¿EL MEJOR FINAL DE LA HISTORIA DEL CINE? (AMANECER EN PUERTA OSCURA, 1957)

  • PARA EMPEZAR
  • LA TRAMA
  • LA PRODUCCIÓN
  • LA TRADICIÓN MALAGUEÑA

PARA EMPEZAR

Cuando hablamos de «historia del cine» estamos acostumbrados a referirnos, en exclusiva, a la del norteamericano o, en todo caso, la extendemos al francés, el italiano y una parte ínfima del japonés. Hasta ahí llegan los confines de nuestro conocimiento.

En España, además, aparte de prestarle escasa atención a nuestro propio cine, quedan preteridas todas aquellas películas de temática más o menos religiosa o taurina y las que pueden ser identificadas con la ideología del franquismo, lo que da a entender bien a las claras la estrechez de miras, la falta de cultura, el sesgo sectario y la profunda estulticia de la numerosa caterva de «intelectuales» que padecemos. Desde que comencé este blog tuve como propósito socavar esas posiciones anquilosadas y casposas que perjudican el desarrollo de la cultura y el arte españoles e impulsar la necesaria revisión de las perspectivas culturales, ideológicas y artísticas instauradas por ciertas élites a lo largo del siglo XX. Perspectivas no solo equivocadas y anticuadas sino perjudiciales. Algo de eso comencé a trabajar en Sobre Felipe Trigo y las Mixtificaciones de la Gauche Divine y seguiré aquí.

LA TRAMA

Tres condenados a muerte aguardan su ejecución en la que será la última noche de sus vidas. Dos de ellos, Pedro y Andrés, son víctimas de las condiciones sociales de la época (siglo XIX) y en un altercado laboral han dado muerte al propietario y el capataz de la mina en la que trabajaban en condiciones de casi esclavitud, una de tantas minas que el corrupto liberalismo español de la época (que perdura en nuestros días) ha entregado al capital extranjero para que se beneficie explotando los recursos naturales (entre los que se cuentan el mineral y la mano de obra nativa). Estalla una huelga y hay muertos. Pedro y Andrés han de echarse al monte para eludir la represión de las autoridades.

En la sierra los dos huidos se unen al bandolero Juan y, cuando tratan de embarcar para América, son capturados y condenados a muerte en Málaga. En esta ciudad existe la tradición (que luego abordaremos y explicaremos con cierto detalle) de que un condenado a muerte sea liberado por el mismísimo Jesus el Rico, en un juicio de Dios.

Los familiares de los condenados aguardan en las puertas de la cárcel, angustiados y esperanzados al igual que ellos. Ahora es una fuerza divina (o el simple azar) quien decidirá el destino no solo de tres familias, sino también el de las familias de sus víctimas.

Transcurre la madrugada y la cofradía en pleno, portando el trono de Jesús el Rico, se acerca lenta y ceremonialmente a la cárcel. Es el momento de la reflexión, del examen de conciencia, de la esperanza y la resignación…El momento de la justicia humana ha pasado, todos: condenados, familiares, el Estado y el pueblo se enfrentan al destino, a lo inefable, a lo incomprensible…

Y el misterio, en su sentido místico más profundo, se produce. Es al mismo tiempo un acto arbitrario y sin sentido que jamás comprenderán los deslumbrados por ideologías superficiales (desde el protestantismo al marxismo pasando por el liberalismo ),que solo serán capaces de entender en todo lo sucedido la epidérmica preponderancia teocrática de la Iglesia Católica en una sociedad atrasada y cifraran en esta percepción trivial de lo que ocurre en la pantalla su interpretación del argumento y su trasfondo filosófico, y un desafío espiritual y moral para quienes participan en el mismo (el condenado que se salva, los que morirán al amanecer, los familiares, las víctimas, el Estado, el pueblo…)

He puesto al alcance del lector la parte final de la película (si bien el último clip acaba un poco antes que la misma, cuya conclusión muestra a Juan siguiendo el trono de Jesús el Rico) para quienes no hayan visto la película, y quizá no la conozcan, puedan juzgar por sí mismos.

Pasaremos ahora a otros apartados interesantes.

LA PRODUCCIÓN

Cuando echamos una mirada al equipo de producción de esta película a la que la presión de la censura limitó fuertemente en lo referente a su crítica social y política, nos encontramos con la caleidoscópica complejidad de la sociedad del momento que trascendía de lejos la mirada reduccionista y simplista que solemos dedicarle desde nuestras soberbias trincheras de «sociedad democrática, moderna y progresista» asignándole etiquetas prefabricadas como «franquismo» o «España en blanco y negro».

En la base del proyecto se encuentran dos productoras ( Atenea Films y Estela Films) que resultan por sí mismas y en virtud de las personalidades de sus fundadores y directores ya un buen ejemplo de dicha complejidad personal, ideológica, artística y política de una sociedad constreñida, pero no diseñada, por un régimen en concreto.

Atenea Films fue fundada por la actriz, dramaturga, guionista y productora aragonesa Natividad Zaro (Borja, 1901- Madrid 1978) que comenzó su andadura artístico-intelectual frecuentando la tertulia de Valle-Inclán, durante la II República mantuvo compañía teatral en sociedad con Cipirano Rivas Cherif (que había trabajado en las de Irene López de Heredia y Margarita Xirgu, estrenado obras de García Lorca y era cuñado de Manuel Azaña) y, siendo una feminista militante, se relacionó estrechamente con el círculo literario e intelectual de Falange hasta el punto que su productora encarnó, ya en pleno franquismo, el brazo de las inquietudes ideológicas y sociales del sector más purista (y hedillista) de la misma que, a su modo, ejercía la oposición frente a las políticas de clase del franquismo.

