Archivo por meses: marzo 2023

LO JUSTO Y LO APROPIADO

JUMENTUD, DIVINO TESORO.

Ando estos días dándole vueltas a una curiosa dicotomía sobre la que, pienso, no se ha reflexionado lo suficiente: la diferencia sustancial entre aquello que es justo y aquello que es socialmente apropiado y las consecuencias políticas y morales que tal diferencia acarrea.

A menudo lo justo resulta profundamente inapropiado. La Justicia (con mayúscula y como concepto) es básicamente irreverente y revolucionaria porque ni entiende ni debe entender de intereses creados, jerarquías establecidas ,usos consuetudinarios y consensos vigentes. La Justicia, como la Verdad, arraiga en la objetividad y desafía las subjetividades convenientes y los recovecos grises establecidos por el poder en ejercicio.

Lo apropiado (y entramos aquí en esos pantanosos terrenos totalitarios y maniqueos de la corrección política y las ideologías fácticas elevadas a dogmas intocables) viene a encajar en los estrechos márgenes de las conveniencias de dicho poder en ejercicio, en esos recovecos grises tan útiles para la ingeniería social totalitaria, la censura y la represión subrepticia. Hemos, pues, de convenir que lo justo y lo socialmente apropiado son conceptos no solamente diferentes, sino antagónicos. Y deducir que las leyes, como convencionalismos implantados desde el poder en ejercicio, vienen a proteger los intereses establecidos, la perpetuación del poder legislador y los recovecos grises que le permiten dicha perpetuación, no a implementar la Justicia, aunque puedan producirse con aparente equidad y neutralidad.

Así, pues, sabiendo que lo justo y lo apropiado son conceptos antagónicos y que las leyes pertenecen más al convencionalismo de lo apropiado que a la radicalidad de lo justo debemos preguntarnos: ¿Justicia o Ley?

Tengo unos cuantos amigos biempensantes y adocenados que no lo dudarían ni un solo instante: Ley.

Yo, tampoco: Justicia. Es decir: revolución.

Así soy: un idealista sin remedio, un tipo altamente inapropiado, un revolucionario en agraz…quizá, en el fondo, todavía un adolescente lleno de sueños y esperanzas. Acaso la Justicia es también un asomo de Juventud…o, atendiendo a la famosa errata, de Jumentud.

Dejémoslo aquí.

© Fernando Busto de la Vega.

FRACASO Y CULPA

Últimamente no dejo de ver declaraciones en la prensa de activistas del radicalismo feminista lamentándose por el fracaso de su adoctrinamiento en los jóvenes (también entre las chicas), victimizándose como de costumbre y buscando culpables. Como siempre, es parte de su estrategia, tienden a vincular la falta de calado de su adoctrinamiento totalitario con el aumento de la criminalidad (es táctica habitual demonizar al enemigo y deshumanizarlo convirtiéndolo en un ente abstracto, inmoral, agresivo y relacionado con la delincuencia) y se muestran muy preocupadas por el supuesto aumento de violaciones protagonizadas por menores. Dicho aumento es falso en esencia, no sucede nada en estos días que no sucediera antes, pero conviene generar alarma y muchos casos que antes se silenciaban, ahora se airean, esa es la diferencia: pura demagogia.

Sea como fuere, resulta interesante tanto la constatación del fracaso del adoctrinamiento feminazi en los institutos como la habitual inmadurez del análisis victimista y perplejo de las feministas. Ellas nunca se equivocan, nunca tienen la culpa de nada, si algo falla la causa es externa. Ahora, como siempre, las feministas la emprenden contra la pornografía. No es extraño, no me cansaré de repetir que la raíz del feminismo es el puritanismo evangelista anglosajón y que sufragismo y prohibicionismo siempre anduvieron de la mano.

Puesto que ellas no pueden equivocarse, si fracasan la culpa es de la inmoralidad masculina, no olvidemos que otra de las características del feminismo es su sexismo supremacista que considera al hombre un ser inferior.

Pero no debemos equivocarnos, el fracaso del adoctrinamiento feminista se basa en dos errores elementales. El primero es que no se puede ir contra la naturaleza, esta siempre se impone y lo que llevamos grabado en los genes desde el paleolítico y que, además, ha servido como cimiento de nuestro éxito como especie no puede modificarse ni revertirse. Quien luche contra nuestra íntima naturaleza fracasará siempre. Así le va a la Iglesia con el pecado y a las feministas con sus cosas absurdas en torno a la masculinidad y la feminidad…puritanismo estúpido predestinado al fracaso, insisto.

La segunda causa es la natural reacción de los adolescentes a la tiranía impuesta en muchos institutos por estas neonazis del coño. Las feministas son tan totalitarias, escasas de neuronas y fanáticas que no son capaces siquiera de comprender que han impuesto una feroz tiranía convirtiendo muchos centros educativos en verdaderos y terribles gulags feminazis con la natural consecuencia de generar odio en los sometidos y agredidos muchachos.

Como muestra aportaré aquí un botón que yo mismo presencié.

