FERIA DEL LIBRO

Gregorio Marañón, uno de los más insulsos y pestíferos «intelectuales» españoles firmando libros en la Feria del Libro de Madrid, allá por el franquismo.

Cuando hablamos de Feria del Libro estamos refiriéndonos, quizá sin darnos cuenta, a un intento de monopolio del hecho literario por una determinada élite que pretende controlar no solo el mercado sino también los límites ideológicos y estéticos del concepto «alta cultura». Esto siempre fue así.

La diferencia con el pasado es que lo que ahora llamamos «intento de monopolizar» entonces era un monopolio completo en manos de ciertas oligarquías con determinada ideología. Existían editoriales que se reclamaban vanguardistas y de izquierdas, otras clásicas y de derechas y apenas podía el autor esquivar su dominio del mercado.

La tecnología ha aportado resquicios por los que el autor puede expresarse con mayor independencia y libertad apartándose de un mercado monopolístico más monopolizado que nunca por la preponderancia de los gigantes del sector que se ocultan tras la diversidad de sellos que han absorbido y junto a los cuales existen una serie de satélites «independientes» que tratan de abrirse paso y ser reconocidos como representantes de la «alta cultura» mimetizándose con los grandes. Por supuesto, los medios de comunicación de masas apoyan este intento de monopolio tanto por cuestiones de afinidades accionariales como por su condición de cadenas de transmisión del poder oligárquico que se oculta tras la ortodoxia cultural y el ansia de monopolizar el mercado. Es un síntoma más de la estructura piramidal, autoritaria y exclusivista de la sociedad en la que vivimos.

Pero el monopolio está amenazado…y eso traerá consecuencias. Vivimos tiempos de cambio y el cambio es siempre revolucionario, aunque la revolución a menudo se mezcle en la avalancha renovadora con el lodo. Mojémonos, ensuciémonos…el tiempo decantará el detritus y hará flotar el metal valioso.

© Fernando Busto de la Vega.

EL TÉ ( Y EL OPIO) INGLÉS Y LOS PIRATAS FILIPINOS

piratas de Joló

Los españoles se asentaron en Manila en 1571. Ya para entonces la expansión del islam y su natural consecuencia: la piratería (que los mismos musulmanes impulsaban en el Mediterráneo) se encontraban en pleno auge, lo que supuso un problema para los intentos españoles de asentar la paz y la civilización en el archipiélago. Hacia 1640 el gobernador Hurtado de Corcuera había ya aplastado los sultanatos de Joló y Mindanao acabando con la piratería.

Sin embargo, a partir de 1650 esta se reprodujo espectacularmente durando dos siglos largos. ¿La causa? Sencilla: los intereses de los ingleses y los holandeses.

Durante esos siglos el negocio del té y del opio (este alcanzó su apogeo después de las guerras del opio contra China 1839-1842 y 1856-1860) enriqueció a los especuladores ingleses que, para abaratar costes, solían utilizar mano de obra esclava que, lejos de provenir de África, se adquiría a los piratas de los sultanatos de Joló y Mindanao que la capturaban en sus numerosas incursiones contra las islas filipinas controladas por los españoles. Para favorecer las maniobras de los piratas musulmanes filipinos, ingleses y holandeses les vendían armas modernas para que pudieran enfrentarse con éxito a las autoridades españolas y, a menudo, hasta participaban como artilleros o arcabuceros en dichas expediciones piráticas destinadas a capturar esclavos cristianos en Filipinas y debilitar la presencia española.

De los esclavos negros transportados a América se ha hablado mucho, de los filipinos conducidos a Ceilán e India, muy poco o nada. Nos encontramos de nuevo, y ya hemos hablado aquí alguna vez de ello, ante los interesados sesgos de la Historiografía manejada por los anglosajones y del racismo antiespañol y anticatólico que impera en el mundo. Clichés que hay que romper para contar la Historial real, no la habitual propaganda guiri.

Es preciso, antes de concluir, señalar que los comerciantes de esclavos en África (por mucho que rechacemos su negocio), se limitaban a comerciar con mano de obra ya esclavizada por los propios africanos durante sus salvajes guerras tribales que a menudo incluían (sucedió hasta el siglo XX, quién sabe si hasta el XXI) el canibalismo, de modo que un africano vendido como esclavo podía considerarse afortunado de no haber resultado parte de un banquete de sus enemigos, mientras que los ingleses y holandeses, impulsaban la piratería joloana y de Mindanao para convertir en esclavos a súbditos cristianos y civilizados (a menudo con sangre española o directamente españoles) de una nación europea. Hay diferencia.

© Fernando Busto de la Vega.