Sé que para muchos resultará un choque enterarse de que el falangismo presentaba un sector opositor al régimen y con inquietudes de justicia social y donde las mujeres (más allá de la ñoñería de Pilar Primo de Rivera y la Sección Femenina) encontraban un ámbito para el avance social de su sexo implementando medidas de carácter feminista dentro del régimen (otro día hablaremos de Mercedes Formica y la reforma del Código Civil que impulsó, a favor de las mujeres, en 1958, tan solo un año después de la filmación de la película que nos ocupa y que tan injustamente olvidada está por el sectario feminismo progre y rojo de nuestros días), pero era así. No debemos olvidar que en la simiente misma de Falange, además de los señoritos que se nucleaban en torno a José Antonio Primo de Rivera, estaban también los miembros de las JONS, encabezados por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, partidarios de un radicalismo nacional-sindicalista de clara raigambre social y obrerista (aunque no marxista o anarquista) que sería deliberadamente traicionada y postergada por el franquismo llevándoles a la oposición. Una oposición y un activismo que los «demócratas» y «progres» de hoy no quieren reconocer y ocultan en la medida que pueden.

En ese sentido, Atenea Films había producido ya películas como Surcos (1951) en la que la propia Natividad Zaro fue, además de productora, coguionista junto al director José Antonio Nieves Conde y el escritor Gonzalo Torrente Ballester, ambos militantes falangistas, el primero hedillista y el segundo, militante del Partido Galleguista durante la república, afín al círculo de Dionisio Ridruejo dentro de Falange. No será preciso decir que Surcos es la primera película abiertamente crítica con el régimen franquista y de severa crítica social que emergió en la posguerra…

FOTOGRAMA DE SURCOS

Estela Films, por su parte, fue fundada en Barcelona por un catalanista de derechas, Jorge Tusell que, enseguida, se trasladó a Madrid para convertirse en el presidente de la Agrupación Sindical de Productores Cinematográficos, es decir: jerarca del ramo dentro del sindicato único franquista, y vincularse con los intereses propagandísticos de la democracia cristiana española (al mismo tiempo dentro y fuera del régimen) para poner en marcha un proyecto similar al que la Democrazia Cristiana italiana impulsaba en aquel país para producir un cine «popular» que llevase al pueblo un producto comercial que, a la vez, transmitiera la ideología social de la Iglesia Católica y el partido a ella adscrito. Esta coincidencia estratégica y de intereses, estuvo en la base del sistema de coproducciones que tanto impacto iba a tener en el cine español y mundial y del que nos ocuparemos en otra entrada.

Durante la transición, Tusell se puso al servicio del catalanismo pujolista fundando el Centre Productor de la Imatge en asociación con José María Forn, director que venía de fundar el Institut del Cinema Catalá…

Los guionistas de Amanecer en Puerta Oscura fueron el director de la película, José María Forqué, la productora, Natividad Zaro (dos aragoneses) y el dramaturgo madrileño, afiliado al Partico Comunista de España e implicado después en diversos atentados de ETA (incluidos el asesinato de Carrero Blanco y el atentado de la calle Correo) Alfonso Sastre, autor de Oficio de Tinieblas o La Taberna Fantástica.

José María Forqué, acaso más conocido por el populacho actual como padre de la actriz Verónica Forqué que por su obra cinematográfica, nació en Zaragoza en 1923 muriendo en Madrid en 1995. En 1957 venía de dirigir películas claramente ideológicas producidas por Estela Films, como Embajadores en el Infierno y en los sesenta daría a luz obras absolutamente magistrales de la comedia como Usted Puede Ser Un Asesino (1961) o Atraco a las Tres (1962) que recomiendo encarecidamente al lector.

Podríamos seguir con el análisis del casting, encabezado por un sobreactuado Paco Rabal, pero ya nos estamos alargando demasiado.

LA TRADICIÓN MALAGUEÑA

La tradición retratada en Amanecer en Puerta Oscura es bien conocida en Málaga y también en el resto de España. No obstante, para completar esta entrada, la resumiré aquí.

La imagen de Jesús el Rico es la clásica figura articulada con raíces en la Edad Media y que se perpetuó durante el Renacimiento y el Barroco. Desde su concepción parece destinada precisamente a la elección aleatoria de un preso. No obstante, esta costumbre atávica del juicio de Dios quedó en descrédito en tiempos de la incipiente Ilustración y fue preciso renovarla y justificarla con una leyenda contemporánea que callase las bocas de sus detractores. Fue así como se aprovechó un hecho sucedido durante el reinado de Carlos III, rey claramente innovador y contrario a las costumbres antiguas para conseguir la perpetuación de un uso en decadencia.

La existencia de una virulenta epidemia dejó a la ciudad sin hombres aptos para sacar los tronos en procesión. En esta tesitura los presos malagueños, milagrosamente sanos al parecer, pidieron permiso a las autoridades para sacar ellos en procesión a Jesús el Rico con el cual, por razones obvias, tenían una vinculación especial. Al serles denegado el permiso se amotinaron, salieron en masa de la cárcel en la noche del martes al miércoles santo y sacaron en procesión a Jesús el Rico hasta el alba regresando luego todos, sin excepción, a la cárcel. Admirado por su disciplina, el rey prorrogó el uso decadente permitiendo la formación de una cofradía (1756) y otorgándole el privilegio de liberar a un preso condenado a muerte en la madrugada del Miércoles Santo.

