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LA AGENDA 2030 Y EL POSTUREO INSTITUCIONAL

Los pequeños detalles locales sirven a menudo para comprender adecuadamente el trasfondo de los grandes movimientos mundiales. Por ese motivo quiero trasladar al lector uno, minúsculo, de mi ciudad que a mí me ha abierto no poco los ojos con respecto a la Agenda 2030 y demás aleluyas propagandísticas relacionadas con el desarrollo sostenible (y que, por cierto, tendrán un impacto económico notable, enriquecerán a determinadas empresas y poseedores de empresas que nadie nos ha detallado debidamente. No hay una Agenda 2030 con un anexo de oligarcas beneficiados por ella, son datos que ni la ONU ni los estados facilitan, pero que existen, se conocen y son determinantes para el futuro).

Como puede verse en la imagen que introduce esta entrada, los autobuses urbanos de Zaragoza son habitualmente rojos. Lo son desde hace más de cuarenta años, desde que la familia Escoriaza, que poseía la empresa de transportes urbanos en Zaragoza desde principios del siglo XX, vendió su monopolio a una nueva sociedad anónima (TUZSA) allá por mediados de los años setenta.

No voy a entrar aquí a hacer una historia de la empresa de transportes públicos de Zaragoza ni como sus concesiones han ido pasando de unas megaempresas a otras ni evocar los entramados de intereses políticos, amiguismos y sospechas de corrupción más o menos oculta que envuelven su devenir. No es este lugar para poner en solfa el caciquismo aragonés ni los tejemanejes de los partidos nacionales a costa del Ayuntamiento de la quinta ciudad más poblada de España.

Solo quiero señalar un pequeño detalle. Recientemente han entrado en servicio unos nuevos autobuses «cero emisiones», completamente eléctricos, lo que podemos interpretar, o así pretenden que lo hagamos, como un avance en la dirección del crecimiento sostenible. Lógicamente, estos nuevos autobuses, que forman parte de la flota regular, deberían ser rojos también…Pero no: los han encargado verdes y con diseño futurista, como puede verse en la siguiente imagen:

Algunos pensarán, bueno: se trata de un asunto menor. Y , sí, lo es…pero no por ello deja de ser significativo.

Si se tratara de un avance técnico o con intenciones efectivamente medioambientales, no hubiera sido necesario remarcar tan exageradamente la entrada en servicio de estos nuevos vehículos. Hacerlo solo significa una cosa: se trata, en realidad, de un simple movimiento propagandístico. Ergo…nos están corriendo la mano.

Cuando al nuevo cachivache que se supone marca una evolución necesaria, una modernización, le ponen un lacito y lo agitan, es que algo te ocultan. Es el viejo truco del gatito y el puntero láser…el felino persigue el punto de luz, se deja obnubilar por él y se mantiene distraído mientras a su alrededor suceden otras cosas.

Nos tratan como a gatitos…

Cierto que lo escrito aquí parte de un detalle local…pero insisto en que los detalles locales siempre explican a las mil maravillas lo que ocultan las grandes declaraciones nacionales e internacionales. Mirad alrededor en vuestras ciudades y pueblos, encontraréis muchos detalles como el que os traigo a colación y todos apuntarán en la misma dirección: propaganda huera que oculta demagogia barata e intereses económicos ocultos que saldrán muy caros.

© Fernando Busto de la Vega.

ESPAÑA-MARRUECOS: MÁS QUE FÚTBOL, UN SÍNTOMA

Nunca he sentido la menor afición por el fútbol, ni siquiera he perdido el tiempo en jugarlo jamás, ni aun cuando era la única opción de diversión que podían llegar a admitir mis amigos en el colegio o en la calle. De modo que no he seguido el polémico mundial de Qatar ni me ha producido ninguna emoción la previsible derrota de España.

Pero, una vez que me he visto involucrado en las conversaciones universales sobre tan nimio asunto, he pensado que serviría de buena percha para otro de mucho mayor calado.