TRES POEMAS DE MIGUEL LABORDETA

Miguel Labordeta (Zaragoza 1921-Zaragoza 1969), hermano mayor del más conocido José Antonio Labordeta (Zaragoza 1935-Zaragoza 2010), es sin duda uno de los mejores poetas de su generación. Debido a su condición de aragonés y su empeño de no salir de Zaragoza para integrarse en las capillas poéticas de moda en Madrid y Barcelona (algunos de cuyos miembros, como Cirlot, tuvieron que venir a Zaragoza para iniciarse en las vanguardias, mal que les pese a muchos popes del bicentralismo cultural español) suele ser ignorado y menospreciado demasiado a menudo. Hoy quiero recordar algunos de sus poemas. El primero (Retrospectivo Existente) por partida doble: por escrito y recitado por su hermano José Antonio en su disco En Directo de 1977.

RETROSPECTIVO EXISTENTE

Me registro los bolsillos desiertos
para saber dónde fueron aquellos sueños.
Invado las estancias vacías
para recoger mis palabras tan lejanamente idas.
Saqueo aparadores antiguos,
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,
pero nadie me dice quién fui yo.


Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos,
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizá de muerto,
nadie, nadie me dice dónde estuvo mi voz
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía
esculpida en presurosos desayunos,
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,
mientras los otoños sedimentaban
de pálidas sangres
las bodegas del Ebro.


¿En qué escondidos armarios
guardan los subterráneos ángeles
nuestros restos de nieve nocturna atormentada?
¿Por qué vertientes terribles se despeñan
los corazones de los viejos relojes parados?
¿Dónde encontraremos todo aquello
que éramos en las tardes de los sábados,
cuando el violento secreto de la Vida
era tan sólo
una dulce campana enamorada?
Pues yo registro los bolsillos desiertos
y no encuentro ni un solo minuto mío,
ni una sola mirada en los espejos
que me diga quién fui yo.

LETANÍA DEL IMPERFECTO

Sed antigua abrasa mi corazón de lentitudes.
En música y llanto mi ubre roída de pastor.
Tumbas de aguas y sueño,
soledad, nube, mar.
Doncellas en flor, cementerio de estrellas,
cuadrúpedos hambrientos de paloma y de espiga,
en náusea y en fuga de amargos pobladores oscuros,
mineros desertores de la luz insaciable.
Cráteres de lluvia. Volcanes de tristeza y de hueso,
despojos de pupilas y hechizos desgajados.
«Me gustas como una muerte dulce…»
Arrebatado. Sido. Aurora y espanto de mí mismo.
Viejos valses con calavera de violín
en la cintura de capullo con sol ciego de ti.
«Pero me iré…
debo irme… pues el jardín no es leopardo aún
y tu caricia una onda vaga tan sola
en los suelos secretos del atardecer…»
Canes misteriosos devoran mi perdón.
Mi distancia se pierde en las columnas de tu abril jovencito.
Cero. Vorágine. Desistimiento.
Nueva generación de hormigas dulces cada agosto.
Viento y otoños por los puentes romanos derruidos.
Golpeo a puñetazos besos de miel y desesperanza
en pavesas radiantes de futuras abejas.
Veintisiete años agonizantes
sonríen largamente a lo lejos.
Buceo. Soles y órbitas indagando los cubos del olvido.
El misterio. Eso siempre.
El misterio a las doce en punto del día
y en su centro de asfalto
yo
impertérrito.

Y para terminar, un tercer poema solamente recitado que me parece de la máxima actualidad en los tiempos que corren. Por supuesto, también de Miguel Labordeta.

¿ESPAÑA DEMOCRÁTICA?

Una democracia requiere un pueblo soberano que decida su propio destino. Cuando un país pertenece a una serie de organizaciones (UE, OTAN, ONU…) que le dictan sus leyes y el modo en que debe organizarse interiormente imponiéndole, además, políticas y valores que no son necesariamente los suyos, no puede ser considerado una democracia por mucho que se vote regularmente. En todo caso sería factible hablar de un sistema liberal parlamentario que, como no permite decidir nada, solo puede ser considerado una dictadura encubierta.

Pero la cosa es peor. Nuestra vida política está estructurada en partidos de férrea disciplina (se votan siglas, no personas) que, en esencia, presentan esta disposición ideológica y de acción política:

A)—NÚCLEO CONSTITUCIONALISTA: en 1948, tras la derrota del Eje y el inicio de la Guerra Fría, Estados Unidos, que dominaba Europa, y había convertido al sector occidental en una colonia, impuso un sistema político de estabilidad y sometimiento a sus designios que se basaba en la alternancia política de tres corrientes «moderadas» que, en la práctica, se limitaban a aplicar las líneas generales de las políticas que marcaban los amos imperialistas: socialdemócratas, liberales y democratacristianos. Esa es la alternancia básica en toda Europa (con inclusiones posteriores como los Verdes). Esa Gran Coalición de facto es simple imposición dogmática. Trasladan a los diferentes países lo que marcan los Estados Unidos bien sea directamente, bien mediante instituciones interpuestas (con la ONU a la cabeza).