Es bastante más que dudoso que las procesiones y liberaciones se mantuvieran en vigor a lo largo de todo el siglo XIX toda vez que la influencia liberal condujo a la práctica extinción de las órdenes monásticas entre 1837 y 1877 y con ella a la decadencia de las procesiones y cofradías que sustentaban siendo necesario refundar la cofradía de Jesús el Rico en 1938, como medio de propaganda de los vencedores de la Guerra Civil.

En ese sentido, lo que se ve en la película no deja de ser un anacronismo interesado, impulsado al servicio del poder nacional-católico por las productoras del film, falangista la una y asociada a Acción Católica la otra. En suma: una emocionante ficción destinada a obviar y hacer olvidar la fase de decadencia y desaparición del fenómeno de la Semana Santa a lo largo de un siglo, entre 1837 y el estallido de la Guerra Civil en 1936. Venía a decirse que en España, salvo en los aciagos años «rojos» de la II República jamás se había extinguido el poder clerical.

Hoy en día, como muestra el vídeo adjunto, correspondiente a la de 2017, sigue manteniéndose la liberación del preso, pero el juicio de Dios se ha reducido a un ridículo bailecito del objeto sagrado cuyo papel ha sido usurpado por la burocracia y el Consejo de Ministros de un Estado oficialmente laico, pero curiosamente tolerante con los privilegios del nacional-catolicismo clerical siempre y cuando se respete el poder decisorio (entregado en la práctica a una casposa cacicada) del gabinete de turno…

Lo dejo aquí.

© Fernando Busto de la Vega

TRES CRISIS FINANCIERAS DE LOS ESTADOS UNIDOS QUE CONVIENE RECORDAR

  • INTRODUCCIÓN
  • LA CRISIS FINANCIERA DE 1819
  • LA CRISIS FINANCIERA DE 1857
  • LA CRISIS FINANCIERA DE 1873
  • CONCLUSIÓN (INDEPENDENCIA, YA)

INTRODUCCIÓN

Analizar el pasado para comprender el futuro es siempre una buena medida. A este respecto, en circunstancias económicas difíciles como las actuales, no está de más volver la vista atrás, fijarla en los Estados Unidos y evaluar, si quiera someramente, tres profundas crisis (¿estructurales o de crecimiento?) financieras cuyo origen y desarrollo nos permitirá comprender mejor el terreno que pisamos en este incierto y atribulado siglo XXI que será de aniquilación completa si no logramos que sea de avance y reconstrucción.

LA CRISIS FINANCIERA DE 1819

Las guerras napoleónicas y el año sin verano (1815) habían convertido en deficitaria la agricultura europea abriendo una importante ventana para la especulación en ese campo que la oligarquía financiera estadounidense decidió aprovechar para enriquecerse.

Los mecanismos políticos se pusieron de inmediato en marcha y en 1817 lograba crearse el Segundo Banco Nacional (después de que el Primero hubiera acabado en bancarrota y boiciteado políticamente en 1811). La operación especulativa tenía una doble vertiente: por un lado se abría el grifo del crédito para conseguir el establecimiento de nuevos colonos en territorios yermos y luego se compraba a bajo precio su producción cerealista para revenderla en Europa a precios de carestía consiguiendo ingentes plusvalías. Lógicamente, se creó una burbuja tanto de crédito como comercial. Y esta burbuja no tardó en estallar.

Para 1818 los efectos del año sin verano y de las guerras napoleónicas estaban remitiendo en Europa y los precios del grano bajaron dando al traste con el negocio de los cien inversores que manejaban la mayor parte de los depósitos del Segundo Banco (entidad privada que gestionaba el crédito del Gobierno Federal vendiéndole de paso el dinero que emitía) de modo que los depósitos en oro y plata del mismo dejaron de cubrir las emisiones de papel moneda. Más aún: a ser infinitamente menores que los vales emitidos. Tal circunstancia generó una inflación galopante que aumentó cuando al ser destituido el director del banco (William Jones) se descubrió que tanto él como sus directivos habían incurrido en lucrativos fraudes y robos de depósitos que, enriqueciéndoles a ellos, conducían al banco (privado) y al gobierno, que dependía de él, al borde de la quiebra.

El nuevo director del Segundo Banco, Langdon Cheves, tuvo como principal interés contener la inflación para salvar el valor nominal del papel moneda en manos de los cien inversores de la entidad que constituían la aristocracia financiera de los Estados Unidos. Para contener la inflación sin evidenciar la desproporción entre papel moneda y depósitos de oro y plata ni perjudicar los intereses de los grandes inversores recurrió a la restricción del crédito causando una profunda recesión que agudizó el desempleo entre las clases desposeídas del país y llevó a la ruina a los pequeños propietarios, especialmente a los colonos agrícolas cuyas adquisiciones de tierras se habían llevado a cabo en papel moneda prestado por el propio banco que ahora exigía los pagos en metálico, en oro y plata.

Para 1822 la situación financiera del Segundo Banco ya se había estabilizado pero el director Cheves mantuvo el control del crédito que ahora generaba artificales plusvalías para los grandes inversores.

En 1823 Cheves fue destituido a causa del descontento popular, pero su sucesor: Nicholas Biddle, siguió al servicio de los mismos intereses, los de los grandes inversores que se habían enriquecido a costa de la ruina de los pequeños propietarios y los trabajadores. Biddle abrió el crédito de nuevo, pero concentrándolo en los intereses industriales de los grandes inversores que se lanzaron así a aventuras empresariales que generaron una revolución industrial en el marco de la cual los trabajadores quedaron más sojuzgados y dependientes del capital que ellos manejaban y los pequeños inversores de antaño en su mayor parte fueron proletarizados mientras se creaban latifundios a costa de las pequeñas propiedades expropiadas.

