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CLAVES DE LA ESTRATEGIA FEMINISTA

Como todo totalitarismo sectario, el feminismo solo puede medrar manipulando y falseando la verdad, mintiendo e imponiendo sus mentiras mediante la demagogia y la fuerza (léase represión).

Teniendo en cuenta que el origen del feminismo se encuentra en un profundo complejo de inferioridad y en la médula misma de los desarreglos emocionales y hormonales de hembras con más instrucción que capacidad para gestionarla y con la soberbia propia de los vástagos de las clases altas (el feminismo lo inventaron anglosajonas ricas férreamente convencidas de su superioridad racial, moral y social, pero no especialmente inteligentes) no ha de extrañarnos que resulte repulsivo, retorcido y radicalmente histérico.

Pero ello no implica que no se rija por una estrategia firme y efectiva que se resume en los siguientes puntos:

1.- VICTIMIZARSE, proceso que les resulta natural desde el resentimiento causado por el complejo de inferioridad y los desarreglos mentales que se encuentran en la base de toda la ideología. El feminismo es, básicamente, una manifestación de la histeria de algunas hembras incapaces de madurar y asumir su papel en el mundo. Es una forma de perpetua infantilización de mujeres que rechazan las responsabilidades y frustraciones de la edad adulta.

2.- ESTABLECER UN DISCURSO MANIQUEO. Una de las manifestaciones de las enfermedades mentales es la creación de una interpretación distorsionada y retorcida de la realidad que puede constituirse en el cimiento doctrinal de una secta, como es el feminismo. Naturalmente, partiendo de la victimización causada por el complejo de inferioridad y demás desarreglos mentales, la consecuencia lógica es la distorsión de la realidad manifestada en la creación de un discurso maniqueo que se convierte en dogma irrebatible en el que las mujeres (princesitas agraviadas) siempre son las buenas y los hombres (simios apestosos y brutales) siempre son los malos. Por cierto, que esta forma de ver las cosas proviene directamente de la otra rama en la que militaron las primeras feministas durante décadas: las ligas de la decencia que dibujaban a los hombres como pecadores sumidos en el vicio que debían ser rescatados no por las mujeres normales sino por las puritanas que militaban a la vez en el prohibicionismo y el sufragismo. De hecho, lo hemos explicado ya en estas páginas, los grandes éxitos del feminismo fueron la imposición de la Ley Seca y la introducción de la censura en el cine, así como otras medidas puritanas y prohibicionistas que limitan igualmente la libertad de los hombres y de las mujeres.

3.- NEGAR SIEMPRE LA REALIDAD. Es lógico: cuando estableces un discurso dogmático disociado de la realidad, esta siempre, tercamente, acaba dejándote en evidencia. El único medio de evitarlo es el negacionismo y, como consecuencia de él la censura, la demagogia, la represión…

4.- FORMAR LOBBIES RUIDOSOS. La democracia, en el sistema liberal parlamentario, es una fantasía. Nada se resuelve en las urnas, todo en los despachos, entre bambalinas. Quien puede importunar o sobornar más y mejor a los gestores ocultos, obtiene sus propósitos, especialmente si acompaña sus manejos en las sombras de los despachos con demagogia y propaganda públicas.

5.-PARASITAR LOS ESTADOS Y UTILIZARLOS COMO MÁQUINAS DE REPLICACIÓN DEL DOGMA Y EL HISTERISMO INICIAL. En ese sentido todo político que se proclame feminista debe ser considerado un traidor a la patria y al pueblo, no digamos ya aquellos que abren las puertas de los ministerios y riegan con fondos públicos a los chiringuitos del lobby feminista, puesto que están participando conscientemente o no en la imposición de una dictadura.

6.- LA SIMPLE Y PURA REPRESIÓN ACOMPAÑADA DE PROPAGANDA INTENSA Y DEMAGÓGICA DESDE EL ESTADO PARASITADO. En suma: crear una dictadura de corte estalinista e ideología feminazi.

Ya estáis informados (ojo, e informadas) ahora es responsabilidad vuestra frenar esa dictadura y castigar con la máxima dureza a quienes la promueven y la están imponiendo.

© Fernando Busto de la Vega.

