Monthly Archives: Nov 2022

LA DESCONFIANZA DEL FEO

Esta entrada podría titularse también “La desconfianza del viejo (o de la madurez, para no resultar tan ofensivo)” o “Gato escaldado del agua fría huye”.

Pues señor (obsérvese el guiño, que la mayoría de vosotros no captaréis, a Romualdo Nogués) uno, a pesar de estar lejos de esa condición, ha adquirido algunas costumbres de jubilado. La más conspicua, la de pasear cuando tiene tiempo libre por el parque cercano a su casa y hasta calentar banquillo durante largo rato para meditar y reflexionar sobre qué escribir o cómo hacerlo.

Estando en ello, este domingo sucedió algo reseñable. Incluso, diría, milagroso y supercalifragilísticoespialidoso rozando con lo chiripitifláutico ( y ojo: ambas son referencias muy anteriores a mí).

Hallábase este pobre escribidorcete sentado en un banco mirando a las avutardas (con gesto altivo y noble, casi napoleónico, eso sí) y haciendo anatomía de sus entrañas (esta es cita de Cervantes) cuando una inmarcesible y preciosísima rubia, que recreo con aproximación en la foto adjunta, paró su bici a mi altura, me saludó y comenzó a hablar conmigo.

En otra época, no tan lejana, el que suscribe, se hubiera ilusionado, puesto cara de ternerillo no por romántico menos erotómano y pensado:

—¡Ya está! ¡Ya he ligado!

Hoy, en cambio, le he lanzado a la rubia una mirada asesina, he medio levantado el lado derecho del labio con desdén y he respondido a su “hola” con una especie de rebuzno a medio camino entre la cortesía y el asco que ha venido a sonar:

—Ñieck…hmmlá.

Todo ello pensando:

—¿Qué querrá sacarme esta?

En mi favor debo advertir al lector que, en meses pasados, sentado en ese mismo banco, se me acercaron otras mujeres: una quiso enrolarme en su secta, otra tasó justiprecio sobre sus encantos y servicios, la tercera me confundió con un invasor de la galaxia X-62 y quiso combatirme. Tuve que huir de su furia, por desgracia no encontré mi nave espacial y acabé escondido, agachado, entre unos setos y una fuente, mientras ella me buscaba con su desintegrador especial y espacial, que se parecía sospechosamente a un martillo.

De modo que el hecho de que una preciosa rubia desconocida detuviese su bicicleta ante mí y me saludase con una sonrisa afable no me tranquilizó en absoluto, más bien todo lo contrario.

Pero hubo suerte: se trataba de una antigua alumna de cierto instituto de secundaria en el que trabajé y que me recordaba de hace apenas unos pocos años. Ahora ha crecido, está en la universidad…nos hemos tomado un café (y lo ha pagado ella).

No todo iba a ser malo.

Pero la moraleja del gato escaldado ahí queda.

Cierro la entrada con fotos de rubias en bicicleta descartadas para ilustrar la entrada, ninguna de ellas traducía con precisión el concepto que pretendía transmitir al lector, pero, oye, no están mal como fotos, ni como rubias:

© Fernando Busto de la Vega.

LOS AMANECERES DOMINICALES Y LA LITERATURA

Como sabéis, tengo la mala costumbre de anotar aquí los argumentos de novelas que jamás escribiré por si a alguien le resultan útiles. Esta entrada no será una excepción.

Frecuentemente, los domingos por la mañana, debido a lo que les queda de la madrugada de los sábados etílicos, lisérgicos, alucinógenos, eróticos, pasionales y desfasados, suelen ser fecundos semilleros de historias que pueden constituir el núcleo inicial de una novela, incluso en una tranquila ciudad de provincias como esta en la que habito: Zaragoza.

El último galimatías dominical que me hizo aguzar las orejas literarias sucedió hace ya unos meses y no condujo a nada, porque resultaba tan surrealista que ni siquiera yo fui capaz de encontrarle pies y cabeza para armar una historia coherente, no digo ya sensata o creíble.

