Archivo de la etiqueta: creatividad

INSOMNIO Y LITERATURA

Cuantos me conocen saben de sobra lo poco que duermo. Apenas dos o tres horas al día. Saben también cuanto beneficio le he sacado a lo largo de mi vida a esta particularidad fisiológica que se remonta acaso hasta mi primera adolescencia si no antes. Gran parte de cuanto sé lo he aprendido en esas largas vigilias, leyendo o paseando las noches y las madrugadas…no siempre urbanas. Montes y bosques también ofrecen enseñanzas profundas en la inquietante inmensidad de las tinieblas. Mi naturaleza noctívaga no solo me ha constituido, también me ha formado y me ha conformado como un ser creativo. Prácticamente cuanto he escrito o compuesto lo he hecho en horas que otros hubieran dedicado a dormir.

Pero, en ocasiones, las musas que visitan al escritor en la madrugada adquieren la condición de calientapollas inconstantes y efímeras. Así me ha sucedido hoy, esta madrugada. De pronto, interrumpiendo mis lecturas a eso de las tres de la madrugada (sí, era sábado, pero estaba en casa y solo a esa hora), un rayo ha hendido mi mente con el inicio de una novela que no escribiré. No obstante lo he transcrito al papel…resultaba intrigante, inquietante y un tanto inconexo. La novela a la que diera lugar sería siniestra, misteriosa y hasta filosóficamente seductora. Pero no me apetece acometerla, tampoco desperdiciar ese primer párrafo, de modo que, para romper el largo silencio de las últimas semanas, lo ofreceré en estas páginas a quienes quieran leerlo. También a quienes quieran continuar la inacabada novela, con una sola condición: que adviertan a sus lectores de las circunstancias y autoría de este primer párrafo, que dice así: « Háblale a la nada y algo te escuchará. Señala en la oscuridad y aparecerá una sombra, difusa al principio, luego cada vez más espesa y real. Pronuncia un nombre y bautizarás una realidad. Sonríele al abismo y este te devolverá la sonrisa. Ama y serás amado…quizá no por los dioses, quizá con un amor que te helará la sangre y por algún ser dispuesto a devorar tu alma…»

Y ahí queda este esbozo de novela para quien lo quiera y con las condiciones establecidas.

© Fernando Busto de la Vega.

ELOGIO DEL LIBERTINAJE (Y DEL HEROISMO CABALLERESCO)

Salvo por el hecho de que la fama negativa de los Borgia responde más bien a la xenofobia de los italianos contra una familia española que recogieron los protestantes para justificar su quebrantamiento del orden jurídico internacional (ruptura que les condujo entre otras cosas a naturalizar la piratería como acto comercial) y dejando aparte mi desdén por Orson Welles, a quien estoy lejos de considerar un genio (todo lo más un émulo tardío de las vanguardias europeas, especialmente alemanas) suscribo la frase que ilustra el vídeo de esta entrada («En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas , pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo y el Renacimiento; en Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, paz y democracia y ¿cuál fue el resultado? El reloj de cuco»). El puritanismo y el dominio gris de los comerciantes que constituyen la base del parlamentarismo liberal capitalista (que, por mucho que insista, no es ni se parece a la democracia) bloquea la creatividad (imponiendo una censura omnipresente a diversos niveles) y conduce a la decadencia moral, cultural y artística.

Es preciso, si queremos sobrevivir, librarnos del liberalismo y todas sus mentiras (incluida la de la igualdad, que es la más nociva de todas. Guste o no hay pueblos que hicieron y expandieron la Civilización y otros que todavía hoy se niegan a aceptarla y parecen incapaces de asimilarla y deben, por lo tanto, ser gobernados).

La moral calvinista del liberalismo capitalista, basada en el puritanismo bíblico y la codicia económica propia de los provincianos burgueses alemanes del XVI que se extendió con el protestantismo permitiendo el auge de clases desprovistas de educación, ayunas del sello glorioso de la caballerosidad medieval (no resulta extraño que los judíos fueran, a la postre, los grandes beneficiados del auge del protestantismo pues jamás se habían visto inmersos en la gloriosa tradición europea y helenística del héroe que devino en la figura del caballero, solo fueron especuladores y usureros y esa conculcación de los valores heroicos les vino como anillo al dedo para expandir sus negocios), es una forma de decadencia acentuada desde la Revolución Francesa y la caída del imperio español.

Y no debemos equivocarnos, la izquierda (incluyendo a progres y wokes) ha heredado ese germen de decadencia y la moral pacata del liberalismo, no olvidemos que Marx era un judío alemán crecido y educado en pleno Romanticismo, movimiento que significó la culminación de la mentalidad calvinista-protestante, y legó a sus émulos y seguidores toda esa moral decadente y puritana de la que todavía hacen gala los marxistas y afines. El anarquismo tiene la misma raíz, ergo la izquierda, incluso en su vertiente supuestamente más revolucionaria, cumple el mismo papel que el liberalismo capitalista: la degradación de la grandeza humana que conduce de cabeza a la decadencia social, moral y cultural.

Tenemos que cambiar de paradigma, retornar a la idea heroica y caballeresca, al paganismo que permite a cualquier ser humano alcanzar la condición de dios si demuestra la grandeza necesaria, al hombre que, manteniendo la ecuanimidad apolínea del nada en exceso, sabe que todo le está permitido y que las grandes acciones limpian por sí mismas las miasmas de los grandes placeres. Es preciso inaugurar la época salvaje de los héroes libertinos que nos conduzcan al nuevo nivel superior de civilización.

Sé que la mayor parte de vosotros no entenderá lo que estoy diciendo. Vivimos todavía entre tinieblas, pero yo confío en el Sol Invicto y en Cronos-Zerván, la luz regresará en forma de relámpago justo antes del alba.

© Fernando Busto de la Vega.