Lo sucedido en el campo de juego durante el mundial de Catar (utilizaré aquí la nueva grafía aceptada por la Real Academia) no es solo un hecho deportivo, es un síntoma.

España vive en la autocomplacencia, en el autobombo, inmersa en absurdas guerras culturales que no conducen a ningún sitio salvo a la autodestrucción, en manos de sus enemigos (independentistas, neoliberales al servicio del imperialismo yanqui, rojos al servicio del imperialismo ruso, chino y bolivariano, progres pacifistas que no entienden el mundo en el que viven ni la Historia a la que pertenecen y las obligaciones morales y de supervivencia que ello les acarrea, mafias, corruptos, la sempiterna oligarquía cleptocrática e incompetente encabezada por los Borbones…y solo cito algunos) y convencida de que por su mera ubicación geográfica en Europa es superior…en cambio Marruecos es una tiranía salvaje e imperialista, un cáncer testicular que nos ha crecido desde 1956 en los bajos geoestratégicos, que no vive sino para armarse y destruir España. Nos han arrebatado ya el Sáhara Español y otras provincias africanas, amenazan directamente Ceuta y Melilla, ambicionan Andalucía y las Canarias…y no cesan de armarse, prepararse y hacer crecer su ejército para conseguir sus objetivos mientras nosotros nos abandonamos a la molicie, la estulticia y el pacifismo.

Lo que sucedió en el mundial de Catar con la selección marroquí no fue una casualidad, fue un síntoma, incluso un augurio de lo que nos espera. España, ha muerto. Estamos abocados a una nueva reconquista y con los mimbres de los que disponemos…pintan bastos.

Una última apreciación: hay toda una generación de adolescentes marroquíes y de otras partes del Magreb nacidos y criados en España que he visto arder de júbilo y saltar de emoción con la goleada de España a Costa Rica…la derrota ante Marruecos ha hecho que los perdiéramos, quizá definitivamente. Es un dato, otro síntoma que debería enviar al destierro a los miembros de la fracasada selección española empezando por su entrenador que ha hecho a España mucho más daño que el simplemente deportivo. Pero aquí, en este país de avestruces, no pasa nada. Todos seguimos con la cabeza escondida en el suelo sin querer ver la realidad.

© Fernando Busto de la Vega.

ADOLESCENCIA, LEGISLACIÓN E IDEOLOGÍA

No nos engañemos: vivimos en un armazón jurídico ficticio, ineficaz y programático que no está pensado para resolver problemas o mejorar el presente y futuro de la sociedad sino para imponer modelos preconcebidos, pura ideología (e intereses de clase y de dominación capitalista), sobre el mundo. Los legisladores no están al servicio de la sociedad y de la nación, sino de facciones y sectas que aspiran, mediante su articulación como medios de presión y partidos políticos, a imponerse sobre la realidad. Eso sucede tanto entre los llamados progresistas como entre los centristas y conservadores, son la misma mierda en sacos distintos.

Personalmente no comulgo con esas ruedas de molino y aspiro (sé que soy un idealista, un ingenuo) a una acción de gobierno, y por lo tanto legislativa, centrada en la resolución de problemas reales y en la articulación de un futuro mejor partiendo de un análisis maduro, práctico y neutral de la realidad. En hacer de la moderación y la racionalidad la guía básica del rumbo a seguir apartando a las sectas demagógicas empeñadas en imponer su dogma sobre la realidad.

En ese sentido me preocupa especialmente, por lo que representa como proyecto de futuro y de esperanza, la juventud que, de lejos, es donde más se ceban las legislaciones dogmáticas de las diferentes sectas (del neoliberalismo al feminazismo) que padecemos.