Nos encontramos en un instituto dominado por un equipo directivo fanatizado, todo mujeres, claro. Tal es el grado de aleccionamiento que en las paredes de los baños, a la altura de los ojos de los chicos en los urinarios, hay pegatinas colocadas por dicho equipo directivo aseverando que todos los hombres son maltratadores y violadores peligrosos.

Cierto día una turba de ocho o nueve chicas de trece o catorce años rodean a un muchacho de la misma edad y comienzan a zarandearle, abofetearle y escupirle insultándole con palabras como «hombre» «machirulo» y «cerdo»…¿La causa del alboroto? El chico se ha negado a hacerles los deberes. Ellas se lo habían ordenado amparadas en el supremacismo reinante en el instituto y, al negarse, lo agreden en manada. Aparece al cabo una jefa de estudios, media, averigua el caso…Y el chico acaba expulsado. ¿Alguien piensa en serio que una resolución así no va a generar desafecto y hasta odio en el muchacho, sus compañeros e incluso en los adultos subordinados laboralmente a la dictadura feminazi que obra de semejante modo?

¿Está fracasando el adoctrinamiento feminista? ¿Crece el odio hacia la mujer? ¿Y los delitos sexuales? No es la pornografía, amigas: es vuestra tiranía de carácter estalinista. Dejad la enseñanza, dejad la política y aprended a cocinar y coser, no servís para más. Lo demuestra vuestro fracaso.

© Fernando Busto de la Vega.

ZELTER Y LA SALVACIÓN DE BACH PARA LA HISTORIA

Carl Friederich Zelter, el salvador de Bach para la Historia.

Hay cosas, hechos cotidianos, especialmente en el ámbito artístico y cultural, que damos por descontadas. Pero, amigos, nuestra historia artística y cultural, nuestra civilización, depende del azar, de las modas y de los gustos cambiantes del populacho (y con este remoquete tildo a las sucesivas intelligentsias dominantes en cada periodo) mucho más de lo que queremos admitir y creer.

Y hubo un periodo en que la obra de Johann Sebastian Bach estuvo perdida. A Bach, nacido en Eisenach en 1685 y fallecido en Leipzig en 1750, se le consideraba anticuado y sin interés a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Actualmente no sabríamos nada de él, o muy poco, si el berlinés Carl Friederich Zelter, amigo incondicional de Goethe y maestro de Mendelssohn y Meyerbeer entre otros, no hubiese desafiado el gusto común y vulgar y hubiese seguido enseñándole aquellas partituras ya pasadas de moda a sus discípulos. Gracias a él Mendelssohn llevó a los escenarios La Pasión Según San Mateo en 1829 poniendo de nuevo de moda a Bach y salvándolo de cara a la historia, permitiendo que nosotros, ahora, podamos escucharlo con mayor magnificencia y boato que en su propia época y lo contemos en el ámbito de nuestra herencia civilizatoria.

Dicho esto, queda advertir también de la limitación geográfica, cultural, política y moral de estos rescatadores centroeuropeos. El propio Zelter lo sabía casi todo de la música alemana y muchísimo sobre la francesa y la italiana, pero lo ignoraba todo sobre la española, razón entre otras similares, por la cual los compositores españoles del siglo XVIII y XVII no siendo en nada inferiores, y en muchos casos superiores, a los centroeuropeos son desconocidos incluso para nosotros mismos. Circunstancia que, por cierto, ni el mundo cultural español ni, lo que resulta más reprensible, las instituciones de nuestro país hacen nada por remediar.

Todavía recuerdo con furia el bicentenario de la muerte de Vicente Martín y Soler en 2006. Los actos en Rusia y en Austria y la total indiferencia en España. Añadiré que en esa época era ministra de Cultura Carmen Calvo y se acreditó de inculta y antiespañola con esa indiferencia. Quiero que dimita, que devuelva lo que le hemos pagado y pierda la nacionalidad por ello. Es culpable.

© Fernando Busto de la Vega.

LA MUERTE DE UN LEÓN (Y SU VIDA)

El mundo está así: existen determinados leones en África cuya muerte se publicita y llegamos a conocer conmoviéndonos con ella sin que los millares de muertes evitables de humanos de ese mismo continente nos importen lo más mínimo. Esa es nuestra naturaleza y no voy a deplorar lo que todos deploramos. Prefiero filosofar en positivo.

La noticia difundida por diferentes medios indica que Bob Junior, conocido como el Rey del Serengueti, ha sido asesinado, tras siete años de dominio, por tres jóvenes leones advenedizos aliados contra él, que ya era viejo.

Ese es el fin de todos nosotros: tarde o temprano la enfermedad o los enemigos acabarán con nosotros. Moriremos y acabaremos siendo cadáveres olvidados y pútridos en cualquier campo o en cualquier fosa sin que ya nadie nos recuerde. Sic transit gloria mundi. Lo sabemos. Pero en la vida y la muerte de Bob Junior tenemos todos una gran enseñanza y, especialmente, los adocenados y degenerados occidentales.