El enigmático galimatías al que me refiero consistió en la concatenación en un mismo espacio geográfico y temporal de tres hechos por completo extraños y dispares que involucraron a una patrulla policial a eso de las siete de la mañana de un domingo cualquiera de primavera.

El lugar es preciso y no demasiado exótico: la calle Genoveva Torres Morales que corre encajonada entre lo que se conoce en la ciudad como El Rollo, antigua zona de bares y diversión juvenil, y el río Huerva, lugar que, por cierto, tiene su protagonismo en la próxima novela que pretendo publicar: El Incidente Lesmes.

Pues bien, una primaveral mañana de domingo de este mismo año 2022, una vecina vio desde su balcón como una mujer joven caminaba desnuda, magullada y llorando por este apartado callejón arrumbado en la periferia de barrios más poblados y de clase media. Le preguntó qué le sucedía y la caminante desnuda afirmó haber sido violada. Como es natural, la vecina llamó de inmediato a la policía y una patrulla uniformada se presentó a los pocos minutos allí haciéndose cargo de la supuesta víctima que, trasladada al hospital, resultó no haber sido agredida ni violada y tampoco soltó prenda de lo que le había sucedido.

Estando en el escenario de los hechos, mientras se ocupaban de la supuesta víctima, los agentes divisaron, caminando por ese mismo callejón, a un individuo que venía sin camisa y con los pantalones remangados. De inmediato sospecharon de él como violador y le dieron el alto. El tipo, ni corto ni perezoso, se dio a la fuga arrojándose al agua y uno de los policías se zambulló también en el Huerva para capturarlo, cosa que logró. Resultó que el tipo ni tenía nada que ver con lo sucedido a la caminante desnuda ni había cometido delito ninguno ni tenía antecedentes penales… simplemente, según confesó, se asustó al ser interpelado por la policía y saltó al río. Tampoco explicó por qué andaba por ahí medio desnudo.

Finalmente, y esta es la guinda del pastel y la percha literaria, la patrulla sufrió el ataque del Aprietahuevos.

El Aprietahuevos es un género extraño de terrorista, supervillano o demente cuya manía es emboscarse en los más inesperados lugares y cargar a la carrera sobre el primer policía varón que encuentra, entonces, por sorpresa, le agarra los testículos, se los aprieta con furia y se da a la fuga. Es una amenaza en la sombra a la que todavía no han podido capturar…lo cual ya de por sí daría para una buena novela.

Pero la concatenación de esos tres sucesos en el mismo lugar a la misma hora es demasiado surrealista y extraña como para que este humilde literato sea capaz de organizarlos en una novela. Como mucho podría utilizarlos como historias separadas.

No muy lejos de allí, en el paseo Fernando el Católico, hubo un tipo, hará un par de años, que amaneció el domingo paseándose también en cueros (qué manía), pero con un cuchillo en una mano y su propio pene amputado en la otra. Por supuesto lo puso todo perdido de sangre y, aunque sobrevivió, sigue internado en algún centro psiquiátrico.

Remataré la entrada con un hecho reciente. De este mismo domingo próximo pasado. El incidente implica a un tipo seguramente del género cretináceo y una prostituta no muy avispada y se explica en cuatro encuentros sucesivos a lo largo de este otoño, que resumiré:

1.- El tipo contrata los servicios de la prostituta y todo va como se supone que debe ir.

2.- El tipo vuelve a requerir los servicios de la prostituta, esta le hace un quiebro y, prometiéndole volver, le saca 50 euros para hacer una compra. Naturalmente se marcha y no regresa.

3.- El tipo desea venganza, telefonea a la puta y se cita con ella en una dirección inexistente obligándola a un viaje en balde.

4.- Con la cantidad de putas que hay, el tipo llama de nuevo a la misma prostituta, se reúnen, discuten y la cosa acaba mal. El tipo la viola, le pega y la deja abandonada en los Pinares de Venecia, naturalmente él acaba detenido y ella en el hospital.

¿No os parece el inicio de una bonita historia de amor y venganza? Yo la escribiría, pero no tengo ganas ni tiempo. Os la cedo.

© Fernando Busto de la Vega.