Por mi edad conozco a los padres y madres que ahora se las dan de puritanos y de santos y sé lo que hicieron en veranos pretéritos. Cada cierto tiempo surgen estudios y encuestas alarmantes y sesgadas que dicen que los jóvenes de ahora (del ahora de cada instante) se inician en el tabaco, el alcohol, las drogas y el sexo mucho más temprano que antes…y son estudios y encuestas que mienten conscientemente. Las recuerdo desde que empecé a leer periódicos a los siete u ocho años y siempre son las mismas y con las mismas intenciones manipuladoras. La experiencia me indica que son mentira. He visto pasar décadas y las cosas, la evolución de los adolescentes, es siempre más o menos la misma. La naturaleza manda, como tiene que ser.

Por mi profesión, trabajo en institutos de secundaria desde hace años, conozco a los adolescentes actuales y puedo afirmar que no son esencialmente peores ni diferentes a los de épocas pasadas (si menos avispados, porque los crían entre algodones y los hacen memos sus papás y sus mamás, y con muchos más problemas psicológicos porque se ha metido al zorro dentro del gallinero: el acceso de los médicos a las personas siempre genera enfermos, el de pedagogos y psicólogos a los jóvenes siempre engendra problemas psicológicos donde no los hay. Luego, además, están las demenciales ingenierías sociales de los progres-femi-wokes que, a fuerza de dar pábulo a las teorías y deseos de teóricas de mentalidad enfermiza, acaban desquiciando a la chavalería) …y, añado, que, en general, me caen bien y tienen mi respeto.

Desde siempre, pero especialmente desde que el neoliberalismo y el feminismo (dos plagas de nuestro tiempo) adoptaron la Revolución Conservadora para alcanzar el poder social y político y establecer su tiranía, todos aquellos que dicen preocuparse por la educación y moralidad de los jóvenes, pretenden, en realidad, adoctrinarlos para conseguir su sumisión y adhesión acrítica en su vida adulta. De ahí el vaciamiento que bajo ambas ideologías concatenadas se está dando en la enseñanza media de los contenidos humanísticos. Se precisan adultos obedientes y crédulos y eso pasa por privar a los adolescentes de conocimientos y herramientas para forjar un pensamiento crítico. He ahí la verdadera corrupción de menores que se lleva a cabo con todos los parabienes del poder ejecutivo y las artimañas del legislativo y judicial.

Retomando el hilo de lo que pretendía expresar desde el inicio de estas líneas: la legislación debería partir de la realidad monda y lironda y orientarla del mejor modo posible para diseñar una sociedad sana, equilibrada y con individuos libres y lo más felices posible. No se hace así. Como hemos dicho: se parte de un estereotipo previo, una premisa falsa que trata de convertirse en cierta mediante la censura y la propaganda y se legisla para conseguir fines espurios que nada tienen que ver con el interés social ni con el correcto desarrollo de los adolescentes.

Vendarse los ojos y negar la realidad para aplicar un esquema preconcebido a la realidad solo conduce a la disfuncionalidad y la catástrofe y ya hemos dicho que este procedimiento se da desde todos los ámbitos del arco parlamentario (de hecho, los partidos políticos no representan a los ciudadanos sino a grupos de poder minoritarios razón por la cual dichos partidos son nocivos para la democracia y el desarrollo social y solo útiles para el parlamentarismo liberal y, por lo tanto, un mal a erradicar).

Nos guste o no nos guste hay varias realidades que debemos asumir para legislar. La primera es que los adolescentes, como corresponde a su edad, van a experimentar y desafiar las normas establecidas. En consonancia con eso, que el consumo de alcohol y de drogas son consustanciales, no de esta generación, sino también de la de sus padres y la de sus abuelos…no hay nada nuevo bajo el sol. Del mismo modo lo es el sexo, que con más o menos publicidad abarca todas las facetas posibles, incluyendo la intergeneracional por mucho que se prohíba y se persiga. Es así, nos guste o no y tenemos que aceptarlo para legislar y educar adecuadamente.

Ahora debemos decidir: ¿legislamos con sentido común, perspectiva amplia y neutralidad para acabar consiguiendo una sociedad libre, sana y equilibrada o nos mantenemos en el dogmatismo histérico para imponer esquemas preconcebidos que jamás encajarán con la realidad engendrando una sociedad hipócrita, enfermiza y disfuncional como estamos haciendo ahora?