El poder, el triunfo y la gloria son pasajeros, nuestro fin es el desastre y el olvido, pero no valemos nada si no tenemos el valor y la audacia de luchar y vencer, de alcanzar nuestras metas, que deben ser altas, grandes y loables convirtiéndonos en reyes, en conquistadores. Al cabo es menester saber marchar con altivez y dignidad, combatiendo a ser posible contra nuestros enemigos.

El ansia de gloria y de triunfo y el valor para mantener el orden que establezcamos y morir en combate cuando llegue el momento son valores fundamentales de la ética verdadera. Las religiones abrahámicas imponen la sumisión a un dios, el dogma y la humildad como valores básicos de la vida. Las dhármicas la resignación y el abandono del mundo. Yo soy pagano, seguidor de Zeus-Ahura Mazda y todos los dioses y diosas que apoyan a los fuertes, a los héroes, a los valientes que buscan la propia deificación con actos grandes y las virtudes firmes de la areté al servicio del Recto Orden. Para mí la muerte en combate contra tres jóvenes advenedizos del rey Bob Junior es honorable, deseable y le abrirá sin duda las puertas del Elíseo.

Desgraciadamente no existen hombres a mi alrededor, en Occidente, a los que pueda respetar del mismo modo que a este león y eso nos conducirá a la extinción.

© Fernando Busto de la Vega.

¿NUEVAS SEXUALIDADES?

Hubo un tiempo no tan lejano en el que los maricones eran maricones (o mariquitas, si les sobraba pluma), las bolleras, bolleras y los heteros «normales» sin que nadie se preocupase de más ni le importase en realidad lo que los demás hicieran en su cama. Eran tiempos en los que todos disfrutábamos de mayor libertad, mejor salud mental y mucho mejor humor.

En ese escenario, obviamente, había cosas que mejorar. Una evolución pendiente en cuestiones de igualdad de derechos legales que la sociedad en su conjunto asumió no como un enfrentamiento sino como acto de justicia y respeto mutuo. En una sociedad libre y democrática nadie quiere ser menos que otro, ni que otro sea menos que uno. Así, dentro de ese marco, los asquerosos machirulos patriarcales y blancos entre los que me cuento, asumimos las reivindicaciones ajenas de mujeres y personas cuya sexualidad les dificultaba, por simples cuestiones legales, disponer de los mismos derechos (pensemos en las parejas homosexuales que no podían disfrutar de las ventajas que ofrece el matrimonio legal o en las madres solteras abandonadas a su suerte, aunque su suerte se la hubieran buscado ellas con actitudes irresponsables). Esos avances no fueron una conquista sino una cesión. No olvidemos nunca que las mujeres solo tienen derecho al voto porque los hombres se lo otorgaron. El sufragismo no consiguió nada, la conciencia de justicia e igualdad de los hombres fue el verdadero motor de esos avances.

Entonces, en esos tiempos no tan lejanos en los que todo era sencillo (cada cual se encamaba con quien deseaba sin que a los demás les importara más allá del clásico cotilleo de las viejas del visillo sin necesidad de etiquetas, banderas, leyes o explicaciones) predominaban la madurez, la sensatez y el respeto mutuo.

Pero como siempre sucede con las «cruzadas» los más hiperventilados, azuzados desde universidades y ambientes «intelectuales» donde la tolerancia y la apertura intelectual habían permitido el ascenso de enfermos (y, sobre todo, enfermas) mentales retorcidos y llenos de odio y traumas con ansias de imponer sus disturbios mentales con fervor y métodos dignos de Savonarola (clérigo al que tanto se asemejan, aunque sus dogmas sean otros), acabaron tomando el poder y, con él, las subvenciones estatales que les hacen poderosos. Y ahí se acabó.

Ahora existen no sé cuantos géneros, tendencias sexuales y rarezas etiquetadas que no han mejorado en nada la convivencia social, antes bien la han empeorado, y una caterva de individuos e individuas con graves problemas de identidad que deberían estar bajo cuidado psiquiátrico tratan de imponer al conjunto de la sociedad sus desvaríos narcisistas a fuerza de decretos, represión y adoctrinamiento provocando, de paso, graves problemas psicológicos a los adolescentes sometidos a su mierda mental.

La democracia debe servir a una sociedad madura y sensata, no a desequilibrados perniciosos. La ideología queer y de género ha demostrado ya sus limitaciones y su calidad de excusa autorreferencial de personas con graves perturbaciones mentales. Habrá que actuar en consecuencia.

Los sanos deben gobernar y establecer las normas. Los enfermos ser cuidados y atendidos debidamente. Los degenerados, reeducados o eliminados. Ese es el camino de la supervivencia, de la civilización…retomemos la senda correcta.

Ah, y por cierto: en la cosa de la jodienda no hay nada nuevo. El problema de estos apóstoles del progre-wokismo-queer es siempre el mismo: una pavorosa incultura e ignorancia. Un adanismo procedente del narcisismo (ese mirarse constantemente la entrepierna y regodearse en los propios caprichos) que les ha impedido estudiar y aprender…incluso relacionarse con personas ajenas a sus delirios.

© Fernando Busto de la Vega.