La política financiera del banco continuó en la misma línea hasta que en 1832 llegó a la Visepresidencia de los Estados Unidos un representante de los pequeños agricultores, Martin Van Buren, que retiró en 1833 los créditos estatales del Segundo Banco llevándolo a la ruina, pero no sin que dejara tras de sí una poderosa élite de grandes capitalistas enriquecidos mediante la especulación del trigo y el papel moneda y los créditos industriales entre 1817 y 1833.

Martin Van Buren

LA CRISIS FINANCIERA DE 1857

Dicha élite siguió operando en un contexto de absoluta libertad bancaria que favorecía la especulación con el papel moneda, cada vez más desacreditado (de ahí la importancia histórica de las diversas fiebres del oro que sufrió el país, especialmente la de California en 1848: la gente común solo tenía acceso al papel moneda de los bancos, de valor dudoso cuando no nulo, y necesitaba oro y plata para estabilizar su situación económica, y estos circulaban poco y eran extraordinariamente caros habiéndose convertido casi en monopolio de la élite inversora, de ahí también la abundancia de asaltos a bancos y trenes que los transportasen, y la tesaurización de los metales preciosos.

Rápidamente, la inversión en las compañías de ferrocarril y de seguros crearon una nueva burbuja que estalló al arruinarse en 1857 la Ohio Life Insurance.

De nuevo la necesidad de convertir masivamente el papel moneda de dudoso valor en metales preciosos generó un pánico financiero que perjudicó los beneficios de los grandes inversores del norte que se habían enriquecido con el Segundo Banco Nacional.

Hacia 1859 la crisis se encontraba ya estabilizada, pero había supuesto una drástica disminución de las plusvalías de la oligarquía financiera del norte. La solución fue sencilla: en 1861 se desató la guerra civil que, bajo la loable excusa de acabar con la esclavitud, perseguía el insidioso objetivo de poner los estados del sur bajo la dependencia financiera de la oligarquía del norte. En 1863 se estableció la Ley Nacional de Banca, que estabilizó el sistema financiero volviendo a la senda del crédito a los industriales del norte arrastrando, junto con los efectos de la guerra y de la creciente inmigración, a gran parte de la masa estadounidense a la condición de proletarios cada vez peor pagados. Lo que activó el movimiento obrero en el paradigma de la «democracia» (cuando los liberales pronuncian esa palabra quieren decir en realidad: parlamentarismo liberal capitalista de facciones oligárquicas y lobbies en el que el pueblo es únicamente obra de mano lo más barata, explotada y sin derechos posible) y, consecuentemente, una feroz represión contra el mismo que se agudizó con los concatenados efectos de la siguiente crisis, la de 1873.

LA CRISIS FINANCIERA DE 1873

En 1870 la rivalidad entre el II Imperio Francés y Prusia condujo a una guerra que destruyó al primero permitiendo el establecimiento del II Reich Alemán con Bismarck a la cabeza.

Los alemanes impusieron a Francia ingentes reparaciones de guerra que solo admitieron cobrar en oro. Tal circunstancia les permitió erigirse en principal potencia económica mundial al precio de causar una crisis económica global al adoptar el patrón oro como respaldo de su moneda, lo que abocaba al empobrecimiento y la inflación al resto de las naciones, de pronto embarradas en un ya ineficiente patrón bimetálico.

Como no podía ser de otro modo, los Estados Unidos se vieron también afectados viéndose obligados, entre otras medidas, a romper sus tratados con los pueblos indígenas e invadir las Black Hills (que habían cedido a los sioux en el Tratado de Fort Laramie en 1868) allá por 1876, a causa de los ya imprescindibles yacimientos de oro que albergaban al tiempo que intensificaban la colonización del interior continental para multiplicar la ya deficitaria la producción agraria.

La ruptura del Tratado de Fort Laramie condujo a un recrudecimiento de la guerra contra los nativos, que perduró hasta al menos la masacre de Wounded Knee en 1890 y contó entre sus episodios con la derrota del ejército estadounidense (ya sabéis: el famoso Séptimo de Caballería de Michigan) en la batalla de Little Big Horn en 1876. Todo ello unido al surgimiento y desarrollo del movimiento obrero en zonas ya industrializadas y mineras del que hemos hablado antes.

Así las cosas, una nueva crisis, sobrevenida antes de que se pudieran superar del todo los efectos de la anterior, la de 1857, se desencadenó en 1873.

Ese año comenzó la llamada Gran Depresión de 1873-1896 que en general hemos olvidado en favor de la de 1929, pero que, por el contrario, es bueno que tengamos muy presente en momentos como los que atravesamos.

En la primavera de 1873 la Bolsa de Viena se vino abajo como consecuencia del paso de Alemania al patrón oro y, consecuentemente, las compañías ferroviarias y todas las empresas a ellas asociadas (bancos, aseguradoras…) colapsaron, dando inicio a una onda de choque que se expandió por todo el mundo. Durante veinte años, el incremento en la producción de hierro y acero desplomó los precios de estos productos uniéndose al hundimiento de los de las materas primas (grano, algodón…) en un acentuado ciclo de deflación que condujo al empobrecimiento de grandes masas de población europea impulsada a la emigración, lo que en Estados Unidos condujo a un incremento de la mano de obra que derivó en la bajada de salarios (hasta un trescientos por cien menos en 1877 en relación con 1867) y el consiguiente descontento que se tradujo en un incremento del movimiento obrero y sus movilizaciones con el ápice significativo de la Gran Huelga de Ferrocarriles de 1877 que las empresas y el gobierno estadounidense reprimieron salvajemente usando el ejército, la policía y matones privados que emplearon ampliamente el asesinato, la coacción, la violencia y la tortura dando así comienzo a la feroz represión contra el movimiento obrero y la consolidación de la hegemonía de la oligarquía financiera como centro del Estado que todavía perdura en el neoliberalismo actual que han exportado a gran parte del mundo.