DISCURSOS MISÓGINOS EN INTERNET

De las autoras de los conceptos de violencia machista (la que ejercen las mujeres no se tiene en cuenta, no se penaliza y no entra en las estadísticas para victimizar a un colectivo quebrando los principios de igualdad ante la ley y de presunción de inocencia y, de paso, ocultar el modo en que los colectivos feministas utilizan el poder del Estado parasitado para imponer una violencia institucional contra el hombre), de micromachismo (básicamente un medio coactivo de imponer su agenda de usos y costumbres sobre la sociedad) y de nueva masculinidad (en otras palabras: imponer mediante el lavado de cerebro y la presión estatal, es decir: con métodos dictatoriales de la peor calaña, la ideología de grupos residuales pero poderosos sobre la sociedad), de las mismas que se sacaron de la manga eso de la opresión del hetero-patriarcado, especialmente conformado por hombres blancos (ya sabemos que se las ve poco por África, países musulmanes o asiáticos, básicamente en ningún lugar donde tengan que enfrentarse con la realidad, la incomodidad o jugarse el pellejo de algún modo por sus ideas) llega ahora el de DISCURSO MISÓGINO EN INTERNET Y LAS REDES SOCIALES.

¿En qué consiste? Sencillo: es un paso más, y lógico, en la imposición de la férrea dictadura que esos grupos marginales (ni siquiera logran la aquiescencia de la mayor parte de las mujeres, ni lo pretenden: les basta con ordeñar al Estado y prosperar en sus instituciones como “activistas” y “vanguardia social” y, por lo tanto, como naciente oligarquía, nueva nobleza con poder y dinero de los que no dispondrían de tener en sus filas a la mayor parte de la sociedad) están llevando a cabo sobre las adocenadas sociedades occidentales y, especialmente, en España.

Se pone en pie la idea de “discurso misógino”, bien entendido que en realidad se está hablando de disidencia frente a determinadas asociaciones e ideologías minoritarias, pero poderosas, se le equipara al delito de odio (que no es sino una forma de censura encubierta de los progres), se comienza a gastar dinero público (que siempre irá a asociaciones y grupúsculos afines) en “estudiar” el fenómeno para publicitarlo negativamente y luego llegará la legislación prohibicionista, la censura y la represión. El fin de la libertad de expresión.

FEMINISMO Y LUCHA LGTBI= DICTADURA SALVAJE.

LUCHEMOS POR LA LIBERTAD, LA DEMOCRACIA ESTÁ EN PELIGRO.

OTRA VIOLACIÓN QUE SE SILENCIARÁ

Cuando la violación se convierte en una opinión política al servicio del totalitarismo de determinados grupúsculos que han colonizado el poder, todo se vuelve turbio, escabroso y despreciable.

Mientras Gobierno y prensa están usando la histeria generada por una oleada de dudosos pinchazos en discotecas para hacer ruido sobre supuestas violaciones mediante sumisión química que, en realidad, no se producen (por cierto: he conocido algunas chicas que sufrieron violaciones mediante sumisión química, pero, y esto no lo dice la gritona y sesgada ortodoxia del Ministerio de Igualdad, también chicos), pasarán por alto un escándalo que se extiende por toda Europa aprovechando que estos hechos en concreto se han producido en Polonia.

Una chica de 14 años ha sido torturada y violada por instigación de una mujer de 39, delante de otras tres chicas de su misma edad que animaban y vitoreaban al violador mientras una de ellas lo grababa todo con el móvil.

Una mujer y unas adolescentes instigando y jaleando la violación de otra adolescente. No es un caso frecuente, pero tampoco extraño. Yo conozco casos incluso en los que el violado era un chico. Pero de esto no se habla, se esconde bajo la alfombra porque la realidad, ya lo sabemos, destruye la Verdad Oficial de las feminazis que aspiran a establecer una dictadura violenta, salvaje y castradora.

Como el caso del irlandés violado en Valencia del que dábamos cuenta hace poco más de un mes, de este tampoco hablará, salvo honrosas excepciones, la prensa, es más: nos lo ocultarán en la medida de lo posible.

Esa es la gentuza totalitaria y mentirosa que se llama feminista. Con esos argumentos torticeros nos imponen sus leyes. ¿Hasta cuando lo consentiremos?

© Fernando Busto de la Vega.