© Fernando Busto de la Vega.

SPANISH FRIDAY

Resulta que los grandes genios de nuestra oligarquía política y económica se han sacado de la manga una nueva fecha para incentivar el gasto (no se molestan demasiado o no son capaces de estimular y asegurar las ganancias de los ciudadanos, pero siempre están dispuestos a sangrarlos voluntaria o involuntariamente, no vivimos en una democracia sino en una cleptocracia extractiva y, por lo tanto, tiránica) y no se les ha ocurrido otra cosa que imitar una treta anglosajona que, por lo demás, las grandes empresas, en su habitual y culpable mímesis con el neoliberalismo yanqui, ya han importado (como importaron, atentando contra la cultura española, la Historia y la idiosincrasia nacional el árbol de Navidad o a Papá Noel) repitiéndola en una fecha diferente.

La iniciativa, para más inri, está capitaneada por instituciones públicas como el Ministerio de Agricultura (dirigido por Luis Planas) ,la Cámara de Comercio de España (presidida por José Luis Bonet) y el ICEX (una especie de INI para fomentar, con dinero público, la exportación privada, que depende de la Secretaría de Estado de Comercio, que ocupa Xiana Margarita Méndez que preside, además, el Instituto Español de Comercio Español), que a su vez depende del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo que ocupa Reyes Maroto.

Naturalmente, a esta iniciativa pública destinada a favorecer el enriquecimiento de las grandes empresas privadas (que ya han acreditado en general su falta de patriotismo a través de las condiciones de trabajo que promueven, así como el sistema social y económico que imponen) se han sumado medio millar de dichas empresas privadas.

Habrá quien entienda que esta colaboración público-privada es beneficiosa y que sirve a la nación puesto que el enriquecimiento de las empresas privadas se traducirá en más empleo. Es una forma de verlo, pero lo que significa en realidad es que el Estado no está al servicio de los ciudadanos sino de los grandes intereses empresariales y económicos. Después de todo, un obrero (sigue existiendo la clase obrera, aunque traten de convencernos de lo contrario y, en realidad, incluye a muchos de los que se consideran clase media, traicionados por su propia vanidad e ideologización neoliberal) no puede aportarle nada a un político cesante, en cambio una empresa… ¿hemos oído hablar de puertas giratorias?…

Pero cuidado, el síntoma va mucho más allá de la evidencia ya conocida de que el parlamentarismo liberal está lejos de ser un sistema democrático y que no se inventó para servir al pueblo sino al capital (y, por ende, al imperialismo extranjero, originalmente anglosajón, aunque hay que empezar a tener cuidado con los chinos) …el problema es el acelerado proceso de aculturación que estamos sufriendo. El imperialismo anglosajón, racista y totalitario, odia todo lo español y lleva siglos haciendo labor de zapa para eliminarnos del mundo y de la Historia. La táctica de ir eliminando el español como lengua pública y sustituyéndola por anglicismos y, directamente, expresiones inglesas, no es baladí, es una de las más poderosas armas de aculturación y de destrucción de la conciencia nacional y cultural española.

Y van esos relumbrones de nuestra adocenada y colonial (colonizada, quiero decir) política y empresa nacional y bautizan su copia del Black Friday con el nombre inglés de Spanish Friday, no Viernes Español, o Rebajas Espaciales del Viernes Español…lo hacen en inglés. Repito: no es dato menor, es parte de un movimiento nada inocente de destrucción de España y lo español por parte de nuestros enemigos seculares.

Exijo la dimisión inmediata de todos los implicados en este asunto, especialmente los citados nominalmente en este artículo. Con el tiempo, y el necesario cambio de régimen, ya los conduciremos al lugar exacto que les corresponda.

© Fernando Busto de la Vega.