Al final, los Estados Unidos salieron de la profunda crisis de 1873 mediante la guerra: arrebatando a España sus últimas provincias ultramarinas (Cuba, Puerto Rico, Filipinas, las Marianas…) y apropiándose de los circuitos económicos que las unían en 1898.

CONCLUSIÓN

Ese es el ciclo: especulación, represión del pueblo que protesta por su empobreciento, crisis y guerra que enriquece más a los ricos empobreciendo más a los pobres entre los que se cuentan los «países aliados» mejor denominados «estados satélite». Así funciona el sistema impuesto por los Estados Unidos en el que estamos sumergidos como estado satélite y que, desde luego, no nos favorece.

Ese es el juego tras la guerra de Ucrania y el giro del Gobierno Sánchez en el asunto del Sáhara Español (del que oportunamente hablaremos en estas mismas páginas) y es bueno que lo sepamos. Nos llevan una vez más al matadero, y es posible que esta vez sea la definitiva. Seamos conscientes y comencemos a actuar. Estados Unidos son nuestros enemigos y la OTAN no está diseñada para defendernos sino para explotarnos, controlarnos y manipularnos.

INDEPENDENCIA, YA.

© Fernando Busto de la Vega

LAS PEQUEÑAS ALEGRÍAS

Ando estos días releyendo el Manual de Vida de Epicteto ( ya sabéis que mi rollo es el zen y el estoicismo…más el estoicismo que el zen, por cierto. Sin desdeñar, y espero no escandalizaros, a Platón y, sobre todo, el neoplatonismo). Lo reconozco, consciente del baldón que ello representa en pleno siglo XXI: soy neoplatónico y emanatista.

Bien, como decía, ando estos días releyendo a Epicteto y filosofando por vía bastarda sobre la vida y la felicidad. Sucede que hace mucho que no salgo de noche con los amigotes y un exceso de inocentes desayunos con amigas de cierta edad (entre los treinta y pocos y los cuarenta y algo) anda girándome hacia lo ñoño, lo melancólico y lo cuqui. Me están pervirtiendo, vaya. ¡A mí!…¡Al solterón escéptico y cínico que miraba la vida con ironía y desdén!…(me urge una dosis aceptable de noche, juerga, garrulismo ibérico y alcohol en cantidades memorables para devolverme al buen camino…lo dejo ahí para quien quiera recoger el guante).

La parte buena de esta tesitura vital es que puede dar fruto literario (me remito al nuevo vídeo intitulado «Paseo 3» que he subido recientemente a la sección «Paseando la Vida» de este mismo blog y en el que explico —mal y poco— como alguno de estos desayunos ha engendrado el germen inicial de una futura novela. Si no por el contenido, tenéis que verlo por el espectáculo hipnótico y un tanto caricaturesco de mis cejas agitadas por el viento como locas gogós de los setenta), pero la mala, aparte del alarmante descenso de mis niveles de testosterona en sangre, es que ando ahora preocupándome por nimiedades y adaptando los consejos de Epícteto (a Buda no le hago ningún caso, no en vano fue muy posterior al desarrollo de las técnicas zen, aunque los ignorantes crean lo contrario) a esas dificultades minúsculas a las que ciertas personas (no quiero señalar) convierten en cordilleras infranqueables desde su original condición de granitos de arena. Es un mal camino del que me avergüenzo, pero que transito sin remedio.

Para no alargarlo, ya que este parloteo escrito no nos conduce a ninguna parte: hay que disfrutar las pequeñas alegrías mientras esperamos las grandes y convertir en pequeñas alegrías pequeños hechos neutros…Si amanece soleado, hay que agradecer el sol y disfrutarlo; si lluvioso, correr gozando y riendo como niños para no mojarnos y, si nos atrevemos y nadie nos ve, a saltar sobre los charcos…

Concluiré con una confesión (que hace apenas unos años hubiera ocultado bajo siete llaves): de lejos, el momento más feliz que he vivido en lo que va da año fue en el trabajo (ya sabéis que, de momento, trabajo en un centro para la atención de minusválidos psíquicos). Aprovechando una clara, mi compañero Jaime y yo pusimos a todo trapo la versión del «Barquito Chiquitito» que ilustra esta entrada y, en cuestión de segundos, estábamos rodeados de internos bailando con regocijo, cosa que también hicimos nosotros dos abandonándonos a la alegría general y prescindiendo de cualquier reparo o vergüenza…os aseguro que fue un instante de paraíso y de parusía, entendida, por supuesto, desde el lado pagano del término, que lo tiene. Una pequeña alegría que nos libero del peso de nuestro karma, de nuestras preocupaciones…volvimos a ser niños, o menos aún que niños…y eso bastó para sonreír el resto del día.

Moraleja: dejad de creeros tan importantes, abandonad vuestros temores y vuestras ambiciones durante unos minutos. Abandonaos a la inocencia y sed intensamente felices haciendo el bobo…no ser nosotros mismos es, a menudo, la mejor forma de serlo intensa y verdaderamente.