B)— DERECHA VOCINGLERA: Los medios controlados por la oligarquía, es decir el poder establecido: nos la venden como «extrema derecha» y la «izquierda» domesticada trata de que los veamos como fascistas cuando no son sino ultraliberales con prejuicios racistas, clasistas y religiosos. En conjunto vienen a imponer en España el ideario trumpista surgido de la realidad social y política estadounidense que poco tiene que ver con la española.

C)—ULTRAIZQUIERDA SIN CONCIENCIA DE CLASE: Entre estos hay comunistas camuflados que todavía no han aceptado el fracaso estructural e histórico de su ideología, agentes de dictaduras tercermundistas y flipados de todo pelaje, pero, sobre todo, son portavoces de la ideología woke surgida en las universidades estadounidenses que se tienen por «izquierdistas» y en absoluto están relacionadas con la realidad social, cultural, histórica o política de España.

D)—SEPARATISTAS DE TODA LAYA: Estos son los caciques de siempre que, en el centro se encuadran en PSOE, PP y otros partidos regionalistas, pero en la periferia encubren su condición con el nacionalismo antiespañol y en el supremacismo racista (véase catalanistas y vasquistas), pero no por ello dejan de ser caciques y hacer políticas caciquiles. Se les tolera en el régimen de 1978,y hasta se les da alas, por intereses imperialistas de los Estados Unidos que, de este modo, debilitan a España y la ponen al borde de la ruptura impidiéndole fortalecerse y alcanzar su lugar en el mundo que, desde luego, no está bajo la bota yanqui.

Esa es la estructura política de España. Todos los partidos organizados del sistema transmiten e imponen políticas e ideas extranjeras, principalmente estadounidenses, en lugar de escuchar al pueblo y aportar soluciones y relatos ajustados a la realidad española. A eso le llaman España democrática.

Digo yo que va siendo hora de cambiar esa situación ¿no?…

España debe ser una verdadera democracia y, para ello, el régimen ilegítimo de 1978 debe ser derribado porque está diseñado para mantener una dictadura encubierta al servicio del imperialismo gringo y en modo alguno permite la verdadera y libre expresión del pueblo español.

Remito a un artículo anterior sobre el caciquismo aquí.

© Fernando Busto de la Vega.

ÉTICA Y VEHÍCULOS AUTÓNOMOS

Mi amiga Silvia, que cavila demasiado y siempre anda proponiéndome angustiosos y complejos dilemas éticos, hubo una época en que se interesó por los que se derivan de la programación de los vehículos autónomos. Cosas tales como, si la inteligencia artificial ha de elegir entre la vida de quienes van a bordo o la de los peatones cual debe ser su decisión.

Dedicamos algunas horas y no pocos ociosos cafés a dilucidar estos asuntos.

Mi posición era siempre defender el subjetivismo. Decía que pensaría una cosa u otra dependiendo de cual fuera mi posición en el problema, si me encontrara a bordo del vehículo o fuera el peatón a punto de ser atropellado. Este tipo de conclusiones enervaban a Silvia que me acusaba de eludir el verdadero problema, el del programador.

Finalmente, y después de jugar un rato, yo acababa exponiendo mi verdadera postura, que no ha cambiado al respecto: tripular y usar un vehículo autónomo es una dejación de nuestra libertad y responsabilidad individual. En aras de la comodidad delegamos en un programador ajeno y en una inteligencia artificial tanto el placer de conducir nuestro propio destino como la responsabilidad inmediata de hacerlo. Y este es solo un síntoma de la infantilización y esquematización moral y social a la que estamos siendo sometidos, con nuestro muelle consentimiento, por la cada vez más deshumanizada era cibermoderna.

Nos estamos domesticando a nosotros mismos y no para ser perros de caza o de compañía sino para convertirnos en aves de corral encerradas en grandes recintos de explotación sin horizontes ni problemas, donde toda nuestra responsabilidad individual quedará bajo la supervisión de ese superego anónimo que, sin embargo, tiene razón social, intereses definidos y nos conduce a un solo lugar: el matadero.

Todo nos conduce en esa dirección. Hasta sectas polémicas como el feminazismo o el wokismo cuando reclaman «entornos seguros» (es decir: controlados) y claman contra la responsabilidad individual (aquello de volver sola y borracha a casa o abortar de inmediato y sin más reflexión si no se han sabido controlar los propios instintos uterinos) siguen esa senda: la de esquematizar e infantilizar al ser humano y la sociedad separando al ser humano de su libertad de acción y la consiguiente responsabilidad.

¿Digo con esto que debemos prescindir de los vehículos autónomos?

Digo que debemos seguir al frente de nuestro propio destino: aceptar los múltiples inconvenientes e incomodidades que ello comporta para disfrutar de las indudables ventajas y satisfacciones personales y morales que conlleva.

Seamos libres, seamos adultos.