DISCURSOS MISÓGINOS EN INTERNET

De las autoras de los conceptos de violencia machista (la que ejercen las mujeres no se tiene en cuenta, no se penaliza y no entra en las estadísticas para victimizar a un colectivo quebrando los principios de igualdad ante la ley y de presunción de inocencia y, de paso, ocultar el modo en que los colectivos feministas utilizan el poder del Estado parasitado para imponer una violencia institucional contra el hombre), de micromachismo (básicamente un medio coactivo de imponer su agenda de usos y costumbres sobre la sociedad) y de nueva masculinidad (en otras palabras: imponer mediante el lavado de cerebro y la presión estatal, es decir: con métodos dictatoriales de la peor calaña, la ideología de grupos residuales pero poderosos sobre la sociedad), de las mismas que se sacaron de la manga eso de la opresión del hetero-patriarcado, especialmente conformado por hombres blancos (ya sabemos que se las ve poco por África, países musulmanes o asiáticos, básicamente en ningún lugar donde tengan que enfrentarse con la realidad, la incomodidad o jugarse el pellejo de algún modo por sus ideas) llega ahora el de DISCURSO MISÓGINO EN INTERNET Y LAS REDES SOCIALES.

¿En qué consiste? Sencillo: es un paso más, y lógico, en la imposición de la férrea dictadura que esos grupos marginales (ni siquiera logran la aquiescencia de la mayor parte de las mujeres, ni lo pretenden: les basta con ordeñar al Estado y prosperar en sus instituciones como “activistas” y “vanguardia social” y, por lo tanto, como naciente oligarquía, nueva nobleza con poder y dinero de los que no dispondrían de tener en sus filas a la mayor parte de la sociedad) están llevando a cabo sobre las adocenadas sociedades occidentales y, especialmente, en España.

Se pone en pie la idea de “discurso misógino”, bien entendido que en realidad se está hablando de disidencia frente a determinadas asociaciones e ideologías minoritarias, pero poderosas, se le equipara al delito de odio (que no es sino una forma de censura encubierta de los progres), se comienza a gastar dinero público (que siempre irá a asociaciones y grupúsculos afines) en “estudiar” el fenómeno para publicitarlo negativamente y luego llegará la legislación prohibicionista, la censura y la represión. El fin de la libertad de expresión.

FEMINISMO Y LUCHA LGTBI= DICTADURA SALVAJE.

LUCHEMOS POR LA LIBERTAD, LA DEMOCRACIA ESTÁ EN PELIGRO.

LA FELACIÓN COMO SUBVERSIÓN MAINSTREAM

Hubo una época a mediados de los años setenta del siglo XX en el que se intentó, entre otras cosas, integrar la pornografía de manera natural en el cine que podemos definir usando un feo anglicismo como mainstream. El intento acabó cuando las feministas y la Iglesia Católica pusieron el grito en el cielo, especialmente contra la película L´ Essayeuse, en Francia y zanjaron el asunto, como es habitual en ambas sectas, con la imposición de la censura, en este caso a través de la imposición de la categoría X para determinadas películas. Corría el año 1976. En 1977 la Revolución Conservadora tomó impulso, también encabezada por las feministas, en los Estados Unidos y en los ochenta acabó imponiéndose en todo el mundo. Llegaron entonces décadas de puritanismo y censura en las que el mayor rupturismo artístico se concretaba en los desnudos, especialmente de figurantes, en el teatro (incluyendo funciones operísticas), aunque no tanto en el cine.

Los efectos de esa Revolución Conservadora, que en lo económico se identifica con el neoliberalismo más salvaje, no han desaparecido, pero hay ligeras evoluciones en el mainstream impulsadas, entre otras razones, por las plataformas televisivas de cobro que, para captar clientes, han vulnerado las normas impuestas en abierto llenando algunas de sus producciones de desnudos y sexo.

Entre esas evoluciones “rompedoras”, una que se está convirtiendo en tendencia sin que nos demos cuenta cabal, y que resulta interesante estudiar en su ámbito artístico, pero, sobre todo, antropológico, es la de las felaciones reales en pantalla o escena.