Os dejo, para finalizar esta entrada, otra forma de expresarlo (más culta, espiritual y guay): el Poema de los Átomos de Rumi.

ya sabéis:

Baila como si nadie te estuviera mirando,
ama como si nunca te hubieran herido,
canta como si nadie te estuviera escuchando,
trabaja como si no necesitases el dinero,
vive como si este mundo fuera ya el paraíso...
 Rumi.  (et ego)

© Fernando Busto de la Vega

CONSEJOS ANTES DE UN TRÍO

Nadie duda de que eso de montarse un trío entra de lleno en el top de las fantasías sexuales de hombres y mujeres. Luego la composición del mismo varía y fracciona las preferencias. Es obvio.

Lo que no suele tenerse en cuenta son las complicaciones de toda índole que esta práctica conlleva, tanto en los aspectos prácticos como en los puramente personales.

Yo, que vengo de cometer varias veces este último mes el error de mezclar churras con merinas, de jugar algunos partidos con la chica a la que adoro (y estoy tratando de convencer de que se quede a mi lado) y su mejor amiga, joven, guapa, juerguista, bi (muy bi), recién divorciada y empeñada en llevársela a algún punto de la costa para lanzarse juntas a la vida loca, sé lo hostil y complejo que puede resultar un lance como este. Por ese motivo quiero aportar al mundo (que sin duda las necesita) algunas reflexiones previas al hecho que, basadas en experiencias propias y ajenas, quizá puedan resultar de ayuda a alguien.

1ª REFLEXIÓN.- Si eres una chica y te lo vas a montar con dos tipos, asegúrate de que eres la princesa de tu cuento y no la actriz porno/puta del cuento de ellos. Parece una tontería, pero la experiencia cambia mucho según la perspectiva.

2ªREFLEXIÓN.- Si eres un hombre y te lo vas a montar con una chica y otro tío, asegúrate de ser el que la tiene más grande. Si eso no ocurre, no te vengas abajo, mantén la dignidad dentro de lo posible. Y nunca, PERO NUNCA, NUNCA digas ni le dejes decir a ella que el tamaño no importa. Hechos y no palabras. Por cierto: también resultaría muy práctico deslindar desde antes de llegar a mayores el nivel de interrelación que deseas con el otro individuo, de lo contrario puedes acabar mirando a Cuenca sin saber muy bien como has llegado a eso…a fin de cuentas, y cito Amanece que nos es poco, un hombre en la cama, siempre es un hombre en la cama.

2ª-B.- Si por el contrario eres un hombre que se deja seducir por los encantos masculinos y descubres con asombro el esplendor del miembro de tu partener, mantén la calma y el saber hacer. Recuerdo a ese efecto cierto poeta malagueño (cuyo nombre no citaré para evitar querellas indeseadas) que, en trance similar, según cuentan, empezó a babear, a lanzar agudos gritos entusiastas, a aferrarse manual y bucalmente al elefantiásico apéndice del otro tipo y la cosa acabó con la intervención de la Guardia Civil, porque la chica se mosqueó, el otro tipo se lo tomó a mal y acabó todo como el rosario de la aurora. Contención, amigo maricón, la senda es peligrosa. (Y un saludo, Cisne).

3ª REFLEXIÓN.- Pase lo que pase, nunca hagas un trío con un matrimonio (o similar), estás ahí de relleno, con toda seguridad uno de los miembros de la pareja te odia y corres el riesgo de o bien verte envuelto/a en una pelea conyugal o, peor aún, escuchando como van a pintar el salón o si van a llevar al nene a clases de guitarra mientras os lo montáis. Matrimonios, no, gracias.

4ª.- REFLEXIÓN.- Nunca cedas a la pasión antes de haber dejado bien ordenadita la ropa, especialmente la interior. De lo contrario, luego pueden producirse momentos embarazosos e incómodos.

5ª.- REFLEXIÓN.- Los extras (desde el champán a los condones) se pagan a escote. O, bien vas invitado/a a todo. Que no te pierdan las ansias y acabes de pagafantas erótico-festivo/a.

6ª.- REFLEXIÓN.- Cuando la cosa surja espontáneamente en el transcurso, por ejemplo, de una fiesta, asegúrate de que formas parte del paquete pasional no vaya a ocurrirte como a mi amigo Carlos Copacabana, al que, literalmente, dos chicas expulsaron a patadas de un taxi mientras se enrollaban con pasión furibunda y él, sentado en uno de los lados del asiento trasero, trataba de inmiscuirse en lo que pensaba era una fiesta común. Aparte de la autoestima destrozada el pobre se llevó a casa una muñeca rota, por desgracia la del brazo del autoconsuelo, horrible contingencia que tardó en superar.

Y podría seguir, pero he prometido que en abril (y está ya ahí) las entradas serían cortas, ligeras, superficiales y mundanas.

Una última cosa: como asegura mi amigo Censorino Purujosa, siempre pesimista y negativo, todos empeoramos desnudos y en la realidad todo es peor, de modo que sí, tendemos a imaginarnos los trios a guisa de la imagen que abre esta entrada, pero a buen seguro se parecen más a las que la cierran.

Los guapos somos pocos, hay que reconocerlo con resignación.

Por cierto, ahora que lo pienso: no sé qué es peor, si ser el más guapo o el más feo de los tres.

Si tenéis algo que aportar u opinar usad los comentarios. Gracias, y un beso nada concupiscente.

