ensalzado visionario, Rolf Eden, salió una noche más de caza. Quería ligar y fijó su atención en una hermosa joven que se dejó querer.

En este punto quizá sería oportuno añadir un par de datos relevantes. Nuestro ensalzado visionario y venerado referente, Rolf Eden, había cumplido ya los 77 años y la chica, Katherina, tenía 19. Nuestro hombre era ambicioso, optimista y con buen gusto.

EL VISIONARIO ACTIVISTA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN Y FIGURA A REIVINDICAR ROLF EDEN EN ACTO DE SERVICIO Y MARCANDO TERRITORIO.

Katherina, como hemos dicho, se dejó querer. Acompañó al más que otoñal seductor a diversos locales nocturnos (donde pagó él, es de suponer: si, además, se hubiera hecho invitar sería ya un genio sin parangón) y luego, ya entrada la madrugada, le acompañó a su casa donde Herr Eden, era alemán y la historia sucedió en Berlín, la siguió invitando a champán y hasta tocó el piano y cantó para ella…llegado el momento crucial, y como no podía ser de otro modo, el galán le solicitó a la joven continuar la fiesta en el dormitorio y ella, muy respetuosamente, le respondió:

—Verá: es que es usted demasiado mayor para mí.

Ahí acabó la fiesta y comenzó el visionario activista contra la discriminación que, de haber triunfado en su empresa, hubiera cambiado el mundo para todos. Desde 2007 todo sería distinto y muchos y muchas inmensamente más felices a costa, eso sí, de la desesperación de otros y otras.

Por supuesto la ingrata «velina», hermosa y gorrona, fue despedida del apartamento del más que otoñal seductor que quedó dolido y terriblemente afectado por la desconsideración hacia sus sentimientos sufrida. Porque él se autopercibía como un robusto y atractivo empotrador y no concebía que la realidad, encarnada en cruel jovenzuela, contradijera dicha autopercepción. De modo que a la mañana siguiente, sin haber podido dormir, corrió a ver a sus abogados e incontinenti (espero que no incontinente, aunque a ciertas edades…) demandó a la muchacha por discriminación.

La demanda no prosperó. Jueces y prensa, demostrando muy poca sensibilidad, hicieron picadillo al visionario activista y convirtieron en chiste su acción legal.

Pero ¿y si hubiera habido un lobby de octogenarios salidos que hubiera armado el suficiente revuelo mediático, o si la sociedad no sufriera de edadismo y gerontofobia sin sentirse culpable por ello y la demanda hubiera salido adelante?

La joven Katherina se habría visto obligada por los jueces a satisfacer los libidinosos deseos del carcamal Rolf Eden y todos los viejos y feos del mundo de ambos sexos hubiéramos obtenido el derecho de demandar a los guapos y macizos, igualmente de ambos sexos, que nos atrajeran sometiéndolos a nuestros caprichos eróticos. La discriminación que los guapos y las guapas ejercen sobre los feos y medianillos y la que los jóvenes (y especialmente las jóvenes) ejercen contra los maduros y viejos habría terminado. Las calientapollas y los mojabragas habrían visto acabado su imperio y los pagafantas y quasimodos estudiarían colectivamente derecho.

Por desgracia (formo en las filas de los quasimodos) el edadismo y la gerontofobia de la sociedad alemana dio al traste con los esfuerzos del visionario activista contra la discriminación y esta permanece. Propongo reivindicar la figura de Rolf Eden, empecinarnos en nuestra autopercepción de bellos empotradores, asociarnos, erigirnos en moralmente superiores, coaccionar a la sociedad y a la prensa y formar asociaciones que busquen la subvención del Estado. Si lo han hecho las feministas y los maricas, los quasimodos podemos seguir esa misma senda.

Unión y activismo para combatir la discriminación de las jóvenes hermosas contra los tipos viejos y feos. Y la de los jóvenes apolíneos contra las tipas viejas y feas y cualquier variación posible del tema. Ese es el camino…preparaos esquivas, que estoy aprestando a mis abogados para una larga serie de demandas…

Con todo, para ilustrar mejor el asunto, y por si alguien tiene dudas, añado las fotos de algunas posibles demandadas.

Es broma, claro.

Y que sea preciso aclararlo dice ya mucho de la escasa inteligencia y poco sentido del humor de la época que vivimos.

UN RETRATO IDEALIZADO Y FAVORECEDOR DE QUIEN ESTO ESCRIBE.

© Fernando Busto de la Vega.