Así, a bote pronto, y sin pretender elaborar una lista documentada y exhaustiva de mamadas reales en películas no consideradas como pornográficas, y contando con el escándalo en Cannes en 2003 de la felación de Chloé Sevingy en The Brown Bunny que casi le cuesta la carrera, me vienen a la cabeza: la de Victoria Carmen Sonne en Melon Rainbow (2015), la de Aomi Muyock, en Love (2015), Deborah Revy y Helene Zimmer en Q (2013), Sarah McKeow en The Band (2009), Isidora Simijonovich en Klip (2012), Margot Stilley en 9 Songs (2004), Anapola Mushkadiz en Batalla en el Cielo (2005), Caroline Ducey en Diet of Sex (2014) …y antes del escándalo de Chloe Sevigny, pero a finales del XX y principios del XXI: Baise Moi (2000), Elisabetta Cavalotti en Guardami (1999), La Donna Luppo (1999), The Pornographe (2001), Romance (1999)…

Me chivan que ahora, en el teatro, Estafanía de los Santos practica una leve en la obra Lectura Fácil, que no he visto. Son solo ejemplos de una tendencia interesante.

Una tendencia que se da también en la vida cotidiana. Hoy en día es mucho más sencillo, en determinados grupos de edad, obtener una felación que cualquier otra práctica sexual, incluyendo las manuelas de toda la vida.

¿No resulta esto un interesante punto de estudio en la evolución de las costumbres?

Obviamente, por cuestiones de espacio no es este el lugar adecuado para desarrollar sesudamente estudios sociológicos, culturales, antropológicos, ideológicos y artísticos, ni creo que yo vaya a ocuparme nunca en serio de un asunto como este, pero se me ocurre una premisa sobre la que cimentar el inicio de una posible investigación al respecto: la campaña exculpatoria de Clinton en relación con el Caso Lewinski asegurando que el sexo oral no era una práctica sexual en realidad, y, claro está, el propio impacto mediático de dicho caso. Y la consecuencia a tener en cuenta: el modo en que lo que sucede en los Estados Unidos permea el mundo. Ahí lo dejo por si alguien quiere llevar a cabo la investigación adecuada.

© Fernando Busto de la Vega.

LOS MENAS Y LA PROFESORA DE ESPAÑOL

Dias pasados hablaba con una profesora de español para adolescentes extranjeros cuya meritoria labor, me consta su esfuerzo y su entusiasmo en la tarea asignada, requeriría de mayor reconocimiento y apoyo.

Esta profesora me confesaba el miedo que experimentaba con un grupo concreto de alumnos, MENAS de origen magrebí, por los que temía llegar a ser agredida, incluso sexualmente, puesto que sus clases se desarrollan vespertinamente en un aula aislada y solitaria (está ella sola en la planta) de cierto instituto de secundaria y estos individuos han llegado ya a proferir expresiones gestuales y orales de la más alta desconsideración y también han generado problemas con otras alumnas ucranianas adolescentes a las que han acosado, del mismo modo que han acosado a niñas de entre doce y quince años que juegan al voleibol en camiseta y pantalón corto en el patio de dicho instituto.

Resulta que este grupo de MENAS conflictivos (ojo: no digo que todos los MENAS lo sean) resultan absolutamente intocables a causa de la intransigencia y el fanatismo de las ONG´s que los respaldan incluso contra la razón y la ley y que tachan de racista y facha a cualquiera que proteste o se queje de ellos sin importar que sus víctimas sean también menores en muchos casos refugiadas por causa de la guerra que huyen de las violaciones de la soldadesca rusa para acabar amenazadas de sufrir la misma suerte (digamos mejor, desgracia) a manos de estos MENAS a pique de la delincuencia.

Y este es el problema al que quiero referirme. Cuando la ideología y el fanatismo se imponen al sentido común y la justicia, vamos mal. Cuando a las organizaciones que imponen dicha ideología y fanatismo al margen de cualquier razonamiento y análisis de la realidad objetiva se las riega con dinero público y se ofrece a sus miembros prosperar socialmente a través de la integración en la burocracia nacional, autonómica o municipal, la catástrofe está servida.

© Fernando Busto de la Vega.