© Fernando Busto de la Vega

SIETE LIBROS PARA RELEER EN 2022

FERNANDO BUSTO DE LA VEGA
  • INTRODUCCION
  • 1.- EL IGUALITARISMO COMO REVUELTA CONTRA LA NATURALEZA (MURRAY ROTHBARD, 1974)
  • 2.- LESBIAN NATION: THE FEMINISM SOLUTION (JILL JOHNSTON, 1973)
  • 3.- EL CIERRE DE LA MENTE MODERNA (ALAN BLOOM, 1987)
  • 4.-EL AZAR Y LA NECESIDAD (JACQUES MONOD, 1970)
  • 5.-LA AGRESIÓN INTERNACIONAL (VICENTE BLANCO GASPAR, 1973)
  • 6.- LA DESNACIONALIZACIÓN DE LA MONEDA (FRIEDERICH HAYEK, 1976)
  • 7.- EL VARÓN DOMADO (ESTHER VILAR, 1971)

INTRODUCCIÓN

Sin duda, el año que vivimos, 2022 según la cuenta de Dionisio el Exiguo en la versión del papa Gregorio XIII a partir de su bula Inter Gravissimas que condujo a que en 1582, como es ampliamente sabido, al jueves 4 de octubre siguiese el viernes 15 de ese mismo mes, va a resultar un año decisivo.

Nos encontramos ante un innegable y trascendente punto de inflexión. Sin duda, en estos días un ciclo termina y se abre otro nuevo y aterradoramente diferente sumiéndonos en una desasosegante incertidumbre ante lo incontrolable de la novedad que nos aguarda.

Bien es cierto, y esto me parece lo más aterrador, que el futuro al que nos dirigimos se definirá en gran medida por decantación de los más groseros y mal digeridos légamos del presente, especialmente en su versión filosófico-ideológica. Por ese motivo me parece interesante repasar en este quicio desquiciado del siglo, en este abismo hacia una nueva época oscura a la que inevitablemente nos despeñamos, algunos libros. En esta entrada he seleccionado siete no a causa de mi afinidad intelectual con ellos ni por mi rechazo a sus tesis. Todo lo contrario. Parto de una equidistancia ciertamente perversa y viciosa, casi luciferina, sin excluir ni renunciar a la liviana impudicia del azar, para realizar una selección de títulos que proponer a mis lectores como piedra angular de una panorámica consciente, de una perspectiva subjetiva ante la bilis que el presente acabará vomitando sobre el futuro.

Cada cual juzgará bajo la consciente condena de su libre albedrío sobre la perversa propuesta y sus consecuencias epistemológicas. Yo me limito a ofrecer los dados para el hábil trile intelectual. Lo demás será cosa (y culpa) vuestra.

1.- EL IGUALITARISMO COMO REVUELTA CONTRA LA NATURALEZA (MURRAY ROTHBARD, 1974)

Pongámonos en contexto: en 1976 Milton Friedman, adalid de la Escuela Económica de Chicago (es decir: del neoliberalismo salvaje que todavía padecemos), ganó el Nobel; en 1982 sería George Stigler, otro de los sobrevalorados propagandistas de dicha tendencia, quien recibiría igual galardón. En 1975 la contraofensiva moral de la Revolución Conservadora comenzaba en Francia de la mano del insustancial (he leído sus memorias) Guiscard D´Estaing extendiéndose rápidamente a los Estados Unidos. En 1979 Margaret Thatcher llegaba a la presidencia del gobierno en Inglaterra y en 1981 Ronald Reagan a la de los Estados Unidos. Era el momento de la revancha de la extrema derecha y del liberalismo extremo frente a la contracultura marxista dominante en décadas anteriores. Dicha reacción no partía de la nada, estaba abonada. Entre otros por ensayos como este: «Egalitarianism as a revolt against nature» publicado en 1974 en la Libertarian Review por el judío (no es un dato racista, sino de índole cultural no exento de interés, no en vano dicho enasayo viene a culminar en pleno siglo XX toda la ideología desarrollada por ese pueblo desde la Edad Media europea, no significa, por lo tanto, innovación alguna sino constatación de una condición cultural acreditada durante siglos y que conllevó la misma fundación de la ciudad de Nueva York, donde nació el autor: geografía y origen son rasgos a menudo desdeñados, pero fundamentales para comprender la filosofía y la ideología) neoyorquino Murray Rothbard.

Ensayo que no deja de ser interesante revisitar en nuestros días.

2.- LESBIAN NATION: THE FEMINIST SOLUTION (JILL JOHNSTON, 1973)

En resumen: el patriarcado capitalista oprime a las mujeres haciéndolas creer que son heterosexuales cuando, en realidad, todas nacen esencialmente homosexuales. La heterosexualidad femenina es a un tiempo una forma de dominación/violación del patriarcado capitalista sobre las mujeres alienadas por una sociedad represora y artificial y una indigna forma de colaboracionismo de las mujeres con dicha maligna estructura impuesta a sangre y fuego por la innata violencia del macho. Las mujeres concienciadas solo deberían practicar sexo con otras mujeres e implementar el separatismo lésbico, porque, además, como dicen, solo una mujer conoce de verdad el cuerpo de otra mujer y puede proporcionarle placer.

En otras palabras: como soy lesbiana y fea, voy a ver como organizo las cosas para seducir jovencitas que, aunque fueran ciertamente lesbianas, no me prestarían atención porque mi edad y mi físico me sacan completamente del mercado sexual. No obstante, alienándolas con un idealismo que me haga parecer guay…o, si lo preferimos: la estrategia de tantos profesores de universidad cincuentones, calvos y entrados en carnes para seducir discípulas llevada al terreno bollo.