MORTADELO Y FILEMÓN EN CLAVE FALANGISTA

España es culturalmente hipócrita. Vive en la continua reinterpretación y olvido interesado de sus realidades para adaptarlas a las conveniencias políticas dominantes de cada periodo y, en general, la tendencia imperante consiste en implantar un sesgo ideológico que divide en bloques la realidad, la sociedad y el legado cultural y escamotear la continuidad histórica de la cultura popular española para adecuarla a los intereses del régimen actual y de la evolución totalitaria que algunos pretenden imprimirle. Por ese motivo artículos «eruditos» e «historicistas» como el presente son necesarios. Porque debemos eliminar el nocivo sectarismo, la manipulación cultural e histórica y establecer una perspectiva neutral y de unidad y futuro a nuestro legado cultural.

En la conmemoración del cuadragésimo aniversario de la aparición de Mortadelo y Filemón, allá por 1998, el propio Ibañez ofreció una explicación del supuesto origen de Mortadelo en la que se aseguraba que su nombre procedía de su forma al nacer. Al parecer una mortadela, recibió el apelativo. Se trataba de una explicación ramplona propia de la reinvención de un mito y su aggiornamento con intenciones de satisfacer la curiosidad infantil sin meterse en charcos innecesarios que nada aportarían a la popularidad del mismo ni a su comprensión dentro de un contexto ligero y sin pretensiones.

No obstante, aquí, y con la intención ya expuesta, vamos a poner en contexto los personajes y su dimensión social contextualizándolos en su momento de surgimiento y primera etapa entre 1958 y 1969.

En esa década, los antiguos participantes en la División Azul se encontraban en el auge de sus vidas y la relación entre Mortadelo y Filemón era una apelación directa a una situación vital que podían reconocer a la perfección, se trataba de un chiste generacional que, a la vez, retrataba a la perfección la pirámide social del momento y la naturaleza ideológica del régimen imperante entonces, así como la deriva personal de muchos de los que se adhirieron a él con entusiasmo en los primeros momentos y, por lo tanto, expresa a la perfección el camino silencioso e íntimamente personal de una generación que fue avanzando hacia la idea de reconciliación y de democracia desde la pérdida de ideales y que, a la postre, tendió una mano que la «otra España» no recogió sin resentimiento y sectarismo.

Los expedicionarios en la División Azul fueron relevándose de tal modo que los veteranos de combate aleccionaban a los novatos antes de regresar a España. En ese contexto, los novatos eran denominados «mortadelos» y estos se dirigían a los veteranos como «jefes» estableciéndose relaciones «profesionales» como las que mantienen los personajes del comic: un «jefe» engreído y desdeñoso, no especialmente competente, obligado a realizar misiones con la ayuda de un novato «mortadelo» voluntarioso, pero inexperto, que las ponía en peligro con su temperamento infantil, ajeno todavía a la mentalidad militar y la naturaleza cruel de una guerra que, como la propia existencia profesional de los personajes, carecía de sentido. No debemos olvidar que la División Azul significó para muchos de sus miembros una dura cura de realidad que les empujó a ese cruel escepticismo y pesimismo social que también muestra el comic. Por lo tanto, es importante apartar a Mortadelo y Filemón de una explicación simplista e ideológica e inscribirlos en una profunda interpretación vital, generacional y social. La grandeza del mito reside ahí: en su hondura, su conexión con la realidad social y su continua evolución y reinvención para adaptarse a la misma cargándose de estratos interpretativos.

El chiste de los jefes y «mortadelos» era netamente generacional y, obviamente, dejó de tener mordiente (aunque no cambiara al constituir la esencia de los personajes) con el tiempo y el cambio social que el mismo comic siguió a partir de 1969 con el ingreso de Mortadelo y Filemón en la TIA y su entrada en el mundo de la guerra fría, pero es bueno, en aras de recuperar una perspectiva neutral y positiva de nuestro legado cultural, recordar esa primera etapa y su origen social, generacional y político.

© Fernando Busto de la Vega.