Desde entonces son incontables las lesbianas salidas, feas y sin gracia que han cantado esta canción a jovencitas de buen ver en institutos, universidades, cursillos y demás. Del mismo modo que ahora se investiga la pederastia en la Iglesia Católica llegará un día, y lo digo sin acritud ni escándalo, más bien con una sonrisa socarrona y pícara, que se tendrá que investigar la de tantas y tantas profesoras, líderes de opinión y femigurús del feminazismo. Es así, y todos (y todas) lo sabemos.

Todo sea por follar…

La de la foto de abajo es Jill Johnston, la autora del libro.

Personalmente he decidido inaugurar esta entrada con mi propia fotografía para que las indignadas por mi agresivo machismo podáis despellejarme con toda libertad, mala baba y franqueza juzgando mi físico con conocimiento de causa. Un beso. O no, lo que sea menos asquerosamente machista.

3.- EL CIERRE DE LA MENTE MODERNA (ALAN BLOOM, 1987)

En estos tiempos de totalitarismo woke y de dogmatismo pseudo progresista la lectura de The Closing of the American Mind: How Higher Education Has Failed Democracy and Impoverished the Souls of Today´s Students, que ese era el título original del libro publicado en 1987 por el catedrático estadounidense Alan Bloom, ha devenido una lectura prioritaria.

No perderé el tiempo en reseñas, resúmenes o escolios innecesarios, basta con que señale el camino a los actuales lectores que seguramente han olvidado ya o desconocen este trabajo y les proponga un reto que les resultará, si deciden aceptarlo, de lo más interesante e iluminador.

4.- EL AZAR Y LA NECESIDAD (JACQUES MONOD, 1970)

Tener presente en toda ocasión a Demócrito de Abdera (que entre otras cosas dijo: «todo lo existente es producto del azar y de la necesidad») resulta una buena medida en aras de la cordura epistemológica. El premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1965, el francés Jacques Monod, lo entendía así y por ese motivo partió de dicha proposición para articular su estudio sobre la naturaleza ontológica de la evolución y el punto de involución al que ha llegado la especie humana precisamente a causa de su progreso acelerado en los últimos siglos.

Le Hasard et la Nécessité, Essai Sur la Philosophie Naturelle de la Biologie Moderne, título original del ensayo, vio la luz en 1970. Medio siglo más tarde, me gustaría conocer la opinión de los lectores sobre si sus tesis siguen vigentes o deben ser refutadas en todo o en parte.

5.- LA AGRESIÓN INTERNACIONAL (VICENTE BLANCO GASPAR, 1973)

En las actuales circunstancias este estudio publicado por el Instituto Francisco de Vitoria del CSIC en 1973 y firmado por Vicente Blanco Gaspar, resulta de lo más recomendable y esclarecedor aportando perspectivas del todo necesarias en momento de incertidumbre moral y desorientación jurídica como el que atravesamos.

6.- LA DESNACIONALIZACIÓN DE LA MONEDA (FRIEDERICH HAYEK, 1976)

La concesión del premio Nobel no supone crédito alguno en referencia a los méritos del agraciado. Esta realidad podemos constatarla año a año con cada concesión del sobrevalorado (e ideológicamente escorado) galardón y, bien mirado, en todas sus categorías. Hayek, que recibió el de Economía en 1974, dentro del impulso al neoliberalismo salvaje que empezaba a dominar a las oligarquías mundiales de la época, es claro ejemplo de lo dicho.

El tipo era el clásico hooligan del capitalismo extremo empeñado en dirigir a la civilización a una nueva época feudal dominada por grandes corporaciones privadas no controladas por el Estado. Corporaciones capaces, incluso, de emitir sus propias monedas.

Vivimos en una época tendente al monopolio en pleno capitalismo de la vigilancia (Google, Apple, Amazon,Microsoft…) y de criptomonedas (Bitcoin, Ethereum…) sin emisor acreditado ni respaldo real, basadas en la simple especulación. Volver, por lo tanto, sobre este despropósito de Hayek puede y debe resultar más que interesante.

EL VARÓN DOMADO ( ESTHER VILAR, 1971)

La médica, psicóloga y socióloga argentina Esther Katzen, más conocida como Esther Vilar, sostenía en este ensayo, publicado originalmente en la República Federal Alemana como Der Dressierte Mann allá por 1971, el hecho (¿evidente?) de que la mujer no es oprimida por el hombre y el patriarcado sino que, por el contrario, manipula el sistema y a los individuos masculinos de la especie mediante el sexo para asegurar su propio bienestar utilizando mecanismos similares a los del experimento del perro de Pavlov, ofreciendo como estímulo el disfrute de sus atractivos sexuales, siempre ferozmente racionados y condicionados a su conveniencia.

En la segunda parte de este ensayo: El Varón Polígamo (1974) ahonda en las conclusiones de ese planteamiento señalando las ventajas que el sistema patriarcal proporciona a las mujeres (por ejemplo, y lo estamos viendo en Ucrania por mucho que el feminismo radical a través, entre otras, de ciertas ministras que han demostrado sobradamente su dogmatismo y su indigencia intelectual así como su engolfamiento en la culpable demagogia política, se empeñe en asegurar que la peor parte de las guerras las sufren las mujeres, los hombres son obligados a combatir mientras que las mujeres, no.) y demostrando que es el hombre quien lleva la peor parte del patriarcado.

No está de más repasar estos libros en estos tiempos.

Y lo dejamos aquí, de momento. Más adelante volveremos sobre textos más o menos conocidos que resultaría interesante releer en nuestros días. Si lo deseáis, podéis hacer sugerencias al respecto, con un poco de suerte me descubriréis libros que todavía desconozco y debería leer. Gracias por anticipado.

© Fernando Busto de la Vega